a1 De Granada a Santa Fé

 

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  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO.: “Se me ha injuriado como perdedor del Reino; sin embargo, nadie se ha ocupado de averiguar cómo fui de veras ni si luché con todas mis fuerzas… A nadie se le ha ocurrido que acaso fuese yo -y no por rey- la mejor personificación de un pueblo condenado a abandonar el Paraíso… He sido más tiempo súbdito que rey, exiliado más que coronado. Este manuscrito acaso contenga lo que jamás un hijo debe saber de un padre, pero he ejercido tan poco tiempo de ello… el mayor de vosotros aún no tenía dos años cuando fue empleado como rescate mío. Apenas hemos vivido juntos. Mis antepasados hicieron Granada, y la deshice yo. Lo que temí perder ya lo he perdido, lo que esperé ganar ya no lo espero. Mi esperanza se ha muerto antes que yo; la que me queda es muy humilde: que este legado no testifique contra mí: No te levantes tú, corazón, en mi contra también. Una vez muerto, no te levantes, corazón: descansa”. (Antonio Gala, “El manuscrito carmesí”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO.: Febrero de 1492 – Las instrucciones para la salida de Granada, son claras:“Saldréis con los luceros al campo, por puertas que no sean la Real y la de Taubín, para evitar el centro de la medina y habéis de procurar el silencio en todo instante”. Un soldado a caballo, va a la cabeza, portando el guión de la Casa de Nazar: el pabellón rojo alhamar con una cartela verde en el centro y el lema de la Dinastía, “la galib illi Allah”. Tras él, Boabdil, su esposa Moraima, su madre Aixa Fátima la Horra, su hermana Aisha, su cuñado Izan Aliatar y le siguen Sidi Mohammed Moratil, el Alcaide Bexir, Abul Casim el Maleh, Aben Comixa, Omar Reduán, su trujimán Abrahám el Qaysi, su escribiente el Okailí y el resto de la comitiva que les acompaña. Parten de la ciudad de Granada, para no volver nunca más, hacia su exilio en el feudo cedido por los Reyes Católicos, que abarca las tahas de Berja, Dalías, Boloduy, Andarax, Marchena, Juviles, Lúchar y Ugíjar. Cruzan el río Genil y se dirigen, por las feraces tierras de la Vega de Granada, hacia Santa Fe, donde han de recoger al príncipe Ahmed, “el infantico”, tras casi 9 años como rehén de los Reyes Católicos.
    • “Apesadumbrado y meditabundo camina Boabdil en derechura a la Alpujarra. Todos eran mortales recuerdos de su pasada grandeza. Hasta la magnanimidad de los vencedores y sus continuos ofrecimientos, eran amargos acicates que destrozaban su alma. Su imaginación volaba, como volaba febril, su brioso corcel. Parecía como que el animal huía también avergonzado de Granada” (Francisco de Paula Villa-Real Valdivia, “El libro de las tradiciones de Granada”).
    • “Boabdil había defendido su reino, espada en mano en cien combates, hasta que las discordias intestinas de su familia y de sus súbditos, atizadas precisamente por la misma rencorosa AIXA, así como el alternado auxilio que cada bando moro prestaba al ejército cristiano, le hicieron desesperar de la victoria y sacrificarse para terminar la guerra. -Suum cuique. De todos modos, al perder nosotros de vista aquella mañana el cielo granadino, y considerar la infinita angustia con que el infeliz agareno le daría el postrer adiós, sólo tuvimos entrañas para compadecer su desdicha, fuesen cualesquiera sus delitos y los de su raza, que diría a este propósito un escritor transcendental, y prescindiendo también (momentáneamente) del derecho histórico, del interés patrio y de la conveniencia particular que asistían a sus vencedores… Porque en aquel trance fatal (lo repito en prosa) el destronado y proscrito Rey se nos representaba como el condenado a muerte que, lleno de vida y juventud, hace un alto en las gradas del patíbulo y se despide para siempre de la luz del día y de todas las esperanzas que acarició en el mundo… Boabdil tenía entonces treinta años”. (Pedro Antonio de Alarcón, “La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas de seis de diligencia”).
    • RECORDANDO EL PASADO.: 21 de Abril de 1483 (roto de Lucena).- A uña de caballo, tras haber logrado salvar la vida, Cidi Caleb, sobrino del alfaquí mayor del Albayzin de Granada, lleva la nueva hasta la fortificada ciudad de Loja, y con ella, la consternación a los musulmanes: en las lomas que llevan hasta las orillas del arroyo Martín González, que vuelca sus aguas en el río Anzar y éste en el Genil, al Sur de la Sierra de Aras, las tropas nazaríes de Granada, han sufrido una cruel y sangrienta derrota. Boabdil ha sido capturado y hecho prisionero, al quedar empantanado en una ciénaga, su caballo Hermatán, y su suegro, el famoso general Aliatar, Alcaide de Loja, Señor de Xagra, Primer Mayordomo de la Alhambra y Alguacil Mayor del Reino de Granada, ha muerto luchando bravamente en el combate.
    • “Herido, atado a la silla de un caballo que no era el suyo, todavía sin ser reconocido como el rey de los granadinos, Boabdil fue conducido ante Diego de Córdoba, conde de Cabra. Los soldados que lo habían capturado, guiados por el lujo de su ropa y armadura, tomaron a Boabdil por un noble nazarí. … Habían ayudado a Boabdil a descender del caballo. Su pierna herida era un fardo que le costaba manejar y apenas lo sostenía. Cojeaba. … Tres o cuatro bereberes encadenados que eran conducidos para ser agrupados con el resto de la tropa cautiva reconocieron a Boabdil y se arrodillaron ante él, en señal de respeto, dolidos por verlo en esa situación. No necesitó ninguna palabra ni ningún otro gesto el conde de Cabra para saber quién era aquel prisionero que, a pesar de su juventud y sus heridas, se movía con una dignidad especial, una apariencia que oscilaba extrañamente entre la fragilidad y la rocosa voluntad de no ser frágil. Un rey. Su cautivo. … Se iniciaba un camino tortuoso que iba a durar casi nueve años y que se sustentaría sobre aquel momento. Sobre aquella jornada embarrada y turbia en la que definitivamente Boabdil y Granada trenzaban su destino”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
    • Octubre de 1483.- Boabdil es liberado y obligado a cumplir unas penosas condiciones: reconocerse como vasallo de los Reyes Católicos y obligado al pago anual de unas parias estipuladas en 12.000 doblas de oro, hacer entrega de 400 prisioneros en el momento y de otros 60 cada año, además de servir con 700 lanzas en todas las guerras que Castilla hiciese contra cristianos y musulmanes y especialmente contra su padre (Abul-Hasan Alí / Muley Hazén) y su tío (Mohammed ibn Saad al-Zagal), a los que tuvo que jurar como enemigos eternos. Y la condición más dolorosa para Boabdil, entregar como rehén a su hijo mayor, Ahmed, de unos 5 años de edad, que quedará bajo la custodia de Martín de Alarcón, en la villa de Porcuna y después en la de Moclín.
  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Plaza de las Aljibes en la Alhambra, monumento a Boabdil junto al Alcázar del Genil, Paseo del Violón en GranadaErmita de San Sebastián – Ribera del Genil – Desembocadura rio Beiro – Vegas del Genil (Purchil)Belicena – Plaza de la Constitución en Santa Fe.
    • Descripción:
      • Iniciamos esta etapa 1 en el corazón de la Alhambra, la Plaza de las Algibes, ese maravilloso lugar que mira hacia el Albaicín y que en sus entrañas guarda el agua que en otros tiempos se repartia por los aguadores en las calles granadinas. Salimos pasando junto a la preciosa Puerta del Vino y nos encaminamos a la imponente Puerta de la Justicia, lugar llamado así por ser el sitio elegido para impartir justicia en nombre del sultán en los tiempos pasados. Vamos atravesando el bosque hasta llegar a la salida de la Alhambra por la Cuesta del Caidero, junto a sitios tan emblemáticos como son el Hotel Palace, la Casa de Manuel de Falla y el Carmen de Conchita Barrecheguren. Al final tomamos la calle Molinos junto a la Casa de Angel Ganivet y ya estamos en el Paseo de la Bomba. A partir de ahora nos pegamos al rio Genil, nuestro hilo conductor y que nos servirá de referencia. Cruzamos por el puente de las Brujas abandonando el Paseo de la Bomba hasta llegar al Paseo del Violón, lugar donde se produjo la rendición y entrega de las llaves de Granada por parte de Boabdil a los Reyes Católicos. Al final de este paseo y junto al Alcázar del Genil, se ha construido un monumento a Boabdil, el Rey Chico.
      • Seguimos nuestra ruta acercándonos a la primera ermita cristiana que se construyó en Granada después de su reconquista, la ermita de San Sebastián, para volver a la ribera del Genil, cruzando por una pasarela a su orilla derecha. A partir de ahora aprovechamos el magnífico paseo que junto al rio se ha construido para el uso y disfrute de los granadinos. El Genil se adentra en la vega y apenas superado el rio Beiro, pasamos sobre el rio Genil, tomando una pasarela que vadea rio y carretera, llegando justo al rio Dílar que superamos por otra pasarela. Estamos en la otra orilla y apenas a unos metros giramos a la derecha para, por un carril asfaltado y entre antiguos secaderos que nos recuerdan la importancia del tabaco en tiempos anteriores, acceder a la localidad de Purchil que atravesamos caminando junto a su iglesia.
      • Casi sin darnos cuenta empezamos a continuación a encontrarnos con las primeras viviendas de Belicena, ya que estas localidades prácticamente están juntas formando parte del conglomerado de localidades que constituyen las Vegas del Genil. En Belicena, hacemos una breve parada en el Cafe Bar El Duque, donde recuperamos fuerzas gracias a un café calentito y unos deliciosos churros, recomendando pues esta reconfortante parada.
      • Salimos de Belicena y nos dirigimos ahora hacia Santa Fe, que vemos en el horizonte. La Vega y Sierra Nevada de telón de fondo, hacen que este tramo sea fácil y cómodo de superar. Nos encontramos de golpe con esa terrorífica linea de la nueva autovía que hiere la vega y la degrada. Una vez más la actuación humana en pro de la modernidad, hace que esa riqueza que es la Vega de Granada cada vez vaya perdiendo más espacio y por ende riqueza no solo económica sino también como fuente de cultura y de herencia de nuestros antepasados.
      • Pronto estamos en Santa Fe, a la que accedemos por la puerta de Sevilla, una de sus cuatro históricas puertas, muy bien conservadas y que junto a la de Granada, Jaén y de Jerez daban acceso al centro de la amurallada ciudad construido por los Reyes Católicos a los pies de Granada. En la Plaza de España o de la Hispanidad, damos por terminada esta primera etapa. de nuestro caminar siguiendo las huellas del Rey Chico.
    • Índice IBP dificultad: 37. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Recorrido: Lineal, 15,8 kms
    • Dificultad: Fácil
    • Tiempo en movimiento: 2h 24 min
    • Acumulado: Etapa llana. Subiendo: 0,62 m – bajando: 155 m.
    • Media en movimiento: 6,67 kms/h
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Captura de pantalla completa 23032017 114834.bmp

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OLYMPUS DIGITAL CAMERA Plaza de la Hispanidad, Santa Fe