Boabdil y el final del reino de Granada, de Josefina Careaga Ribelles

P1080604

“BOABDIL Y EL FINAL DEL REINO DE GRANADA”, de Josefina Careaga Ribelles. Ilustraciones de Ana Gredilla.

 INTRODUCCIÓN: Un viaje a Granada

“La mochila, el billete, el plano de la ciudad. Creo que no he olvidado nada. En la estación veo el tren ya esperando. El destino es Granada, será sólo por unos días, antes de que empiecen otra vez las clases. Mientras busco mi vagón, me siento feliz de haber tomado la decisión de hacer este viaje yo sola. Eso también será una aventura. Ahora que ya estoy instalada en mi asiento es cuando empieza de verdad mi andadura”.

“A través de la ventanilla del tren puedo ver los campos resecos de La Mancha, que a estas horas del mediodía, con el sol cayendo a plomo, se vuelven vidriosos. A medida que nos acercamos al sur, el paisaje se hace más dulce, más verde, los olivos comienzan a aparecer y prometen un verdor continuo que poco a poco se va haciendo general. Con la mirada perdida en la lejanía y con el libro de Cuentos de la Alhambra abierto entre mis manos, revivo en mi memoria las historias de Washington Irving y ardo en deseos de conocer aquel palacio y aquellos jardines, mientras el tren rueda sobre estas tierras como si comprendiera mis deseos de llegar cuanto antes”.

“Cuando me encontré en la estación de Granada, me dirigí al centro de la ciudad en busca de un lugar donde quedarme. Después de visitar algunos establecimientos, me alojé en un pequeño y céntrico hotel”.

“Serían ya las seis de la tarde, y decidí dar un paseo por los alrededores para tomar un primer contacto con la ciudad. Nunca sabré el motivo por el que me detuve en una placita pequeña, cuyo nombre no recuerdo, tranquila, acogedora y con una iglesia desde donde se divisaba lo que supuse era la Alhambra”.

“En los escalones de aquella iglesia, sentado con la cabeza hundida entre los hombros se encontraba un hombre de cierta edad que en principio me pareció un mendigo, aunque, al fijarme con más detenimiento, vi que su aspecto no era el de un hombre desaliñado. Me dirigí a él para que me confirmase si efectivamente aquellos árboles que a lo lejos se veían pertenecían a la Alhambra. Al verle de cerca, me llamó la atención su fino rostro, de un color algo aceitunado, y su barba, escasa y bastante blanquecina, pero bien cuidada. Su cabeza estaba cubierta con algo que recordaba a un turbante, aunque también podría ser un sombrero de fieltro de un color azul oscuro bastante deformado por el uso. Sus manos me llamaron la atención por lo finas, huesudas y delicadas que eran”.

“Con un movimiento de cabeza me confirmó que aquellos árboles eran de los jardines de la Alhambra”.

“Me quedé contemplando lo que tantas veces había imaginado, cuando oí una voz que me preguntaba:”

“-¿Es la primera vez que vienes a Granada?”.

Era una voz agradable, y noté en ella cierto tono como de no querer molestar. Provenía del que yo creía mendigo, que seguía sentado en aquellas escaleras”.

“Después de responderle afirmativamente, me dijo que él conocía muy bien la Alhambra, y que se pasaba el día contemplándola desde aquel lugar, pues no se atrevía a visitarla. Dijo esto con una entonación en la que no llegué a adivinar si este hecho le producía pena o por el contrario no deseaba volver a entrar en ella”.

“Al cabo de cierto tiempo que me pareció largo, oí que decía:”

“-Si sientes curiosidad, puedo informarte acerca de lo que ha sido Granada y la Alhambra. Pero para que estemos más cómodos, aceptaría gustoso una invitación en aquella terraza de enfrente”.

“Pensé que también podría ser un guía de los muchos que se mueven por Granada y que tratan de captar a algún turista a cambio de unas monedas. Pero los tiempos cambian y éste se conformaba con una sencilla invitación”.

“El hombre no me desagradaba, incluso me inspiraba cierta confianza, y pensé que bien podría proporcionarme alguna información sobre la que durante los días siguientes iba a ser mi ciudad”.

“Al ponerse de pie, me llamó la atención su pequeña estatura. Cruzamos la calle y nos sentamos en una mesa entre unos árboles, en cuyas ramas se escuchaba el cante y el aleteo de gran cantidad de pájaros. Un camarero se nos acercó, saludó de pasada a mi acompañante y, por la forma de hacerlo, comprendí que ya se conocían de ocasiones similares. Pidió una cosa ligera, no recuerdo bien qué; yo pedí algo más consistente, pues el viaje me había abierto el apetito”.

“-Viví hace muchos años en la Alhambra -me dijo-, y la recuerdo todos los días. En particular recuerdo aquel en que tuve que abandonarla, hace ya mucho tiempo… Fue uno de los momentos más dolorosos de los muchos que tiene mi triste existencia”.

“No me preguntó nada sobre mi vida, lo cual me agradó. Comprendí que vivía encerrado en sí mismo, y todo lo que no fuesen sus recuerdos le interesaba poco. Lo que sí noté es que quería hablar, contarme cosas de su vida, y yo le dejé continuar. Me pareció un hombre culto, y a mí me venía de perlas que me recordase la historia y me proporcionase información sobre la Alhambra y Granada”.

“Empezó diciendo:”

“-Mi padre fue Abú-l-Hasan Alí, más conocido como Muley Hacén, y mi nombre de Abú Abd Alláh, más conocido como Boabdil “el Chico”.

“Entonces comprendí que efectivamente no era ni un mendigo ni un guía turístico, sino un loco”.

“-Pertenezco a la dinastía nazarí, que, como quizás sepas, conquistó Granada en el año 634 de la hégira, es decir, en el 1237 de vuestra era cristiana. La existencia de mis antecesores en estas tierras durante dos siglos fue un continuo enfrentamiento; sus luchas, no terminaron nunca, sobre todo contra los cristianos, pero también entre nosotros mismos”.

“Mi dinastía fue la que construyó la Alhambra y en ella vivió a lo largo de casi doscientos cincuenta años. El gran mérito de los veintiún monarcas que me antecedieron fue mantener a los nazaríes en el trono, continuamente disputado por gentes del norte de África, además de por los reyes de Castilla y Aragón”.

“Ciertamente aquel hombre, además de saber expresarse, me estaba contado algo que le nacía en lo más hondo de su ser; como si lo hubiese vivido. Se expresaba con vehemencia y poco a poco consiguió despertar mi interés. Continuó diciendo:”

“-Me acusaron de débil, de no haber sabido defender mi reino, pero nadie me puede achacar su pérdida a mí solo, ya venía de atrás. Me tocó vivir un difícil momento histórico, mi reinado coincidió en el de los Reyes Católicos, Fernando e Isabel. Yo fui la cabeza visible de aquella derrota; me hicieron responsable de la misma y así he pasado a la historia”.

“Habrás oído muchas veces aquellas palabras que se atribuyen a mi madre, pero yo no las oí nunca de sus labios, más bien creo que son leyenda: “Llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre”. Es triste que sea por esa frase por la que se me conoce universalmente”.

“La historia de mi vida es larga y amarga, y no sé si te interesa. Si te aburres, viajera desconocida, no tienes nada más de decírmelo y me iré, bien entendido que siempre te estaré muy agradecido por esta invitación, pero más agradecido quedaré si escuchas la narración de mi vida, la de mi pueblo y la de esta ciudad. ¡Son tan pocos los que quieren escucharme!”.

“De aquel hombre me atraía su humildad, su convencimiento y, por qué no, también su locura”.

“-Desde luego que estoy interesada en conocer lo que me digas”.

“-Pues, si así lo deseas, comenzaré por el principio…”.

Boabdil-Brígida Gallego Coín

“Me llamo Boabdil y he nacido en la Alhambra. Soy hijo de reyes.

Mis padres son Aixa La Horra y el sultán Mulay Hacen y los dos tienen mucha personalidad. Siempre están discutiendo por cuestiones del reino.

Cuando nací me llenaron de amuletos para darme suerte y que mi vida fuera excelente. Pero ocurrió algo que a mis padres los puso de muy mal humor: – Perderemos el Reino de Granada cuando Boabdil llegue a ser rey – vaticinó nuestro mejor astrólogo.

Para que esa predicción no se cumpliera jamás, me entrenaron duramente en el arte de la guerra. Las clases comenzaban al amanecer. La espada se convirtió en mi eterna compañera.

Apenas tuve momentos de descanso. Además de entrenar, estudié matemáticas, poesía y literatura, astronomía, caligrafía, ciencias, … mis maestros, grandes sabios, no me permitían errores. Tampoco conocía la pereza.

Mi vida era solitaria porque apenas me dejaban divertirme. Las obligaciones de un futuro rey son durísimas. Aunque, de vez en cuando, Hassam, Lulo, Hamid y yo jugábamos al escondite en la Fuente de los Leones o nos sentábamos bajo los naranjos a disputar partidas de ajedrez.

Entre mis disciplinas favoritas estaba saber defenderme en Sierra Nevada. Cuando los ejercicios terminaban me gustaba deslizarme desde las blancas cumbres a toda velocidad. … !!!Es divertidísimo¡¡¡

La vida en palacio era muy interesante. En el harén las mujeres cantan, recitan poemas, bailan y se acicalan. Era un lugar prohibido para mí. Los baños también son de una gran belleza. 

Mis padres se llevaban muy, muy mal. A veces gritaban tanto que los criados se asustaban. Hasta el punto de que se divorciaron y mi padre se casó con una joven cristiana, Isabel de Solís. Mi madre, la sultana Aixa, no pudo soportarlo: -Querido hijo Boabdil, a partir de hoy, tu padre se ha convertido en mi enemigo -dijo muy dolida.

En realidad, nuestros principales enemigos eran Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. Querían conquistar Granada para que toda España fuera cristiana. Tenían mucho poder. 

Un día conocí a la chica más linda y bondadosa del mundo: Moraima. Era hija de uno de los mejores amigos de mi padre, el valiente alcaide de Loja, Aliatar. Me enamoré al instante. Pensé que junto a ella sería capaz de todo: – Moraima, ¿quieres casarte conmigo? -le pregunté junto a un rosal, en los jardines del Generalife. -¡Si quiero, Boabdil!.

Éramos felices, pero el Reino de Granada tenía muchos problemas. A pesar de ser yo el legítimo heredero, el hermano de mi padre, mi tío El Zagal, pensaba que era a él a quien correspondía reinar.

La cristiana Isabel de Solís también quería que el hijo que tuvo al casarse con mi padre se convirtiera en rey.

Y, por supuesto, mi padre, el gran sultán Mulay Hacen, estaba empeñado en continuar reinando a pesar de su avanzada edad. Eso dio lugar a guerras internas que nos debilitaron. -Boabdil, yo conseguiré que el rey de Granada seas tú, y solo tú -aseguró mi madre.

Efectivamente, gracias a su inteligencia, me convertí en Rey de Granada.

Una mañana un mensajero trajo noticias terribles: los cristianos estaban muy cerca: -¡¡¡Mi señor, han construído un enorme campamento llamado Santa Fe!!! -nos contó muy asustado.

Moraima y yo quisimos ver de cerca ese enorme campamento y fuimos en secreto: -Moraima, los cristianos nos vencerán en muy poco tiempo. Cientos de los nuestros morirán en la batalla.

Moraima despidió a nuestro ejército asomada a la Torre de la Vela, preocupada y con malos presentimientos.

Esta vez la batalla contra los cristianos fue tan terrible que Aliatar, padre de Moraima y uno de nuestros mejores hombres, murió en combate.

Estudié a fondo nuestra situación política y estratégica y la verdad: era imposible resistir el empuje de los Reyes Católicos. Querían conquistar Granada, y su ejército era fuerte y poderoso, mucho más que el nuestro.

-No quiero más sangre ni más dolor Boabdil. -Yo tampoco, Moraima.

Esa noche decidimos que no hubiera más guerra para que nuestro pueblo no sufriera.

Una mañana muy fría, el 2 de enero de 1492, entregamos las llaves de Granada a los cristianos. Los nuevos reyes, Isabel y Fernando, prometieron respetar la ciudad y las costumbres de sus habitantes.

Y confiamos en ellos.

-Os marcharéis a un lugar muy apartado y lejano de las Alpujarras que se llama Laujar. Viviréis en un pequeño palacio sin los lujos de la Alhambra -ordenaron los Reyes Católicos.

