a11 De Alcolea a Laujar de Andarax

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  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “La luz de las primeras estrellas empezaba a esmaltar el oscuro y sereno azul de los cielos, cuando Boabdil, que había caminado a matacaballo, sin descanso, desde el amanecer, llegó al valle de Andarax, cuya boca, cubierta por cerradas malezas, como una bestia belluda, era el fin de sus pasos aquel día, y la entrada del señorío feudal que le habián asignado los cristianos.  La vasta llanura que se extendía al otro lado de la entrada, y sobre la que empezaba a descender lentamente la estrellada oscuridad de la noche, vióse invadida de repente por el tropel de los jinetes, a cuyo ruido cesó el canto de la lechuza sobre las torres y atalayas de los diminutos pueblecitos, que iban a ser residencia y señorío de Boabdil y de sus cortesanos”. (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
      • “Le pareció un vergel la villa de Laujar. Sus huertos arrancaban en las últimas tapias del pueblo, donde la vega se escalonaba en bancales y poyatos de diferente superficie que orlaban olivos y algarrobos gigantescos. Bajo ellos, protegiéndolos del lujurioso sol canicular o de los escasos fríos invernales, plantados en promiscuidad, naranjos y limoneros se preñaban de apetitosos frutos. En las zubias (tierra a donde no llega el riego) marginales, en los terrenos donde no alcanzaba el agua de las acequias que se amamantaban en el río, otros frutales de semisecano o de secano se perdían en el horizonte. En la tierra de hierba jugosa aunque escasa, abundaban los pastores de cabras y ovejas, familias que sobrevivían vendiendo la leche o criando asnos y caballos, animales que alcanzaban los mayores precios en los mercados porque eran tan duros y frugales como los dueños…”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • “El castillo de Laujar, construido con tapial endurecido, se veía elegante y señorial, airoso e inexpugnable y sus almenas cuadradas dominaban casi toda la extensión del valle.  Cuando pudiera pasear por los adarves, en los días invernales o de primavera, captaría todas las esencias de las flores de sus árboles frutales, de los innumerables jazmines, de los rosales, de los orgullosos magnolios, de los árboles del paraiso, de efímera aunque delicada floración, y del embriagador azahar de los naranjos. A lado y lado, Sulayr y la sierra de Gádor se observaban atentas, como si gozaran al reflejarse sus mutuas bellezas: la virginidad de las nieves de la sierra mayor contrastaba con el libidinoso verdor del matorral bajo y exuberante de la estribación subsidiaria. No obstante el dolor de la pérdida, Boabdil le agradecía al cristiano que los hubiera confinado en unas tierras tan semejantes a las cedidas porque su cielo era el mismo cielo, su mar era la misma mar y porque sus nieves eran las mismas nieves, aunque entre unos y otros mediaran dos jornadas y media, casi tres, de un camino difícil y tortuoso”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • 1483. Parte III. “Boabdil inclinó levemente la cabeza, dando la señal de partida. Enmudecieron los tambores y el rey nazarí tiró con suavidad de las riendas para hacer girar a su caballo. La columna se ponía en marcha en dirección a Granada. Boabdil iba a medirse, cara a cara, contra su padre. Concluía su tiempo de cautiverio. Atrás quedaban los días oscuros pasados en la torre de la Calahorra, las largas conversaciones con Gonzalo en el castillo de Porcuna y la vida entre unos enemigos a los que había venido a combatir hacía algo menos de medio año y que ahora eran sus aliados. Boabdil y sus hombre se alejaban. En medio de aquella tierra arcillosa y desgastada por el verano, la columna de nazaríes semejaba una pequeña estela roja, sangrienta, avanzando por la llanura. Al otro lado del río Guadalquivir, también el ejército del rey Fernando, más numeroso y pesado, se ponía en movimiento. El pacto entre los reyes iniciaba su camino. Y eran muchos quienes, tal vez de un modo inocente, creían que un tiempo nuevo comenzaba para aquella tierra convulsa”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
    • TESTIMONIO:
