b6 De Ízbor a Vélez Benaudalla

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  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO“Me contó el alfaquí, el justo Sidi Hasan, hijo del alcaide y general, el muy ilustre Sidi Ibrahim al-Arraf, que presenció el derribo del talismán conocido por el “Gallo de los Vientos”, colocado en la parte más alta de la Alcazaba Cadima de Granada, con motivo de las reparaciones  que iban a hacerse: yo lo ví con mis propios ojos: era de siete metales y tenía la siguiente inscripción en verso: “El palacio de la hermosa Granada es digno de consideración. Su talismán da vueltas según las vicisitudes del tiempo. El viento rige a su jinete, a pesar de su solidez, mas no sin misterios, porque en verdad, después de subsistir breve tiempo, lo azotará un infortunio que destruirá al palacio y a su dueño”. (Leopoldo de Eguilaz Yanguas, “Reseña histórica de la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos según los cronistas árabes”).
    • Muley Hacem, casado hacía tres años con su hermosa prima Aixa, determinó presentarla como su reina al pueblo granadino, y para ello escogió el día de su natalicio, el día quinto del mes Ramadan del año 864 de la Égira (1.460 de la era cristiana), y en aquel solemne día todo reflejaba alegría y público regocijo en la ciudad… Una persona, sin embargo, leyó en el semblante de la reina, el horóscopo fatal de su destino, y dijo, a media voz: “¡Ay de Granada bajo el reinado de Aixa; el destino se cumplirá, la felicidad anidará poco en su lecho conyugal; una cristiana le robará el corazón de su esposo, y estas disensiones prepararán más tarde la pérdida de la ciudad querida del Profeta, en el reinado de su hijo!”. En breve plazo se había de ver cumplido aquel fatal augurio, y conquistada para siempre la perla de Occidente. (Francisco de Paula Villa-Real Valdivia, “El libro de las tradiciones de Granada”.
    • TESTIMONIO: “Velez Benaudalla se encuentra situado en las últimas estribaciones de la Alpujarra granadina, sobre una suave ladera y una pequeña llanura que deja a sus pies el río Guadalfeo, …, a una altitud de 70 metros sobre el nivel del mar, rodeada de impresionantes sierras que en ocasiones alcanzan hasta los 1.500 metros de altura: Al Oeste, las Sierras de Los Guájares y Almijara; al Este, la Sierra de Lújar y del Jaral; al norte, Sierra Nevada. Así, el único paso natural que nos queda constituye un eje norte-sur que marca la fisonomía de este terreno tan abrupto. Su trazado lo formaliza el curso del río Guadalfeo que se encuentra próximo ya  a su desembocadura en el mar Mediterráneo… el Castillo es el elemento que domina toda la escena urbana, elevándose por encima de cualquier construcción y considerado el punto de referencia de la localidad, …, se encuentra localizado sobre un promontorio rocoso, en la parte superior del casco urbano, y su acceso al mismo a través de un camino construido con un desnivel considerable. Por tratarse de un torreón-baluarte, …, está construido por un único edificio aislado, de planta poligonal con siete lados irregulares, cuya anchura varía entre los 6 y 11 metros y ocupando una superficie de planta de unos 240 metros cuadrados. Su distribución es de dos plantas y la terraza del torreón. Sus muros de casi dos metros de ancho se elaboraron con maspostería de piedra. Su cimentación descansa sobre la propia roca sobre la que se sustenta, dando una altura que, según la disposición de la piedra alcanza entre 10 y 15 metros”.  (Juan José Ayala – Antonio Delgado – Antonio Esteban, “Vélez Benaudalla, una mirada hacia nosotros”).
    • “El Jardín Nazarí, considerado, según Prieto Moreno, como la expresión más destacada del jardín granadino, presenta dos elementos diferenciados: una vivienda, de tipo palaciego, con una estructura típica de la época musulmana, desarrollada en tres cuerpos alrededor de un patio central y un amplio jardín, usado parcialmente como huerta, que cae sobre la garganta que forma el río Guadalfeo, en su orilla izquierda, ya que se encuentra enclavado sobre una pequeña terraza aluvial existente entre el barrio antiguo y el cauce fluvial que nos delimita. El conjunto urbanístico se encuentra cercado por un pequeño muro de tapial, con unos tres metros de altura, salvo en la parte que da al río, donde es la propia naturaleza la que, con el impresionante desnivel, sirve de frontera natural al acceso de personas y animales; pudiéndose observar extraordinarias panorámicas y vistas del curso y valle que forma esta corriente de agua tan fundamental para la historia de nuestra villa” . (Juan José Ayala – Antonio Delgado – Antonio Esteban, “Vélez Benaudalla, una mirada hacia nosotros”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Ízbor-Los Rehoyos-El Rayo-Rio Guadalfeo-Área recreativa de la Explanación-Vélez Benaudalla.
    • Descripción:

      • Iniciamos esta etapa desde la puerta de la Iglesia Parroquial de San José de Ízbor, en una mañana fresca, dando nuestros primeros pasos por las estrechas callejuelas trazadas siguiendo parámetros de otra época ya pasada, dando la sensación de que el tiempo se ha detenido y que en estos lares se resiste a cambiar.  Pasamos junto a las Escuelas y su fuente. Poco a poco, abandonamos el núcleo urbano para tomar un carril cementado con fuerte pendiente, dirección sur, encaminados hacia la mole del Cerro del Rayo que hay que superar, buscando la Costa Tropical, que cada vez sentimos más cerca.
      • Esta primera parte del recorrido hay que afrontarla pacientemente, con paso firme y corto, lo que nos lleva a recordar el antiguo dicho montañero de: “Sube como viejo, si quieres acabar como joven”. Escoltados de cargados nísperos, naranjos y limoneros, grandes y protectores olivos, así como de algún árbol extraño, como despistado, que se ha aclimatado perfectamente al suave clima tropical de esta zona, se trata de la feíjoa, árbol procedente de Sudamérica y cuyos frutos tienen un gusto acidulado, que recuerda al sabor de la piña tropical y a la guayaba. Mientras vamos cogiendo altura, alejándonos relajadamente de las blancas casas de cal, atravesamos el barranco de Las Tripas. La Fuente de las Tripas, situada a la derecha del camino, ha sido utilizada, desde la más remota antigüedad, por las mujeres izboreñas, para lavar el menudo, las tripas del cerdo, y prepararlas para la elaboración de los ricos, sabrosos y contundentes embutidos caseros, esenciales en la economía doméstica tradicional de nuestros pueblos.
      • Nos encontramos sorpresivamente con una vecina, Antonia, que a su avanzada edad y con un caminar cansino y desgastado no se resiste a dar su habitual paseo matinal por esos caminos que, desde niña, nos cuenta, a venido recorriendo. Nos ofrece simpática y amistosa charla, a la vez que nos obsequia con recetas y consejos culinarios ancestrales, y sin olvidar lo más importante, desearnos un “buen día”, algo que nos inunda el alma de buenos sentimientos, un gesto olvidado en las grandes urbes y que una vez más nos hace sentir privilegiados de habernos metido en esta experiencia de reinventar caminos.
      • Nos despedimos de Antonia, apretamos el paso, se tensan los gemelos y entre pequeñas paradas para recuperar el resuello y disfrutar del paisaje, casi sin darnos cuenta, vamos cogiendo más y más altura.
      • En el barranco del “Hundiero”, contemplamos acequias (la Altera, la del Pinar, la de la Vega), convertidas en fuentes, o viceversa, que ponen la nota de humedad en el ambiente. En esta zona, no la vemos, pero nos han dicho que está la Fuente Caliente, que según la gente del lugar, en Invierno, mana agua caliente y en Verano, fría…
      • Tras salvar el barranco de Montoya, con olivos centenarios y las ruinas de la casa del guarda de la Central Eléctrica de Izbor, afrontamos la dura subida de la Cuesta del Arrastradero, donde una vez coronada, disfrutamos con las bellas panorámicas, a vista de pájaro: de Pinos del Valle, del embalse y presa de Béznar, Chite, Los Peloteos, de la cicatriz serpenteante sobre el terreno que dibuja la autovía, de los molinos eólicos generadores de electricidad  y las inmensas faldas serranas y oscuras del pico del Caballo, del cerro Bordaila, en las que se asienta Lanjarón, Cáñar, Carataunas, Bayacas y a duras penas, asomando sobre su llanura, sobre su “albacete”, Órgiva.
      • Cambiamos claramente de ladera, ahora dirección sureste, para repetir sensaciones al contemplar el brillo al sol del Embalse de Rules, a los pies de la mole grandiosa y espectacular de la Sierra de Lújar (1.850 metros altura). A la vez, también notamos como cambia el terreno, ya que dejamos el suelo labrado y frondoso, para entrar de lleno en un espeso bosque mediterráneo, con pinos majestuosos, verdes almendros, abundante esparto, coloridas jaras, enebros, cornicabras, lentiscos, aulagas y plantas aromáticas de todos los tipos. El estridente canto de los pájaros nos ayuda a sumergirnos totalmente en plena natura: pródiga en grandes zonas de espartizales, donde se cría una planta, la atocha o esparto (“stipa tenacissima”), esencial en la vida cotidiana de nuestros antepasados, que la trabajaban haciendo tomizas, sogas, cubiertas y afelpados…
      • Vamos serpenteando y seguimos subiendo la mole de El Rayo (758 metros de altura). Contemplamos en una de las revueltas del camino la Venta de la Cebada (en el trazado del antiguo Camino Viejo de Granada a Motril) y, sobre el Cerro de Chinchirina, la diminuta silueta de la Ermita del Cristo del Zapato, y por fin, hacemos puerto y conseguimos la máxima altura de la etapa, para empezar ahora, mirando claramente hacia el sur, vislumbrando entre la bruma, entre el Cerro de Escalate y el Tajo de los Vados, el  azulado mar.
      • Fuerte descenso por un carril muy pendiente, de mal piso y estado, que deberemos afrontar con suma precaución. Vamos dejando a la izquierda el embalse y presa de Rules. Aparece en el horizonte, el casco urbano de Vélez Benaudalla, la antigua “Ballis Banu Abd-Allah” (Valle del hijo del siervo de Alá) cada vez más cerca, pero a nuestros pies, presentimos que el fin de ruta de acerca.
      • Sin dejar de descender, por carril ya mejorado en piso, el Camino de la Bonela, llegamos finalmente junto al cauce del río Guadalfeo, que nos recibe proporcionándonos el frescor del ambiente que procuran sus caudalosas aguas. Caminamos ahora siguiendo el río, por su margen derecha, encajonados entre espesa vegetación de ribera junto al río (gigantescos álamos blancos, inmensos eucaliptos, frondosos sauces, aneas, juncos y cañaverales…), mientras a la derecha los cuadrados terrenos de fértil vega nos saludan al pasar plenos de hortalizas, parrales, cargados nísperos, aguacates y chirimoyas. La vertical ladera del cerro está plagada de pitas y chumberas (afectadas por un hongo que las está matando, poco a poco…).
      • Accedemos al Área Recreativa “La Explanación”, La Playa de los Veleños, descansamos en sus mesas y bancos, disfrutando del agradable sonido de las aguas del río, que ponen el contrapunto a los intensos cantos de los pájaros, para volver a caminar junto al río, al que finalmente vadeamos por el Puente de Rufino, para empezar a subir y llegar a la carretera N-323 que atravesamos para tomar ahora la pendiente de la Cuesta del Río que en unos pasos más nos lleva por la calle Cabo al corazón de Vélez Benaudalla. Nos dirigimos hacia la iglesia y en el pilar de San Antonio, tomamos un largo trago de fresca agua, la mejor recompensa obtenida al finalizar la jornada, aparte de degustar los riquísimos pestiños de la Panadería Conchita. Uuuummmmm.

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  • Recorrido: Lineal, 15,65 kms.
  • Dificultad: Al presentar fuertes desniveles tanto en subida como en bajada, así como un piso con abundante piedra suelta, requiere una preparación física Medía, teniendo globalmente la ruta una dificultad técnica de Media. El índice de dificultad IBP es de 69. Ver más datos IBP aquí>>>
  • Tiempo en movimiento: 4 h 39 min
  • Acumulado: 628 m subiendo; 829 m bajando.
  • Media en movimiento: 3,45 kms/h

  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

Captura de pantalla completa 19042017 213133.bmp


  • Datos de Interés:
    • Alojamiento en Vélez Benaudalla.
    • Gastronomía: En Vélez Benaudalla los dulces moriscos y por antonomasia el famosísimo pestiño. También destacan las hortalizas sabrosísimas criadas con agua del rio Guadalfeo y sobre todo los productos tropicales, como el aguacate y la chirimoya. Para comer, recomendamos el Hotel-Restaurante La Brasa, justito en la carretera de Los Vados.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: El Castillo, el Nacimiento, Jardín Nazarí y la Ribera del rio Guadalfeo.

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