b6 De Ízbor a Vélez Benaudalla

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Panorámica del Valle de Ízbor

  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO“Me contó el alfaquí, el justo Sidi Hasan, hijo del alcaide y general, el muy ilustre Sidi Ibrahim al-Arraf, que presenció el derribo del talismán conocido por el “Gallo de los Vientos”, colocado en la parte más alta de la Alcazaba Cadima de Granada, con motivo de las reparaciones  que iban a hacerse: yo lo ví con mis propios ojos: era de siete metales y tenía la siguiente inscripción en verso: “El palacio de la hermosa Granada es digno de consideración. Su talismán da vueltas según las vicisitudes del tiempo. El viento rige a su jinete, a pesar de su solidez, mas no sin misterios, porque en verdad, después de subsistir breve tiempo, lo azotará un infortunio que destruirá al palacio y a su dueño”. (Leopoldo de Eguilaz Yanguas, “Reseña histórica de la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos según los cronistas árabes”).
    • Muley Hacem, casado hacía tres años con su hermosa prima Aixa, determinó presentarla como su reina al pueblo granadino, y para ello escogió el día de su natalicio, el día quinto del mes Ramadan del año 864 de la Égira (1.460 de la era cristiana), y en aquel solemne día todo reflejaba alegría y público regocijo en la ciudad… Una persona, sin embargo, leyó en el semblante de la reina, el horóscopo fatal de su destino, y dijo, a media voz: “¡Ay de Granada bajo el reinado de Aixa; el destino se cumplirá, la felicidad anidará poco en su lecho conyugal; una cristiana le robará el corazón de su esposo, y estas disensiones prepararán más tarde la pérdida de la ciudad querida del Profeta, en el reinado de su hijo!”. En breve plazo se había de ver cumplido aquel fatal augurio, y conquistada para siempre la perla de Occidente. (Francisco de Paula Villa-Real Valdivia, “El libro de las tradiciones de Granada”.
    • TESTIMONIO: “Velez Benaudalla se encuentra situado en las últimas estribaciones de la Alpujarra granadina, sobre una suave ladera y una pequeña llanura que deja a sus pies el río Guadalfeo, …, a una altitud de 70 metros sobre el nivel del mar, rodeada de impresionantes sierras que en ocasiones alcanzan hasta los 1.500 metros de altura: Al Oeste, las Sierras de Los Guájares y Almijara; al Este, la Sierra de Lújar y del Jaral; al norte, Sierra Nevada. Así, el único paso natural que nos queda constituye un eje norte-sur que marca la fisonomía de este terreno tan abrupto. Su trazado lo formaliza el curso del río Guadalfeo que se encuentra próximo ya  a su desembocadura en el mar Mediterráneo… el Castillo es el elemento que domina toda la escena urbana, elevándose por encima de cualquier construcción y considerado el punto de referencia de la localidad, …, se encuentra localizado sobre un promontorio rocoso, en la parte superior del casco urbano, y su acceso al mismo a través de un camino construido con un desnivel considerable. Por tratarse de un torreón-baluarte, …, está construido por un único edificio aislado, de planta poligonal con siete lados irregulares, cuya anchura varía entre los 6 y 11 metros y ocupando una superficie de planta de unos 240 metros cuadrados. Su distribución es de dos plantas y la terraza del torreón. Sus muros de casi dos metros de ancho se elaboraron con maspostería de piedra. Su cimentación descansa sobre la propia roca sobre la que se sustenta, dando una altura que, según la disposición de la piedra alcanza entre 10 y 15 metros”.  (Juan José Ayala – Antonio Delgado – Antonio Esteban, “Vélez Benaudalla, una mirada hacia nosotros”).
