a8 De Almegíjar a Cádiar

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Lavaderos de Almegíjar

  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO:
      • Descripción de Morayma: “Era una mujer bella, sensata, señorial, educada, prudente y completa como ninguna. Todo el valor y arrojo de Aliatar se habían transformado en dulzura y delicadeza en su hija. Aunque de pelo castaño claro, casi rubio, sus ojos también eran grandes y profundos y tan deslumbrantes como una puesta de sol en un día de viento del norte. La nacarina piel de sus mejillas, superior en finura al más pulido aljófar, parecía como si la perforaran dos simpáticos hoyuelos que se le acentuaban al sonreir. Su nariz era fina, casi recta y ligeramente respingona… Y su cuerpo… jamás incurriría en la herejía de describir la calidad que atesoraba su bellísima esposa, que era casi tan alta como él…”  (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • “Los cronistas árabes ensalzan su hermosura cuando se unió en matrimonio a Boabdil, que ya era rey de Granada por los designios de su madre. Procedía de la más humilde clase popular, puesto que su padre era un pobre buhonero, que vendía especias en Loja, de la que llegó a ser alcaide, gracias al esfuerzo de su persona y a la eficacia de su espada, la más fuerte del Islam. La hija de Aliatar era alta y fuerte… En la fiesta solemne de sus bodas, píntanla los poetas musulmanes vestida con saya y chal de paño negro, bordados en seda azul. La toca de lienzo blanco que cubría su cara y cabeza, ocultaba facciones más lindas que perfectas, y más seductoras que esculturales. Los ojos eran grandes y expresivos, negros y lucientes como el azabache, llenos de dulces recuerdos y acusadores de inocencia y bondad. A través de las tupidas ropas adivinábanse unos hombros, unos brazos, unas caderas y un talle de tan clásicos y opulentos contornos, que los griegos la hubieran tomado por un modelo de Juno”. (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
      • “Era de rostro risueño y poseía unos ojos de seductora negrura y una boca que Boabdil creyó capaz de sumirlo en la muerte dulce que ansiaba; sus movimientos tenían la espontaneidad de quien está habituado a la libertad, una soltura voluptuosa, una naturalidad inocente que resultaba más tentadora que cualquier insinuación de una hembra experimentada. Atendía la residencia paterna con la ayuda de dos amas que habían ejercido de madres con ella y que, llegadas a la vejez, le habían dejado paso para asumir una dirección de la cotidianidad que ella desempeñaba sutil y sencillamente, sin alharacas y sin imposición porque la delicadeza de su presencia, de su voz, de sus ademanes y de sus instrucciones, era el arma más eficaz para que todo a su alrededor se le rindiese”. (Magdalena Lasala, “Boabdil: tragedia del último rey de Granada”).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • 1478: El inicio de la Guerra Final.- “El comendador de Santiago, don Juan de Vera y Mendoza, al que los reyes habían enviado como embajador castellano para que reclamase al rey de Granada los tributos que el pueblo nazarí tenía comprometidos con ellos, les había notificado que, una vez llegó a los pies de la Alhambra, lo introdujeron en el hermoso salón de Comares y que allí mismo, …, Muley Hacén le espetó sin miramientos: -Volveos y decid a vuestros reyes que ya murieron aquellos granadinos que pagaban tributos a los cristianos. De aquí en adelante, con el metal de esas monedas que tenéis la desvergüenza de reclamar sólo se labrarán alfanjes y hierro para la guerra. Cuando don Juan de Vera y Mendoza informó de lo sucedido, se sorprendió de la aparente calma con la que el rey castellano se tomaba la noticia. Y es que, en el fondo, Fernando de Aragón sintió un regusto de placer. Ahora ya tenía la excusa perfecta para atacar el reino nazarí. -He de arrancar, uno a uno, los granos de esa granada -le oyeron decir. Dio pleno poder al marqués de Cádiz para comandar un ejército de más de cinco mil caballeros cristianos y los envió a Alhama. No tardaron mucho en romper el cerco de las líneas enemigas y en escalar las murallas de la ciudad. Fue una cruenta batalla en la que murieron mas de ochocientos musulmanes y otros tres mil fueron hechos prisioneros. Según todos los cronistas, ese día comenzó la Guerra…”. (Nerea Riesco, “Las puertas del paraíso”).