      • La villa de Laujar era un núcleo de población pequeño y bonito, como todos los alpujarreños, cuyas casas se apiñaban constriñendo los espacios inmediatos al castillo y sus tejados de launa formaban terrazas que les servían a los nativos para secar sus frutos al sol: almendras, pimientos, higos, uvas… También los usaban a veces como medio para comunicarse con el vecino sin necesidad de bajar a la calle. Sus moradores se visitaban atravesando las terrazas y las mujeres salían a ellas para cuidarse el pelo, para alheñarse unas a otras, como amigas, o para charlar mientras tomaban el sol del invierno o el fresco de las tardes y de las noches veraniegas. Todo lo hacían relajadamente, en tertulias casi eternas; entre tanto, extraían las judías o los garbanzos de las gárgolas secas. Pequeños clavos sujetaban a la intemperie largas ristras de ajos o de pimientos rojos porque la escasa humedad ambiental y el bravío sol impedían que se entallecieran. Eran los condimentos que empleaban en casi todas las comidas”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
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Puerto del Collado del Conejo o del Concejo


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Alcolea – GR A-142 – Rambla Honda – Collado del Conejo o del Concejo – Las Lomas – Rambla de la Tinajuela – Rambla de Benaya – Laujar de Andarax.
    • Recorrido: Lineal, 9 kms.
    • Dificultad: Fácil, el terreno no presenta graves inconvenientes. El índice de dificultad IBP es 32. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 1 h 55 min
    • Acumulado: 261 m subiendo; 91 m bajando.
    • Velocidad Media: 3,4 kms/h
    • Descripción:
      • De nuevo amanece, en este raro otoño, seco por excelencia, una mañana clara y helaera. Un cielo azul, limpio en todos su frentes, con un aire que corta el cutis y pone las yemas de los dedos a punto de congelación.
      • El punto de inicio de la etapa es la plaza de la Iglesia de Alcolea, junto a la Iglesia y el Monumento a los Olivareros.
      • La Iglesia Parroquial de San Sebastián fue edificada a mediados del siglo XVI, por la ruina de la vieja mezquita o el deseo de un nuevo templo por parte de los cristianos viejos. Tenía una nave, muros levantados con cajones de mampostería entre cintas e hiladas de ladrillos, y sillares de cantería en los ángulos como refuerzo. Fue quemada por los moriscos en la rebelión de 1568. La carpintería fue rehecha, en la última década del siglo XVI, por Cristóbal de Espinosa. A lo largo del siglo XVII se llevaron a cabo más obras y reparos. Entre 1994 y 1995, con aportaciones económicas de todos los alcoleanos, se han llevado a cabo obras de reparación y rehabilitación en general, rehaciendo los tejados y la torre (una de las más airosas de la Alpujarra). Tiene planta de cajón, de tres naves separadas por arcos de medio punto, crucero cuyos brazos no resaltan en planta y cabecera plana. La nave central está cubierta mediante bóvedas de cañón con lunetos y las laterales con bóvedas de arista, mientras que el crucero tiene una cúpula sobre pechinas Al exterior, destaca la torre. Se divide en tres cuerpos: cuadrangulares los dos primeros y octogonal el segundo, rematado con cúpula. P1100308
      • El Monumento a los Olivareros de Alcolea es obra de la artista virgitana Mar Indalo, nombre artístico de María Pilar Díaz Moya, inaugurado el 28 de octubre de 2007: El conjunto escultórico está formado por un hombre vareando un olivo y una mujer, en cuclillas, recogiendo aceituna y echándola a una espuerta típica de la zona. En la placa de azulejos, se lee: “HOMENAJE/AL VAREADOR Y LA/ACEITUNERA DE/ALCOLEA/AYUNTAMIENTO DE/ALCOLEA”. En palabras de Fernando Utrilla, Alcalde de Alcolea: “ Es un monumento que tan merecido lo tienen quienes trabajan o han trabajado en este sector, pues esta actividad que arrastramos desde varios siglos ha sido y sigue siendo el motor de la economía de todos los alcoleanos, sintiéndonos orgullosos de nuestros centenarios olivos y de la gran calidad del aceite que de su fruto se obtiene”. Las figuras humanas están realizadas en tamaño natural y fundidas en bronce. P1100301
      • Con buen ánimo, ya que hoy llegamos a la Tierra de Boabdil, emprendemos la marcha con un pausado callejeo por Alcolea, que se nos antoja desierta y como desesperezándose del sueño, con esporádicos y solitarios alcoleanos que caminan calmosos, tomando el sol, sin prisa, con las manos en los bolsillos acompañados de nerviosos y curiosos perrillos que saltan alegres a nuestro alrededor buscando la caricia desentumecedora. No faltan sonoros buenos dias acompañados de una franca sonrisa, algo a lo que estos tiempos de vorágine nos tiene poco acostumbrados. Son lujosos premios que atesoramos para el recuerdo de nuestro paso por La Alpujarra.
