a11 De Alcolea a Laujar de Andarax

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  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “La luz de las primeras estrellas empezaba a esmaltar el oscuro y sereno azul de los cielos, cuando Boabdil, que había caminado a matacaballo, sin descanso, desde el amanecer, llegó al valle de Andarax, cuya boca, cubierta por cerradas malezas, como una bestia belluda, era el fin de sus pasos aquel día, y la entrada del señorío feudal que le habián asignado los cristianos.  La vasta llanura que se extendía al otro lado de la entrada, y sobre la que empezaba a descender lentamente la estrellada oscuridad de la noche, vióse invadida de repente por el tropel de los jinetes, a cuyo ruido cesó el canto de la lechuza sobre las torres y atalayas de los diminutos pueblecitos, que iban a ser residencia y señorío de Boabdil y de sus cortesanos”. (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
      • “Le pareció un vergel la villa de Laujar. Sus huertos arrancaban en las últimas tapias del pueblo, donde la vega se escalonaba en bancales y poyatos de diferente superficie que orlaban olivos y algarrobos gigantescos. Bajo ellos, protegiéndolos del lujurioso sol canicular o de los escasos fríos invernales, plantados en promiscuidad, naranjos y limoneros se preñaban de apetitosos frutos. En las zubias (tierra a donde no llega el riego) marginales, en los terrenos donde no alcanzaba el agua de las acequias que se amamantaban en el río, otros frutales de semisecano o de secano se perdían en el horizonte. En la tierra de hierba jugosa aunque escasa, abundaban los pastores de cabras y ovejas, familias que sobrevivían vendiendo la leche o criando asnos y caballos, animales que alcanzaban los mayores precios en los mercados porque eran tan duros y frugales como los dueños…”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • “El castillo de Laujar, construido con tapial endurecido, se veía elegante y señorial, airoso e inexpugnable y sus almenas cuadradas dominaban casi toda la extensión del valle.  Cuando pudiera pasear por los adarves, en los días invernales o de primavera, captaría todas las esencias de las flores de sus árboles frutales, de los innumerables jazmines, de los rosales, de los orgullosos magnolios, de los árboles del paraiso, de efímera aunque delicada floración, y del embriagador azahar de los naranjos. A lado y lado, Sulayr y la sierra de Gádor se observaban atentas, como si gozaran al reflejarse sus mutuas bellezas: la virginidad de las nieves de la sierra mayor contrastaba con el libidinoso verdor del matorral bajo y exuberante de la estribación subsidiaria. No obstante el dolor de la pérdida, Boabdil le agradecía al cristiano que los hubiera confinado en unas tierras tan semejantes a las cedidas porque su cielo era el mismo cielo, su mar era la misma mar y porque sus nieves eran las mismas nieves, aunque entre unos y otros mediaran dos jornadas y media, casi tres, de un camino difícil y tortuoso”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • 1483. Parte III. “Boabdil inclinó levemente la cabeza, dando la señal de partida. Enmudecieron los tambores y el rey nazarí tiró con suavidad de las riendas para hacer girar a su caballo. La columna se ponía en marcha en dirección a Granada. Boabdil iba a medirse, cara a cara, contra su padre. Concluía su tiempo de cautiverio. Atrás quedaban los días oscuros pasados en la torre de la Calahorra, las largas conversaciones con Gonzalo en el castillo de Porcuna y la vida entre unos enemigos a los que había venido a combatir hacía algo menos de medio año y que ahora eran sus aliados. Boabdil y sus hombre se alejaban. En medio de aquella tierra arcillosa y desgastada por el verano, la columna de nazaríes semejaba una pequeña estela roja, sangrienta, avanzando por la llanura. Al otro lado del río Guadalquivir, también el ejército del rey Fernando, más numeroso y pesado, se ponía en movimiento. El pacto entre los reyes iniciaba su camino. Y eran muchos quienes, tal vez de un modo inocente, creían que un tiempo nuevo comenzaba para aquella tierra convulsa”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
    • TESTIMONIO:
      • La villa de Laujar era un núcleo de población pequeño y bonito, como todos los alpujarreños, cuyas casas se apiñaban constriñendo los espacios inmediatos al castillo y sus tejados de launa formaban terrazas que les servían a los nativos para secar sus frutos al sol: almendras, pimientos, higos, uvas… También los usaban a veces como medio para comunicarse con el vecino sin necesidad de bajar a la calle. Sus moradores se visitaban atravesando las terrazas y las mujeres salían a ellas para cuidarse el pelo, para alheñarse unas a otras, como amigas, o para charlar mientras tomaban el sol del invierno o el fresco de las tardes y de las noches veraniegas. Todo lo hacían relajadamente, en tertulias casi eternas; entre tanto, extraían las judías o los garbanzos de las gárgolas secas. Pequeños clavos sujetaban a la intemperie largas ristras de ajos o de pimientos rojos porque la escasa humedad ambiental y el bravío sol impedían que se entallecieran. Eran los condimentos que empleaban en casi todas las comidas”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
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Puerto del Collado del Conejo o del Concejo


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Alcolea – GR A-142 – Rambla Honda – Collado del Conejo o del Concejo – Las Lomas – Rambla de la Tinajuela – Rambla de Benaya – Laujar de Andarax.
    • Recorrido: Lineal, 9 kms.
    • Dificultad: Fácil, el terreno no presenta graves inconvenientes. El índice de dificultad IBP es 32. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 1 h 55 min
    • Acumulado: 261 m subiendo; 91 m bajando.
