a3 De Alhendín a Padul

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Plaza de la Iglesia y del Ayuntamiento en Alhendín

  • Introducción histórica:
    • REFLEXIÓN DE BOABDIL: “La perdición ha sido por nosotros mismos, por el empecinamiento en la lucha de nuestros propios linajes, el pabellón rojo de nuestra Dinastía se ha teñido con nuestra propia sangre”.
    • TESTIMONIO:
      • “Cuando pasamos por la Venta del Suspiro del Moro eran las diez menos algunos minutos. Estábamos a dos leguas y media de Granada. Desde allí se distinguía, como desde un mirador, no sólo la ciudad, sino toda su comarca, toda su campiña, todo su cielo esplendoroso: panorama inmenso, deslumbrador, matizado de mil colores e inundado de una luz de paraíso, siquier velado en algunos puntos por tenues girones de transparente niebla, entre cuyas rotas gasas relucían las acequias y los ríos, como cintas de cristal, o salían, del seno de pardos olivares y de los pliegues de graciosas colinas, modestos campanarios y azuladas columnas de humo, marcando la situación de numerosos lugares, aldeas y caseríos… Granada, se veía blanquear a lo lejos, tendida en los cerros umbrosos de la Alhambra y del Albaicin, como una odalisca envuelta en cándido alquicel, echada sobre oscuros almohadones… Ya no se percibían sus pormenores y detalles… Sólo se divisaba una elegante ráfaga de blancura, intensamente alumbrada por el sol, bajo el risueño azul del purísimo firmamento. Aquel crítico punto era, por consiguiente, el lugar en que Boabdil dio el supremo adiós a la ciudad en que había nacido, que había sido suya, y que no debía de volver a ver en toda su vida” (Pedro Antonio de Alarcón, “La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas por seis de diligencia”).
      • “Espoleé a mi caballo hasta llegar a lo alto de una roca, donde Boabdil lanzó su última exclamación de dolor al volver los ojos después de dirigir su mirada de despedida: aún se le llama El último suspiro del moro. ¿A quién puede extrañar su angustia al verse arrojado de semejante reino y semejante morada? Con la Alhambra, le parecía abandonar todos los honores de su linaje y todas las glorias y delicias de la vida”. (Washington Irving, “Cuentos de la Alhambra”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “En llegando a un viso que está cerca del lugar del Padul, que es de donde últimamente se descubre la ciudad, volvió a mirarla, y poniendo los ojos en aquellos alcázares que dexaba perdidos, comenzó a sospirar reciamente y dixo “Alabaquivar” (Allah Akbar = Dios es Grande), que es como si dixéramos “Dominus deus sabaoth”, poderoso Señor Dios de las Batallas… …Después llamaron los moros aquel viso el Fex de Alabaquibar en memoria de éste suceso”. (Luis del Mármol Carvajal, “Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada”).
      • El camino militar de Granada tenía dos ramales: uno que venía desde Alhendín y otro por La Zubia y Dílar. Ambos se juntaban en las cercanías del Barranco de la Cueva de la Teta, para subir por las Hoyas Bajas al Puerto de las Calaveras (1.127 metros de altitud), cercano a las Minas del Viento en el Cerro del Manar, desde allí bajaba por el Barranco de las Rajas hasta el Puntal, donde estaba el campamento militar.
      • El lugar desde donde Boabdil, contempló por última vez la vista de Granada, situado junto al Puerto de las Calaveras, es conocido en Otura como Cerro de las Lágrimas, y en el Padul, como Loma del Viento.
      • La leyenda del llanto de Boabdil, al divisar por última vez Granada desde el “Suspiro del Moro”, fue una invención, en 1526, de Antonio de Guevara, Obispo de Guadix y de Mondoñedo,  que copió en una de sus “Epístolas familiares” (dirigidas a don García de la Vega) y después contó a la emperatriz doña Isabel de Portugal, durante su estancia en Granada, de viaje de luna de miel.
    • LEYENDA:
      • “Detente, Boabdil, y mira por última vez a tu perdida Granada, porque cuando hayas bajado la vertiente opuesta de esa colina, ya, aunque vuelvas atrás los tristes ojos, no volverás a ver a tu ciudad. … El rey había llegado a una colina a dos leguas de Granada. En la cima de la colina se veía una estrecha quebradura, desde la cual se divisaba por última vez a Granada. El rey, al llegar a aquella quebradura, se detuvo, echó pie a tierra, extendió los brazos hacia su querida Granada, y cayó de rodillas. Y cayó de rostro contra el suelo, rompiendo en amargo llanto. … Montó a caballo, se volvió al oriente, y partió. Al partir, la yegua, dicen que dejó señaladas las herraduras en la roca, y aún se muestran hoy al viajero aquellas señales. Los moros, en  memoria de aquella tristísima despedida, llamaron al alto del Padul, a la quebradura donde se prosternó el rey, “Ojo de Lágrimas”, y los castellanos le señalan todavía con el nombre de “Suspiro del Moro”. (Manuel Fernández González, “La Alhambra: leyendas árabes”).
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Panorámica de Granada desde el Puerto de las Calaveras