Mientras ellos se instalaban en la Alhambra, nosotros viajábamos hacia nuestro nuevo hogar con el corazón lleno de tristeza. Como parte del pacto de paz con Isabel y Fernando, Moraima y yo les entregamos a nuestros hijos Ahmed y Yusuf, con la promesa de que nos los devolverían.

Cuando llegamos a un punto del camino donde Granada se perdía de vista, detuve mi caballo para admirar, por última vez en mi vida, la belleza de la ciudad. Y nuestro hogar, la Alhambra.

-Nunca más podremos volver -suspiraba nuestro pequeño séquito de criados. Todos lloraban amargamente menos mi madre, Aixa. Yo no pude resistir más y una pequeña lágrima se escapó de mis ojos. Perder Granada y perder a mis hijos…

Mi fiel esposa, Moraima, apretó mi mano y muy bajito, para que nadie la escuchara, dijo: -Boabdil, tu decisión ha sido la más correcta para que nuestro pueblo no sufra. Si no hubieras entregado las llaves de la ciudad pacíficamente, Granada estaría ahora cubierta de cadáveres.

Nos mudamos a la Alpujarra. Pasaron los años.

Un amanecer llegó un mensajero de los Reyes Católicos: -Mis señores, Isabel y Fernando, ordenan que abandonéis España y os instaléis en Marruecos.

-Boabdil, qué dolor tan inmenso. Yo siempre he vivido en Granada. Mis padres, mis abuelos y mis bisabuelos, también. Yo no podré irme a Marruecos, un país que me parecerá extraño -lloraba Moraima.

-Juntos todo será más fácil, ya verás, Moraima.

-¡¡¡Pero los Reyes Católicos prometieron que nos dejarían vivir en la Alpujarra y que nos devolverían a nuestros hijos!!!.

Preparamos el equipaje con mucho dolor. Nuestro corazón pertenecía a Granada, pero no nos quedaba más remedio que obedecer. Ahora los Reyes eran ellos.

El día de la partida, Moraima estaba muy pálida. -¿Qué te ocurre, Moraima? ¡¡¡Debemos ser fuertes!!! -Boabdil, creo que voy a morir de dolor… No quiero marcharme de nuestro querido país y mucho menos sin nuestros hijos.

Moraima se puso tan triste que murió de pena y me dejó solo. Mis ojos no dejaron de derramar lágrimas hasta que llegué a Marruecos.

Me instalé en una ciudad llamada Fez donde viví sencillamente. Poco a poco llegaban más y más personas a quienes los Reyes Católicos expulsaron de Granada. Isabel y Fernando no cumplieron la promesa de permitir a los nuestros continuar siendo musulmanes.

-Traemos la llave de nuestra casa de Granada porque soñamos con volver -decían algunas familias.

A veces, los muchachos se acercan a mí: -Cuéntanos tu vida y la historia de Granada, Rey Boabdil.

Entonces yo, con el corazón lleno de nostalgia, comienzo mi relato bajo las estrellas”.

“BOABDIL”, de Brígida Gallego Coín (2012) Ilustraciones de Esperanza Campos.

b8 De Salobreña a Almuñécar

WhatsApp Image 2017-03-23 at 22.45.46

Salobreña al amanecer, fotografía de David Llanas Ortega

  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • Durante el último período nazarí, con las disputas entre Boabdil y su tío “El Zagal”, Almuñécar se mantuvo fiel al primero, quizá porque la fortaleza estaba en manos de un alcaide íntimo amigo del monarca. Pero con la caída de Málaga en manos cristianas, el alcaide presidió a un grupo de aristócratas que se acercó a Granada solicitando auxilio militar. Pero Boabdil tenía un acuerdo con los Reyes Católicos, por lo que el recibimiento a esta embajada fue hostil, y el apoyo de Almuñecar tornó al bando de “El Zagal”. Sin embargo, tras la caída de Baza en 1489, “El Zagal” rindió poco después Almería, Almuñecar (al-Munakkab), Salobreña (Salawbaniya) y otras plazas fuertes de Las Alpujarras.
      • En Almuñecar, la propiedad estaba muy repartida, manteniendo el rey, la posesión del castillo, que le servía de prisión política y lugar seguro.
      • Tanto la flota militar Nazarí, con base en Almuñécar, como la mercante ya usaban para la época barcos de gran calado, como carracas, naos… y cuyas esloras podían llegar a los 40 m y cargar hasta 1.000 tn. ó más. Pudiendo disponer de hasta dos cubiertas y transportar hasta 1.000 personas y sus equipajes. La flota pesquera, que faenaba en aguas del llamado entonces “Mar de Almuñécar”, usaba embarcaciones más pequeñas, tales como laudes, jabeques, jábegas, zambras…
      • Mohammed ibn Alhaje, último alcaide nazarí de Almuñecar, entregó la fortaleza, siéndole concedido por los Reyes Católicos algunas mercedes, entre las cuales que sus hijas pudieran heredarle pues carecía de descendencia masculina. El 26 de junio de 1490, los reyes cristianos mandan desde Córdoba al comendador de Moratalla, don Diego de Soto, para que compruebe la forma en que se cumplían las capitulaciones de Almuñecar y vea el estado en que se encuentra su castillo. Tras la Capitulación de 1489, la ciudad sufre una transformación (se amplían los marjales de cultivo de caña de azúcar, pasando de 44 a más de mil marjales), pero los mudéjares no son expulsados, pero sí recluidos en la morería, en la zona oeste, de la cual aún se conservan tres calles: Morería, Morería Alta y Nueva Morería.
    • TESTIMONIO:
      • “Cuando te acercas, viniendo de Granada, bien adentrándote por el camino de la Sierra que parte del Suspiro del Moro, ya por el de Motril, siguiendo después el Azud de Vélez Benaudalla y el cauce del Guadalfeo por Lobres hasta Salobreña, o asomado al vértigo de la cornisa costera que te trae de Almería o Málaga hasta quedar sorprendido al descubrir éste lugar apacible de la Costa del Sol donde se asienta Almuñécar, lo primero que ves destacar en su pintoresco conjunto panorámico, cual tierra de promisión, entre el verde esmeralda de la ubérrima Vega, las onduladas lomas que la circundan, no ha mucho moteadas de almendros y ahora con más densas pinceladas de frutos subtropicales, el azul purísimo del cielo y del mar y el blanco inmaculado del caserío; es la alhambreña silueta de su Castillo cimero oteando el Mediterráneo, guarda y vigía de uno de los pueblos más antiguos de la Historia de la Humanidad”. (Victoriano del Moral, “El libro de Almuñécar – Historia de un pueblo milenario”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • Desde el principio, la partida de Boabdil, con sus servidores y su familia estaba prevista en la capitulación sobre sus intereses particulares del 25 de noviembre de 1491. Podrían salir con todos “sus bienes, e ropas e mercaderías e oro e plata e joyas e bestias e armas, non llevando tiros de pólvora, grandes ni pequeños”, libres del pago de derechos. Por su parte, los Reyes les darían dos carracas de genoveses y facilitarían su salida. Además, si en el tiempo en que quisieran marcharse no hubieran conseguido vender sus propiedades podían dejar procuradores para que recibiesen en su nombre la renta de sus bienes y se la enviasen. Asimismo se hace mención a que, en caso de venta, sus posesiones fueran primeramente ofrecidas a sus altezas. (Carmen Trillo San José, “La Alpujarra antes y después de la conquista castellana”).
      • “Gonzalo Fernández, alcaide de Illora, junto a otras personas de respeto y autoridad, acompañaron en los navíos, a Boabdil, a su familia y a todo su séquito, con la misión de procurar la mayor honra y trato conveniente, como indudablemente deseasen los Reyes Católicos que se le despidiese, cumpliendo de este modo su promesa sobre ese particular en las Capitulaciones…y para que les trajesen noticia y testimonio de cómo les habían dejado desembarcados según su deseo”. (Mariano Gaspar Remiro – “Partida de Boabdil allende con su familia y principales servidores”).
      • “Boabdil, acompañado de unos pocos, embarcó en una vieja nave de poco tonelaje que había sido preparada para él … , camino al norte de Africa, donde en Fez ya lo esperaba su amigo el sultán Hamet. Se quedó en pie en la popa de la embarcación, llorando, mientras la majestuosa visión de las cumbres de Sierra Nevada desaparecía ante sus ojos. … Desenfundó su espada, heredada de las victorias de sus antepasados, de empuñadura de oro y piedras preciosas, de filo imponente y belleza sin igual y, volteándola por encima de su cabeza, la arrojó al mar, todo lo lejos que pudo la fuerza de su brazo, hasta que agotado su vuelo cayó al agua, donde una mano invisible pareció tomarla para llevársela a su profundidad más impenetrable”. (Magdalena Lasala, “Boabdil: tragedia del último rey de Granada”).
  • EPÍSTOLA FINAL.: Carta de Washington Irving al Príncipe Dolgoruki – Alhambra, 19 de mayo de 1829.-
    • “Amigo Dolgoruki: No puede usted hacerse una idea de lo que lamento su marcha. Me ilusionaba que juntos consiguiéramos alcanzar el objetivo que nos habíamos propuesto: descubrir la auténtica tumba de Abu Abd Allah, el también conocido como Zogoibi, el Desventurado, o sea: BOABDIL. Usted y yo sabemos, en contra de lo que apuntan historiadores y eruditos, que sus restos mortales no yacen en la torre conocida como la “Bab as-Saria”, de Fez. De ningún modo. El norte de África no guarda tan preciado tesoro. Intuyo que el lugar último que ocupó Boabdil está ubicado en el corazón secreto de la Alhambra…”. (Miguel Ángel Moleón Viana / Luis Arance Moreno, “Cuadernos secretos de Washington Irving”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Salobreña-La Guardia-La Caleta-Barranco del Cambrón-Alfa Mar-Barranco de Enmedio-Torre de Los Diablos-Taramay-El Tesorillo-Velilla-Almuñécar.
    • Recorrido: Lineal, 15,84 kms.
    • Descripción:
      • Cuando decidimos realizar esta etapa, una ola de calor estaba asolando, nunca mejor dicho, esta zona de Andalucía. Por ese motivo, decidimos iniciar el recorrido de noche, con la idea de disfrutar del amanecer y de los primeros rayos de sol en el camino, evitando así el que las elevadísimas temperaturas que estaban previstas nos hicieran sufrir más de lo previsto y “sudar la gota gorda”. Después de la experiencia, creemos que el hacerla en este horario intempestivo y especial es algo siempre aconsejable y que desde aquí recomendamos.
      • Empezamos a caminar en Salobreña desde la Oficina Municipal de Turismo en dirección hacia La Pontanilla: punto neurálgico tradicional y encrucijada de caminos de esta localidad granadina. En éste lugar confluían el Camino de la Costa (que iba hacia Motril), el Camino de Lobres y el Camino del Peral (que iba hacia la Vega Baja de Salobreña), mientras que la ramblilla de Dominguito (hoy encauzada y subterránea), con sus inundaciones descontroladas aunque estacionales, hacía que siempre se haya utilizado un pequeño puente de madera (ó pontón), para salvar su cauce y que le ha dado nombre al lugar.
      • A la luz de las farolas llegamos hasta la Plaza del nuevo Ayuntamiento (inaugurado en 1997), y subiendo, poco a poco, en dirección sur, callejeamos por blancas calles de cal adormecida, y accedemos al Portichuelo: antiguo y remoto istmo que unía el promontorio rocoso de mármol sobre el que se asienta, desde la más remota antigüedad, la Villa de Salobreña, con la tierra firme y lugar donde confluían los primitivos accesos: Camino de la Playa, Camino de Almuñécar, Camino de la dehesa de Taramay y Camino de San Nicolás.
      • La silueta del antiguo Castillo árabe, se perfila, siempre vigilante, sobre el blanco y dormido caserío, mientras bajamos por la Cuesta de Caracho, dejando el casco urbano, por el camino de los Callejones.
      • Ya en plena vega, vamos en dirección hacia el anejo de La Guardia-La Caleta (tradicional barrio de pescadores y de obreros), situado en el pago de la Playa: el puerto natural de Salobreña. Su antigua ensenada, se fue colmatando a lo largo del tiempo por las aportaciones de las erosivas aguas del río Guadalfeo, incrementadas exponencialmente, tras la expulsión de los moriscos y el consiguiente abandono de tierras de cultivo: las mejores tierras de toda la Alpujarra granadina…. están en la Vega de Motril y Salobreña. En tiempos de Boabdil, el Peñón era una isla y hoy en día es una península…
      • Fértiles huertos de cultivo tropical nos dan escolta hasta llegar a las inmediaciones de la Azucarera de Nuestra Señora del Rosario, la que antaño era el corazón económico de la Villa, que llegó a tener otras tres fábricas/ingenios azucareros más (Nuestra Señora del Pilar, conocida como Fábrica Nueva, construída en 1874 por la Sociedad Azucarera Peninsular y que cerró en 1912 ; La Melcochera de Lobres  y San Francisco, la más reciente, construída en 1905 y conocida como “La Fabriquilla”). La Azucarera Nuestra Señora del Rosario, hoy Azucarera Guadalfeo, fue construída entre 1860 y 1861, por el empresario granadino, D. Joaquín Agrela Moreno. Estuvo en activo, molturando la caña de azúcar de las vegas de Motril-Salobreña, Almuñécar y Vélez Málaga, hasta la zafra de la campaña 2005, siendo la última fábrica azucarera de caña europea en cerrar. Hoy, parte de sus instalaciones, se utilizan para fabricar alcohol con melazas importadas del extranjero.
      • A las primeras luces del amanecer, apenas vislumbramos sus naves y las altas chimeneas, para sin prisa y sin pausa, comenzar un zigzagueante andar por estrechas callejuelas, de arabesco sabor (Ramblilla, Real, Albarrada, Contínuo), acunados por el constante y estridente graznido de las gaviotas que se balancean sobre nuestra cabeza, en un mágico vuelo y aleteo imperceptible que pareciera nos despide del lugar.
      • La luz del día va aumentando paulatinamente, cuando por un sendero-carril, nos vamos alejando de La Caleta, hacia las urbanizaciones Pargo y Costa Aguilera: envidiables construcciones con espectaculares vistas al mar Mediterráneo, ubicadas sobre las tradicionales albarradas de piedra seca, que sostienen el terreno de la escarpada ladera que se despeña hacia las rocas del acantilado, donde rompen las olas del mar. Frondosa vegetación de pinos, eucaliptos, chaparros, ficus y buganvillas. El color va despertando a borbotones, acompañado del constante piar de multitud de trinos que saludan alegres al sol mañanero.
      • Bordeamos las instalaciones del Hotel Salobreña y la Torre Atalaya del Cambrón: antigua torre cilíndrica nazarí, en la que los vigías de guardia vigilaban la costa y daban la voz de alarma o toque de rebato, al castillo de Salobreña ó al castillo de Almuñécar, mediante señales convenidas: ahumadas (de día), luminarias (de noche) o acústicas (mediante caracolas marinas).
      • Poco después cruzamos el barranco del Cambrón. Este barranco toma su nombre de un arbusto espinoso que se cría aquí. La ladera de la derecha, el mar a la espalda, transcurre por un carril de buen piso, pero el otro lado del barranco se hace difícil de superar. Densos cañaverales, esparragueras pinchudas y espesos matorrales de diversa vegetación mediterránea, ponen dificultad a cada paso que damos, hasta superar el barranco, subiendo de nuevo a la carretera N-340.
      • Caminamos ahora por el arcén de la carretera, por el lado izquierdo, dirección Almuñécar, para unos metros adelante cruzarla, con precaución, y accediendo al lado derecho por un puente y un antiguo tramo de la N-340, salvamos el barranco del Zafío. Unos perros se nos avanzan y ponen en el cuerpo el susto de la jornada, hasta llegar a la urbanización Alfa Mar. La recorremos por su parte inferior y descendemos hasta volver de nuevo a la carretera. La cruzamos, por última vez y tomamos un carril (límite geográfico entre los términos municipales de Salobreña y Almuñécar). que en fuerte descenso, nos lleva hacia el barranco de Enmedio.
      • Caminamos junto a la playa y acometemos la empinada subida hacia la Torre Atalaya de Los Diablos, una de las atalayas que defendían este punto de la costa de los ataques de los piratas. La subida es sinuosa y pronunciada, pero arriba, la recompensa es maravillosa: hermosas panorámicas de la Playa de Enmedio por un lado y de Taramay y Velilla por el otro. La Torre de los Diablos es una construcción del siglo XVII-XVIII. Su nombre proviene de una antigua tradición: se dice que de ella salieron unos ladrones, vestidos de diablillos, como los que salían el día de Corpus Christi y robaron a unos viajeros que iban por el Camino Real. A unos metros de distancia se encuentran los restos (la base) de la antigua Torre Atalaya nazarí de Enmedio.
      • Comenzamos ahora a bordear el barranco en su totalidad, atravesando la urbanización Curumbico y descendiendo, pronunciadamente, por una escaleruela hasta la misma playa. Caminamos sosegadamente, por la playa del Curumbico y después por la de Cabria, hasta tomar un precioso camino enlosado que atraviesa por medio del denominado Parque Mediterráneo, entre las playas de Calabajío y del Pozuelo y que ya no abandonaremos, en continuos sube y baja, hasta llegar a playa Velilla. Este tramo de la etapa es muy gratificante de recorrer, ya que bellas estampas marineras nos rodean por todas partes y ese detalle es siempre de agradecer por el caminante.
      • Pasamos junto al Torreón de Galera, una antigua torre de defensa situada en la Punta de Jesús y a la preciosa playa del Tesorillo.
      • Sin más problema llegamos al gran paseo marítimo de Velilla, antesala de Almuñécar. La playa de Velilla, es la más extensa de Almuñécar (tiene 1,5 km de longitud) donde además de todo tipo de servicios de restauración y hosteleros, encontramos un Puesto de Socorro de Protección Civil y las instalaciones del Parque Acuático “Aquatropic” (inaugurado en 1988).
      • Tras pasar por el puente del río Verde (casi siempre con su cauce completamente seco…) caminamos confundidos con gentes que disfrutan de la delicia del mar, teniéndolo a nuestra izquierda y al frente los Peñones de San Cristóbal: del Santo, de Enmedio y de Afuera.
      • Caminamos por el Paseo Puerta del Mar, junto a la veintena de bancos, obra del artista local, José Cabrera Alaminos, construidos en 2015, utilizando la técnica trencadís/”Gaudí”, a base de mosaicos troceados de colores (blanco-azul-celestes) y que representan motivos marinos y monumentales.
      • Al llegar al Paseo y Bajos del Altillo, pasamos junto al grupo escultórico y la fuente circular de las Ninfas (obra del escultor granadino Arcadio Roda, realizada en 2006, con piedra caliza de Pedrera-Sevilla), al Monumento a los Fenicios (obra en bronce del escultor Miguel Moreno Romera y pié de mosaicos de José Cabrera Alaminos), y el Monumento de “aire alpujarreño” en memoria del escritor, músico y brigadista británico “Laurie” Lee, que vivió aquí entre la década de 1930-50.
      • Arriba y a la derecha, el castillo romano-nazarí de San Miguel nos da la bienvenida, siendo este un momento de alegría por haber conseguido culminar este tramo, ya que suponemos que es en esta playa de Puerta del Mar en donde embarcaría, el triste Boabdil hacia su destino final, en África.
    • Dificultad: Media. Índice de dificultad IBP 61. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4h 39 min.
    • Acumulado: 441 metros subiendo; 453 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,5 kms/h.