      • Salimos del pueblo de Alcolea por la carretera antigua comarcal A-348a (hoy A-1181, que en un tramo de 4,17 km, lleva desde el casco urbano de Alcolea hasta la A-348), entre olivos, para a unos 150 metros aproximadamente desviarnos a la derecha, previa señalización del GR A-142,  por un carril cementado que sube sin grandes pendientes, entre viejísimos y cargados olivos. Acequias de las de antes, cítricos, caquis y otros variados frutales nos van dando escolta, mientras vamos cogiendo altura, evitando así las grandes curvas que hace la carretera. El paisaje, a medida que ascendemos, se va ampliando en todas direcciones, dándonos la oportunidad de disfrutar de envidiables y lejanas panorámicas de la nevada sierra y del conjunto pintoresco que forma La Alpujarra a sus pies.
      • El carril-sendero atraviesa la nueva carretera A-347 (Adra – Alcolea) y hace un zigzagueo, que sirve para seguir cogiendo altura y obsequiarnos con más paisajes a vista de pájaro. Vamos subiendo por la ladera del Cerro del Conejo (1148 metros altura): una estribación de la Sierra de Gádor sobre la que se asienta el casco urbano de Alcolea.
      • Sin apenas darnos cuenta y tras pasar por el Pago de la Fuente de la Adelfa, hemos cogido la cota del Puerto del Collado del Conejo y transitando por el cauce de la Rambla Honda (que desciende desde la Venta Mincharra hasta el curso del río Alcolea).
      • Cruzamos, con mucha precaución, la carretera A-348 (de Lanjarón a Almería por Ugíjar: Tiene 134,26 km) cambiando al lado izquierdo dirección Láujar y así adentrarnos de lleno en el paraje de Las Lomas. A la izquierda tenemos el Barranco de Las Lomas. Caminamos por un carril asfaltado, primero hacia el norte, luego hacia el oeste, encontrándonos poco a poco en el centro de la amplia llanura cargada de vides y cortijos lagares. Al fondo aparecen las primeras motas blancas de las casas de Láujar, aparentando estar encajadas en la mole, también nevada, de la Sierra de Gádor, la que a partir de ahora será nuestro referente al caminar. Ya nos vamos acercando, como el que no quiere la cosa. ¡Qué lejos nos parece nuestro punto de partida, la Plaza de la Algibes, en la Alhambra granadina!
      • Esta llanura es un compendio de fértiles viñedos, con las cepas perfectamente alineadas y se nota que trabajadas con empeño y primor. Son unos 3 kms parejos en su apariencia de llanura, perfectamente alineada de vides: atravesamos consecutivamente los barrancos ramblas Honda, Mesa, de la Tinajuela, y de la Zahuralla, pasando por las inmediaciones de las Bodegas Valle de Laujar S.C.A. (fundada en el año 1991 e inaugurada en 1992; tiene sus modernas instalaciones en el mismo corazón donde se encuentran las plantaciones de viñedos (unas 600 hectareas), con una capacidad de elaboración de un millón quinientos mil litros), y de Alpuoliva S.A.L. (Aceite de oliva virgen).
