b8 De Salobreña a Almuñécar

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Salobreña al amanecer, fotografía de David Llanas Ortega

  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • Durante el último período nazarí, con las disputas entre Boabdil y su tío “El Zagal”, Almuñécar se mantuvo fiel al primero, quizá porque la fortaleza estaba en manos de un alcaide íntimo amigo del monarca. Pero con la caída de Málaga en manos cristianas, el alcaide presidió a un grupo de aristócratas que se acercó a Granada solicitando auxilio militar. Pero Boabdil tenía un acuerdo con los Reyes Católicos, por lo que el recibimiento a esta embajada fue hostil, y el apoyo de Almuñecar tornó al bando de “El Zagal”. Sin embargo, tras la caída de Baza en 1489, “El Zagal” rindió poco después Almería, Almuñecar (al-Munakkab), Salobreña (Salawbaniya) y otras plazas fuertes de Las Alpujarras.
      • En Almuñecar, la propiedad estaba muy repartida, manteniendo el rey, la posesión del castillo, que le servía de prisión política y lugar seguro.
      • Tanto la flota militar Nazarí, con base en Almuñécar, como la mercante ya usaban para la época barcos de gran calado, como carracas, naos… y cuyas esloras podían llegar a los 40 m y cargar hasta 1.000 tn. ó más. Pudiendo disponer de hasta dos cubiertas y transportar hasta 1.000 personas y sus equipajes. La flota pesquera, que faenaba en aguas del llamado entonces “Mar de Almuñécar”, usaba embarcaciones más pequeñas, tales como laudes, jabeques, jábegas, zambras…
      • Mohammed ibn Alhaje, último alcaide nazarí de Almuñecar, entregó la fortaleza, siéndole concedido por los Reyes Católicos algunas mercedes, entre las cuales que sus hijas pudieran heredarle pues carecía de descendencia masculina. El 26 de junio de 1490, los reyes cristianos mandan desde Córdoba al comendador de Moratalla, don Diego de Soto, para que compruebe la forma en que se cumplían las capitulaciones de Almuñecar y vea el estado en que se encuentra su castillo. Tras la Capitulación de 1489, la ciudad sufre una transformación (se amplían los marjales de cultivo de caña de azúcar, pasando de 44 a más de mil marjales), pero los mudéjares no son expulsados, pero sí recluidos en la morería, en la zona oeste, de la cual aún se conservan tres calles: Morería, Morería Alta y Nueva Morería.
    • TESTIMONIO:
      • “Cuando te acercas, viniendo de Granada, bien adentrándote por el camino de la Sierra que parte del Suspiro del Moro, ya por el de Motril, siguiendo después el Azud de Vélez Benaudalla y el cauce del Guadalfeo por Lobres hasta Salobreña, o asomado al vértigo de la cornisa costera que te trae de Almería o Málaga hasta quedar sorprendido al descubrir éste lugar apacible de la Costa del Sol donde se asienta Almuñécar, lo primero que ves destacar en su pintoresco conjunto panorámico, cual tierra de promisión, entre el verde esmeralda de la ubérrima Vega, las onduladas lomas que la circundan, no ha mucho moteadas de almendros y ahora con más densas pinceladas de frutos subtropicales, el azul purísimo del cielo y del mar y el blanco inmaculado del caserío; es la alhambreña silueta de su Castillo cimero oteando el Mediterráneo, guarda y vigía de uno de los pueblos más antiguos de la Historia de la Humanidad”. (Victoriano del Moral, “El libro de Almuñécar – Historia de un pueblo milenario”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • Desde el principio, la partida de Boabdil, con sus servidores y su familia estaba prevista en la capitulación sobre sus intereses particulares del 25 de noviembre de 1491. Podrían salir con todos “sus bienes, e ropas e mercaderías e oro e plata e joyas e bestias e armas, non llevando tiros de pólvora, grandes ni pequeños”, libres del pago de derechos. Por su parte, los Reyes les darían dos carracas de genoveses y facilitarían su salida. Además, si en el tiempo en que quisieran marcharse no hubieran conseguido vender sus propiedades podían dejar procuradores para que recibiesen en su nombre la renta de sus bienes y se la enviasen. Asimismo se hace mención a que, en caso de venta, sus posesiones fueran primeramente ofrecidas a sus altezas. (Carmen Trillo San José, “La Alpujarra antes y después de la conquista castellana”).