Captura de pantalla 2017-06-19 13.09.10


  • Datos de Interés:
    • Alojamientoe en Almuñécar>>>
    • Gastronomía:  La gastronomía sexitana gira en torno al pescado fresco de su costa (mero, corvina, sargo, pargo, besugo, herrera, congrio…) y a sus excelentes hortalizas frescas y frutas tropicales (chirimoya, aguacate, mango, papaya, níspero, guayaba…). Un buen pescaíto frito y una jugosa ensalada confeccionada con hortalizas y frutos tropicales, son platos que el visitante está obligado a probar, en la multitud de bares y restaurantes típicos que a todo lo largo y ancho de Almuñécar son fáciles de encontrar, estando seguros de que nunca acabarán defraudados.
    • Transporte:  ALSA
    • Lugares a visitar: Castillo fortaleza romano-nazarí de San Miguel, Museo Arqueológico Cueva de los Siete Palacios, Iglesia de la Encarnación, Columbario de la Torre del Monje, Peñón del Santo, Acueducto Romano y Termas, Monumento a los Fenicios,…

IMG-20170617-WA0028

Llegada a Almuñécar.

b7 De Vélez Benaudalla a Salobreña

P5070019-PANO

Panorámica del Ayuntamiento y de la Iglesia Parroquial de Vélez Benaudalla

  • Introducción histórica:
    • “Durante la dominación musulmana, el nombre de Xalubania, y luego Salubiniya, aparece con alguna frecuencia en las crónicas.
    • Las poblaciones mozárabes, entre ellas Salobreña, se sublevaron contra el futuro califa de Córdoba Abderramán III, lo que motivo una incursión de éste por tierras de la Alpujarra y de la costa, sometiendo a los revoltosos y dejando guarnecidos los castillos con destacamentos de soldados (año 918).
    • Las rivalidades entre los nazaríes y los benimerines traen de nuevo la violencia ante los muros de Salobreña, feudo del benimerí Umar ben Mahalli, que es conquistada en el verano de 1283 por el príncipe nazarí Mohamed II.
    • Otro Mohamed, el VII, consigue en 1392, mediante intrigas cortesanas, arrebatar el trono de Granada al legítimo rey Yusuf III, que es desterrado y custodiado como prisionero en el castillo de Salobreña, que no sólo era ya una fortaleza militar de impresionante aspecto, sino que su interior constituía un pequeño palacio con fuentes y jardines, lo suficientemente agradable para que los reales huéspedes no se incomodaran excesivamente en su cautiverio.
    • En 1408 muere Mohamed VII, ordenando en sus últimos momentos la muerte de Yusuf. Y cuentan las crónicas que el príncipe cautivo pidió a su verdugo un deseo antes de morir: concluir la partida de ajedrez que estaba jugando. La partida duró lo suficiente como para dar tiempo a que llegasen de Granada sus partidarios, que lo habían proclamado rey.
    • A partir de entonces, el castillo-prisión de Salobreña se convirtió en una residencia cotizada para invitados molestos: Yusuf III (que, como hemos visto, disfrutó de sus aposentos) tuvo preso allí a su hermano Mohamed el Zurdo, que a su muerte fue coronado rey de Granada en 1419; Muley Hacén destronó a su padre en 1464 y lo envió prisionero a Salobreña, donde murió al poco tiempo; y el mismo Muley Hacén, derribado del trono por su hermano Mohamed el Zagal, terminó sus días exiliado en la misma fortaleza.
    • Salobreña era una posesión del patrimonio privado de la familia real granadina y, según dicen los escritores árabes de aquel tiempo, su vega abundaba en caña de azúcar, naranjas, algodón, maíz y claveles. El azúcar se obtenía en las industrias azucareras, llamadas ingenios, por el mismo método que, básicamente, siguió utilizándose durante siglos. Al igual que en la Alpujarra, también en Salobreña tuvieron un gran auge la cría de gusanos de seda y las consiguientes plantaciones de morera para alimentarlos.
    • Un hijo ilustre de la Salobreña musulmana fue Abu Alí Umar ibn Mohamed al Salawbini (1166-1274), destacado filólogo y estudioso de la gramática árabe.
    • Terminaba el siglo XV y los Reyes Católicos culminaban la gesta heroica de la Reconquista. El secretario de los reyes y capitán mayor de la artillería, Francisco Ramírez de Madrid, se distinguió especialmente en la conquista de la fortaleza de la villa, cuya rendición tuvo lugar en los últimos días del mes de diciembre de 1489. En la sillería del coro de la catedral de Toledo está representada la escena de la entrega de las llaves de la villa al rey don Fernando el Católico.
    • Mas con la caída en poder de los cristianos no terminaron las intervenciones históricas de Salobreña en la vida de la dinastía nasri. Corría el año 1490 y tocaba a su fin esta dinastía, cuando Boabdil, deseando poseer una salida al mar por donde pudiera venirle una posible ayuda africana, salió de Granada con un gran ejército y puso sitio a Salobreña, aunque al parecer su intención era la de dirigirse contra Almuñécar. Consiguió apoderarse de la villa gracias a la ayuda prestada por la población mudéjar que le franqueó las puertas, facilitándole además armas y víveres para poder mantener el asedio de la alcazaba donde se habían refugiado los cristianos. El cerco de Salobreña dio ocasión a que Pérez del Pulgar, «el de las Hazañas», diera una prueba más de su valor temerario al conseguir entrar en la fortaleza sitiada con setenta hombres, previo el permiso del conde de Tendilla, capitán general de la frontera en aquel entonces. En ayuda de la plaza cercada habían acudido también don Francisco Enríquez, gobernador de Vélez-Málaga, y don Iñigo Manrique, que lo era de Málaga, pero no pudiendo forzar el cerco, se adueñaron de una peña cercana al castillo desde donde animaban a los sitiados a proseguir en su resistencia. La situación de la fortaleza era ya, sin embargo, insostenible por la escasez de agua y alimentos, cuando llegaron nuevas al campamento musulmán de que el Rey Católico venía a toda prisa con grandes huestes en auxilio de Salobreña, y ante este peligro, Boahdil, temiendo verse cortada la retirada, levantó el cerco y marchó a su ciudad de Granada”. (Gonzalo Pulido Castillo, “Breve historia de Salobreña”).
    • “La nueva de haber ido el rey Boabdil sobre Salobreña, cundió por la costa inspirando mil temores a los cristianos.Don Francisco Henriquez, tío del rey, que mandaba en Vélez Málaga, convocó a los alcaides y caballeros de su jurisdicción para que fuesen con él en socorro de aquella importante fortaleza… y reuniendo un corto número de gentes, se puso en movimiento para Salobreña. La marcha no podía ser más áspera y trabajosa, pues todo era subir y bajar cuestas, algunas de ellas muy agrias y precipitosas; y a veces guiaba el camino por la orilla de un precipicio, al pie del cual se veía espumear y agitarse con imponente furia el mar embravecido. Cuando llegó don Francisco al elevado promontorio que se extiende por un lado del valle de Salobreña, quedó confuso y triste al ver acampado en derredor de la fortaleza un ejército moro de mucha fuerza. El pendón de la media luna ondeaba sobre las casas de la población y sólo en la torre principal del castillo se veía una bandera cristiana. Viendo que no era posible con la poca fuerza que traía… socorrer el castillo, se colocó con su tropa en una peña cercana al mar donde no podía hacerles daño el enemigo; y elevando allí su estandarte, esforzaba a los cercados… Entre tanto, Hernán Pérez del Pulgar, observó en el castillo un postigo que daba al campo..  determinó meterse por aquella entrada… y propuso a sus camaradas que le siguiesen. Guiados por Pulgar, rompieron estos valientes por una parte del real enemigo donde había poca vigilancia, y llegaron peleando hasta el postigo de la fortaleza: al instante se les abrió la puerta y antes que el ejército moro tuviese entera noticia de éste arrojo, ya estaban dentro del castillo. Con éste refuerzo cobró ánimo la guarnición y fue más vigorosa su resistencia. Pero los moros, sabiendo que había escasez de agua en el castillo, se lisonjeaban que la necesidad pondría muy pronto a los sitiados en términos de rendirse. Para que perdiesen esta esperanza, mandó Pulgar que se les arrojase desde los adarves un cántaro de agua y con ella una taza de plata” (Washington Irving, “Crónica de la conquista de Granada”).
OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Entrada a Salobreña por el Camino Viejo de Motril