      • Pronto se llega a las puertas de Láujar, por el espacioso arcén izquierdo de la carretera AL-5402 (de la A-348 en Laujar de Andarax a la A-337 por Paterna del Río y Bayarcal. Tiene 30,05 km), por la que tras pasar junto al Hotel Almirez, el cartel de Bienvenida a Laújar de Andarax. la rambla de Bonaya y el Centro de Visitantes del Parque Natural Sierra Nevada… entramos en la localidad que nos acoge con sus brazos bien abiertos.P1100382
      • Es día de mercadillo, bulliciosa gente y sonoros pregones de los vendedores nos dan la bienvenida poniendo un alegre punto en el ambiente y en nuestro ánimo: ¡ya estamos en la casa de Boabdil, en la que fue su tierra de destierro!.
      • Dejamos a la derecha la Plaza de Toros (es de 3ª categoría y con un aforo de 2.500 espectadores; fue construida en 1.923 por una Sociedad constituida al efecto, presidida por D. Federico Yanguas: las acciones eran de 25 pts. Su obra es de mampostería, con recientes reparaciones; portada con arco de medio punto, las gradas formadas por grandes escalones antiguos y los espacios dedicados a corrales están adosados. Fue inaugurada por el matador Gitanillo de Triana, con gran éxito de público).
      • Disfrutando del momento, nos acercamos hasta la Ermita de Nuestra Señora de la Salud, de claro toque mudéjar para refrescarnos en el pilarillo que hay en su fachada principal. Mientras tomamos el trago y contemplamos el azulejo de la Virgen, un sorpresivo repique de campanas de la ermita, se nos antoja que nos la bienvenida.
      • En 1691 y con permiso del arzobispo fray Bernardo Alonso de los Ríos, dos ermitaños se instalaron en la vieja ermita de San Sebastián y Santa Bárbara con la intención de levantar un nuevo edificio donde rendir culto a la imagen de la Virgen de la Salud (que según la tradición se apareció en la primera mitad del S. XVII). En 1696 el cabildo de Laujar de Andarax hizo donación a los ermitaños de tierras y un caño de agua (como contribución a la edificación y mantenimiento de la ermita, que estaba prácticamente acabada en 1703). Para culminar la obra, el cabildo fundó en 1703 una capellanía a la Virgen de la Salud. Con este apoyo, la conclusión de las obras se aceleró y en 1710, tras una solemne procesión, la imagen de la Virgen se colocó en el camarín de la ermita.
      • Después de tan sonoro encuentro nos vamos sumergiendo en un mar de callejuelas, placetas y rincones adornados de multicolores y llamativas macetas. Multitud de pilares, viejos, de piedras gastadas y frescos caños de metal, nos val escoltando el camino hasta llegar a la bulliciosa Plaza Mayor de las Alpujarras.
      • P1110099Como curiosidad: junto al Pilar de las Barandillas, la tradición indica que se encontraba la casa-palacio en que Aben Humeya, líder de la rebelión morisca de 1568, asesinado por su primo Aben Aboo.
      • La Plaza Mayor es un espacio triangular en el que destaca el espléndido edificio del Ayuntamiento: construido en 1792, bajo el reinado de Carlos IV, en estilo neoclasico; tiene una fachada con una composición clasicista y simétrica con tres niveles de galerías abiertas con arcos de medio punto, separados por seis grandes pilastras. Nota: sirvió como modelo para la fachada del ayuntamiento de Berja. El reloj y la espadaña metálica con la campana son de 1902.
      • Junto al edificio del Ayuntamiento, se encuentra la Fuente de la Plaza Mayor (Siglo XVII. Estilo Barroco): construida en 1684, muestra un especial interés al ofrecer un relieve de piedra con la representación más antigua de la heráldica municipal: un barco de vela con un cuervo, considerado como un atributo de San Vicente, patrón de Laujar, así como la puerta de una fortaleza, que se relaciona con la antigua alcazaba de la población. Tiene una gran cartela y dos mascarones antropomorfos laterales de donde salen los caños.
      • Un bullicioso ambiente, de gentes venidas a visitar Láujar, nos hace comprender que estamos en la mismísima capital de la Alpujarra almeriense.