      • “Gonzalo Fernández, alcaide de Illora, junto a otras personas de respeto y autoridad, acompañaron en los navíos, a Boabdil, a su familia y a todo su séquito, con la misión de procurar la mayor honra y trato conveniente, como indudablemente deseasen los Reyes Católicos que se le despidiese, cumpliendo de este modo su promesa sobre ese particular en las Capitulaciones…y para que les trajesen noticia y testimonio de cómo les habían dejado desembarcados según su deseo”. (Mariano Gaspar Remiro – “Partida de Boabdil allende con su familia y principales servidores”).
      • “Boabdil, acompañado de unos pocos, embarcó en una vieja nave de poco tonelaje que había sido preparada para él … , camino al norte de Africa, donde en Fez ya lo esperaba su amigo el sultán Hamet. Se quedó en pie en la popa de la embarcación, llorando, mientras la majestuosa visión de las cumbres de Sierra Nevada desaparecía ante sus ojos. … Desenfundó su espada, heredada de las victorias de sus antepasados, de empuñadura de oro y piedras preciosas, de filo imponente y belleza sin igual y, volteándola por encima de su cabeza, la arrojó al mar, todo lo lejos que pudo la fuerza de su brazo, hasta que agotado su vuelo cayó al agua, donde una mano invisible pareció tomarla para llevársela a su profundidad más impenetrable”. (Magdalena Lasala, “Boabdil: tragedia del último rey de Granada”).
  • EPÍSTOLA FINAL.: Carta de Washington Irving al Príncipe Dolgoruki – Alhambra, 19 de mayo de 1829.-
    • “Amigo Dolgoruki: No puede usted hacerse una idea de lo que lamento su marcha. Me ilusionaba que juntos consiguiéramos alcanzar el objetivo que nos habíamos propuesto: descubrir la auténtica tumba de Abu Abd Allah, el también conocido como Zogoibi, el Desventurado, o sea: BOABDIL. Usted y yo sabemos, en contra de lo que apuntan historiadores y eruditos, que sus restos mortales no yacen en la torre conocida como la “Bab as-Saria”, de Fez. De ningún modo. El norte de África no guarda tan preciado tesoro. Intuyo que el lugar último que ocupó Boabdil está ubicado en el corazón secreto de la Alhambra…”. (Miguel Ángel Moleón Viana / Luis Arance Moreno, “Cuadernos secretos de Washington Irving”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Salobreña-La Guardia-La Caleta-Barranco del Cambrón-Alfa Mar-Barranco de Enmedio-Torre de Los Diablos-Taramay-El Tesorillo-Velilla-Almuñécar.
    • Recorrido: Lineal, 15,84 kms.
    • Descripción:
      • Cuando decidimos realizar esta etapa, una ola de calor estaba asolando, nunca mejor dicho, esta zona de Andalucía. Por ese motivo, decidimos iniciar el recorrido de noche, con la idea de disfrutar del amanecer y de los primeros rayos de sol en el camino, evitando así el que las elevadísimas temperaturas que estaban previstas nos hicieran sufrir más de lo previsto y “sudar la gota gorda”. Después de la experiencia, creemos que el hacerla en este horario intempestivo y especial es algo siempre aconsejable y que desde aquí recomendamos.
      • Empezamos a caminar en Salobreña desde la Oficina Municipal de Turismo en dirección hacia La Pontanilla: punto neurálgico tradicional y encrucijada de caminos de esta localidad granadina. En éste lugar confluían el Camino de la Costa (que iba hacia Motril), el Camino de Lobres y el Camino del Peral (que iba hacia la Vega Baja de Salobreña), mientras que la ramblilla de Dominguito (hoy encauzada y subterránea), con sus inundaciones descontroladas aunque estacionales, hacía que siempre se haya utilizado un pequeño puente de madera (ó pontón), para salvar su cauce y que le ha dado nombre al lugar.
      • A la luz de las farolas llegamos hasta la Plaza del nuevo Ayuntamiento (inaugurado en 1997), y subiendo, poco a poco, en dirección sur, callejeamos por blancas calles de cal adormecida, y accedemos al Portichuelo: antiguo y remoto istmo que unía el promontorio rocoso de mármol sobre el que se asienta, desde la más remota antigüedad, la Villa de Salobreña, con la tierra firme y lugar donde confluían los primitivos accesos: Camino de la Playa, Camino de Almuñécar, Camino de la dehesa de Taramay y Camino de San Nicolás.
      • La silueta del antiguo Castillo árabe, se perfila, siempre vigilante, sobre el blanco y dormido caserío, mientras bajamos por la Cuesta de Caracho, dejando el casco urbano, por el camino de los Callejones.
      • Ya en plena vega, vamos en dirección hacia el anejo de La Guardia-La Caleta (tradicional barrio de pescadores y de obreros), situado en el pago de la Playa: el puerto natural de Salobreña. Su antigua ensenada, se fue colmatando a lo largo del tiempo por las aportaciones de las erosivas aguas del río Guadalfeo, incrementadas exponencialmente, tras la expulsión de los moriscos y el consiguiente abandono de tierras de cultivo: las mejores tierras de toda la Alpujarra granadina…. están en la Vega de Motril y Salobreña. En tiempos de Boabdil, el Peñón era una isla y hoy en día es una península…
      • Fértiles huertos de cultivo tropical nos dan escolta hasta llegar a las inmediaciones de la Azucarera de Nuestra Señora del Rosario, la que antaño era el corazón económico de la Villa, que llegó a tener otras tres fábricas/ingenios azucareros más (Nuestra Señora del Pilar, conocida como Fábrica Nueva, construída en 1874 por la Sociedad Azucarera Peninsular y que cerró en 1912 ; La Melcochera de Lobres  y San Francisco, la más reciente, construída en 1905 y conocida como “La Fabriquilla”). La Azucarera Nuestra Señora del Rosario, hoy Azucarera Guadalfeo, fue construída entre 1860 y 1861, por el empresario granadino, D. Joaquín Agrela Moreno. Estuvo en activo, molturando la caña de azúcar de las vegas de Motril-Salobreña, Almuñécar y Vélez Málaga, hasta la zafra de la campaña 2005, siendo la última fábrica azucarera de caña europea en cerrar. Hoy, parte de sus instalaciones, se utilizan para fabricar alcohol con melazas importadas del extranjero.
      • A las primeras luces del amanecer, apenas vislumbramos sus naves y las altas chimeneas, para sin prisa y sin pausa, comenzar un zigzagueante andar por estrechas callejuelas, de arabesco sabor (Ramblilla, Real, Albarrada, Contínuo), acunados por el constante y estridente graznido de las gaviotas que se balancean sobre nuestra cabeza, en un mágico vuelo y aleteo imperceptible que pareciera nos despide del lugar.
      • La luz del día va aumentando paulatinamente, cuando por un sendero-carril, nos vamos alejando de La Caleta, hacia las urbanizaciones Pargo y Costa Aguilera: envidiables construcciones con espectaculares vistas al mar Mediterráneo, ubicadas sobre las tradicionales albarradas de piedra seca, que sostienen el terreno de la escarpada ladera que se despeña hacia las rocas del acantilado, donde rompen las olas del mar. Frondosa vegetación de pinos, eucaliptos, chaparros, ficus y buganvillas. El color va despertando a borbotones, acompañado del constante piar de multitud de trinos que saludan alegres al sol mañanero.
      • Bordeamos las instalaciones del Hotel Salobreña y la Torre Atalaya del Cambrón: antigua torre cilíndrica nazarí, en la que los vigías de guardia vigilaban la costa y daban la voz de alarma o toque de rebato, al castillo de Salobreña ó al castillo de Almuñécar, mediante señales convenidas: ahumadas (de día), luminarias (de noche) o acústicas (mediante caracolas marinas).
      • Poco después cruzamos el barranco del Cambrón. Este barranco toma su nombre de un arbusto espinoso que se cría aquí. La ladera de la derecha, el mar a la espalda, transcurre por un carril de buen piso, pero el otro lado del barranco se hace difícil de superar. Densos cañaverales, esparragueras pinchudas y espesos matorrales de diversa vegetación mediterránea, ponen dificultad a cada paso que damos, hasta superar el barranco, subiendo de nuevo a la carretera N-340.
      • Caminamos ahora por el arcén de la carretera, por el lado izquierdo, dirección Almuñécar, para unos metros adelante cruzarla, con precaución, y accediendo al lado derecho por un puente y un antiguo tramo de la N-340, salvamos el barranco del Zafío. Unos perros se nos avanzan y ponen en el cuerpo el susto de la jornada, hasta llegar a la urbanización Alfa Mar. La recorremos por su parte inferior y descendemos hasta volver de nuevo a la carretera. La cruzamos, por última vez y tomamos un carril (límite geográfico entre los términos municipales de Salobreña y Almuñécar). que en fuerte descenso, nos lleva hacia el barranco de Enmedio.