    • “El Jardín Nazarí, considerado, según Prieto Moreno, como la expresión más destacada del jardín granadino, presenta dos elementos diferenciados: una vivienda, de tipo palaciego, con una estructura típica de la época musulmana, desarrollada en tres cuerpos alrededor de un patio central y un amplio jardín, usado parcialmente como huerta, que cae sobre la garganta que forma el río Guadalfeo, en su orilla izquierda, ya que se encuentra enclavado sobre una pequeña terraza aluvial existente entre el barrio antiguo y el cauce fluvial que nos delimita. El conjunto urbanístico se encuentra cercado por un pequeño muro de tapial, con unos tres metros de altura, salvo en la parte que da al río, donde es la propia naturaleza la que, con el impresionante desnivel, sirve de frontera natural al acceso de personas y animales; pudiéndose observar extraordinarias panorámicas y vistas del curso y valle que forma esta corriente de agua tan fundamental para la historia de nuestra villa” . (Juan José Ayala – Antonio Delgado – Antonio Esteban, “Vélez Benaudalla, una mirada hacia nosotros”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Ízbor-Los Rehoyos-El Rayo-Rio Guadalfeo-Área recreativa de la Explanación-Vélez Benaudalla.
    • Descripción:

      • Iniciamos esta etapa desde la puerta de la Iglesia Parroquial de San José de Ízbor, en una mañana fresca, dando nuestros primeros pasos por las estrechas callejuelas trazadas siguiendo parámetros de otra época ya pasada, dando la sensación de que el tiempo se ha detenido y que en estos lares se resiste a cambiar.  Pasamos junto a las Escuelas y su fuente. Poco a poco, abandonamos el núcleo urbano para tomar un carril cementado con fuerte pendiente, dirección sur, encaminados hacia la mole del Cerro del Rayo que hay que superar, buscando la Costa Tropical, que cada vez sentimos más cerca.
      • Esta primera parte del recorrido hay que afrontarla pacientemente, con paso firme y corto, lo que nos lleva a recordar el antiguo dicho montañero de: “Sube como viejo, si quieres acabar como joven”. Escoltados de cargados nísperos, naranjos y limoneros, grandes y protectores olivos, así como de algún árbol extraño, como despistado, que se ha aclimatado perfectamente al suave clima tropical de esta zona, se trata de la feíjoa, árbol procedente de Sudamérica y cuyos frutos tienen un gusto acidulado, que recuerda al sabor de la piña tropical y a la guayaba. Mientras vamos cogiendo altura, alejándonos relajadamente de las blancas casas de cal, atravesamos el barranco de Las Tripas. La Fuente de las Tripas, situada a la derecha del camino, ha sido utilizada, desde la más remota antigüedad, por las mujeres izboreñas, para lavar el menudo, las tripas del cerdo, y prepararlas para la elaboración de los ricos, sabrosos y contundentes embutidos caseros, esenciales en la economía doméstica tradicional de nuestros pueblos.
      • Nos encontramos sorpresivamente con una vecina, Antonia, que a su avanzada edad y con un caminar cansino y desgastado no se resiste a dar su habitual paseo matinal por esos caminos que, desde niña, nos cuenta, a venido recorriendo. Nos ofrece simpática y amistosa charla, a la vez que nos obsequia con recetas y consejos culinarios ancestrales, y sin olvidar lo más importante, desearnos un “buen día”, algo que nos inunda el alma de buenos sentimientos, un gesto olvidado en las grandes urbes y que una vez más nos hace sentir privilegiados de habernos metido en esta experiencia de reinventar caminos.
      • Nos despedimos de Antonia, apretamos el paso, se tensan los gemelos y entre pequeñas paradas para recuperar el resuello y disfrutar del paisaje, casi sin darnos cuenta, vamos cogiendo más y más altura.
      • En el barranco del “Hundiero”, contemplamos acequias (la Altera, la del Pinar, la de la Vega), convertidas en fuentes, o viceversa, que ponen la nota de humedad en el ambiente. En esta zona, no la vemos, pero nos han dicho que está la Fuente Caliente, que según la gente del lugar, en Invierno, mana agua caliente y en Verano, fría…
      • Tras salvar el barranco de Montoya, con olivos centenarios y las ruinas de la casa del guarda de la Central Eléctrica de Izbor, afrontamos la dura subida de la Cuesta del Arrastradero, donde una vez coronada, disfrutamos con las bellas panorámicas, a vista de pájaro: de Pinos del Valle, del embalse y presa de Béznar, Chite, Los Peloteos, de la cicatriz serpenteante sobre el terreno que dibuja la autovía, de los molinos eólicos generadores de electricidad  y las inmensas faldas serranas y oscuras del pico del Caballo, del cerro Bordaila, en las que se asienta Lanjarón, Cáñar, Carataunas, Bayacas y a duras penas, asomando sobre su llanura, sobre su “albacete”, Órgiva.