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Vélez Benaudalla-Azud de Vélez-Rio Guadalfeo-La Bernardilla-Cortijo del Molino de papel-Rio de la Toba-Molino Viejo-Los Palmares-Canal-El Vínculo-Lobres-Rio Guadalfeo-Rambla de Molvízar-Salobreña
    • Recorrido: Lineal, 17,3 kms.
    • Descripción:
      • Prólogo obligado antes de iniciar esta etapa en Vélez Benaudalla: acercarnos a ver el manantial del Nacimiento: éste lugar es una fuente natural conocida desde el tiempo de los romanos; directamente mana desde el suelo, a borbotones, un caudal de agua abundante, cristalina, fresca y deliciosa, que conecta a un sistema de reparto de aguas a través de antiguas acequias de las que tan amantes eran los paisanos de Boabdil. El Castillo de los Ulloa y el Jardín Nazarí (catalogado como “Jardín Histórico” y conocido también como “Jardín de los Sentidos”) son lugares a los que el viajero debe, sin excusa, acercarse también a conocer. Por último, cumplir el rito de degustar uno de sus sabrosos pestiños…
      • Iniciamos esta etapa junto al Chorro de San Antonio (pilar de 3 caños, construído por el alcalde D. Ramón Peramos) que se encuentra junto a la iglesia parroquial de Nuestra Señora Virgen del Rosario. Una tradición popular veleña dice que las mozuelas que quieran encontrar novio deben beber agua en el chorro del medio …
      • Pasamos por la Plaza de la Constitución, en la que se encuentra el Ayuntamiento y la Iglesia Parroquial, y seguimos por la calle Federico García Lorca. Dejamos el casco urbano de Vélez Benaudalla, bajando por la carretera hacia el Azud, por un paseo precioso, de amplio acerado, que se encuentra escoltado de unos grandiosos ejemplares de nísperos y en la que, a la izquierda, se encuentra La Fuente, lugar tradicional en donde los labradores recargaban sus cantimploras de agua fresca, con la que enjuagar la reseca garganta y quitarse el polvo durante la dura jornada de trabajo habitual.
      • Rápidamente descendemos hasta el trazado de la antigua carretera N-323, que cruzamos para pararnos a contemplar el formidable Azud de Vélez. Una espectacular obra de ingeniería hidráulica, construida mediada la década de 1950, que regula las domesticadas aguas del río Guadalfeo, vertidas poco más arriba desde la mismísima presa de Rules. El Azud embalsa y distribuye las aguas del río en canales que luego surtirán las acequias que, a partir de ahora, servirán para fertilizar estas ricas tierras cargadas de cultivos subtropicales, destacando entre ellos los aguacates y chirimoyos, y más raramente el recién introducido litchi o ciruela china, con frutos de color pardo rojizo, de pulpa blanca, transparente, más bien dura y consistente, jugosa y de un sabor dulce-ácido.
      • A partir de ahora, entramos en el divertido juego de caminar vadeando en varias ocasiones el rio Guadalfeo, por un sendero bien marcado que baja siguiendo su curso hasta llegar a un amplio carril escoltado de inmensos naranjos, limoneros, nísperos, higueras, granados, etc. Y es que esta tierra, producto de sedimentos de milenarias crecidas, es feraz, rica y acostumbrada a dar de todo, enseñada con mimo por el hombre y habituada con el paso de los años a generar riqueza sin recato.
      • El carril (antiguo camino entre Granada y la Costa, anterior a la carretera de Isabel II) coge altura. El Guadalfeo se queda a nuestra izquierda, y el feraz valle, se abre a la inmensidad de todos los inimaginables tonos de verdes. Sin apenas darnos cuenta disfrutamos de la imagen del Pico Columba (839 metros de altura y un perfil piramidal “de película”), perfectamente enmarcado en un azul celeste de un cielo apenas manchado de jirones de blanquecinas nubes. La retina va adaptándose a esta sinfonía de colores en los que, a modo de notas musicales, suena brillante en brotes de verdes, que se entremezclan con los ocres de la tierra, bajo los azules enmarañados del cielo…
      • La gran cortijada de La Bernardilla nos recibe. Esta antigua alquería, situada sobre un promontorio rocoso a 100 metros de altura, en un lugar privilegiado y estratégico, entre el cauce de los ríos de la Toba y Guadalfeo, controló, desde la más remota antigüedad, el paso, en ésta encrucijada de caminos entre Vélez Benaudalla, Los Guájares y la Costa de Motril y Salobreña. Se han encontrado en La Bernardilla restos de época almohade (al igual que en el poblado del Castillejo, en Los Guájares).
      • Comenzamos un suave descenso que nos lleva hasta la carretera SO-16 que, serpenteante, sube hacia Los Guájares. Atravesamos la carretera, para pronto desviarnos a la izquierda, por el Camino de los Guajareños, subiendo una corta, pero fuerte pendiente que nos cambia al valle por el que transcurre el pintoresco río de La Toba. Un poste indicativo nos informa de la canalización del gaseoducto entre Granada y el Puerto de Motril. Coronado el repecho, bajamos y dejamos a la derecha, los restos del antiguo cortijo del Molino de Papel, entre plantaciones de cítricos y subtropicales.
      • El río de la Toba, afluente del Guadalfeo, nace a 1028 metros de altura, junto al cortijo de la Toba, al Noroeste de Guajar Alto y desciende, encajonado, en un estrecho valle, flanqueado por las abruptas laderas de la Sierra del Chaparral y la Sierra de los Guajares. También es conocido como río de la Sangre, en recuerdo de luctuosos  tiempos pasados: en febrero de 1569, durante la rebelión de los Moriscos, acosados los sublevados por las tropas del Marqués de Mondéjar, buscaron refugio en el Peñón del Fuerte, cerca del nacimiento de río de la Toba. Cuando las tropas moriscas al mando de Marcos el Zamar (alguacil de Játar), aprovechando la oscuridad de la noche escaparon en dirección a las Albuñuelas, dejaron sobre el Peñon del Fuerte, a los heridos, ancianos, mujeres y niños, esperando clemencia… al tomar la posición las tropas castellanas, el Marqués de Mondéjar, mandó no tomar prisioneros y pasar a cuchillo a todas las personas, para perseguir a los escapados… la sangre bajó por el río dándole un color rojizo a sus aguas…
      • Vadeamos el río de la Toba, de lecho arenisco y transparentes aguas, bordeado de densos y altos cañaverales, un lugar fresco y atractivo para tomar un ligero refrigerio, antes de acometer, las fuertes rampas que nos subirán sin pausa hacia Los Palmares.
      • Pasamos junto al Molino Viejo, situado a la izquierda, y subimos por el Camino de los Guajareños. Coronado el primer repecho, dejamos a la derecha el camino que sube hacia el cortijo del Cañuelo, situado en la ladera del Pico Columba. Cruzamos el barranco del Cañuelo, a la sombra de portentosos y longevos pinos.
      • Seguimos subiendo hasta llegar a la Colada de Faral, donde encontramos las pendientes más pronunciadas de ésta etapa. Tras superar ese duro tramo, a 233 metros de altura, encontramos un pilar-abrevadero con tres pilas escalonadas, lugar tradicional para repostar agua el ganado. Un sondeo de captación de agua en el barranco realizado en 2014, ha mermado su caudal. La poca agua ha sido entubada hasta una cercana alberca y el pilar-abrevadero está seco.
      • Esta zona de Los Palmares, es un espacioso terreno de cultivo dedicado casi exclusivamente al aguacate y chirimoyo, va siendo recorrida en toda su extensión por un muy bien cuidado carril que sube atravesando el barranco del Cañuelo en dirección norte, para luego ir bajando hacia el sur buscando la costa.
      • El nombre de Los Palmares, procede de palma y de palmito, esa planta herbácea tan abundante en zonas de secano, de la que se aprovecha todo: con sus hojas se fabricaban escobas, de entre sus raíces se cogían las payuelas (brote carnoso que si se dejaba madurar daba lugar a un racimo de dátiles o uvas-palma), sus frutos (las uvas-palma) aunque un tanto fibrosos eran como un dulce para los niños… Una antigua costumbre de ésta zona: cada 25 de diciembre, las parejas de novios, iban al monte a buscar palmitos, siempre convenientemente acompañados de otra persona (una “carabina”)… para que no “pelaran la pava”…
      • Casi sin darnos cuenta hemos pasado por encima del paraje de Los Vados, casi siempre rodeados de aguacates, el rey en estos lares, apenas salpicados en algunos momentos por impresionantes ejemplares de pino negro. Toca llaneo, algún sube y baja, y cambiamos de ladera, el terreno se torna arenisco, cogemos ahora un marcado sendero y la bajada se hace pronunciada, algo que nos lleva a poner en tensión todos nuestros sentidos para evitar sorpresivos resbalones.
      • Continúa la bajada por la ladera sur, de lleno inmersa en vegetación de monte bajo mediterráneo, tomillo, romero, coloridos lirios, chaparros y pinos, para de forma sorpresiva, en una curva repentina del sendero contemplar asombrados la alfombra azul del mar, límpido e inmenso. La silueta de grandes barcos ponen el acento a la panorámica, y es que desde que salimos de Granada y después de recorrer más de un centenar de kilómetros es la primera vez que desde arriba, a vista de pájaro, en la lontananza, contemplamos el mar. Bien vale la pena detenerse unos instantes para disfrutar del espectáculo y respirar sosegadamente.
      • Al otro lado del cauce del río Guadalfeo, vemos la figura puntiaguda de Cerro Gordo (528 metros de altura) y las estribaciones de los cerros de Magdalite, que se adentran en la Vega de Motril-Salobreña. En sus laderas se encontraban las antiguas alquerías de Pataura y Panata, desaparecidas hace cientos de años, por la mala calidad de vida que causaba el Guadalfeo, cuando esta zona era un profundo estuario marino que se adentraba hasta casi el cerro de Escalate (653 metros de altura) y el Tajo de los Vados.
      • Pasamos cerca de las inmediaciones de la Cueva del Capitán, utilizada por pastores seminómadas del Neolítico Medio (IV milenio A.C.), que nos legaron restos de la Cultura de las Cuevas. En el Museo Arqueológico de Granada se encuentran los restos encontrados en los sondeos estratigráficos realizados por Manuel Pellicer en 1962 y por María Soledad Navarrete en 1970. Y es que toda esta zona de Los Palmares y del Cerrajón, ha estado habitada desde la más remota antigüedad. En noviembre de 2003 y tras un devastador incendio en la zona del Cerrajón (al Suroeste de Los Palmares), fueron descubiertos restos prehistóricos megalíticos, en concreto un conjunto de menhires de ortostato, dispuestos de forma semicircular.
      • Ahora el sendero de la Cuesta Moya, desciende rápido, con un piso que sigue inestable y zigzagueante, hacia el paraje de El Vínculo, fértil, rico, feraz terreno, en el que el Guadalfeo convertido en delta se acerca inexorable a su desembocadura.
      • Un carril asfaltado (el camino del canal de San Agustín) nos lleva hasta la localidad de Lobres, que atravesamos volviendo a buscar el cauce del Guadalfeo que ya no abandonaremos hasta casi llegar a nuestro punto de destino.
      • Pasamos junto a las instalaciones de la Azucarera Montero, conocida antiguamente como La Melcochera; hoy, una moderna destilería de alcohol; en 1900, cuando se fundó, una fábrica de azúcar y miel de caña, que en la publicidad de la época decía: “Miel de caña superior. El postre más exquisito y económico. Quien lo prueba una vez lo prefiere a todos”, o éste otro: “Caña-Miel es el mejor postre. De gran consumo en Colegios. La Caña-Miel reemplaza económicamente a todos los postres. De suma eficacia contra el estreñimiento”. La Melcochera está convertida ahora en “territorio pálido”, desde que Francisco Montero Martín, fundador en 1963 de “Ron Pálido” y “Ron Montero”, al jubilarse en enero de 2007, vendió la Empresa a su sobrino Joaquín, hijo de su hermana Concha.
      • Caminamos ahora casi tres kilómetros por la orilla derecha del río, sobre el muro de hormigón construido para evitar desbordamientos, entre densa vegetación de ribera: tarajes, juncos, aneas y cañaverales, así como espectaculares eucaliptos que prestan su sombra al caminante, haciendo más llevadero su andar. Nos desviamos a la derecha, cruzando la rambla de Molvízar y después seguir por el antiguo camino que conectaba Motril con Salobreña.
      • Poco a poco llegamos a Salobreña, la antigua Salubiniya, la de blanqueadas casas que se agolpan encima del peñón sobre el que se aposenta. El blanco, tapa al ocre, sobre el celeste del cielo. La sinfonía de color continúa hasta que a bocajarro entramos en sus calles. Salobreña, despierta y vivaracha, nos da la bienvenida.
  • NOTA: Martes, 16 de mayo de 2017. Un incendio, en las inmediaciones del sendero de la Cuesta Moya, calcina 12 hectáreas de monte bajo, matorral y pinar… dañando gravemente el patrimonio natural de esta zona de la Costa Tropical.
    • Dificultad: Media. Índice de dificultad IBP 59. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4h 26 min.
    • Acumulado: 295 m subiendo; 474 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,9 kms/h