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Alhendín, Otura, Campo Santa Clara Golf, Cerro de las Lágrimas, Puerto de las Calaveras, El Puntal, Padul.
    • Descripción:
      • Iniciamos este recorrido desde la Plaza España de Alhendín, junto al Ayuntamiento y la Iglesia Parroquial. Por la calle Aurora, llegamos hasta el Parque de la Estación, donde antiguamente se ubicó la Estación del Tranvía (en servicio durante casi 53 años, entre 1921 y 1974) y cuyo edificio rehabilitado en 2012, alberga el Bar Restaurante “El Tranvía”. Subimos por la Avenida Andalucia hasta las Eras Altas, donde se encuentra el Calvario de “Las tres cruces” (1877). Dejamos el casco urbano de Alhendín, y por el Camino de la fuente, tomamos dirección hacia la Autovia de Sierra Nevada (a-44), que atravesamos por una alcantarilla/paso peatonal que en primera instancia nos sitúa en la vía de servicio del lado izquierdo dirección Motril. A unos 200 metros, nos desviamos a la izquierda, por el Camino de la Pontanilla, que en suave subida nos lleva directamente hasta la población de Otura.
      • Callejeamos por Otura, pasando junto a la Ermita del Señor de la Calle, para dirigirnos hasta la Plaza de España en la que se encuentra el Ayuntamiento y la Iglesia de Ntra Señora de la Paz, del siglo XVI, antigua mezquita. Por la Calle Real seguimos hasta encontrar la carretera que va a Dílar, para en dirección sur, por la Calle  Juan Carlos I ,y en constante subida, adentrarnos de lleno en las urbanizaciones que han proliferado junto al campo Santa Clara Golf, que se constituye en una impenetrable alambrada, barrera que hemos de ir bordeando irremediablemente, teniendo como referencia el barranco de Los Lobos que no abandonaremos a partir de ahora.
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Últimas urbanizaciones de Otura

  • Nos vamos retirando, subiendo, de las urbanizaciones y del campo de golf dirección sur, teniendo el barranco de Los Lobos a la izquierda y accediendo a territorio protegido y señalizado como Parque Natural. La vegetación cambia a pinos, olorosas aulagas, romero y tomillo. Estamos de lleno en zona de típico bosque mediterráneo. En frente nuestra, dirección sur, estribaciones de la Sierra del Manar, que vamos a superar subiendo por el Puerto de las Calaveras, pasando de los 820 m de altura a la que se encontraba el Campo de Golf, hasta los 1140 m a los que se encuentra el mencionado puerto. Este punto es el último lugar desde el que se puede contemplar, en la lejanía, la ciudad de Granada, que vemos envuelta en un oscuro velo propio de una elevada contaminación.
  • En dirección Sur, ya divisamos la plataforma superior del Valle de Lecrín. Traigo aquí a colación unas palabras de Francisco de Paula Villa-Real Valdivia (1848-1908), Catedrático y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada y natural de Mondújar: “Existe en la provincia de Granada un espacio feraz y delicioso, verdadero paraiso de Andalucía, comarca dispuesta siempre por naturaleza a la fiesta y al placer, y que ya desde la dominación de los árabes, fue apellidada con razón VALLE DE LECRÍN, el recinto de la alegría.   Serpenteando su camino por hermosísimos huertos y productivos caseríos, ofrece la perspectiva más agradable que imaginarse puede, y lleva al alma ideas de alegría espontánea, que allí la naturaleza inspira. Los recuerdos históricos agradablemente se suceden, y en delicioso armónico concierto, van hermanándose con el pintoresco paisaje y la feracidad del suelo”.
  • Toca ahora acometer un fuerte y continuado descenso por un sendero que va bordeando el barranco de La Raja, con abundante piedra suelta que debe bajarse con toda la precaución y usando bastones a ser posible.
  • A nuestros pies encontramos la urbanización de El Puntal, a la que debemos acceder girando a la derecha para superar el barranco de La Raja que hemos venido descendiendo hasta ahora. Hay que tomar un sendero que poco a poco nos mete en las primeras construcciones de la urbanización.
  • Callejeamos por la Urbanización El Puntal. Seguimos en claro descenso por inclinadas y fuertes rampas y escalinatas hasta llegar a la carretera N-323 Granada-Motril, que superamos por un gran paso elevado. Caminamos a continuación por el lado derecho de la carretera, hasta llegar a las primeras naves del polígono industrial del Padul, donde giramos a la derecha, por la Avenida Constitución. Proseguimos por el Camino Viejo de Motril. Atravesamos el Camino del Tranvía (ya hoy asfaltado) y al llegar junto a la Cruz de Santa Elena,  nos desviamos a la izquierda, para poco a poco, acceder a la población del Padul, exactamente a la puerta de su ayuntamiento, en la que las figuras de una gran mamut y su cria, símbolos de esta villa, nos reciben amistosamente, dando en este punto por finalizada esta etapa.
    • Índice dificultad IBP: Media, 60. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Recorrido: 16,6 kms
    • Dificultad: Media. Se recomienda el uso de calzado adecuado y de bastones, sobre todo en el descenso del Puerto de las Calaveras a la urbanización de El Puntal.
    • Tiempo en movimiento: 4 h 4 min
    • Acumulado: 505 m subiendo; 497 m bajando
    • Media en movimiento: 4,07 kms/h
  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

Captura de pantalla completa 23032017 113224.bmp

  • Descargar track y perfil de la etapa:  Ver aquí>>>

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Mamut y su cria junto a la puerta del ayuntamiento del Padul

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