      • Cambiamos claramente de ladera, ahora dirección sureste, para repetir sensaciones al contemplar el brillo al sol del Embalse de Rules, a los pies de la mole grandiosa y espectacular de la Sierra de Lújar (1.850 metros altura). A la vez, también notamos como cambia el terreno, ya que dejamos el suelo labrado y frondoso, para entrar de lleno en un espeso bosque mediterráneo, con pinos majestuosos, verdes almendros, abundante esparto, coloridas jaras, enebros, cornicabras, lentiscos, aulagas y plantas aromáticas de todos los tipos. El estridente canto de los pájaros nos ayuda a sumergirnos totalmente en plena natura: pródiga en grandes zonas de espartizales, donde se cría una planta, la atocha o esparto (“stipa tenacissima”), esencial en la vida cotidiana de nuestros antepasados, que la trabajaban haciendo tomizas, sogas, cubiertas y afelpados…
      • Vamos serpenteando y seguimos subiendo la mole de El Rayo (758 metros de altura). Contemplamos en una de las revueltas del camino la Venta de la Cebada (en el trazado del antiguo Camino Viejo de Granada a Motril) y, sobre el Cerro de Chinchirina, la diminuta silueta de la Ermita del Cristo del Zapato, y por fin, hacemos puerto y conseguimos la máxima altura de la etapa, para empezar ahora, mirando claramente hacia el sur, vislumbrando entre la bruma, entre el Cerro de Escalate y el Tajo de los Vados, el  azulado mar.
      • Fuerte descenso por un carril muy pendiente, de mal piso y estado, que deberemos afrontar con suma precaución. Vamos dejando a la izquierda el embalse y presa de Rules. Aparece en el horizonte, el casco urbano de Vélez Benaudalla, la antigua “Ballis Banu Abd-Allah” (Valle del hijo del siervo de Alá) cada vez más cerca, pero a nuestros pies, presentimos que el fin de ruta de acerca.
      • Sin dejar de descender, por carril ya mejorado en piso, el Camino de la Bonela, llegamos finalmente junto al cauce del río Guadalfeo, que nos recibe proporcionándonos el frescor del ambiente que procuran sus caudalosas aguas. Caminamos ahora siguiendo el río, por su margen derecha, encajonados entre espesa vegetación de ribera junto al río (gigantescos álamos blancos, inmensos eucaliptos, frondosos sauces, aneas, juncos y cañaverales…), mientras a la derecha los cuadrados terrenos de fértil vega nos saludan al pasar plenos de hortalizas, parrales, cargados nísperos, aguacates y chirimoyas. La vertical ladera del cerro está plagada de pitas y chumberas (afectadas por un hongo que las está matando, poco a poco…).
      • Accedemos al Área Recreativa “La Explanación”, La Playa de los Veleños, descansamos en sus mesas y bancos, disfrutando del agradable sonido de las aguas del río, que ponen el contrapunto a los intensos cantos de los pájaros, para volver a caminar junto al río, al que finalmente vadeamos por el Puente de Rufino, para empezar a subir y llegar a la carretera N-323 que atravesamos para tomar ahora la pendiente de la Cuesta del Río que en unos pasos más nos lleva por la calle Cabo al corazón de Vélez Benaudalla. Nos dirigimos hacia la iglesia y en el pilar de San Antonio, tomamos un largo trago de fresca agua, la mejor recompensa obtenida al finalizar la jornada, aparte de degustar los riquísimos pestiños de la Panadería Conchita. Uuuummmmm.
      • NOTA: Etapa dedicada a Paco Pedrosa Gijón (Vélez Benaudalla, 1986 – Eedigapalle / India, 05-08-2017). Ver “In Memoriam” en la Sección Autores.
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Pestiños de Vélez Benaudalla. Un manjar morisco por excelencia.

  • Recorrido: Lineal, 15,65 kms.
  • Dificultad: Al presentar fuertes desniveles tanto en subida como en bajada, así como un piso con abundante piedra suelta, requiere una preparación física Medía, teniendo globalmente la ruta una dificultad técnica de Media. El índice de dificultad IBP es de 69. Ver más datos IBP aquí>>>
  • Tiempo en movimiento: 4 h 39 min
  • Acumulado: 628 m subiendo; 829 m bajando.