Captura de pantalla completa 08052017 201601.bmp


  • Datos de Interés:
    • Alojamientos en Salobreña>>>
    • Gastronomía: Pestiños y dulces moriscos en Vélez Benaudalla. Pulpo con pimentón y migas de maiz en el Chiringuito El Campano en Salobreña.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: El Nacimiento, Castillo y Jardín Nazarí en Velez Benaudalla. Castillo y mirador en Salobreña.
WhatsApp Image 2017-03-24 at 18.14.11

Salobreña desde Las Piedras del Caletón, fotografía de David Llanas Ortega

b6 De Ízbor a Vélez Benaudalla

P4190017-PANO

  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO“Me contó el alfaquí, el justo Sidi Hasan, hijo del alcaide y general, el muy ilustre Sidi Ibrahim al-Arraf, que presenció el derribo del talismán conocido por el “Gallo de los Vientos”, colocado en la parte más alta de la Alcazaba Cadima de Granada, con motivo de las reparaciones  que iban a hacerse: yo lo ví con mis propios ojos: era de siete metales y tenía la siguiente inscripción en verso: “El palacio de la hermosa Granada es digno de consideración. Su talismán da vueltas según las vicisitudes del tiempo. El viento rige a su jinete, a pesar de su solidez, mas no sin misterios, porque en verdad, después de subsistir breve tiempo, lo azotará un infortunio que destruirá al palacio y a su dueño”. (Leopoldo de Eguilaz Yanguas, “Reseña histórica de la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos según los cronistas árabes”).
    • Muley Hacem, casado hacía tres años con su hermosa prima Aixa, determinó presentarla como su reina al pueblo granadino, y para ello escogió el día de su natalicio, el día quinto del mes Ramadan del año 864 de la Égira (1.460 de la era cristiana), y en aquel solemne día todo reflejaba alegría y público regocijo en la ciudad… Una persona, sin embargo, leyó en el semblante de la reina, el horóscopo fatal de su destino, y dijo, a media voz: “¡Ay de Granada bajo el reinado de Aixa; el destino se cumplirá, la felicidad anidará poco en su lecho conyugal; una cristiana le robará el corazón de su esposo, y estas disensiones prepararán más tarde la pérdida de la ciudad querida del Profeta, en el reinado de su hijo!”. En breve plazo se había de ver cumplido aquel fatal augurio, y conquistada para siempre la perla de Occidente. (Francisco de Paula Villa-Real Valdivia, “El libro de las tradiciones de Granada”.
    • TESTIMONIO: “Velez Benaudalla se encuentra situado en las últimas estribaciones de la Alpujarra granadina, sobre una suave ladera y una pequeña llanura que deja a sus pies el río Guadalfeo, …, a una altitud de 70 metros sobre el nivel del mar, rodeada de impresionantes sierras que en ocasiones alcanzan hasta los 1.500 metros de altura: Al Oeste, las Sierras de Los Guájares y Almijara; al Este, la Sierra de Lújar y del Jaral; al norte, Sierra Nevada. Así, el único paso natural que nos queda constituye un eje norte-sur que marca la fisonomía de este terreno tan abrupto. Su trazado lo formaliza el curso del río Guadalfeo que se encuentra próximo ya  a su desembocadura en el mar Mediterráneo… el Castillo es el elemento que domina toda la escena urbana, elevándose por encima de cualquier construcción y considerado el punto de referencia de la localidad, …, se encuentra localizado sobre un promontorio rocoso, en la parte superior del casco urbano, y su acceso al mismo a través de un camino construido con un desnivel considerable. Por tratarse de un torreón-baluarte, …, está construido por un único edificio aislado, de planta poligonal con siete lados irregulares, cuya anchura varía entre los 6 y 11 metros y ocupando una superficie de planta de unos 240 metros cuadrados. Su distribución es de dos plantas y la terraza del torreón. Sus muros de casi dos metros de ancho se elaboraron con maspostería de piedra. Su cimentación descansa sobre la propia roca sobre la que se sustenta, dando una altura que, según la disposición de la piedra alcanza entre 10 y 15 metros”.  (Juan José Ayala – Antonio Delgado – Antonio Esteban, “Vélez Benaudalla, una mirada hacia nosotros”).
    • “El Jardín Nazarí, considerado, según Prieto Moreno, como la expresión más destacada del jardín granadino, presenta dos elementos diferenciados: una vivienda, de tipo palaciego, con una estructura típica de la época musulmana, desarrollada en tres cuerpos alrededor de un patio central y un amplio jardín, usado parcialmente como huerta, que cae sobre la garganta que forma el río Guadalfeo, en su orilla izquierda, ya que se encuentra enclavado sobre una pequeña terraza aluvial existente entre el barrio antiguo y el cauce fluvial que nos delimita. El conjunto urbanístico se encuentra cercado por un pequeño muro de tapial, con unos tres metros de altura, salvo en la parte que da al río, donde es la propia naturaleza la que, con el impresionante desnivel, sirve de frontera natural al acceso de personas y animales; pudiéndose observar extraordinarias panorámicas y vistas del curso y valle que forma esta corriente de agua tan fundamental para la historia de nuestra villa” . (Juan José Ayala – Antonio Delgado – Antonio Esteban, “Vélez Benaudalla, una mirada hacia nosotros”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Ízbor-Los Rehoyos-El Rayo-Rio Guadalfeo-Área recreativa de la Explanación-Vélez Benaudalla.
    • Descripción:

      • Iniciamos esta etapa desde la puerta de la Iglesia Parroquial de San José de Ízbor, en una mañana fresca, dando nuestros primeros pasos por las estrechas callejuelas trazadas siguiendo parámetros de otra época ya pasada, dando la sensación de que el tiempo se ha detenido y que en estos lares se resiste a cambiar.  Pasamos junto a las Escuelas y su fuente. Poco a poco, abandonamos el núcleo urbano para tomar un carril cementado con fuerte pendiente, dirección sur, encaminados hacia la mole del Cerro del Rayo que hay que superar, buscando la Costa Tropical, que cada vez sentimos más cerca.
      • Esta primera parte del recorrido hay que afrontarla pacientemente, con paso firme y corto, lo que nos lleva a recordar el antiguo dicho montañero de: “Sube como viejo, si quieres acabar como joven”. Escoltados de cargados nísperos, naranjos y limoneros, grandes y protectores olivos, así como de algún árbol extraño, como despistado, que se ha aclimatado perfectamente al suave clima tropical de esta zona, se trata de la feíjoa, árbol procedente de Sudamérica y cuyos frutos tienen un gusto acidulado, que recuerda al sabor de la piña tropical y a la guayaba. Mientras vamos cogiendo altura, alejándonos relajadamente de las blancas casas de cal, atravesamos el barranco de Las Tripas. La Fuente de las Tripas, situada a la derecha del camino, ha sido utilizada, desde la más remota antigüedad, por las mujeres izboreñas, para lavar el menudo, las tripas del cerdo, y prepararlas para la elaboración de los ricos, sabrosos y contundentes embutidos caseros, esenciales en la economía doméstica tradicional de nuestros pueblos.
      • Nos encontramos sorpresivamente con una vecina, Antonia, que a su avanzada edad y con un caminar cansino y desgastado no se resiste a dar su habitual paseo matinal por esos caminos que, desde niña, nos cuenta, a venido recorriendo. Nos ofrece simpática y amistosa charla, a la vez que nos obsequia con recetas y consejos culinarios ancestrales, y sin olvidar lo más importante, desearnos un “buen día”, algo que nos inunda el alma de buenos sentimientos, un gesto olvidado en las grandes urbes y que una vez más nos hace sentir privilegiados de habernos metido en esta experiencia de reinventar caminos.
      • Nos despedimos de Antonia, apretamos el paso, se tensan los gemelos y entre pequeñas paradas para recuperar el resuello y disfrutar del paisaje, casi sin darnos cuenta, vamos cogiendo más y más altura.
      • En el barranco del “Hundiero”, contemplamos acequias (la Altera, la del Pinar, la de la Vega), convertidas en fuentes, o viceversa, que ponen la nota de humedad en el ambiente. En esta zona, no la vemos, pero nos han dicho que está la Fuente Caliente, que según la gente del lugar, en Invierno, mana agua caliente y en Verano, fría…
      • Tras salvar el barranco de Montoya, con olivos centenarios y las ruinas de la casa del guarda de la Central Eléctrica de Izbor, afrontamos la dura subida de la Cuesta del Arrastradero, donde una vez coronada, disfrutamos con las bellas panorámicas, a vista de pájaro: de Pinos del Valle, del embalse y presa de Béznar, Chite, Los Peloteos, de la cicatriz serpenteante sobre el terreno que dibuja la autovía, de los molinos eólicos generadores de electricidad  y las inmensas faldas serranas y oscuras del pico del Caballo, del cerro Bordaila, en las que se asienta Lanjarón, Cáñar, Carataunas, Bayacas y a duras penas, asomando sobre su llanura, sobre su “albacete”, Órgiva.
      • Cambiamos claramente de ladera, ahora dirección sureste, para repetir sensaciones al contemplar el brillo al sol del Embalse de Rules, a los pies de la mole grandiosa y espectacular de la Sierra de Lújar (1.850 metros altura). A la vez, también notamos como cambia el terreno, ya que dejamos el suelo labrado y frondoso, para entrar de lleno en un espeso bosque mediterráneo, con pinos majestuosos, verdes almendros, abundante esparto, coloridas jaras, enebros, cornicabras, lentiscos, aulagas y plantas aromáticas de todos los tipos. El estridente canto de los pájaros nos ayuda a sumergirnos totalmente en plena natura: pródiga en grandes zonas de espartizales, donde se cría una planta, la atocha o esparto (“stipa tenacissima”), esencial en la vida cotidiana de nuestros antepasados, que la trabajaban haciendo tomizas, sogas, cubiertas y afelpados…
      • Vamos serpenteando y seguimos subiendo la mole de El Rayo (758 metros de altura). Contemplamos en una de las revueltas del camino la Venta de la Cebada (en el trazado del antiguo Camino Viejo de Granada a Motril) y, sobre el Cerro de Chinchirina, la diminuta silueta de la Ermita del Cristo del Zapato, y por fin, hacemos puerto y conseguimos la máxima altura de la etapa, para empezar ahora, mirando claramente hacia el sur, vislumbrando entre la bruma, entre el Cerro de Escalate y el Tajo de los Vados, el  azulado mar.
      • Fuerte descenso por un carril muy pendiente, de mal piso y estado, que deberemos afrontar con suma precaución. Vamos dejando a la izquierda el embalse y presa de Rules. Aparece en el horizonte, el casco urbano de Vélez Benaudalla, la antigua “Ballis Banu Abd-Allah” (Valle del hijo del siervo de Alá) cada vez más cerca, pero a nuestros pies, presentimos que el fin de ruta de acerca.
      • Sin dejar de descender, por carril ya mejorado en piso, el Camino de la Bonela, llegamos finalmente junto al cauce del río Guadalfeo, que nos recibe proporcionándonos el frescor del ambiente que procuran sus caudalosas aguas. Caminamos ahora siguiendo el río, por su margen derecha, encajonados entre espesa vegetación de ribera junto al río (gigantescos álamos blancos, inmensos eucaliptos, frondosos sauces, aneas, juncos y cañaverales…), mientras a la derecha los cuadrados terrenos de fértil vega nos saludan al pasar plenos de hortalizas, parrales, cargados nísperos, aguacates y chirimoyas. La vertical ladera del cerro está plagada de pitas y chumberas (afectadas por un hongo que las está matando, poco a poco…).
      • Accedemos al Área Recreativa “La Explanación”, La Playa de los Veleños, descansamos en sus mesas y bancos, disfrutando del agradable sonido de las aguas del río, que ponen el contrapunto a los intensos cantos de los pájaros, para volver a caminar junto al río, al que finalmente vadeamos por el Puente de Rufino, para empezar a subir y llegar a la carretera N-323 que atravesamos para tomar ahora la pendiente de la Cuesta del Río que en unos pasos más nos lleva por la calle Cabo al corazón de Vélez Benaudalla. Nos dirigimos hacia la iglesia y en el pilar de San Antonio, tomamos un largo trago de fresca agua, la mejor recompensa obtenida al finalizar la jornada, aparte de degustar los riquísimos pestiños de la Panadería Conchita. Uuuummmmm.