      • Caminamos junto a la playa y acometemos la empinada subida hacia la Torre Atalaya de Los Diablos, una de las atalayas que defendían este punto de la costa de los ataques de los piratas. La subida es sinuosa y pronunciada, pero arriba, la recompensa es maravillosa: hermosas panorámicas de la Playa de Enmedio por un lado y de Taramay y Velilla por el otro. La Torre de los Diablos es una construcción del siglo XVII-XVIII. Su nombre proviene de una antigua tradición: se dice que de ella salieron unos ladrones, vestidos de diablillos, como los que salían el día de Corpus Christi y robaron a unos viajeros que iban por el Camino Real. A unos metros de distancia se encuentran los restos (la base) de la antigua Torre Atalaya nazarí de Enmedio.
      • Comenzamos ahora a bordear el barranco en su totalidad, atravesando la urbanización Curumbico y descendiendo, pronunciadamente, por una escaleruela hasta la misma playa. Caminamos sosegadamente, por la playa del Curumbico y después por la de Cabria, hasta tomar un precioso camino enlosado que atraviesa por medio del denominado Parque Mediterráneo, entre las playas de Calabajío y del Pozuelo y que ya no abandonaremos, en continuos sube y baja, hasta llegar a playa Velilla. Este tramo de la etapa es muy gratificante de recorrer, ya que bellas estampas marineras nos rodean por todas partes y ese detalle es siempre de agradecer por el caminante.
      • Pasamos junto al Torreón de Galera, una antigua torre de defensa situada en la Punta de Jesús y a la preciosa playa del Tesorillo.
      • Sin más problema llegamos al gran paseo marítimo de Velilla, antesala de Almuñécar. La playa de Velilla, es la más extensa de Almuñécar (tiene 1,5 km de longitud) donde además de todo tipo de servicios de restauración y hosteleros, encontramos un Puesto de Socorro de Protección Civil y las instalaciones del Parque Acuático “Aquatropic” (inaugurado en 1988).
      • Tras pasar por el puente del río Verde (casi siempre con su cauce completamente seco…) caminamos confundidos con gentes que disfrutan de la delicia del mar, teniéndolo a nuestra izquierda y al frente los Peñones de San Cristóbal: del Santo, de Enmedio y de Afuera.
      • Caminamos por el Paseo Puerta del Mar, junto a la veintena de bancos, obra del artista local, José Cabrera Alaminos, construidos en 2015, utilizando la técnica trencadís/”Gaudí”, a base de mosaicos troceados de colores (blanco-azul-celestes) y que representan motivos marinos y monumentales.
      • Al llegar al Paseo y Bajos del Altillo, pasamos junto al grupo escultórico y la fuente circular de las Ninfas (obra del escultor granadino Arcadio Roda, realizada en 2006, con piedra caliza de Pedrera-Sevilla), al Monumento a los Fenicios (obra en bronce del escultor Miguel Moreno Romera y pié de mosaicos de José Cabrera Alaminos), y el Monumento de “aire alpujarreño” en memoria del escritor, músico y brigadista británico “Laurie” Lee, que vivió aquí entre la década de 1930-50.
      • Arriba y a la derecha, el castillo romano-nazarí de San Miguel nos da la bienvenida, siendo este un momento de alegría por haber conseguido culminar este tramo, ya que suponemos que es en esta playa de Puerta del Mar en donde embarcaría, el triste Boabdil hacia su destino final, en África.
    • Dificultad: Media. Índice de dificultad IBP 61. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4h 39 min.
    • Acumulado: 441 metros subiendo; 453 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,5 kms/h.


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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento en Almuñécar>>>
    • Gastronomía:  La gastronomía sexitana gira en torno al pescado fresco de su costa (mero, corvina, sargo, pargo, besugo, herrera, congrio…) y a sus excelentes hortalizas frescas y frutas tropicales (chirimoya, aguacate, mango, papaya, níspero, guayaba…). Un buen pescaíto frito y una jugosa ensalada confeccionada con hortalizas y frutos tropicales, son platos que el visitante está obligado a probar, en la multitud de bares y restaurantes típicos que a todo lo largo y ancho de Almuñécar son fáciles de encontrar, estando seguros de que nunca acabarán defraudados.
    • Transporte:  ALSA
    • Lugares a visitar: Castillo fortaleza romano-nazarí de San Miguel, Museo Arqueológico Cueva de los Siete Palacios, Iglesia de la Encarnación, Columbario de la Torre del Monje, Peñón del Santo, Acueducto Romano y Termas, Monumento a los Fenicios,…

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Llegada a Almuñecar junto a los Peñones.

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