      • “1483: Cuando era niña, a Morayma le gustaba seguir por las acequias alguna pequeña ramita de olivo llevada por el agua. La perseguía caminando junto al discurso del manantial, viéndola salvar obstáculos y ayudándola cuando quedaba bloqueada, hasta que al final se le perdía de vista y desaparecía en los remolinos que el pequeño canal formaba al caer en una brusca pendiente. Boabdil era ahora una leve rama de olivo llevada por un río caudaloso, enfurecido por una tormenta. De ese modo lo veía Morayma caminar entre la soldadesca, entre los bereberes recién llegados de África, entre aquellos hombres acostumbrados a la sangre y la muerte.  Su príncipe, aquel muchacho indeciso e inocente que conoció en Loja, se dirigía sin saberlo a aquella torrentera llena de furia que lo transformaría y de la que, pasara lo que pasara, saldría tan distinto al joven que conoció y que ya para ella siempre sería un extraño. Otro. Un Boabdil diferente. Un hombre ya no para ella, sino para su pueblo, para Granada”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
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Cádiar desde la Loma Cayón


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Almegíjar-Loma del Almendral-Loma del Tío Agustín-Rambla del Guadalfeo-Cortijo de los Mudicos-Cortijo El Primitivo-Cortijo la Solana-Molino del Tajo del Águila-Rambla del Lagarto-Loma Cayón-Cortijo de los Reinosos-Alquería de Morayma-Río de Cádiar o Guadalfeo-Cádiar.
    • Recorrido: Lineal, 16,2 kms.
    • Dificultad: Media. La bajada desde Almegíjar hasta la Rambla del Guadalfeo, tiene tramos en mal estado, con bastante pendiente y piedra suelta. Índice de dificultad IBP 59. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4 h 48 minutos.
    • Acumulado: 505 m subiendo; 397 m bajando.
    • Velocidad media: 3,4 kms/h
    • Descripción:
      • Almegíjar, sábado, 16 de septiembre de 2017: Dejamos nuestro vehículo en el aparcamiento que hay junto a los jardines de las pistas deportivas y la piscina municipal, en la misma entrada del pueblo. A la derecha, a corta distancia, tenemos el Mirador del Tajo de la Cruz, de espectaculares vistas, así como la Cueva y la Raja del Moro.
      • A primeras horas de la mañana, la población se encuentra tranquila, adormecida y silenciosa. Es raro encontrar algún vecino y más en un día festivo como hoy (la Octava de las Fiestas del Cristo de la Salud).
      • Recorrer sus calles es todo un placer de calma y tranquilidad. Se nota que estamos en un pueblo en donde el tiempo permanece detenido, lejos del bullicio de los tiempos actuales y de la vorágine de las grandes ciudades. Por la calle Santo Cristo, llegamos a la calle Estación. Huele a pueblo, a pan recién hecho. Los caminantes, seguidores de la huella de Boabdil, no tienen dificultad alguna para guiarse hasta la cercana tahona y pedir uno de los exquisitos dulces típicos. El panadero, un afable donde los haya, nos aconseja, sin dudarlo siquiera, un bizcocho recién horneado, que aún caliente pasa al interior de la mochila, para servir de sustento más adelante en la jornada.
      • Continuamos nuestro paseo por sus solitarias calles, “Sitio Histórico de la Alpujarra”, viendo el Abrevadero para el ganado, la Fuente de los Caños, el Lavadero de las Pozas, la Iglesia Parroquial Santo Cristo de la Salud y el edificio del Ayuntamiento municipal.
      • Dejamos el casco urbano de Almegíjar por el sendero local de La Cuesta, en fuerte descenso, para, después de unos zigzagueos, abandonarlo a la izquierda. Seguimos por el sendero de la Alberquilla, que desciende, suavemente, entre la frondosa vegetación que abarrota los bancales y que como un verde dosel nos proporciona sombra y frescor. Pasamos junto a la alberquilla, que da su nombre al sendero, situada a la derecha. En Verano, era el lugar de juegos y baño, para los niños del lugar, entre los que se encontraba el humorista gráfico Francisco Martín Morales, Hijo Adoptivo de Almegíjar…
      • Por el paraje de El Almendral, llegamos a la base del Tajo del Cajelón, un lugar lleno de desprendimientos, antiguo emplazamiento de Almegíjar, que hubo de ser abandonado a causa del peligro constante que suponía la caída de grandes rocas sobre las viviendas.