    • Velocidad Media: 3,4 kms/h
    • Descripción:
      • De nuevo amanece, en este raro otoño, seco por excelencia, una mañana clara y helaera. Un cielo azul, limpio en todos su frentes, con un aire que corta el cutis y pone las yemas de los dedos a punto de congelación.
      • El punto de inicio de la etapa es la plaza de la Iglesia de Alcolea, junto a la Iglesia y el Monumento a los Olivareros.
      • La Iglesia Parroquial de San Sebastián fue edificada a mediados del siglo XVI, por la ruina de la vieja mezquita o el deseo de un nuevo templo por parte de los cristianos viejos. Tenía una nave, muros levantados con cajones de mampostería entre cintas e hiladas de ladrillos, y sillares de cantería en los ángulos como refuerzo. Fue quemada por los moriscos en la rebelión de 1568. La carpintería fue rehecha, en la última década del siglo XVI, por Cristóbal de Espinosa. A lo largo del siglo XVII se llevaron a cabo más obras y reparos. Entre 1994 y 1995, con aportaciones económicas de todos los alcoleanos, se han llevado a cabo obras de reparación y rehabilitación en general, rehaciendo los tejados y la torre (una de las más airosas de la Alpujarra). Tiene planta de cajón, de tres naves separadas por arcos de medio punto, crucero cuyos brazos no resaltan en planta y cabecera plana. La nave central está cubierta mediante bóvedas de cañón con lunetos y las laterales con bóvedas de arista, mientras que el crucero tiene una cúpula sobre pechinas Al exterior, destaca la torre. Se divide en tres cuerpos: cuadrangulares los dos primeros y octogonal el segundo, rematado con cúpula. P1100308
      • El Monumento a los Olivareros de Alcolea es obra de la artista virgitana Mar Indalo, nombre artístico de María Pilar Díaz Moya, inaugurado el 28 de octubre de 2007: El conjunto escultórico está formado por un hombre vareando un olivo y una mujer, en cuclillas, recogiendo aceituna y echándola a una espuerta típica de la zona. En la placa de azulejos, se lee: “HOMENAJE/AL VAREADOR Y LA/ACEITUNERA DE/ALCOLEA/AYUNTAMIENTO DE/ALCOLEA”. En palabras de Fernando Utrilla, Alcalde de Alcolea: “ Es un monumento que tan merecido lo tienen quienes trabajan o han trabajado en este sector, pues esta actividad que arrastramos desde varios siglos ha sido y sigue siendo el motor de la economía de todos los alcoleanos, sintiéndonos orgullosos de nuestros centenarios olivos y de la gran calidad del aceite que de su fruto se obtiene”. Las figuras humanas están realizadas en tamaño natural y fundidas en bronce. P1100301
      • Con buen ánimo, ya que hoy llegamos a la Tierra de Boabdil, emprendemos la marcha con un pausado callejeo por Alcolea, que se nos antoja desierta y como desesperezándose del sueño, con esporádicos y solitarios alcoleanos que caminan calmosos, tomando el sol, sin prisa, con las manos en los bolsillos acompañados de nerviosos y curiosos perrillos que saltan alegres a nuestro alrededor buscando la caricia desentumecedora. No faltan sonoros buenos dias acompañados de una franca sonrisa, algo a lo que estos tiempos de vorágine nos tiene poco acostumbrados. Son lujosos premios que atesoramos para el recuerdo de nuestro paso por La Alpujarra.
      • Salimos del pueblo de Alcolea por la carretera antigua comarcal A-348a (hoy A-1181, que en un tramo de 4,17 km, lleva desde el casco urbano de Alcolea hasta la A-348), entre olivos, para a unos 150 metros aproximadamente desviarnos a la derecha, previa señalización del GR A-142,  por un carril cementado que sube sin grandes pendientes, entre viejísimos y cargados olivos. Acequias de las de antes, cítricos, caquis y otros variados frutales nos van dando escolta, mientras vamos cogiendo altura, evitando así las grandes curvas que hace la carretera. El paisaje, a medida que ascendemos, se va ampliando en todas direcciones, dándonos la oportunidad de disfrutar de envidiables y lejanas panorámicas de la nevada sierra y del conjunto pintoresco que forma La Alpujarra a sus pies.
      • El carril-sendero atraviesa la nueva carretera A-347 (Adra – Alcolea) y hace un zigzagueo, que sirve para seguir cogiendo altura y obsequiarnos con más paisajes a vista de pájaro. Vamos subiendo por la ladera del Cerro del Conejo (1148 metros altura): una estribación de la Sierra de Gádor sobre la que se asienta el casco urbano de Alcolea.
      • Sin apenas darnos cuenta y tras pasar por el Pago de la Fuente de la Adelfa, hemos cogido la cota del Puerto del Collado del Conejo y transitando por el cauce de la Rambla Honda (que desciende desde la Venta Mincharra hasta el curso del río Alcolea).
      • Cruzamos, con mucha precaución, la carretera A-348 (de Lanjarón a Almería por Ugíjar: Tiene 134,26 km) cambiando al lado izquierdo dirección Láujar y así adentrarnos de lleno en el paraje de Las Lomas. A la izquierda tenemos el Barranco de Las Lomas. Caminamos por un carril asfaltado, primero hacia el norte, luego hacia el oeste, encontrándonos poco a poco en el centro de la amplia llanura cargada de vides y cortijos lagares. Al fondo aparecen las primeras motas blancas de las casas de Láujar, aparentando estar encajadas en la mole, también nevada, de la Sierra de Gádor, la que a partir de ahora será nuestro referente al caminar. Ya nos vamos acercando, como el que no quiere la cosa. ¡Qué lejos nos parece nuestro punto de partida, la Plaza de la Algibes, en la Alhambra granadina!