  • Media en movimiento: 3,45 kms/h

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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento en Vélez Benaudalla.
    • Gastronomía: En Vélez Benaudalla los dulces moriscos y por antonomasia el famosísimo pestiño. También destacan las hortalizas sabrosísimas criadas con agua del rio Guadalfeo y sobre todo los productos tropicales, como el aguacate y la chirimoya. Para comer, recomendamos el Hotel-Restaurante La Brasa, justito en la carretera de Los Vados.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: El Castillo, el Nacimiento, Jardín Nazarí y la Ribera del rio Guadalfeo.

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b5 De Mondújar a Ízbor

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Entrada a Mondújar

  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO: “Cuando aún estaba acalorada mi mente con el tema del infortunado Boabdil, me puse a buscar los recuerdos de él que aún existen en este escenario de su soberanía y de sus infortunios. … Busqué luego la puerta por donde Boabdil salió por última vez de la Alhambra, cuando iba a entregar su capital y su reino. Con el melancólico capricho de un espíritu abatido, o quizá por algún sentimiento supersticioso, pidió a los Reyes Católicos que a nadie, en adelante, se le permitiera pasar por ella. Su ruego, según las antiguas crónicas, fue atendido, gracias a la compasión de Isabel, y la puerta fue tapiada. En vano pregunté durante algún tiempo por tal puerta; al fin mi humilde servidor Mateo Jiménez me dijo que debía de ser una cerrada con piedras que, según lo que había oído decir a su padre y abuelo, era la puerta por donde salió el Rey Chico de la fortaleza. Había un misterio en torno a ella y los más viejos habitantes no recordaban que se hubiese abierto jamás. Me condujo a aquel lugar. La puerta se halla en el centro de lo que fue en otro tiempo una inmensa mole, llamada la “Torre de los Siete Suelos”. Es famosa en aquellos lugares como escenario de extrañas apariciones y encantamientos moriscos. Según Swinburne el viajero, era originariamente la gran puerta de entrada. Los anticuarios de Granada dicen que era la entrada a aquella parte de la real residencia, donde se situaba la escolta del rey. Por lo tanto bien pudiera constituir una entrada y salida inmediata al palacio; mientras que la gran puerta de la Justicia servía de entrada oficial a la fortaleza. Cuando Boabdil salió por ésta puerta para descender hasta la vega, donde iba a entregar las llaves de la ciudad a los soberanos españoles, dejó a su visir, Aben Comixa, en la puerta de la Justicia, para que recibiese al destacamento del ejército cristiano y a los oficiales a los que se les iba a entregar la fortaleza. La que en otro tiempo fuera temible “Torre de los Siete Suelos” es ahora una pura ruina, ya que fue volada con pólvora por los franceses cuando abandonaron la fortaleza. Grandes bloques de murallas yacen esparcidos, enterrados en las exuberantes hierbas u ocultos por cepas e higueras. Aún se conserva el arco de la puerta, aunque agrietado por la conmoción; pero el último deseo del pobre Boabdil se ha cumplido, aunque involuntariamente, una vez más, ya que la puerta se ha cerrado con piedras sueltas procedentes de las ruinas, que impiden el paso”. (Washington Irving, “Cuentos de la Alhambra”).
    • RECORDANDO EL PASADO: “Hoy ha nacido mi hijo, Ahmad será su nombre. Para que tenga la voz fuerte y clara, su madre, que alardea de no ser supersticiosa, le ha restregado la boquita con un antiguo florín de oro; para que tenga gracia -como yo, dice- le ha puesto un grano de sal entre los labios. Sus nodrizas, para que el pelo le crezca recio, han traído, antes de que el sol terminara de salir, agua de la fuente del camino que se desvía al pie de la Sabica, y le han frotado con ella la cabeza, ante la alarma de la madre, temerosa de que con el masaje no se le cierre bien la fontanela. Para que sea fuerte, yo le he puesto sobre los puñitos la espada de Al Hamar, el Fundador de nuestra Dinastía. Y he mandado venir al imán de la Gran Mezquita y al de la Alhambra -que, por cierto, se odian- para que recen sobre la cuna a fin de que las fuerzas del alma se unan a las del cuerpo, si es que no son las dos la misma cosa” (Antonio Gala, “El manuscrito carmesí”).