      • Caminamos ahora descendiendo por la Loma del Tío Agustín, para finalmente llegar hasta la Rambla del Guadalfeo, que tomamos hacia arriba a partir de ahora.
      • ¡Atención!: Es importante decir que caminar por una rambla, es una actividad que debemos realizar siendo muy conscientes de ello. Las ramblas son espacios por los que transcurre un río o torrente, generalmente con poco caudal o ninguno, y que pueden experimentar fuertes crecidas ocasionales según la época del año, tormentas, etc. Por ello, se deben de adoptar las debidas precauciones, de manera que nuestro transitar por ellas, dependerá de la época del año y, por supuesto, de las previsiones meteorológicas.
      • Siguiendo a Gerald Brenan: “da comienzo la parte tediosa del viaje. El sendero asciende por el valle en una franja estrecha y monótona delimitada por tamariscos y álamos. Dos ventas ofrecían al caminante vino agrio y anís, pero no había aldeas y el río debía vadearse una y otra vez”.
      • Dicho lo anterior, seguimos nuestra ruta por la rambla del Guadalfeo, haciéndolo por los lugares que veamos más transitados y cómodos, por los pagos de la Umbría y la Cuesta de los Almendros, pasando consecutivamente por las inmediaciones del cortijo de los Mudicos, el cortijo El Primitivo, el cortijo de la Solana, el molino del Tajo del Águila, hasta llegar a la Rambla del Lagarto que atravesamos pasando bajo el puente por el que va la carretera local Gr-9027 (que desde el cruce de la carretera A-348, se dirige hacia Lobras: asentada en la solana de una loma a 938 metros de altura, entre la Loma de la Mojonera y el Cerro de Lobrascón).
      • ¡Atención!: Bajo este puente se cobija normalmente un gran rebaño de ovejas y allí tienen sus comederos, por lo que nos encontraremos también con los alarmantes ladridos de sus perros guardianes. Mientras no nos acerquemos a las ovejas no habrá problema, aunque lo mejor es caminar rápidamente para salir del territorio que custodia tan escandalosa jauría.
      • En éste punto dejamos el cauce del río Guadalfeo y nos adentramos en La Contraviesa. Oigamos a Pedro Antonio de Alarcón, al respecto: “La Contraviesa es una cordillera secundaria, paralela a Sierra Nevada y al Mar Mediterráneo. Mientras los demás hijos del Mulhacén, corren de Norte a Sur, ella corre de Poniente a Levante. Tiene once leguas de longitud y parece una enorme pantera, de remendada piel, cuya cabeza es la Sierra de Lújar; cuyas manos se llaman la Punta de Carchuna y la Sierra de Jubiley; cuyas patas forman los Montes de Adra y los Cerros de Cojáyar, y cuya cola se extiende tanto como el Cerrajón de Murtas”; y a Gerald Brenan: “La cordillera costera, listada, pulida y plegada como un terciopelo ajado, es una antigua cadena de montañas, moldeadas por la erosión en suaves curvas de rocas esquistosas y brillante mica. En su ladera meridional hay plantaciones de viñas que producen el mejor vino blanco de la Comarca, y las pendientes norteñas están salpicadas de almendros e higueras”.
      • Abandonamos pues la rambla, pasando junto a las ruinas del Cortijo de Buen Humor, antiguo molino de aceite, subiendo por el sendero GR-7 que va hacia Cádiar y que sube ahora en gran pendiente por el Cerro del Almirez, y donde encontraremos alternativamente bosque mediterráneo conviviendo con plantaciones de viñas, almendros e higueras. Superada la fuerte pendiente, seguimos por la alargada Loma de Cayón, disfrutado de bellas panorámicas y de hermosas y ancestrales encinas, llegamos hasta el cortijo de los Reinosos y la gran Alquería de Morayma, complejo agro-forestal con alojamientos rurales muy bien adaptados al entorno.
      • Desde este punto contemplamos Cádiar al noreste, encajada en el valle del río Guadalfeo, por aquí llamado también río Cádiar.
      • Descendemos hasta el valle, y toca caminar entre frondosas huertas, vergeles de herencia morisca en la que abundan todo tipo de cultivos y frutales. Poco a poco llegamos hasta las inmediaciones de Cádiar, atravesando un puente que nos lleva sin apenas darnos cuenta, por la calle Real, hasta la famosa plaza en la que se encuentra la Fuente del Vino y la gran iglesia de Santa Ana del siglo XVI, punto en el que damos por terminada esta etapa.