sin20tc3adtulo

  • Recorrido: Lineal, 15,65 kms.
  • Dificultad: Al presentar fuertes desniveles tanto en subida como en bajada, así como un piso con abundante piedra suelta, requiere una preparación física Medía, teniendo globalmente la ruta una dificultad técnica de Media. El índice de dificultad IBP es de 69. Ver más datos IBP aquí>>>
  • Tiempo en movimiento: 4 h 39 min
  • Acumulado: 628 m subiendo; 829 m bajando.
  • Media en movimiento: 3,45 kms/h

  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

Captura de pantalla completa 19042017 213133.bmp


  • Datos de Interés:
    • Alojamiento en Vélez Benaudalla.
    • Gastronomía: En Vélez Benaudalla los dulces moriscos y por antonomasia el famosísimo pestiño. También destacan las hortalizas sabrosísimas criadas con agua del rio Guadalfeo y sobre todo los productos tropicales, como el aguacate y la chirimoya. Para comer, recomendamos el Hotel-Restaurante La Brasa, justito en la carretera de Los Vados.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: El Castillo, el Nacimiento, Jardín Nazarí y la Ribera del rio Guadalfeo.

b5 De Mondújar a Ízbor

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Entrada a Mondújar

  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO: “Cuando aún estaba acalorada mi mente con el tema del infortunado Boabdil, me puse a buscar los recuerdos de él que aún existen en este escenario de su soberanía y de sus infortunios. … Busqué luego la puerta por donde Boabdil salió por última vez de la Alhambra, cuando iba a entregar su capital y su reino. Con el melancólico capricho de un espíritu abatido, o quizá por algún sentimiento supersticioso, pidió a los Reyes Católicos que a nadie, en adelante, se le permitiera pasar por ella. Su ruego, según las antiguas crónicas, fue atendido, gracias a la compasión de Isabel, y la puerta fue tapiada. En vano pregunté durante algún tiempo por tal puerta; al fin mi humilde servidor Mateo Jiménez me dijo que debía de ser una cerrada con piedras que, según lo que había oído decir a su padre y abuelo, era la puerta por donde salió el Rey Chico de la fortaleza. Había un misterio en torno a ella y los más viejos habitantes no recordaban que se hubiese abierto jamás. Me condujo a aquel lugar. La puerta se halla en el centro de lo que fue en otro tiempo una inmensa mole, llamada la “Torre de los Siete Suelos”. Es famosa en aquellos lugares como escenario de extrañas apariciones y encantamientos moriscos. Según Swinburne el viajero, era originariamente la gran puerta de entrada. Los anticuarios de Granada dicen que era la entrada a aquella parte de la real residencia, donde se situaba la escolta del rey. Por lo tanto bien pudiera constituir una entrada y salida inmediata al palacio; mientras que la gran puerta de la Justicia servía de entrada oficial a la fortaleza. Cuando Boabdil salió por ésta puerta para descender hasta la vega, donde iba a entregar las llaves de la ciudad a los soberanos españoles, dejó a su visir, Aben Comixa, en la puerta de la Justicia, para que recibiese al destacamento del ejército cristiano y a los oficiales a los que se les iba a entregar la fortaleza. La que en otro tiempo fuera temible “Torre de los Siete Suelos” es ahora una pura ruina, ya que fue volada con pólvora por los franceses cuando abandonaron la fortaleza. Grandes bloques de murallas yacen esparcidos, enterrados en las exuberantes hierbas u ocultos por cepas e higueras. Aún se conserva el arco de la puerta, aunque agrietado por la conmoción; pero el último deseo del pobre Boabdil se ha cumplido, aunque involuntariamente, una vez más, ya que la puerta se ha cerrado con piedras sueltas procedentes de las ruinas, que impiden el paso”. (Washington Irving, “Cuentos de la Alhambra”).
    • RECORDANDO EL PASADO: “Hoy ha nacido mi hijo, Ahmad será su nombre. Para que tenga la voz fuerte y clara, su madre, que alardea de no ser supersticiosa, le ha restregado la boquita con un antiguo florín de oro; para que tenga gracia -como yo, dice- le ha puesto un grano de sal entre los labios. Sus nodrizas, para que el pelo le crezca recio, han traído, antes de que el sol terminara de salir, agua de la fuente del camino que se desvía al pie de la Sabica, y le han frotado con ella la cabeza, ante la alarma de la madre, temerosa de que con el masaje no se le cierre bien la fontanela. Para que sea fuerte, yo le he puesto sobre los puñitos la espada de Al Hamar, el Fundador de nuestra Dinastía. Y he mandado venir al imán de la Gran Mezquita y al de la Alhambra -que, por cierto, se odian- para que recen sobre la cuna a fin de que las fuerzas del alma se unan a las del cuerpo, si es que no son las dos la misma cosa” (Antonio Gala, “El manuscrito carmesí”).
    • TRES SOBERANOS Y UN REINO: “Entre 1482 y 1489, en un intervalo de sólo siete años, tres hombres lucharon, de modo encarnizado, disputándose la posesión de un trono y de un reino que ninguno pudo lograr plenamente, excepto en momentos esporádicos, de escasa duración.  Cada combatiente tuvo que conformarse con poseer el dominio y la soberanía de algunas partes del reino, con Granada como objetivo más ansiado, pero ninguno, salvo Muley Hacén, lo consiguió de modo completo. Cada victoria lograda por uno sobre otro suponía desgaste, pérdida de hombres, de tierras y de dinero, y dolor sin fín. Los verdaderos vencedores de cada batalla eran los cristianos que apretaban el cerco más y más. Aquellos tres hombres se conocían bien entre sí, llevaban la misma sangre. Eran dos hermanos y el hijo de uno de ellos. Hermano contra hermano, hijo contra padre, sobrino contra tío. Se llamaban Abu l-Hasan Alí, más conocido como Muley Hacén. Muhammad ben Sad, su hermano, famoso con el nombre de El Zagal, y Abu Abd Allah Muhammad, Boabdil, hijo de Muley Hacén y sobrino de El Zagal”. (Camilo Álvarez de Morales y Ruiz-Matas, “Muley Hacén, El Zagal y Boabdil”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Mondújar-Talará-Chite-Béznar-Los Peloteos-Presa embalse de Béznar-Ízbor.
    • Descripción:
      • Mondújar es una localidad española perteneciente al municipio de Lecrín, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Cerca de esta localidad se encuentran los otros núcleos urbanos de Lecrín: Talará, Acequias, Murchas, Chite y Beznar (con su pedanía de Los Peloteos). Mondújar está situada junto a la autovía de Sierra Nevada-Costa Tropical, en la ladera suroccidental de Sierra Nevada. Era famosa ya en el reino nazarí por su castillo, donde se detuvo el rey Boabdil en su salida hacia Las Alpujarras después de entregar Granada a los Reyes Católicos. La localidad tiene 676 habitantes (354 varones y 322 féminas), repartidos entre el barrio de la iglesia, más antiguo, y el barrio nuevo. Está enclavada a 738 m de altitud. Mondújar dista 30 km de la ciudad de Granada. Entre sus cultivos, destacan los olivos, los almendros y los agrios.
      • Iniciamos el recorrido desde la explanada-aparcamiento que hay junto a la Iglesia de Mondújar. Antes de comenzar nuestro caminar, echamos la vista atrás, para divisar, por última vez: los cipreses del antiguo cementerio (donde posiblemente se encuentren sepultados los restos mortales de Moraima, la esposa de Boabdil), el barrio del Cerrillo (donde se ubicaba un antiguo macáber musulmán, descubierto en el año 2.000, durante las obras de construcción de la autovía) y el cerro del Castillejo (sobre el que se conservan los restos del Castillo de Mondújar, construido por el rey Muley Hacen, como regalo de bodas para su segunda esposa, la cautiva cristiana Dª Isabel de Solís, conocida como Zoraya = “Lucero de la mañana”). Descendemos por la Avenida Europa (antigua Colada del camino de Granada). Dejamos a la derecha, la calle Feche, donde en 1983, al efectuar unas obras de desmonte para la construcción de una casa, se encontraron unas termas romanas del siglo I d.C. (las obras de arte y arqueológicas encontradas en su excavación, así como una maqueta de las termas, se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico de Granada).
      • Pasamos de Mondújar a Talará, cuyas poblaciones prácticamente están unidas. Al llegar al cruce de la calle Granada, dejamos a la derecha, la antigua venta de la Guapa ó de la Dolores, hoy, Venta Natalio (un clásico, de parada obligada, camino de la playa, cuando la carretera nacional 323 era la principal vía de comunicación entre Granada y la Costa). Junto a la venta, unos altos cipreses nos indican la ubicación del antiguo Molino del Marqués de Mondújar. Seguimos por la calle Granada, pasando junto al edificio del Ayuntamiento del municipio de Lecrín (edificio construido en 1973, tras la formación por fusión del municipio de Lecrín) y la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción (obra del siglo XVI, reformada en el siglo XVIII), punto en el que nos desviamos a la derecha, por el camino de Chite. Dejamos el casco urbano de Talará, quedando a la derecha las instalaciones del Colegio Público “Flor de Azahar”.
      • El antiguo camino de Chite, antes empedrado, está hoy asfaltado. Nos acompañan en suave descenso, el colorido y la fragancia, de naranjos, limoneros, higueras, granadas, chumberas y perales, y el agradable sonido del canto de los pájaros y el rumor del agua en las acequias. Llegamos al barrio bajo de Chite, divisando en la distancia la blancura de la Ermita del Santo Cristo del Zapato (ocupando la cumbre del cerro Chinchirina) y el blanco caserío de Pinos del Valle. Pasamos junto a la Iglesia Parroquial (antes de la Santa Cruz y hoy de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora), cuya torre octogonal fue reconstruida tras el trágico terremoto del día de Navidad del año 1.884, con amargo recuerdo en toda la comarca del Valle de Lecrín y de Alhama y la zona del pantano de los Bermejales.
      • Tomamos el antiguo camino que conducía hacia Pinos del Valle, conocido también como camino del Moginal. Las aguas del embalse de Béznar hicieron desaparecer el tramo en que, antiguamente, este camino vadeaba el curso del río Grande, por ello, entre frondosos naranjos y limoneros cargados de abundantes frutos y con el azahar emanando denso y atractivo olor,  debemos llegar a las inmediaciones de la orilla del embalse. Pasamos junto a la gran Alberca de los Llanos (de obra morisca, pero su origen posiblemente sea muy anterior) y los restos de un gran y antiguo cortijo, cuyo nombre ha desaparecido con el tiempo…Comenzamos a descender. A la izquierda, vemos que la rambla de Chite se convierte en el abrupto y espectacular Barranco de Arrendate. Llegamos a un cruce, donde seguimos a la izquierda, por llano, en dirección hacia el Cortijo Casa Moginar. Una antigua acequia se abre paso a través de una mina excavada en la ladera. Cuando ya divisamos las aguas del pantano de Beznar, el Cortijo Casa Moginar y cerro amesetado donde se ubican los restos del Castillo de Chite, conocido también como El Castillejo, nos desviamos a la izquierda, pasando por una trinchera. El sendero, en descenso, se hace camino y nos lleva a vadear el curso del arroyo de la rambla de Chite en el Barranco de Arrendate. El camino bordea el pantano de Beznar, siguiendo la sinuosidad de su contorno. El Barranco de la Calavera, al llegar a la orilla del pantano, se convierte en un acantilado impresionante. Dejamos la visión del pantano para dirigirnos hacia el casco urbano de Béznar.
      • El pueblo de Béznar edificó sus casas siguiendo la línea de la antigua carretera nacional N-323 que  bajaba desde Granada a Motril y hoy en día apenas tiene tráfico, ya que es la cercana autovía la que cumple ahora esa función. Caminamos por sus tranquilas calles, acercándonos a su Iglesia gótico mudéjar de Santa María la Mayor hoy de San Antonio Abad (siglo XVI), un muy bien conservado Lavadero situado en el Barrio del Fuerte y conocido como “El Chorreón” y luego junto a la pequeña ermita de San Antón contemplar asombrados el gran monumento elevado al típico y tradicional Mosquetero, un personaje que remonta su origen a las luchas habidas cuando el levantamiento de los moriscos, y que aún hoy en dia tienen un papel muy arraigado al folklore y tradición de este pueblo. Nota: la Hermandad de Mosqueteros y Arcabuceros del Santísimo, rememora cada año, los días  8 y 9 de septiembre, la acción militar acaecida en la Lagunilla del Barranco de Tablate en 1.566, durante la Rebelíón de los Moriscos.
      • Abandonamos Béznar por la mencionada antigua carretera N-323, cruzando el profundo Barranco de Quete por el puente de Isabel II y pasando junto a las antiguas ventas del Grau y de Galicia. Nos acercamos ahora a la pedanía de reciente construcción de Los Peloteos, procediendo sus habitantes de una pequeña aldea (conocida como Barrio Bajo o Barrichuelo) que quedó cubierta por las aguas del embalse y que después de la expropiación recibieron sus casas enclavadas en este nuevo sitio. Una vez atravesado Los Peloteos, y siempre por el lado izquierdo, superamos ahora campo a través, una suave ladera hasta llegar a la carretera que va hacia la presa de Béznar y a Pinos del Valle.WhatsApp Image 2017-03-22 at 22.00.02
      • Pronto llegamos a la presa de Beznar. Construída entre 1.977 y 1.985 en la zona del Salto del Lobo (un estrechamiento del terreno en el que podía saltar un lobo de una ladera a otra), recoge las aguas del río de La Laguna, río Dúrcal, río de las Albuñuelas, río Torrente y rambla de Chite. Tiene una cuenca de 352 km2 de superficie, una capacidad de 53,3 Hm3 y una superficie de 170 Ha. La presa está construída con una bóveda de doble curvatura con estribos de gravedad y tiene una altura sobre el cauce de 110 metros. Desde el pretil de la presa se pueden contemplar hermosas vistas del Valle de Lecrín por un lado y la espectacular caída del desagüe al fondo y que va aportando caudal el río Ízbor que vemos al fondo siguiendo su curso.
      • Una vez superada la corona de la presa, tomamos dirección Pinos del Valle, para junto al aparcamiento que hay junto a la presa, abandonar el asfalto y desviándonos a la izquierda, tomar un carril de tierra dirección sur bordeando una gran y antigua cantera, ya abandonada.
        WhatsApp Image 2017-03-22 at 22.00.09
      • Atravesamos espesos naranjales y limoneros que se encuentran protegidos del frío por elevados olivos centenarios. Enlazamos con el “sendero de Almaa”, antiguo camino de herradura que enlaza los núcleos de población de Pinos del Valle, Izbor y Los Acebuches. Junto al sendero, nos acompaña una acequia. Iniciamos una larga y serpenteante bajada, en la que vamos cambiando de paisaje conforme avanza el descenso, pasando de la zona superior, cubierta de matorrales y azotada por el viento, a la inferior, en la que se nota la mano ancestral del hombre agricultor y vamos al abrigo de una espesa vegetación de olivos, naranjos, limoneros, aguacates y algarrobos.
      • Finalizamos la bajada al llegar junto al cauce de cristalinas aguas del Barranco de Zaza. Lo vadeamos y comenzamos a subir, dejando a la izquierda una pequeña huerta donde se cultivan todo tipo de hortalizas y árboles frutales, y a la derecha los restos de un antiguo cortijo. El sendero está empedrado y escalonado. Tras pasar junto al antiguo molino de sangre de Miguel Hernández, en el que se molturaba aceite y que hoy ha sido rehabilitado como vivienda familiar, ya vemos al otro lado de un barranquillo el casco urbano de Izbor. Bajamos, vadeamos el barranco, pasando junto a un grandioso ejemplar de aguacate, y subimos un corto sendero en zig-zag que nos lleva hasta la calle Algarrobillo de Izbor.
      • Las estrechas calles de profundo sabor morisco del pueblo de Ízbor, nos reciben finalmente. Un pueblo de gente acogedora, tranquila, por la que parece que no ha pasado el tiempo, que toma el sol en los poyos de sus casas, con vistas al campo, siempre prestas a ayudar y a obsequiar con un saludo y una palabra amable al foráneo viajero que se aviene a caminar por sus sorprendentes calles y plazas. Terminamos nuestro recorrido en la misma puerta de la Iglesia de San José, cuyo interior podemos visitar gracias a la gentileza de Eugenia, una izboreña que no duda en abrirnos sus puertas.
    • Recorrido: Lineal, 13,4 kms.
    • Dificultad: Requiere una preparación física Media, aunque el trazado de la ruta es Fácil.  Índice de dificultad IBP 43. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4 horas.
    • Acumulado: 204 m subiendo; 580 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,5 kms/h
  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