      • Esta llanura es un compendio de fértiles viñedos, con las cepas perfectamente alineadas y se nota que trabajadas con empeño y primor. Son unos 3 kms parejos en su apariencia de llanura, perfectamente alineada de vides: atravesamos consecutivamente los barrancos ramblas Honda, Mesa, de la Tinajuela, y de la Zahuralla, pasando por las inmediaciones de las Bodegas Valle de Laujar S.C.A. (fundada en el año 1991 e inaugurada en 1992; tiene sus modernas instalaciones en el mismo corazón donde se encuentran las plantaciones de viñedos (unas 600 hectareas), con una capacidad de elaboración de un millón quinientos mil litros), y de Alpuoliva S.A.L. (Aceite de oliva virgen).
      • Pronto se llega a las puertas de Láujar, por el espacioso arcén izquierdo de la carretera AL-5402 (de la A-348 en Laujar de Andarax a la A-337 por Paterna del Río y Bayarcal. Tiene 30,05 km), por la que tras pasar junto al Hotel Almirez, el cartel de Bienvenida a Laújar de Andarax. la rambla de Bonaya y el Centro de Visitantes del Parque Natural Sierra Nevada… entramos en la localidad que nos acoge con sus brazos bien abiertos.P1100382
      • Es día de mercadillo, bulliciosa gente y sonoros pregones de los vendedores nos dan la bienvenida poniendo un alegre punto en el ambiente y en nuestro ánimo: ¡ya estamos en la casa de Boabdil, en la que fue su tierra de destierro!.
      • Dejamos a la derecha la Plaza de Toros (es de 3ª categoría y con un aforo de 2.500 espectadores; fue construida en 1.923 por una Sociedad constituida al efecto, presidida por D. Federico Yanguas: las acciones eran de 25 pts. Su obra es de mampostería, con recientes reparaciones; portada con arco de medio punto, las gradas formadas por grandes escalones antiguos y los espacios dedicados a corrales están adosados. Fue inaugurada por el matador Gitanillo de Triana, con gran éxito de público).
      • Disfrutando del momento, nos acercamos hasta la Ermita de Nuestra Señora de la Salud, de claro toque mudéjar para refrescarnos en el pilarillo que hay en su fachada principal. Mientras tomamos el trago y contemplamos el azulejo de la Virgen, un sorpresivo repique de campanas de la ermita, se nos antoja que nos la bienvenida.
      • En 1691 y con permiso del arzobispo fray Bernardo Alonso de los Ríos, dos ermitaños se instalaron en la vieja ermita de San Sebastián y Santa Bárbara con la intención de levantar un nuevo edificio donde rendir culto a la imagen de la Virgen de la Salud (que según la tradición se apareció en la primera mitad del S. XVII). En 1696 el cabildo de Laujar de Andarax hizo donación a los ermitaños de tierras y un caño de agua (como contribución a la edificación y mantenimiento de la ermita, que estaba prácticamente acabada en 1703). Para culminar la obra, el cabildo fundó en 1703 una capellanía a la Virgen de la Salud. Con este apoyo, la conclusión de las obras se aceleró y en 1710, tras una solemne procesión, la imagen de la Virgen se colocó en el camarín de la ermita.
      • Después de tan sonoro encuentro nos vamos sumergiendo en un mar de callejuelas, placetas y rincones adornados de multicolores y llamativas macetas. Multitud de pilares, viejos, de piedras gastadas y frescos caños de metal, nos val escoltando el camino hasta llegar a la bulliciosa Plaza Mayor de las Alpujarras.
      • P1110099Como curiosidad: junto al Pilar de las Barandillas, la tradición indica que se encontraba la casa-palacio en que Aben Humeya, líder de la rebelión morisca de 1568, asesinado por su primo Aben Aboo.
      • La Plaza Mayor es un espacio triangular en el que destaca el espléndido edificio del Ayuntamiento: construido en 1792, bajo el reinado de Carlos IV, en estilo neoclasico; tiene una fachada con una composición clasicista y simétrica con tres niveles de galerías abiertas con arcos de medio punto, separados por seis grandes pilastras. Nota: sirvió como modelo para la fachada del ayuntamiento de Berja. El reloj y la espadaña metálica con la campana son de 1902.
      • Junto al edificio del Ayuntamiento, se encuentra la Fuente de la Plaza Mayor (Siglo XVII. Estilo Barroco): construida en 1684, muestra un especial interés al ofrecer un relieve de piedra con la representación más antigua de la heráldica municipal: un barco de vela con un cuervo, considerado como un atributo de San Vicente, patrón de Laujar, así como la puerta de una fortaleza, que se relaciona con la antigua alcazaba de la población. Tiene una gran cartela y dos mascarones antropomorfos laterales de donde salen los caños.
      • Un bullicioso ambiente, de gentes venidas a visitar Láujar, nos hace comprender que estamos en la mismísima capital de la Alpujarra almeriense.
      • Seguimos calmadamente nuestro curioso peregrinar para subir a la iglesia de la Encarnación del siglo XVII, conocida como la Catedral de la Alpujarra que alberga ricos tesoros en su interior, como es un bello y espectacular retablo barroco e imágenes de gran belleza como una hermosa Inmaculada del taller de Alonso Cano.
      • Terminamos nuestro deambular en el Mirador de la Vega, espléndido balcón natural que se asoma a la rica vega laujareña y que ya irremediablemente tiene como telón de fondo, moteada de blanco, la mole de la Sierra de Gádor. Buscamos con la vista, el paso por el que pronto caminaremos hacia Berja, imaginando ya lo que la próxima ruta nos deparará.
      • Salimos de Laujar, pensando en la belleza del lugar, pero sobre todo en la exquisita amabilidad de sus gentes, ricas en una cortesía y amabilidad a las que, por desgracia, no estamos acostumbrados en estos trepidantes tiempos que nos ha tocado vivir. Muestra palpable en personas tan especiales, en su normalidad, como han sido Rafael, el panadero y Mari Carmen, la del lagar. Por ellos, por haber podido conocer gente de su talla y valía, bien vale la pena todo esfuerzo y sudor. ¡Gracias, buena gente!

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Recuerdos imborrables de Rafael el Panadero y Mary Carmen la del Lagar. Gracias por vuestra generosidad y cortesía.

  • Laujar de Andarax a los “Ojos de Boabdil”:


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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: En Laujar de Andarax y en sus inmediaciones no es difícil encontrar donde hospedarse, existiendo una amplia e interesante oferta hotelera al gusto del viajero. Ver aquí>>>
    • Gastronomía: Paseando por el centro del Laujar, podemos encontrar escrita en las pizarras de los restaurantes y bares una amplia y deliciosa oferta de la rica comida del lugar, en la que, entre otros platos, destacamos los que se mencionan en un interesante azulejo que está detrás del Pilar Seco y que resumimos en: buen vino, sabrosos embutidos, choto al ajillo cabañil, migas, gachas, tarbinas, guisao de nabos, puchero de hinojos y de postre los mantecados, roscos de vino, roscos de sartén, buñuelos, pobetes de calabaza, la torta de chicharrones, etc… Seguro que los más exigentes gustos y paladares acabarán más que contentos. PC030159.JPG
    • Transporte: El acceso por carretera desde Almería o Granada se hace por Berja o Puerto de la Ragua respectivamente. También se puede acceder por la carretera que pasa por Torvizcón, Cádiar y Ugíjar. El autobús nos puede acercar fácilmente hasta el Laujar. Más información aquí>>>
    • Lugares a visitar:
      • El patrimonio histórico y cultural de Laujar es sumamente rico e interesante. Destacan multitud de monumentos como la ya mencionada Catedral de la Alpujarra la iglesia de la Encarnación, el acueducto Puente de los Moros, el convento de San Pascual Bailón, por desgracia en estado ruinoso, la antiquísima Alcazaba (s.XIII y XIV), el neoclásico Ayuntamiento, la ermita de la Virgen de la Salud, la Casa Señorial de los Moya, la Casa del Vicario, etc…
      • Es muy interesante conocer la extensa colección de pilares y fuentes que podemos disfrutar por las calles del Laujar, signos visibles de que esta tierra es bien rica en agua. Destacamos de entre todos ellos el Pilar de San Antonio, el Pilar Seco, el Pilar de la Plaza, el Pilar de la Barandilla, el Pilar de San Blás, el Pilar del Nacimiento, etc.
      • También podemos contemplar multitud de casas señoriales todas ellas encabezadas por hermosos escudos señoriales, que nos hablan del rancio abolengo del pasado del Laujar, sin olvidarnos de la Plaza de Toros más antigua de Almería y de la Casa de las Ánimas. En definitiva, solamente el que recorre las antiguas calles del Laujar podrá hacerse una idea de su antiguo esplendor y de la rica historia que encierra.

 

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a10 De Ugíjar a Alcolea

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  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • Consejos a Boabdil de su madre: “El Alcaide Mayor de la Alhambra (Aliatar) es un hombre que empezó de la nada; menos que de la nada: vendía especias en el zoco de Loja. Es valiente, fuerte, leal y viejo; uno de los dos brazos de tu padre. Mi intención no sólo es que deje de apoyarlo, sino que te apoye a tí. Los granadinos lo veneran; forma parte de los escasos indiscutibles de este Reino. Tiene una hija muy guapa. Se llama Moraima. La he tratado estos días. Puede darte hijos con rapidez y sin melindres. No tiene sangre real, pero tiene sangre en las venas, y de eso no andamos muy sobrados. A Aliatar le complacerá entroncar con la estirpe de los beni nazar, y se pondrá de parte de quien pueda otorgarle un nieto sultán”. (Antonio Gala, ·El manuscrito carmesí”).
      • “Boabdil entró en la batalla para ayudar a su amigo el general (Aliatar), demostrando gran valor y arrojo, situándose en primera línea al frente de los soldados y sin miedo de penetrar en lo más sangriento del combate cuerpo a cuerpo. Aliatar había intentado evitar que su príncipe se batiera, rogándole que ocupara la línea de retaguardia donde le ayudaría a organizar la estrategia de los ataques, pero Boabdil se había negado. Se había lanzado a la refriega como si en ello hubiera comprendido una forma fácil de solucionar sus problemas, como si buscara la muerte, la muerte definitiva de una lanza certera y compañera, que le pudiese librar de toda la vida inevitable que se le venía encima. Pero su bravura apasionada, su coraje al frente de los soldados, su entrega en tierra abierta buscando la muerte, resultaron ser el acicate infalible de las tropas para conseguir la victoria: Boabdil llamaba a la muerte pero él estaba llamado a vivir, y por más que hubiera deseado que aquel fuera el último de sus días, el que le hurtara la condena de su destino, había sido en realidad el primero de esa vida que lo elegía como guerrero a su pesar, arengador de las tropas en silencio, con la sola muestra de su obediencia a lo que decidiese el albur”. (Magdalena Lasala, “Boabdil: tragedia del último rey de Granada”).
      • 1483. Parte II. “Boabdil empezó a caminar por la almena, en dirección al torreón principal y le hizo un gesto a Gonzalo para que le acompañase: -Detrás de aquellos montes que ya apenas se ven y que ahora parece que se los come la noche está mi casa. Mis hijos. He rozado la felicidad. Sé que ese tiempo ha desaparecido para siempre. Pero no es de eso de lo que quiero hablar. Me pregunto si esa vieja historia, la leyenda de una Granada en paz, llena de hombres sabios que trabajaban en armonía, poetas escribiendo versos llenos de delicadeza, matemáticos y filósofos meditando sobre el universo, existió alguna vez o es el reflejo de un viejo sueño, una aspiración que nunca se cumplió y de la que precisamente se habló tanto por lo anhelada que era, porque la continua sangría en la que hemos vivido hacía suspirar por ella. … Hace años, mi padre, desconfiando ya de mi madre y de mí, me mantuvo encerrado en la torre de Comares durante varios meses. … Ahora estoy en guerra contra él y su hermano, y si intenta negociar con vuestros reyes y desea canjearme por cientos de prisioneros y no sé que suma de dinero, es para cortar mi cabeza. … Gonzalo correspondió a aquel soplo de sinceridad que Boabdil espontáneamente le transmitía: -Os agradezco vuestra confianza y desde luego contad con que todas vuestras palabras quedarán para siempre dentro de mí, como si nunca las hubiese oído. Yo también estuve preso. fue mi familia, una parte de ella, la que me tuvo prisionero. Pasé dos años encerrado en el castillo de Baena. Sí, el mismo en el que pasasteis vuestros primeros días de preso. Tal vez en el mismo torreón. … Boabdil le comunicó a Gonzalo que estaba dispuesto a aceptar la propuesta del rey Fernando. -Es una noticia que llenará de alegría a nuestros reyes. Y también a vos os debe alegrar. -No, no puede llenarme de alegría algo que no es más que una pérdida. Pero ya lo he aceptado. … Hay otra condición a la que no renunciaré y que debéis comunicar a vuestros reyes. entregaré a mi hijo Ahmed a cambio de mi libertad sólo si reside en vuestra casa hasta el momento que deba regresar a la mía y vos os comprometéis a ser su tutor. -Os agradezco de corazón vuestra confianza, señor. Creo que ésa será la condición que más fácil me resultará conseguir. Y la que más me honra”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
      • Boabdil.: “Siempre, en mis mayores desgracias, te he visto junto a mí, Gonzalo, y siempre te has portado noble y generosamente: cuando estuve prisionero en Córdoba; cuando me ví obligado a pediros hospitalidad, huyendo de mi tío el rey Zagal; cuando, estando herido, tuve que rendiros la ciudad de Loja; cuando viniste al frente de aquellas lanzas a sostener aquí mi autoridad. Siempre te he visto noble y grande y generoso. Dios te lo pagará, porque yo no te lo puedo pagar. ¡Un rey Alah-mar de Granada tiene ya menos poder que un capitán del ejército de Castilla!”. Gonzalo.: “Yo os aseguro que tendréis más poder que yo y que todos los capitanes de Castilla, porque conozco la magnanimidad de mis reyes y sé lo bien dispuestos que están en vuestro favor; y aunque todo ello sea muy pequeña compensación para quien ha sido rey de Granada y dueño de la Alhambra, tened en cuenta que las grandes desventuras también hacen grandes a los hombres, procediendo en ellas con valor y fortaleza”. (Julio Hispano, “El drama de Granada·).

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  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Ugíjar – Iglesia de Ntra. Sra. del Matirio (s.XVI) – Confitería Pastelería Pedro Valverde – Ermita de San Antón – Rambla de Ugíjar – Rambla de Mairena – Cherín – Iglesia de San Bartolomé – Puente de Hierro (s. XIX) – Conexión con el sendero GR-142 – Barranco de Inizar – Rambla de Alcolea – Alcolea.
    • Recorrido: Lineal, 16,98 kms.
    • Dificultad: Media, no presenta graves dificultades en el terreno, ni grandes desniveles, por lo que es necesaria una preparación física media. Ver datos de dificultad IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 5 horas 33 minutos.
    • Acumulado: 614 m subiendo; 431 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,2 kms.
    • Descripción:
      • Cuando realizamos esta etapa, nos encontrábamos a finales de un otoño extremadamente seco, aunque hacía apenas unos días, menos mal, había estado lloviendo copiosamente. Se nos había metido un frio polar por sorpresa, de manera que nos encontramos casi de cabeza en las puertas de un invierno sin apenas haber pasado por el otoño. Cosas raras de lo que se nos va viniendo encima a causa del cambio climático.
      • Extenderse en estas consideraciones meteorológicas previas viene bien para comprender mejor cual ha sido el estado del terreno que nos encontramos. La mañana en Ugíjar, muy fria, helada, con al menos dos grados bajo cero. La Sierra de Lújar y la Contraviesa, tapadas de espesas masas de nubes que contrastan con las altas cumbres del sur de Sierra Nevada, brillantes de sol y de límpida y reciente nieve. Un bello espectáculo sin lugar a dudas, acentuado de densos girones de humo, pegado al suelo de los valles, anunciando la presencia humana.
      • Callejeamos por Ugíjar, iniciando nuestros pasos junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Martirio (siglo XVI), situada en el centro de la ciudad,   y que, aunque muy restaurada, conserva elementos mudéjares: ladrillos, hornacinas, arcos peraltados, atauriques… Su interior es de origen gótico y sus medidas: “de 36 varas de longitud, 12 y media de latitud y 18 de elevación”. Cuenta a ambos lados con 11 capillas, y en la mayor, se da culto al santo Obispo y patrón de Granada, San Cecilio Mártir y a la Virgen del Martirio, patrona de la Alpujarra, talla del siglo XV y las reliquias de Gonzalico, el niño mártir, de 10 años de edad, hijo de Gonzalo de Valcazer, vecino de Mayrena: el 24 de diciembre de 1.568 se inició la Rebelión de los Moriscos, una guerra de gran dureza que duró 3 años y puso en jaque al emperador Felipe II. La iglesia primitiva fue incendiada y fueron martirizados entre 240 y 300 cristianos. En su origen la iglesia fue erigida como Colegiata en 1501 por bula del papa Inocencio VIII a petición de los Reyes Católicos. Su cabildo se componía de un Abad y seis beneficiados, dos acólitos y seis sacristanes, hasta que en 1842 la figura de Colegiata fue suprimida y quedó convertida en Parroquia.
      • Disfrutando del pausado caminar y del encuentro con un grupo de ugijareños o pajizos, que, con las manos en los bolsillos ó con los brazos cruzados sobre el pecho, esperan pacientemente, en animada charla, el turno en el kiosco de churros de Lorenzo, que dejan un apetitoso  aroma en el ambiente. Después del saludo protocolario, iniciamos la búsqueda del desconocido queso de almendras, un queso dulce del que nos habían hablado como algo típico y que parece como la “búsqueda de la quimera”.
      • Pasamos junto a la “Casa abogado Don Pepe” (Don José Jiménez Martínez, 1899-1982, fue abogado de honor, diputado por la Alpujarra y alcalde de Ugíjar), también conocida como Casa del Francés:  fue la sede de la Compañía francesa “Sociedad Agrícola Minera La Alpujarra”, que en 1926 adquirió derechos de agua para lavar las arenas auríferas de Ugíjar, así como los derechos mineros de cuatro zonas de explotación, bajo los nombres de Muley Hacen, Zoraya, Cypango y Boabdil, llegando a construir canales en la zona del Realengo y utilizando como sistema de explotación, el método de “Ruina Montium”: desmoronar los cerros auríferos inyectándoles agua, lo que provocaba grandes desprendimientos facilitando la obtención de dicho metal precioso. La Guerra Civil provocó el cese en la actividad de esta sociedad.
      • Buscando el queso, nos encontramos de lleno metidos en la Pastelería-Panadería de Pedro Valverde. La imagen de la tienda es todo un espectáculo para la vista y el olfato, y no digamos nada del sabor de esos excelentes dulces moriscos que gracias al esfuerzo de Pedro y de su familia nos llega hasta nuestros días.

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        Pedro Valverde, artesano

      • Con el rosco de anís literalmente en la boca, caminamos sin prisa hasta la salida Este de Ugíjar, que poco a poco va despertando…, llegando  junto a la ermita de San Antón: construcción de pequeñas dimensiones de estilo mudéjar, edificada a instancia de los fieles devotos y que, a mediados del siglo XIX, estuvo dedicada a San Sebastián: constaba de una nave regular, torre y sacristía y una casa cómoda para el ermitaño. La fachada principal está construida con ladrillo macizo y presenta una puerta de acceso, rematada con un arco ligeramente rebajado y enmarcado con dos pequeñas semi-columnas de ladrillo, tiene un óculo circular que permite la iluminación interior. La espadaña es moderna y muy posterior a la construcción del edificio y sobre ella se aposentan las palomas. El interior posee una sola nave cubierta por bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos, y al fondo se abre la capilla mayor, cubierta por una cúpula sobre pechinas.
      • Seguimos por un carril de tierra que sale a la izquierda de la Ermita, descendiendo hasta el cauce del río Ugíjar, en la zona conocida como rambla de Don Durón: perteneciente al curso del río Adra, y por la que penetraron los antiguos griegos en su búsqueda de arenas auríferas: el geógrafo Estrabón, en el siglo I a. C., mencionaba a una ciudad llamada Ulyssea que ciertos historiadores identifican con Ugíjar. Entre la historia y la leyenda, se cree que en el solar donde se asienta la Ermita de San Antón, se encuentran los restos del antiguo templo griego de Atenea, en cuyos muros Ulises, en uno de sus viajes, habría dejado como ex votos sus escudos y los espolones de sus naves.
      • Seguimos a la izquierda, pasando bajo el puente de hierro de la carretera de Almería, adentrándonos de lleno en la Rambla de Ugíjar, que tomamos un tiempo dirección ascendente, escoltados de densos cañaverales, cargados olivos y salteados caquis, de los que aún cuelgan sus coloridos frutos.
      • A la derecha, entre el cauce de la rambla y la carretera, se encuentra el Cortijo Fray Leopoldo: 30 hectáreas de terreno de almendros, olivos, frutales y viñedos, que incluye un complejo dedicado al turismo rural que goza de inmejorables vistas y de cinco apartamentos dotados de una veintena de plazas de alojamiento. En el año 2011, cuando el hijo del propietario, José Antonio  Álvarez Martín, hacía tareas de limpieza en un balate, se encontró oculto, un polvorín subterráneo utilizado durante la Guerra Civil.
      • A algo más de un kilómetro, dejamos la rambla, para desviarnos a la derecha, subiendo, entre olivos, por un serpenteante carril que nos lleva junto a la antigua carretera A-348. Seguimos por un camino, paralelo a la carretera, algo más de 500 metros, para, tras cruzar el barranco de Juan Diego, volver a desviarnos a la izquierda por un carril que, también con fuertes curvas, dirección norte, nos baja hasta la Rambla de Mairena, que usaremos ahora para llegar hasta Cherín, anejo de Ugijar. Este tramo se nos antoja un vergel y nos recuerda el lejano Valle de Lecrín, ya que los cítricos y otros frutales se entremezclan con las protectoras hojas de los olivos. Su mar de olivos verdes y plateados produce la flor dorada de La Alpujarra, el aceite, cargado de sabor y tradición centenaria.
      • Un burriquillo, se asusta a nuestro inesperado pasar, pero pronto animoso de acerca a acariciarnos.  Dejamos la rambla de Mairena y seguimos a la izquierda por el camino Quitasueños. Sin apenas darnos cuenta, entramos por el Noreste en Cherín, que calmado y apacible nos recibe.
      • Probamos el agua de sus fuentes, callejeamos por sus calles adornadas de multitud de macetas, esa constante que vamos siempre encontrando por los pueblos de La Alpujarra que vamos conociendo, evidencia del gusto  por el cuidado de las plantas que muestran sobre todo las envejecidas mujeres.
      •  Contemplando la fachada principal de la Iglesia de San Bartolomé, se acerca la amable Encarna, que se ofrece abrirnos el templo para que podemos disfrutar de sus tesoros. Ella, orgullosa de poder ser cuidadora de la llave, siente especial placer en poder mostrarlo a los visitantes que por allí se acercan. Ya mayor, confiesa no saber su edad, sólo sabe que es muy vieja, algo que fácilmente podemos constatar a la vez que su exquisita amabilidad y gran bondad. Gracias, Encarna. PC020044.JPG
      • La Iglesia de San Bartolomé, es un bello ejemplo de arquitectura mudéjar. Su única nave está cubierta por un armazón de artesonado. La torre tiene cubierta a cuatro aguas, cuerpo de campanas y veleta. Los muros están construidos con la técnica de ladrillo y cajón de mampostería, rematados con una cornisa de dados de ladrillo. Según el profesor Manuel Gómez-Moreno Calera se trata de una antigua mezquita adaptada a templo cristiano. Fue saqueada y destrozada durante la rebelión de los moriscos. Su aspecto actual obedece a la reconstrucción de finales del siglo XVI y una ampliación del siglo XVIII.
      • Después de tan interesante y cordial visita, continuamos nuestro paseo, bajando, pasando junto a los antiguos lavaderos y llegando junto al curso del cauce del río Cherín y la carretera. A la derecha, está el kiosco de Felipe López: famoso dentro y fuera de la comarca gracias a sus célebres “palomitas”, elaboradas con anís fuerte extra seco, anís normal y agua muy fría. Aunque algunos paisanos prefieren tomarla sin agua y de un “tirón”. Su nombre viene del color blanquecino opalescente que tiene la mezcla. La “palomita”, gracias al anís que lleva, tiene buenas propiedades digestivas y, pese a su elevado contenido en alcohol, tomada con agua muy fría es una exquisita bebida refrescante.
      • Seguimos a la izquierda, atravesando el cauce del río Cherín, por el “Puente de Hierro”, obra de la escuela de Alexandre Gustave Eiffel, realizada en 1893 en los talleres de la Sociedad Material para Ferrocarriles y Construcciones S.A. (Empresa sita en el Pueblo Nuevo de Barcelona y que fue constituida en 1881 por los hermanos Girona y Agrafel, conocida popularmente como Can Girona o Forjas de Can Girona, especialmente dedicada a la construcción de material ferroviario y con sede en la calle Ancha 2, de Barcelona. El capital de constitución fue de 10 millones de pesetas (20.000 acciones, totalmente desembolsadas) y en la que la familia Girona tenía una participación del 37,5%).
      • Tras cruzar el puente nos desviamos a la izquierda y a unos pocos metros más adelante lo hacemos a la derecha. Toca subir de nuevo, para llegar hasta una zona de invernaderos y una gran balsa que hemos de rodear, dejando el carril que traíamos y girando a la derecha por una empinada y hormigonada cuesta que finalmente se hace tierra.
      • Varios corrales documentan la importancia de la ganadería transhumante en la Comarca. Sencillas construcciones de tapial, abandonadas en su inmensa mayoría o desfiguradas por reformas que han desfigurado sus características.
      • Río arriba, en su margen derecha, se encuentran los restos del Castillejo de Cherín (Sant Afliy), del que apenas quedan vestigios: como en un altar natural inaccesible, ha quedado por los siglos cubierto por el manto corrosivo del olvido. Al- Udri (siglo XI) lo menciona como uno de los lugares que estuvo bajo el dominio de Zugayba, cabecilla de la sublevación contra el emir califal Husam I. Se trató de un recinto fortificado al que en época nazarí pertenecían las alquerías de Laroles y Picena. Su emplazamiento controlaba el estratégico paso natural entre la costa de Almería y la zona del Marquesado de Cenete (Granada) y Jaén, así como la confluencia de varias rutas de explotación de los yacimientos de la zona (hierro y plomo, de la vecina sierra de Gádor).
      • Poco a poco vamos dejando de ver a Cherín a nuestra espalda, para descender hasta el asfalto de la carretera A-348, por la que debemos caminar un centenar de metros y llegar hasta un poste indicador de senderos.
      • Cruzamos la raya, “Invisible y Artificial”, que separa las provincias de Granada y Almería, siendo como son, una misma tierra…
      • A partir de ahora nuestras pisadas irán por el sendero GR-142, muy bien señalizado, hasta Alcolea y que consecutivamente nos hará caminar por el Barranco del Muerto (teniendo a la derecha el curso del río Alcolea y las instalaciones del Área Recreativa “Las Hortichuelas”: con Bar-Restaurante, cuatro alojamientos rurales, parque infantil, barbacoas, aparcamientos y un manantial de agua cristalina), para luego desviarnos a la izquierda por el Barranco y Rambla de Inizar.
      • Inizar fue una pequeña alquería (Iniça) situada al Suroeste de Paterna del Río, que tuvo dos barrios, alto y bajo, con dos rábitas (Açequia y Alcaria), y mezquita que constaba de planta rectangular con muros de sillería irregular enlucidos y alisados en el interior y decorados con motivos esgrafiados típicos del arte mudéjar: quedó despoblada parcialmente tras la sublevación morisca del año 1500 y fue definitivamente abandonada tras la Rebelión de los moriscos de 1568. En 1592 el carpintero Antonio Velázquez desmotó los elementos de la armadura del techo de la mezquita para reparar la Iglesia de Bayárcal, que había sido dañada durante la Rebelión.
      • Inizar también da nombre a un título nobiliario: el marquesado de Iniza, título concedido por Real Decreto de 17 de junio de 1730 a favor de Francisco Rodríguez-Chacón González de Arévalo y Zuazo (Paterna del Río, 31 de mayo de 1687 – Berja, 23 de noviembre de 1746) Capitán de la milicia, Alcalde Mayor de la Alpujarra y regidor perpetuo preeminente de Paterna, así como de Presidio de Andarax y Ugíjar. Este personaje construyó un palacio en Berja y poseía panteón de enterramiento en el convento de San Pascual Bailón de Laujar de Andarax, además de altar privilegiado en la ermita de Nuestra Señora del Mar en Alcolea. Los Rodríguez-Chacón eran una familia oligárquica alpujarreña, cuyo origen primigenio está en Presidio de Andarax (actual Fuente Victoria) en la figura de Cristóbal Rodríguez-Chacón, repoblador aventajado, natural de la Comarca extremeña de La Serena, que participó en la guerra contra los moriscos. Su descendencia acaparó gran número de propiedades en las localidades colindantes, así como varias regidurías perpetuas.
      • Dejamos la rambla de Inizar girando a la derecha, por un empinado carril que, zigzagueante y entre fértiles tierras, nos lleva a una zona de pinares en Las Lomas, desde donde divisamos por vez primera vez el blanco caserío de Alcolea, “Oasis de Almería – Rincón de la Alpujarra”.
      • Descendemos hacia el estrecho valle del río Alcolea por el pago del Cascajal, teniendo a la izquierda las estribaciones del cerro de la Cueva, hasta llegar al camino de la Cuesta del Río, donde giramos a la derecha, en una larga subida que nos pone de lleno en la Plaza de la Iglesia de Alcolea, junto a la Iglesia Parroquial de San Sebastián y el monumento a los Aceituneros, quienes silenciosamente, nos dan la bienvenida a su pueblo. PC020095.JPG

 


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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: La oferta de alojamiento es algo deficiente, aunque es fácil encontrar alojamientos rurales por la zona. En nuestro caminar por la localidad de Ugijar, vimos un establecimiento de hostelería que ofertaba camas, pero que no se encuentra presente en internet, por lo que es un tema que habría que afrontar directamente. En Alcolea, tampoco hemos podido constatar la existencia de oferta hotelera.
    • Gastronomía: Tanto en platos como en dulces, la oferta gastronómica es la misma que en toda esta zona alpujarreña, toda ella con recia raigambre morisca. Sus platos típicos más importantes son las migas, gachas, choto al ajillo y en repostería hemos de destacar las famosas hojuelas.
    • Transporte: La empresa ALSA es la que ofrece sus servicios, por lo que recomendamos la visita a su web.
    • Lugares a visitar:
      • Sus fiestas patronales son el 4 de septiembre en honor a Santa Rosa de Viterbo, patrona de la población; en las citadas fechas se celebra la fiesta mayor de la población. Y el 20 de enero, San Sebastián, patrono de la población.
      • Monumentos civiles:
        • Restos arqueológicos: En la localidad de Alcolea se encuentran diversos restos arqueológicos de la Edad Media como los del Castillo Viejo, una antigua fortificación de origen emiral y los restos de un castillo conocido como la Fortaleza de Escarientes.
        • También en la localidad de Darrícal se encuentran los restos de La Torrecilla, una antigua fortificación musulmana.
      • Monumentos religiosos:
        • En la localidad de Alcolea destaca la Iglesia de San Sebastián, un edificio de estilo mudéjar construido en el siglo XVI aunque debido a los daños que sufrió durante la Rebelión de los Moriscos tuvo que ser reformada entre los siglos XVII y XVIII. También en las inmediaciones de esta localidad se encuentra la Ermita de San Sebastián y San Ildelfonso de estilo mudéjar de principios del siglo XVII donde destacan los frescos en los que se representan los doce apóstoles. La advocación es a Santa Rosa de Viterbo, patrona de Alcolea aunque antiguamente fue a la Virgen del Mar.
        • En el resto de localidades del municipio, destaca la iglesia de Darrícal, del siglo VII y la de Lucainena, del siglo VIII.

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