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Cádiar, vista desde el mirador del Barrio Bajo. Al fondo Alcútar y los Bérchules.


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  • Ver Track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: Las posibilidades para alojarse en esta zona es bastante amplia, sobre todo porque la red de alojamientos rurales es bastante considerable. En el mismo Cádiar, recomendamos la Pensión Cadí, también restaurante, en donde podremos descansar cómodamente y degustar ricos platos de la zona a un precio bastante aceptable, teniendo en cuenta la relación calidad/precio.
    • Gastronomía: Estamos en la Alpujarra y Cádiar es una de sus poblaciones más importantes, por ese motivo, no es difícil encontrar bares y restaurantes en los que encontrar platos de recia arraigambre morisca. También podemos degustar y adquirir ricos dulces en la panadería- pastelería Servando, que seguro estamos no defraudará a los paladares más exigentes. No olvidar los afamados vinos de la Contraviesa, blancos, tintos y rosados, que acompañarán bien los platos que decidamos degustar.
    • Transporte: La empresa ALSA se encarga de comunicar Cádiar con Granada, pasando por todos los pueblos de la comarca.
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Información en la parada del bus de Cádiar, 16 de Septiembre de 2017

  • Lugares a visitar: Iglesia Parroquial de Santa Ana (siglo XVI), Fuente del Vino, pastelería Servando y casco urbano de claro origen morisco, de calles estrechas, tinaos y blancas casas de reluciente cal, profusamente adornadas de macetas y parras, que dan un toque pintoresco muy llamativo y colorista.
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Callejas de Cádiar

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a7 De Órgiva a Almegíjar

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Albacete y rambla de Órgiva

  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • Los cronistas de la época, señalan que la comitiva de Boabdil, portaba consigo, a lomos de mulas, el tesoro de la Casa de Nazar, copioso en toda suerte de preciosos rubíes, perlas de gran tamaño, zomordas singularísimas, turquesas de gran valor, toda suerte de adargas preservativas, equipos militares defensivos, instrumentos primorosos, utensilios peregrinos, collares de perlas en pedazos, sartales de aljófares para los cabellos, arracadas que aventajaban a las alcordes o pendientes de María (la Copta, concubina de Mahoma) en claridad, brillantez y hermosura, corazas holgadas de vestir, adornadas de oro, cascos con orlas doradas, incrustadas de perlas intercaladas de esmeraldas con rubíes en el centro; cinturones plateados, anchos de formas y esmaltados en su superficie; adargas de ante, sólidas, sin poros, dulces al tacto y renombradas por su impermeabilidad; alminbares de abalorio; atailores de Damasco; cuentas de cristas; zafas de la China; copas grandes del Irak; vasos de Tabaxis y otras. (Al-Maqqari, en sus “Analectes” 11, 2ª parte, página 798).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • “Las bodas se celebraron -con diecisiete años yo, y ella con quince- a finales de 1479. Todo era alegría en Granada. Yo iba de blanco y azul. Morayma llevaba una saya y un chal de paño negro bordados en seda azul, y una toca blanca le cubría la cara y los hombros. Cuando dejé de mirar su figura, no pude ya separar mis ojos de los suyos, que me atraían como si fuesen de piedra imán y yo un pequeño hierro. Unos ojos inocentes y pícaros, negros y claros a la vez, igual que dos almendras dulces o amargas; unos ojos absoluta, rigurosa e irresistiblemente sinceros”. (Antonio Gala, “El manuscrito carmesí”).
      • 1485. Castillo de Mondújar: “Ya con la razón casi perdida por completo y prácticamente ciego, Muley Hacén, el rey destronado, murió.  Su mujer, Zoraya, consiguió permiso de El Zagal, para que el cuerpo de su marido fuese llevado a Granada, si bien no consintió  éste que su hermano fuera enterrado en la Alhambra. Para ello designó un lugar desconocido, en la cumbre de un monte desnudo, cubierto la mayor parte del año por la nieve”. … Sótanos de la Alhambra: “El cuerpo de Muley Hacén fue lavado con abundante agua y jabón, primero el lado derecho, después el izquierdo. Los dos hombres encargados de toda esa labor lo secaron con unas toallas limpias y luego lo envolvieron en tres paños de tela sencilla y blanca. Un imán, en presencia de Zoraya y sus dos hijos, le dedicó las plegarias fúnebres. Y después de que su mujer y sus hijos se despidieran de su cuerpo, Muley Hacén fue sacado de la Alhambra de modo secreto. … En una mañana desapacible de ventisca y frío. El cadáver del viejo monarca fue conducido a la escarpada montaña que su hermano había designado como su tumba. Una escasa comitiva había salido en secreto al amanecer por la puerta de Bab-al-Rambla llevando el cuerpo. Durante la noche, varios hombres habían abierto una fosa entre el hielo y la dura tierra congelada. No hubo ningún honor, ninguna ceremonia que correspondiese al entierro de un rey nazarí. Sólo un imán, una docena de soldados encargados del transporte y el propio Abd-Allah el Zagal estuvieron presentes en el enterramiento. Dos soldados descendieron a la fosa, debidamente orientada y cuyas paredes ya se habían recubierto de hielo. Sacaron el cuerpo de la humilde caja en la que lo llevaban  y, completamente envuelto en los tres paños blancos, lo depositaron en el fondo congelado, con la cabeza en dirección a La Meca. Lo cubrieron primero con piedras y después dejaron caer sobre las piedras la tierra sacada la noche antes. … Allí quedó, fundido con la tierra por la que en tantas ocasiones había luchado desaforadamente, el padre de Boabdil. No se dejó ninguna lápida ni señal que pudiese identificar el lugar. El Zagal no deseaba que aquella tumba pudiera convertirse en un recuerdo permanente a su hermano o en un lugar de peregrinación de rebeldes y sediciosos. Y así, aunque eligió el anonimato y deseó borrar la huella de Muley Hacén de la memoria de los granadinos, con el tiempo el monte entero fue recordado para siempre con el nombre de su hermano, y todos, cristianos y árabes, lo llamaron Mulhacén”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
      • “A mediados de Chumada 2ª del año 891 (18 de junio de 1486) atacó el infiel el castillo de Elvira y habiendo demolido la artillería parte de sus muros, capituló su guarnición bajo el seguro de sus personas, acémilas, armas y ajuares y se fue a Granada. Trasladó después el enemigo su campamento a Moclín y sitiada su fortaleza, la combatió reciamente con su artillería y otros ingenios, entre los cuales figuraban unos que lanzaban globos de fuego, los cuales, elevándose en los aires, caían luego sobre el lugar, abrasándolo y destruyéndolo todo. Viendo esto los habitantes de Moclín, que se defendían con gran valor, y que las provisiones les iban escaseando, capitularon y se fueron a Granada bajo el seguro de sus personas y haciendas. Igual suerte corrieron los habitantes de Colomera, los cuales, en vista de lo que había sucedido con los castillos cercanos, entregaron el suyo sin resistencia. Lo propio acaeció a los de Montefrío, cuya fortaleza sitiaron los cristianos con apretado cerco, y habiendo sido incendiados sus depósitos, se vieron en el trance de capitular en evitación de mayores desastres”. (Leopoldo de Eguilaz Yanguas, “Reseña histórica de la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos según los cronistas árabes”).

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Los Tablones, anejo de Órgiva, desde una típica “ventana” de la acequia de Las Ventanas.

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Órgiva – Río Seco – Barranco Hondo – Acequia de las Ventanas – Los Agustines – Rambla del Guadalfeo – Barranco del Alhayón – Ladera Sur de la Sierra de Jubiley – Puerto Jubiley – Casillas del Puerto – Río Guadalfeo – Rambla de Torvizcón -Cortijo Molino Peñón – Sendero Local La Cuesta – Cortijo de la Mina – Barranco de Cantamari – Almegíjar.
    • Recorrido: Lineal, 16 kms.
    • Dificultad: Media, con un índice IBP 65. Existen tramos en fuerte subida con abundante piedra suelta, por lo que hay que tomar las debidas precauciones. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4h 54 min.
    • Acumulado: 657 m subiendo; 325 m bajando.
    • Velocidad media: 3,4 kms/h.
  • Descripción:
    • La etapa tiene su punto de inicio en la “dormida”… (por lo temprano de la hora) Plaza de la Alpujarra de Órgiva. Inaugurada en 2004: a ambos laterales de la Plaza tiene dos típicos “tinaos” alpujarreños (de 10 metros de longitud) y en su zona interior, la imagen (en cerámica vidriada) de cada uno de los pueblos de la Alpujarra Granadina. La recorremos pausadamente, disfrutando del momento de paz que nos regala el momento matutino. Un anónimo músico que toca el “happy-drum” en una esquina, pone el complemento sonoro y de relax que serena el ánimo.
    • Comenzamos nuestro caminar. Poco a poco y porque no hay más remedio, vamos subiendo hacia el parking que hay junto al Cuartel de la Guardia Civil y por la calle Miguel de Cervantes, nos dirigimos hacia el Instituto de Enseñanza Secundaria “Alpujarra” (que dejamos a la izquierda) y a la Plaza de las Culturas (inaugurada el “Día de Andalucía” del año 2014). Esta Plaza es una buena atalaya para contemplar los alrededores de Órgiva y de su llanura o albacete.
    • Por la calle Córdoba bajamos hasta la carretera local GR-4202 (Órgiva – Los Agustines, de 5´2 km), y, frente al Cortijo de las Palmeras, seguimos a la izquierda, bajando, con precaución por el “simbólico” arcén. Hacia el sur, disfrutamos de las impresionantes vistas de la Sierra de Lújar (1.850 metros de altura), y a sus pies, la barriada de Los Tablones, conocida así porque antiguamente, tras la tala de árboles de la Sierra, la madera se cortaba en tablones en este lugar, donde se almacenaba, y posteriormente se transportaba en carros tirados por mulos hasta el puerto de Adra, para la construcción de embarcaciones.
    • Entramos en el pago agrícola de La Solana de Órgiva y en el fértil valle del río Guadalfeo. Tras vadear el curso del río Seco por un puente, un cartel nos indica que nos adentramos en los diseminados de Tíjola y los Agustines.
    • Al llegar al kilómetro 1 de la carretera local, encontramos un cruce con una rueda de molino apoyada sobre el muro. A la derecha tenemos el Cortijo de Nuestra Señora del Carmen y un ejemplar grandioso, maravilla de la naturaleza, de Araucaria Excelsa ó Pino de Norfolk, nos desviamos a la izquierda, por un camino de tierra y que nos lleva hacia Barranco Hondo.
    • Bajamos, por un zigzagueante, camino/sendero hasta vadear Barranco Hondo, y subir, en fuerte pendiente, por un sendero de cabras que nos coloca junto a la acequia de Las Ventanas, que a partir de ahora será nuestro hilo conductor para llevarnos hasta el paraje de Los Agustines.
    • La acequia de Las Ventanas es una maravillosa y antiquísima obra de ingeniería, ya que sus orígenes de remontan probablemente a los primeros musulmanes que poblaron esta tierra. Capta sus aguas del río Poqueira, siendo rica en mineral de hierro, lo que le da un tono rojizo y turbio a sus aguas y a su lecho. A lo largo de la ribera de la acequia hay una espesa y densa vegetación: álamos blancos y negros, espectaculares eucaliptos, altísimos cañaverales, frondosas zarzamoras y todo tipo de árboles frutales, destacando las inmensas higueras que en septiembre ofrecen generosas sus riquísimos y dulces higos, una fuente de energía inagotable para el caminante. Toda la vegetación descrita anteriormente forma una cubierta vegetal, a modo de verde bóveda, que prácticamente encierra el sendero y la acequia. De vez en cuando, esta mencionada bóveda, se abre inesperadamente, hacia la Sierra de Lújar y el río Guadalfeo, a modo de súbito y luminoso recuadro, una imagen que recuerda a una ventana, de ahí el nombre de la acequia, Acequia de las Ventanas.
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Deliciosas variedades de “ficus carica l.”, como el higo de calabacilla blanco, de cuello de paloma, jayuelos ó moriscos, de panecillo, malagueños o verdejos, roelas, de pata mula, de pascua… 🤤🤤🤤Uuuhhmmm… que ricos… Catalogados con un “9”.

  • Ya divisamos Los Agustines. Abandonamos el sendero de la acequia de las Ventanas y descendemos hacia la derecha, recorriendo un corto tramo del sendero GR-142 (Sendero de la Alpujarra, que en éste punto se dirige desde Órgiva hacia Mecina Fondales). Al llegar al asfalto de la carretera local, aprovechamos un breve momento para “ordeñar” unas cuantas deliciosas moras de zarza junto a la acequia y nos adentramos de lleno en la rambla del río Guadalfeo, que subimos hacia la izquierda entre un bosquecillo de eucaliptos.
    • Vadeamos el río y dejando a nuestra derecha las Casas del Granadino, nos metemos de lleno en la rambla de Alhayón, dejando el Guadalfeo que gira hacia la izquierda para llegar a la Junta de los Ríos (Guadalfeo – Poqueira – Trevélez ) y sortear, por la cara norte, la angostura  que forman las escarpadas laderas del pico Corona (1376 metros de altura) y de la Sierra de Jubiley, nuestro siguiente punto de destino.
    • Volvemos a dejar la rambla del Alhayón para comenzar a subir por un antiguo camino, ahora en muy mal estado y, que en fuerte pendiente, transcurre por la ladera sur de Jubiley.
    • Sobre las escabrosidades de la Sierra de Jubiley, Pedro Antonio de Alarcón, en su viaje a la Alpujarra, nos describe: “Intrincada maraña de riscos, tajos y matorrales, puestos de acuerdo con bárbara ferocidad para hacer intransitable aquella altura. La planta del hombre, ora descalza, ora con sandalia, ora con babucha, ora con alpargata y la herradura de las bestias, ya cóncava, ya convexa, ya triangular, ya en su actual forma de arco árabe, habían necesitado siglos y siglos para trillar el exiguo sendero que nos servía de hijo de Ariadna…”.
    • Un par de kilómetros de recorrido, nos ponen en el puerto de Jubiley, situado a 560 metros de altura. A la sombra de los pinos, hacemos un corto receso (hay que recuperar el resuello y refrescarnos el gaznate que nos ha resecado la larga subida) para disfrutar del espectacular panorama que se presenta ante nuestros ojos: a la derecha las suaves lomas de la Contraviesa (en Primavera, todo un lujo, ver sus laderas coloreadas por la cándida flor de los almendros…); al frente, el verdor de la lujuriosa vegetación que cubre el estrecho valle que riega las aguas del Guadalfeo; a la izquierda, las oscuras y escabrosas montañas de la Alpujarra…
    • Continuamos, descendiendo, zigzagueando, por un carril de tierra, que después se convierte en sendero y que en su día fue “Camino Real” y que nos va adentrando de lleno y de nuevo hacia el curso del río Guadalfeo, llegando antes a un complejo de viviendas conocido como Casas del Puerto, una antigua venta en un cruce de caminos, un lugar mágico, muy bien restaurado, sin luz eléctrica, que dispone de iglesia y de escuelas, hoy en desuso y que está siendo muy bien aprovechado como punto de alojamiento rural. Un remanso de paz y un lugar que invita al descanso y al relax. Situado en la confluencia de la rambla de Alcázar con el río Guadalfeo, entre los términos municipales de Órgiva, Torvizcón y La Taha. Tan sólo tiene 6 vecinos permanentes: un matrimonio de ingleses, con sus dos hijos, y un matrimonio, ya muy mayor, que nunca han dejado su lugar de origen… Nota: en la entrada de la antigua posada, hay un cromado timbre mecánico sobre el pequeño mostrador de madera y a modo de “recepcionista”, nos ha recibido la imagen de Juan y Medio, en cartón piedra…
    • Dejamos las Casas del Puerto, para llegar al curso del Guadalfeo que entre cañaverales y huertos escondidos, aparece y reaparece cuando menos te lo esperas. Tenemos que vadearlo multitud de veces, por lo que en época veraniega es una auténtica delicia, pero que en otras estaciones habrá que hacer con suma precaución o no arriesgarse para evitar peligros innecesarios.
    • Caminamos por la vereda de la Solana. Pasamos junto al barranco de Paco Pallarés (a la derecha) y la colada de las Hoyas (a la izquierda).
    • La rambla de Torvizcón se une a la del Guadalfeo, por la derecha. La atravesamos y seguimos el curso del río. Unos 150 metros más arriba, al llegar junto a un transformador (situado a la derecha) y una piedra grande y alargada, abandonamos el cauce del río Guadalfeo, girando a la izquierda, pasando por un pequeño “túnel” entre los tupidos cañaverales, y tomando el sendero local “La Cuesta”, que sube sin parar hasta las inmediaciones del Cortijo Peñón, junto a la carretera GR-4130 (de Torvizcón a Laroles: 55´62 kilómetros).
    • El Sendero Local “La Cuesta” enlaza el cauce del río Guadalfeo con el casco urbano de Almegíjar. Tiene una distancia de 1´7 kilómetros y coincide en parte con la antigua vía ganadera del Cordel de Busquistar.
    • Cruzamos con precaución la carretera y continuamos por el trazado del Sendero Local, que sube, salvando las dificultades del terreno, hasta las inmediaciones del Cortijo de la Mina.
    • Una herencia cultural de los antiguos árabes y moriscos que poblaron estos lugares: el fuerte desnivel del terreno, es salvado mediante la laboriosa construcción de bancales sobre muros de piedra. De ésta manera, se aprovechaba la tierra de labor al máximo y con el ingenioso sistema de riego por acequias, se convertía la fértil tierra de estas laderas, en un productivo huerto, en un vergel…
    • Mirando hacia arriba. Sobre la escarpada ladera que baja desde el Tajo de la Cruz, divisamos las encaladas fachadas de algunas viviendas del casco urbano de Almegíjar.
    • El sendero va por un camino antiguo, un trazado de típica escaleruela alpujarreña, con algunos tramos empedrados que aún se conservan bien, nos lleva hasta el barranco de Cantamari, donde a la sombra de un tupido cañaveral, hacemos una pequeña parada para refrescarnos y disfrutar de la agradable brisa que corre, barranco abajo… Ya nos resta poco camino para finalizar la etapa de hoy.
    • Continuamos subiendo, zigzagueando, hasta llegar al cruce del camino de la Alberquilla: aquí seguimos a la izquierda, subiendo… de las zonas empedradas pasamos al hormigón rallado… y al poco, entramos en Almegíjar, “La Bien Plantá” en el Corazón de la Alpujarra Media, por la Calle Veteranos…  Son las 2 de la tarde… suena el estallido de varios cohetes… y comenzamos a oír la música que toca en la cercana Plaza del Ayuntamiento.
    • Es 10 de septiembre y Almegíjar se encuentra en fiestas en honor del Santo Cristo de la Salud. Gente acogedora, abierta y generosa, nos recibe con los brazos abiertos y nos regala lo mejor que tienen, su sonrisa afable y buen vino de la tierra con exquisitos productos de la tierra. ¡Qué mejor recompensa podemos tener!
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Plaza de Almegíjar en fiestas, la Alpujarra acogedora.

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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: Almegíjar es un pueblo pequeño de alrededor de 300 habitantes, que no tiene infraestructura hotelera, aunque en la Alpujarra hay una importantísima oferta de alojamientos rurales. En época propicia, un buen saco y esterillo puede ser una buena opción, ya que seguro que cualquier rincón nos permitirá pasar una maravilla de noche contemplando las estrellas. Ver posibles alojamientos en Almegíjar aquí>>>
    • Gastronomía: En la Taberna de Gabriela, único bar del pueblo, en donde es posible disfrutar de la típica comida alpujarreña, mezcla tradicional de sabores musulmanes y cristianos, que han llegado hasta nuestros días prácticamente inalterados. Las migas y gachas, gurullos, pucheros, potajes y el contundente plato alpujarreño no dejaran indiferente al comensal. Los dulces y repostería de profunda raíz morisca también están presentes, sin olvidar los tradicionales preparados con los frutos de otoño como el “pan de higo”  y otros dulces hechos de calabaza, boniatos, almendras…
    • Transporte:La estación de autobuses más cercana a Almegíjar es la estación de autobuses de Torvizcón situada a 2,64 kilómetros donde hay conexiones en autobús hasta Granada y otras capitales de provincia.
    • Lugares a visitar:  Almegíjar y Notaéz, su anejo, ofrecen al viajero la imagen propia y común a todos los pueblos de la comarca de la Alpujarra. La mejor recomendación que puede hacerse al visitante es que deje rienda suelta a sus pasos para perderse por las calles del pueblo, sin prisas, dejando volar la imaginación al pasado, disfrutando del entorno y de las construcciones típicas, blancas de luminosa cal, tinaos, cuadras de ganado, tejados de launa, caminos antiguos y ancestrales, en las que sus gentes viven como en otro tiempo, que parece como detenido en el pasado.
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Ayuntamiento y Taberna de Gabriela en Almegíjar