      • Seguimos calmadamente nuestro curioso peregrinar para subir a la iglesia de la Encarnación del siglo XVII, conocida como la Catedral de la Alpujarra que alberga ricos tesoros en su interior, como es un bello y espectacular retablo barroco e imágenes de gran belleza como una hermosa Inmaculada del taller de Alonso Cano.
      • Terminamos nuestro deambular en el Mirador de la Vega, espléndido balcón natural que se asoma a la rica vega laujareña y que ya irremediablemente tiene como telón de fondo, moteada de blanco, la mole de la Sierra de Gádor. Buscamos con la vista, el paso por el que pronto caminaremos hacia Berja, imaginando ya lo que la próxima ruta nos deparará.
      • Salimos de Laujar, pensando en la belleza del lugar, pero sobre todo en la exquisita amabilidad de sus gentes, ricas en una cortesía y amabilidad a las que, por desgracia, no estamos acostumbrados en estos trepidantes tiempos que nos ha tocado vivir. Muestra palpable en personas tan especiales, en su normalidad, como han sido Rafael, el panadero y Mari Carmen, la del lagar. Por ellos, por haber podido conocer gente de su talla y valía, bien vale la pena todo esfuerzo y sudor. ¡Gracias, buena gente!

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Recuerdos imborrables de Rafael el Panadero y Mary Carmen la del Lagar. Gracias por vuestra generosidad y cortesía.

  • Laujar de Andarax a los “Ojos de Boabdil”:


  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

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  • Ver Track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: En Laujar de Andarax y en sus inmediaciones no es difícil encontrar donde hospedarse, existiendo una amplia e interesante oferta hotelera al gusto del viajero. Ver aquí>>>
    • Gastronomía: Paseando por el centro del Laujar, podemos encontrar escrita en las pizarras de los restaurantes y bares una amplia y deliciosa oferta de la rica comida del lugar, en la que, entre otros platos, destacamos los que se mencionan en un interesante azulejo que está detrás del Pilar Seco y que resumimos en: buen vino, sabrosos embutidos, choto al ajillo cabañil, migas, gachas, tarbinas, guisao de nabos, puchero de hinojos y de postre los mantecados, roscos de vino, roscos de sartén, buñuelos, pobetes de calabaza, la torta de chicharrones, etc… Seguro que los más exigentes gustos y paladares acabarán más que contentos. PC030159.JPG
    • Transporte: El acceso por carretera desde Almería o Granada se hace por Berja o Puerto de la Ragua respectivamente. También se puede acceder por la carretera que pasa por Torvizcón, Cádiar y Ugíjar. El autobús nos puede acercar fácilmente hasta el Laujar. Más información aquí>>>
    • Lugares a visitar:
      • El patrimonio histórico y cultural de Laujar es sumamente rico e interesante. Destacan multitud de monumentos como la ya mencionada Catedral de la Alpujarra la iglesia de la Encarnación, el acueducto Puente de los Moros, el convento de San Pascual Bailón, por desgracia en estado ruinoso, la antiquísima Alcazaba (s.XIII y XIV), el neoclásico Ayuntamiento, la ermita de la Virgen de la Salud, la Casa Señorial de los Moya, la Casa del Vicario, etc…
      • Es muy interesante conocer la extensa colección de pilares y fuentes que podemos disfrutar por las calles del Laujar, signos visibles de que esta tierra es bien rica en agua. Destacamos de entre todos ellos el Pilar de San Antonio, el Pilar Seco, el Pilar de la Plaza, el Pilar de la Barandilla, el Pilar de San Blás, el Pilar del Nacimiento, etc.
      • También podemos contemplar multitud de casas señoriales todas ellas encabezadas por hermosos escudos señoriales, que nos hablan del rancio abolengo del pasado del Laujar, sin olvidarnos de la Plaza de Toros más antigua de Almería y de la Casa de las Ánimas. En definitiva, solamente el que recorre las antiguas calles del Laujar podrá hacerse una idea de su antiguo esplendor y de la rica historia que encierra.

 

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