Captura de pantalla completa 23032017 111906.bmp

  • Descargar track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: En Ízbor no existe ningún establecimiento que permita quedarnos a pernoctar.
    • Gastronomía: No hay establecimientos en los que podamos avituallarnos, aunque siempre podremos echar mano de alguna exquisita naranja.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: Iglesia de San José.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA


<< De Padul a Mondújar

a13 De Berja a Adra

  • Introducción histórica: 
    • TESTIMONIO: “Desde los altos de la sierra de Turón y de Sierra Alhamilla hasta la mar, en una estrecha franja de terreno en declive se recoge el término de Adra. En la misma raya de la mar Adra la Nueva, la villa murada que determinaron hacer los Reyes Católicos para defensa de la costa y construyeron su hija Doña Juana y su nieto el emperador Carlos. Entonces fortaleza, hoy ciudad industriosa, agrícola y pescadora. Frente a la junta de los ríos Grande y Chico, con las espaldas amparadas en un alcor, que la hurta al espionaje desde la mar, la musulmana Adra la Vieja, hoy poblado agrícola de La Alquería. El río es la única entrada y camino al interior. Desde su fundación Adra ha sido el puerto, la factoría y la fortaleza de la Baja Alpujarra almeriense”. (José Ángel Tapia Garrido – “Historia de la Baja Alpujarra”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “Dentro de unos días partiré para Fez, mi último destino, dejaré la tierra que me vió nacer y en ella quedan enterrados todos mis antepasados. Me siento sólo y no sé que me deparará el futuro. Me hubiera gustado quedarme para siempre en este lugar en el que nací y que formará para siempre parte de mi vida, por muy lejos que el destino me lleve. Granada, quisiera llevarme tu esencia y recordarte siempre. Me aconsejan que me haga un palacio que se asemeje a la Alhambra, pero tú eres única y por mucho que quisiera reproducirte, no sería como la luz que tenías, que todo lo acariciaba y se multiplicaba en los brocados, y se entretenía en los oros y se deslizaba entre los marfíles como tú lo hacías en tus bellos salones”. (María Ramírez González, “El último nazarí”).
      • La tradición afirma que en Octubre de 1493, el día que cumplía 31 años, Boabdil salió de Adra por la antigua desembocadura del rio, en el actual pago Cabrahigo (junto edificio Géminis) y que al embarcar, arrojó al mar su espada. La leyenda afirma que una vez en el mar, el príncipe volvió la mirada en dirección hacia la playa de Adra y lanzó su alfanje de oro al mar, prometiendo que algún día volvería a por él. Llevaba consigo a su madre (Aixa Fatima), su hijo, su hermana y un séquito de 1.700 súbditos. Con él embarcaron los nueve millones de maravedíes producto de la venta de su feudo alpujarreño a los Reyes Católicos. La armada estaba compuesta por una carraca propiedad de Iñigo de Artieta, cuatro naos y una carabela. Las carracas, por sus dimensiones y capacidad artillera, venían a ser los acorazados de la época. Su eslora pasaba de los 30 metros y su manga los 10 metros. El casco se reforzaba con gruesos cintones y bulárcamas y presentaba altas superestructuras formando tanto el castillo de proa como el alcázar a popa, lo que les daban el aspecto de fortalezas flotantes. Iban provistas de cofas en sus palos trinquete, mayor y mesana donde se apostaban ballesteros y espingarderos, incluso llegaban a instalar falconetes en las cofas de las carracas de más porte.  La carraca de Iñigo de Artieta era de 1000 toneles de arqueo. Iba tripulada por 100 marineros y contaba con una dotación de 200 soldados con 12 lombardas pesadas y 10 ligeras como artillería. Las naos que componían las armada eran las de Pérez de Fagaza de 405 toneles y tripulada por 60 marineros y 140 soldados con dos lombardas pesadas y 13 ligeras. La de Pérez de Loyala de 220 toneles con 40 marineros y 85 soldados y 7 lombardas. La de Pérez de Layzola de 205 toneles con 40 marineros y 85 soldados y 7 lombardas. La nao de Martín de Amezqueta de 100 toneles con 25 marineros y 45 soldados  y 2 lombardas pesadas y 3 ligeras y la carabela de Sancho López  que tenía 30 tripulantes. Al día siguiente tocan tierra en Cazaza, cerca de Melilla, puerto del reino de Fez situado en la cara de poniente del cabo de Tres Forcas.
      • “Los viajeros fueron despedidos por una gran multitud de sus antiguos súbditos. Cuando se desplegaron las velas, hinchándolas la brisa y el barco de Boabdil comenzó a alejarse de la tierra, quizás los espectadores le habrían dado una despedida más alentadora, pero el humilde estado de su otrora orgulloso soberano, les recordó el ominoso apodo de su juventud y se limitaron a gritarle: ¡Adiós, Boabdil! ¿Quiera Alá protegerte, Zogoybi!. El funesto sobrenombre le penetró hasta lo más profundo del corazón al desdichado monarca y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando los nevados picos de las montañas de Granada se esfumaron progresivamente del horizonte”. (Washington Irving, “Crónica de la conquista de Granada”).