    • TRES SOBERANOS Y UN REINO: “Entre 1482 y 1489, en un intervalo de sólo siete años, tres hombres lucharon, de modo encarnizado, disputándose la posesión de un trono y de un reino que ninguno pudo lograr plenamente, excepto en momentos esporádicos, de escasa duración.  Cada combatiente tuvo que conformarse con poseer el dominio y la soberanía de algunas partes del reino, con Granada como objetivo más ansiado, pero ninguno, salvo Muley Hacén, lo consiguió de modo completo. Cada victoria lograda por uno sobre otro suponía desgaste, pérdida de hombres, de tierras y de dinero, y dolor sin fín. Los verdaderos vencedores de cada batalla eran los cristianos que apretaban el cerco más y más. Aquellos tres hombres se conocían bien entre sí, llevaban la misma sangre. Eran dos hermanos y el hijo de uno de ellos. Hermano contra hermano, hijo contra padre, sobrino contra tío. Se llamaban Abu l-Hasan Alí, más conocido como Muley Hacén. Muhammad ben Sad, su hermano, famoso con el nombre de El Zagal, y Abu Abd Allah Muhammad, Boabdil, hijo de Muley Hacén y sobrino de El Zagal”. (Camilo Álvarez de Morales y Ruiz-Matas, “Muley Hacén, El Zagal y Boabdil”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Mondújar-Talará-Chite-Béznar-Los Peloteos-Presa embalse de Béznar-Ízbor.
    • Descripción:
      • Mondújar es una localidad española perteneciente al municipio de Lecrín, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Cerca de esta localidad se encuentran los otros núcleos urbanos de Lecrín: Talará, Acequias, Murchas, Chite y Beznar (con su pedanía de Los Peloteos). Mondújar está situada junto a la autovía de Sierra Nevada-Costa Tropical, en la ladera suroccidental de Sierra Nevada. Era famosa ya en el reino nazarí por su castillo, donde se detuvo el rey Boabdil en su salida hacia Las Alpujarras después de entregar Granada a los Reyes Católicos. La localidad tiene 676 habitantes (354 varones y 322 féminas), repartidos entre el barrio de la iglesia, más antiguo, y el barrio nuevo. Está enclavada a 738 m de altitud. Mondújar dista 30 km de la ciudad de Granada. Entre sus cultivos, destacan los olivos, los almendros y los agrios.
      • Iniciamos el recorrido desde la explanada-aparcamiento que hay junto a la Iglesia de Mondújar. Antes de comenzar nuestro caminar, echamos la vista atrás, para divisar, por última vez: los cipreses del antiguo cementerio (donde posiblemente se encuentren sepultados los restos mortales de Moraima, la esposa de Boabdil), el barrio del Cerrillo (donde se ubicaba un antiguo macáber musulmán, descubierto en el año 2.000, durante las obras de construcción de la autovía) y el cerro del Castillejo (sobre el que se conservan los restos del Castillo de Mondújar, construido por el rey Muley Hacen, como regalo de bodas para su segunda esposa, la cautiva cristiana Dª Isabel de Solís, conocida como Zoraya = “Lucero de la mañana”). Descendemos por la Avenida Europa (antigua Colada del camino de Granada). Dejamos a la derecha, la calle Feche, donde en 1983, al efectuar unas obras de desmonte para la construcción de una casa, se encontraron unas termas romanas del siglo I d.C. (las obras de arte y arqueológicas encontradas en su excavación, así como una maqueta de las termas, se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico de Granada).
      • Pasamos de Mondújar a Talará, cuyas poblaciones prácticamente están unidas. Al llegar al cruce de la calle Granada, dejamos a la derecha, la antigua venta de la Guapa ó de la Dolores, hoy, Venta Natalio (un clásico, de parada obligada, camino de la playa, cuando la carretera nacional 323 era la principal vía de comunicación entre Granada y la Costa). Junto a la venta, unos altos cipreses nos indican la ubicación del antiguo Molino del Marqués de Mondújar. Seguimos por la calle Granada, pasando junto al edificio del Ayuntamiento del municipio de Lecrín (edificio construido en 1973, tras la formación por fusión del municipio de Lecrín) y la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción (obra del siglo XVI, reformada en el siglo XVIII), punto en el que nos desviamos a la derecha, por el camino de Chite. Dejamos el casco urbano de Talará, quedando a la derecha las instalaciones del Colegio Público “Flor de Azahar”.
      • El antiguo camino de Chite, antes empedrado, está hoy asfaltado. Nos acompañan en suave descenso, el colorido y la fragancia, de naranjos, limoneros, higueras, granadas, chumberas y perales, y el agradable sonido del canto de los pájaros y el rumor del agua en las acequias. Llegamos al barrio bajo de Chite, divisando en la distancia la blancura de la Ermita del Santo Cristo del Zapato (ocupando la cumbre del cerro Chinchirina) y el blanco caserío de Pinos del Valle. Pasamos junto a la Iglesia Parroquial (antes de la Santa Cruz y hoy de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora), cuya torre octogonal fue reconstruida tras el trágico terremoto del día de Navidad del año 1.884, con amargo recuerdo en toda la comarca del Valle de Lecrín y de Alhama y la zona del pantano de los Bermejales.
      • Tomamos el antiguo camino que conducía hacia Pinos del Valle, conocido también como camino del Moginal. Las aguas del embalse de Béznar hicieron desaparecer el tramo en que, antiguamente, este camino vadeaba el curso del río Grande, por ello, entre frondosos naranjos y limoneros cargados de abundantes frutos y con el azahar emanando denso y atractivo olor,  debemos llegar a las inmediaciones de la orilla del embalse. Pasamos junto a la gran Alberca de los Llanos (de obra morisca, pero su origen posiblemente sea muy anterior) y los restos de un gran y antiguo cortijo, cuyo nombre ha desaparecido con el tiempo…Comenzamos a descender. A la izquierda, vemos que la rambla de Chite se convierte en el abrupto y espectacular Barranco de Arrendate. Llegamos a un cruce, donde seguimos a la izquierda, por llano, en dirección hacia el Cortijo Casa Moginar. Una antigua acequia se abre paso a través de una mina excavada en la ladera. Cuando ya divisamos las aguas del pantano de Beznar, el Cortijo Casa Moginar y cerro amesetado donde se ubican los restos del Castillo de Chite, conocido también como El Castillejo, nos desviamos a la izquierda, pasando por una trinchera. El sendero, en descenso, se hace camino y nos lleva a vadear el curso del arroyo de la rambla de Chite en el Barranco de Arrendate. El camino bordea el pantano de Beznar, siguiendo la sinuosidad de su contorno. El Barranco de la Calavera, al llegar a la orilla del pantano, se convierte en un acantilado impresionante. Dejamos la visión del pantano para dirigirnos hacia el casco urbano de Béznar.
      • El pueblo de Béznar edificó sus casas siguiendo la línea de la antigua carretera nacional N-323 que  bajaba desde Granada a Motril y hoy en día apenas tiene tráfico, ya que es la cercana autovía la que cumple ahora esa función. Caminamos por sus tranquilas calles, acercándonos a su Iglesia gótico mudéjar de Santa María la Mayor hoy de San Antonio Abad (siglo XVI), un muy bien conservado Lavadero situado en el Barrio del Fuerte y conocido como “El Chorreón” y luego junto a la pequeña ermita de San Antón contemplar asombrados el gran monumento elevado al típico y tradicional Mosquetero, un personaje que remonta su origen a las luchas habidas cuando el levantamiento de los moriscos, y que aún hoy en dia tienen un papel muy arraigado al folklore y tradición de este pueblo. Nota: la Hermandad de Mosqueteros y Arcabuceros del Santísimo, rememora cada año, los días  8 y 9 de septiembre, la acción militar acaecida en la Lagunilla del Barranco de Tablate en 1.566, durante la Rebelíón de los Moriscos.
      • Abandonamos Béznar por la mencionada antigua carretera N-323, cruzando el profundo Barranco de Quete por el puente de Isabel II y pasando junto a las antiguas ventas del Grau y de Galicia. Nos acercamos ahora a la pedanía de reciente construcción de Los Peloteos, procediendo sus habitantes de una pequeña aldea (conocida como Barrio Bajo o Barrichuelo) que quedó cubierta por las aguas del embalse y que después de la expropiación recibieron sus casas enclavadas en este nuevo sitio. Una vez atravesado Los Peloteos, y siempre por el lado izquierdo, superamos ahora campo a través, una suave ladera hasta llegar a la carretera que va hacia la presa de Béznar y a Pinos del Valle. 

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        Presa de Béznar con Pinos del Valle al fondo.

      • Pronto llegamos a la presa de Beznar. Construída entre 1.977 y 1.985 en la zona del Salto del Lobo (un estrechamiento del terreno en el que podía saltar un lobo de una ladera a otra), recoge las aguas del río de La Laguna, río Dúrcal, río de las Albuñuelas, río Torrente y rambla de Chite. Tiene una cuenca de 352 km2 de superficie, una capacidad de 53,3 Hm3 y una superficie de 170 Ha. La presa está construída con una bóveda de doble curvatura con estribos de gravedad y tiene una altura sobre el cauce de 110 metros. Desde el pretil de la presa se pueden contemplar hermosas vistas del Valle de Lecrín por un lado y la espectacular caída del desagüe al fondo y que va aportando caudal el río Ízbor que vemos al fondo siguiendo su curso.
      • Una vez superada la corona de la presa, tomamos dirección Pinos del Valle, para junto al aparcamiento que hay junto a la presa, abandonar el asfalto y desviándonos a la izquierda, tomar un carril de tierra dirección sur bordeando una gran y antigua cantera, ya abandonada.
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Valle del rio Beznar dirección Ízbor.

      • Atravesamos espesos naranjales y limoneros que se encuentran protegidos del frío por elevados olivos centenarios. Enlazamos con el “sendero de Almaa”, antiguo camino de herradura que enlaza los núcleos de población de Pinos del Valle, Izbor y Los Acebuches. Junto al sendero, nos acompaña una acequia. Iniciamos una larga y serpenteante bajada, en la que vamos cambiando de paisaje conforme avanza el descenso, pasando de la zona superior, cubierta de matorrales y azotada por el viento, a la inferior, en la que se nota la mano ancestral del hombre agricultor y vamos al abrigo de una espesa vegetación de olivos, naranjos, limoneros, aguacates y algarrobos.
      • Finalizamos la bajada al llegar junto al cauce de cristalinas aguas del Barranco de Zaza. Lo vadeamos y comenzamos a subir, dejando a la izquierda una pequeña huerta donde se cultivan todo tipo de hortalizas y árboles frutales, y a la derecha los restos de un antiguo cortijo. El sendero está empedrado y escalonado. Tras pasar junto al antiguo molino de sangre de Miguel Hernández, en el que se molturaba aceite y que hoy ha sido rehabilitado como vivienda familiar, ya vemos al otro lado de un barranquillo el casco urbano de Izbor. Bajamos, vadeamos el barranco, pasando junto a un grandioso ejemplar de aguacate, y subimos un corto sendero en zig-zag que nos lleva hasta la calle Algarrobillo de Izbor.
      • Las estrechas calles de profundo sabor morisco del pueblo de Ízbor, nos reciben finalmente. Un pueblo de gente acogedora, tranquila, por la que parece que no ha pasado el tiempo, que toma el sol en los poyos de sus casas, con vistas al campo, siempre prestas a ayudar y a obsequiar con un saludo y una palabra amable al foráneo viajero que se aviene a caminar por sus sorprendentes calles y plazas. Terminamos nuestro recorrido en la misma puerta de la Iglesia de San José, cuyo interior podemos visitar gracias a la gentileza de Eugenia, una izboreña que no duda en abrirnos sus puertas.
    • Recorrido: Lineal, 13,4 kms.
    • Dificultad: Requiere una preparación física Media, aunque el trazado de la ruta es Fácil.  Índice de dificultad IBP 43. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4 horas.
    • Acumulado: 204 m subiendo; 580 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,5 kms/h
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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: En Ízbor no existe ningún establecimiento que permita quedarnos a pernoctar.
    • Gastronomía: No hay establecimientos en los que podamos avituallarnos, aunque siempre podremos echar mano de alguna exquisita naranja.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: Iglesia de San José.
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Entrando a Ízbor.


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