EPÍSTOLA FINAL : Carta de Washington Irving al Príncipe Dolgoruki – Alhambra, 16 de julio de 1829.-

“Estimado Dolgoruki: Antes de escribir ésta carta, he tenido que realizar un esfuerzo por reordenarme, …, de improviso, ha ocurrido algo que no olvidaré mientras viva, y que sobrepasa, con creces, el carácter mágico de éstos lugares. … La noche del jueves veinte, al viernes veintiuno (tres veces el número de la suerte), me desperté con la sensación de que alguien había entrado en mis habitaciones. … Me encontraba despierto, créame, Dolgoruki, cuando, para mi asombro, vi que Dolores aparecía en el dormitorio, silenciosa y tan sonriente como siempre, tan luminosa como nunca. … vi que portaba entre las manos un cofrecito de plata. … abría el cofre y me mostraba, en su interior, una llave incandescente. … la cogió y me la fue acercando, poco a poco, hasta colocarla en el centro de mi frente … Ella apuntaba mi entrecejo y afirmaba: “Hay más puertas que las conocidas para acceder al lugar donde yace Boabdil”. … comencé a sentir un calor intenso… la llave pareció licuarse y fundirse con mi piel, y aún más adentro.      -Bienvenido al mundo astral, murmuró Dolores y me cogió de la mano. Sentí que la suya y la mía quedaban fundidas como si fuéramos fantasmas líquidos. Amable, aunque firme, me condujo al exterior. En un parpadeo, nos encontramos en el Patio de Comares. Desde allí nos adentramos en pasillos imposibles que jamás había visto (ni siquiera en las locas excursiones con el duque); pasadizos hermosos de estucos y policromías, oros y plata que no se encontraban en el resto del edificio. Dolores me hacía bajar escalones de marfil, salvar estanques de mercurio, y nadar en albercas secretas donde habita el arco iris. … Así hasta alcanzar unas grandísimas puertas frente a las que parecíamos pigmeos. … Como si la luna llena hubiera parado el tiempo, todos, y todo, permanecían sumidos en un sueño de siglos. Exploramos, sin prisa, el letargo de aquel reino, … Y así, vinimos a desembocar en un patio rodeado de arcadas, en cuyo centro se abría un estanque. Sobre el agua titilaban las constelaciones de la cúpula nocturnal. Junto a ellas, con la cara apoyada en la mano y el codo sobre unos cojines de raso escarlata, dormitaba un anciano. Sus barbas habían crecido tanto que alfombraban los suelos.      -Éste que ahí ve -susurró Dolores con voz temblorosa-, y no otro, es aquel cuya tumba deseaba usted encontrar. Su sueño, Irving, acaba de cumplirse. He aquí el Prodigioso Recinto. Ahí tiene a Abu Abd Allah, Boabdil, el Rey Chico, sumido en un sueño eterno. … No ha muerto, duerme. … El brillo de sus ojos entrecerrados es la joya más triste y bella, a un tiempo. Su respiración, la música lánguida que late en el corazón de Granada. … Sin poder retirar la mirada del anciano, me sentí invadido por una gran tristeza. Un aliento de nostalgia profundo anegó mi pecho, y noté que cálidas lágrimas me cruzaban las mejillas. … Al poco, un cansancio agridulce me fue invadiendo…”.

Miguel Ángel Moleón Viana y Luis Arance Moreno – “Cuadernos secretos de Washington Irving”.


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario:
    • Recorrido:
    • Dificultad:
    • Tiempo en movimiento:
    • Acumulado:

  • Ver Track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento:
    • Gastronomía:
    • Transporte:
    • Lugares a visitar:

a12 de Laujar de Andarax a Berja

  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO:
      • “Los Reyes Católicos dan oido a sugestiones y denuncias, y consideran peligrosa la permanencia de Boabdil en tierras españolas. No hay razones para sospechar de su fidelidad; el comportamiento del desterrado es intachable, y Zafra, que mantiene a su alrededor una legión de espías, asegura a don Fernando que no hay el menor motivo de recelo, y que lo mejor es despreciar las hablillas, y dejar en paz al desgraciado rey Boabdil. No obstante estas seguridades, los Reyes insisten en que es prudente alejar de España a Boabdil, y como no hay fórmula legal para obligarle a ello, ya que está fresca todavía la tinta de las Capitulaciones, encargan a su leal Secretario que urda una trama para lograr con engaños lo que no puede exigirse honradamente. Por donde se comprueba una vez más que la razón de Estado, suprema ley para Fernando, lo llevó al incumplimiento de pactos solemnísimos, que estaba obligado a respetar. Con la habilidad y tozudez que ponía Zafra en sus planes, siguió pagando a los traidores para que amedrentaran a Boabdil, y lo convencieran de la conveniencia de emigrar. Dijéronle que los Reyes lo podían prender o matar cualquier día, y con cualquier pretexto retirarle las rentas convenidas; se simularon acechanzas, emboscadas e intentos de asesinato; se habló de venenos hallados junto a las viandas que había de consumir” (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
      • “Boabdil y sus magnates íntimos, … cediendo en parte al sentimiento religioso de todo buen musulmán de no permanecer en país sometido a reyes infieles a su creencia y viendo al propio tiempo que otros muchos musulmanes principales se disponían a emigrar, y que los que aquí quedaban, contra lo que creían y temían Sus Altezas, se les mostraban cada vez menos adictos y afectuosos, resolvieron bien pronto pasarse allende, para ir a fijar su residencia en Fez, donde esperasen tener más favorable acogida”. … “El fin político perseguido por sus Altezas los Reyes Católicos al procurar que Boabdil abandonase cuanto antes nuestra Península, no era otro que prevenir la pacificación sucesiva del reino granadino y su más rápida asimilación político-religiosa”. (Mariano Gaspar Remiro, “Partida de Boabdil allende con su familia y principales servidores”.
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “Boabdil giró su cabalgadura y dio la orden de partida… Al mirar a su alrededor, vio extraño que no le acompañaran algunos de los que habían sido sus más fieles servidores, pues faltaban El Maleh, El Bexir, los dos Yahmani, Sidi Mohamed Moratil y varios nobles y alfaquies más. Tras él caminaban sus hijos, su madre, sus hermanos y el resto del séquito… La lenta caravana cubría una distancia superior a la legua, aunque los arrieros, que precedían el desfile, se perdían de vista en lontananza. Tras ellos conducían a sus animales los halconeros y galgueros. A veces los ocultaban las canchorreras, los derrumbaderos, los desfiladeros y las curvas del camino o los árboles que lo constreñían. Familias enteras los saludaban desde las orillas, desde las puertas de sus viviendas o desde las eras donde habían trillado, que les servían de placetas a las casas… desde cualquier lugar… El sendero reptaba entre olivos gigantescos, entre almendrales deshojados por el calor, entre higueras tardías que todavía se hallaban en plena producción. Entre Alcolea y Berja descendieron por vericuetos que ondulaban de forman inverosimil a través de inhóspitas lomas, subsidiarias de Sierra Nevada. Eran larguísimas y de perfiles erosionados y las poblaba el monte bajo, de escaso aprovechamiento, pero tales elevaciones carecían de compañeras criando perdices, liebres y conejos. Las había recorrido con sus galgos y halcones durante su cautiverio alpujarreño y ahora se despedía de ellas hasta la eternidad…” (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario:
    • Recorrido:
    • Dificultad:
    • Tiempo en movimiento:
    • Acumulado:

  • Ver Track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento:
    • Gastronomía:
    • Transporte:
    • Lugares a visitar:

a11 De Alcolea a Laujar de Andarax

  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “La luz de las primeras estrellas empezaba a esmaltar el oscuro y sereno azul de los cielos, cuando Boabdil, que había caminado a matacaballo, sin descanso, desde el amanecer, llegó al valle de Andarax, cuya boca, cubierta por cerradas malezas, como una bestia belluda, era el fin de sus pasos aquel día, y la entrada del señorío feudal que le habián asignado los cristianos.  La vasta llanura que se extendía al otro lado de la entrada, y sobre la que empezaba a descender lentamente la estrellada oscuridad de la noche, vióse invadida de repente por el tropel de los jinetes, a cuyo ruido cesó el canto de la lechuza sobre las torres y atalayas de los diminutos pueblecitos, que iban a ser residencia y señorío de Boabdil y de sus cortesanos”. (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
      • “Le pareció un vergel la villa de Laujar. Sus huertos arrancaban en las últimas tapias del pueblo, donde la vega se escalonaba en bancales y poyatos de diferente superficie que orlaban olivos y algarrobos gigantescos. Bajo ellos, protegiéndolos del lujurioso sol canicular o de los escasos fríos invernales, plantados en promiscuidad, naranjos y limoneros se preñaban de apetitosos frutos. En las zubias (tierra a donde no llega el riego) marginales, en los terrenos donde no alcanzaba el agua de las acequias que se amamantaban en el río, otros frutales de semisecano o de secano se perdían en el horizonte. En la tierra de hierba jugosa aunque escasa, abundaban los pastores de cabras y ovejas, familias que sobrevivían vendiendo la leche o criando asnos y caballos, animales que alcanzaban los mayores precios en los mercados porque eran tan duros y frugales como los dueños…”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • “El castillo de Laujar, construido con tapial endurecido, se veía elegante y señorial, airoso e inexpugnable y sus almenas cuadradas dominaban casi toda la extensión del valle.  Cuando pudiera pasear por los adarves, en los días invernales o de primavera, captaría todas las esencias de las flores de sus árboles frutales, de los innumerables jazmines, de los rosales, de los orgullosos magnolios, de los árboles del paraiso, de efímera aunque delicada floración, y del embriagador azahar de los naranjos. A lado y lado, Sulayr y la sierra de Gádor se observaban atentas, como si gozaran al reflejarse sus mutuas bellezas: la virginidad de las nieves de la sierra mayor contrastaba con el libidinoso verdor del matorral bajo y exuberante de la estribación subsidiaria. No obstante el dolor de la pérdida, Boabdil le agradecía al cristiano que los hubiera confinado en unas tierras tan semejantes a las cedidas porque su cielo era el mismo cielo, su mar era la misma mar y porque sus nieves eran las mismas nieves, aunque entre unos y otros mediaran dos jornadas y media, casi tres, de un camino difícil y tortuoso”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • 1483. Parte III. “Boabdil inclinó levemente la cabeza, dando la señal de partida. Enmudecieron los tambores y el rey nazarí tiró con suavidad de las riendas para hacer girar a su caballo. La columna se ponía en marcha en dirección a Granada. Boabdil iba a medirse, cara a cara, contra su padre. Concluía su tiempo de cautiverio. Atrás quedaban los días oscuros pasados en la torre de la Calahorra, las largas conversaciones con Gonzalo en el castillo de Porcuna y la vida entre unos enemigos a los que había venido a combatir hacía algo menos de medio año y que ahora eran sus aliados. Boabdil y sus hombre se alejaban. En medio de aquella tierra arcillosa y desgastada por el verano, la columna de nazaríes semejaba una pequeña estela roja, sangrienta, avanzando por la llanura. Al otro lado del río Guadalquivir, también el ejército del rey Fernando, más numeroso y pesado, se ponía en movimiento. El pacto entre los reyes iniciaba su camino. Y eran muchos quienes, tal vez de un modo inocente, creían que un tiempo nuevo comenzaba para aquella tierra convulsa”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
    • TESTIMONIO:
      • La villa de Laujar era un núcleo de población pequeño y bonito, como todos los alpujarreños, cuyas casas se apiñaban constriñendo los espacios inmediatos al castillo y sus tejados de launa formaban terrazas que les servían a los nativos para secar sus frutos al sol: almendras, pimientos, higos, uvas… También los usaban a veces como medio para comunicarse con el vecino sin necesidad de bajar a la calle. Sus moradores se visitaban atravesando las terrazas y las mujeres salían a ellas para cuidarse el pelo, para alheñarse unas a otras, como amigas, o para charlar mientras tomaban el sol del invierno o el fresco de las tardes y de las noches veraniegas. Todo lo hacían relajadamente, en tertulias casi eternas; entre tanto, extraían las judías o los garbanzos de las gárgolas secas. Pequeños clavos sujetaban a la intemperie largas ristras de ajos o de pimientos rojos porque la escasa humedad ambiental y el bravío sol impedían que se entallecieran. Eran los condimentos que empleaban en casi todas las comidas”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario:
    • Recorrido:
    • Dificultad:
    • Tiempo en movimiento:
    • Acumulado:

  • Ver Track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento:
    • Gastronomía:
    • Transporte:
    • Lugares a visitar: