a12 de Laujar de Andarax a Berja

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Plaza Mayor de la Alpujarra en Láujar de Andarax

  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO:
      • “Los Reyes Católicos dan oido a sugestiones y denuncias, y consideran peligrosa la permanencia de Boabdil en tierras españolas. No hay razones para sospechar de su fidelidad; el comportamiento del desterrado es intachable, y Zafra, que mantiene a su alrededor una legión de espías, asegura a don Fernando que no hay el menor motivo de recelo, y que lo mejor es despreciar las hablillas, y dejar en paz al desgraciado rey Boabdil. No obstante estas seguridades, los Reyes insisten en que es prudente alejar de España a Boabdil, y como no hay fórmula legal para obligarle a ello, ya que está fresca todavía la tinta de las Capitulaciones, encargan a su leal Secretario que urda una trama para lograr con engaños lo que no puede exigirse honradamente. Por donde se comprueba una vez más que la razón de Estado, suprema ley para Fernando, lo llevó al incumplimiento de pactos solemnísimos, que estaba obligado a respetar. Con la habilidad y tozudez que ponía Zafra en sus planes, siguió pagando a los traidores para que amedrentaran a Boabdil, y lo convencieran de la conveniencia de emigrar. Dijéronle que los Reyes lo podían prender o matar cualquier día, y con cualquier pretexto retirarle las rentas convenidas; se simularon acechanzas, emboscadas e intentos de asesinato; se habló de venenos hallados junto a las viandas que había de consumir” (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
      • “Boabdil y sus magnates íntimos, … cediendo en parte al sentimiento religioso de todo buen musulmán de no permanecer en país sometido a reyes infieles a su creencia y viendo al propio tiempo que otros muchos musulmanes principales se disponían a emigrar, y que los que aquí quedaban, contra lo que creían y temían Sus Altezas, se les mostraban cada vez menos adictos y afectuosos, resolvieron bien pronto pasarse allende, para ir a fijar su residencia en Fez, donde esperasen tener más favorable acogida”. … “El fin político perseguido por sus Altezas los Reyes Católicos al procurar que Boabdil abandonase cuanto antes nuestra Península, no era otro que prevenir la pacificación sucesiva del reino granadino y su más rápida asimilación político-religiosa”. (Mariano Gaspar Remiro, “Partida de Boabdil allende con su familia y principales servidores”.
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “Boabdil giró su cabalgadura y dio la orden de partida… Al mirar a su alrededor, vio extraño que no le acompañaran algunos de los que habían sido sus más fieles servidores, pues faltaban El Maleh, El Bexir, los dos Yahmani, Sidi Mohamed Moratil y varios nobles y alfaquies más. Tras él caminaban sus hijos, su madre, sus hermanos y el resto del séquito… La lenta caravana cubría una distancia superior a la legua, aunque los arrieros, que precedían el desfile, se perdían de vista en lontananza. Tras ellos conducían a sus animales los halconeros y galgueros. A veces los ocultaban las canchorreras, los derrumbaderos, los desfiladeros y las curvas del camino o los árboles que lo constreñían. Familias enteras los saludaban desde las orillas, desde las puertas de sus viviendas o desde las eras donde habían trillado, que les servían de placetas a las casas… desde cualquier lugar… El sendero reptaba entre olivos gigantescos, entre almendrales deshojados por el calor, entre higueras tardías que todavía se hallaban en plena producción. Entre Alcolea y Berja descendieron por vericuetos que ondulaban de forman inverosimil a través de inhóspitas lomas, subsidiarias de Sierra Nevada. Eran larguísimas y de perfiles erosionados y las poblaba el monte bajo, de escaso aprovechamiento, pero tales elevaciones carecían de compañeras criando perdices, liebres y conejos. Las había recorrido con sus galgos y halcones durante su cautiverio alpujarreño y ahora se despedía de ellas hasta la eternidad…” (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Láujar de Andarax- Cortijo de la Quinta-El Araque-Los Vaciaderos-Minas de plomo de la Tolva-Cortijo de los Alamillos-Los Pradillos-Loma de la Puerca-Parque Periurbano de Castala-Castala-Carretera ALP-605-Cortijo de Juan Pedro-Cruz de Arévalo-Berja.
    • Recorrido: Lineal, 27 kms
    • Dificultad: Necesita de una preparación física Media, y si tenemos en cuenta el tipo de terreno y el recorrido, la ruta se puede considerar Dura. El índice de dificultad IBP es 78. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 6 h 31 min
    • Acumulado: 437 m subiendo; 1013 m bajando.
    • Velocidad Media: 4 kms/h
    • Descripción:
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      Caminando por los Llanos de Láujar de Andarax

      • Con gran expectación nos preparamos al acercamiento a la Sierra de Gádor. Esa mole inmensa, de cimas redondeadas, que nos disponemos a bordear. Hace mucho frío, aunque unos rayos de sol se atreven a atravesar los campos de nubes, no muy densos que se derraman por el cielo. Las cumbres de la sierra aparecen nevadas y las laderas umbrosas que se sitúan en las zona norte, aparecen también moteadas de blanco brillante en lo que luego comprobamos que son extensas manchas de hielo.
      • Láujar de Andarax a estas primeras de la mañana se nos muestra dormido, con la mayoría de los comercios aún cerrados.  Empezamos nuestro caminar desde la Plaza Mayor de las Alpujarras, previo generoso y fresco trago de agua de la antigua Fuente de la Plaza Mayor, que con sus caños sonoros nos da la salida de esta etapa.
      • Francisco Villaespesa Martín, poeta almeriense y laujareño universal (1877-1936), nos dejó escrito: “Seis fuentes tiene mi pueblo / y aquel que beba sus aguas / tal sabor a gloria tienen / que nunca podrá olvidarlas”.
      • Tomamos la calle-carretera A-318a dirección Este, pasando junto al Pilar de la Barandilla, en donde afanosas mujeres llenan un surtido de garrafas en animada charla. Se trata de una fuente de dos alturas: la primera y superior, donde se encuentra la barandilla, tradicionalmente dedicada a beber agua las personas y a llenar cántaros y la segunda e inferior, en forma de abrevadero para las bestias.
      • Llegamos hasta la vieja Plaza de Toros y delante de ella, giramos a la izquierda, por un amplio carril que poco a poco nos va sacando de la población usando el señalizado PR-A 123 lo que en principio nos genera muy buenas sensaciones. Seguir un PR, es siempre garantía de seguridad y de interés en el camino.

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        Llanos de Andarax y al fondo, estribaciones de Sierra de Gádor

      • Al frente, y a nuestra izquierda, de Este a Oeste, se extiende la Sierra de Gádor. Situada el extremo Suroccidental de la provincia de Almería, ocupa una extensión de 42.525 ha, alcanzando cotas superiores a los 2.000 m (Morrón de la Launilla o Mariné, 2.249 m). Geológicamente, su origen se localiza en la Era Secundaria y principalmente contiene materiales carbonatados compuestos (calizas y dolomías) que, durante la Orogenia Alpina, emergieron de los fondos marinos. Estuvo sometida a violentos procesos volcánicos que transformaron sus rocas, dando lugar a fenómenos hidrotermales, responsables de su gran riqueza mineral (plomo, azufre y zinc). Carece de cursos de aguas permanentes pero, por su estructura geológica, es como una enorme esponja, reguladora de las precipitaciones, que recarga al complejo sistema de acuíferos del Poniente Almeriense, alimenta la cuenca del río Andarax y aflora también a través de sus múltiples fuentes y nacimientos. Ha sido declarada Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Conservación (ZEC), perteneciendo a la Red Europea Natura 2000.
      • Entre grandes almendros y salpicadas balsas de agua para el riego nos dirigimos hacia el paraje en el que se encuentra el Cortijo de la Quinta.
      • En el Cortijo de la Quinta, se encuentran las instalaciones de la “Comunidad Terapéutica” de la Asociación NOESSO (sin ánimo de lucro, de interés social y declarada de utilidad pública), dedicada a la prevención y a la intervención socio-educativa con personas con problemas de adicciones y desde el año 2003, atiende también a menores con problemas de conducta, marginación o exclusión social, generando itinerarios de inserción laboral. Aquí la Asociación ofrece tratamiento psicoterapéutico profesional y de calidad, en un entorno tranquilo y protegido. Las instalaciones tienen una capacidad para 21 personas.
      • Poco a poco vamos subiendo, primero de forma suave y luego con fuertes rampas hasta la ladera Noroeste de la Sierra de Gádor por un carril en pendiente que nos mete en un helado bosque de bellos pinos carrasco, chaparros y densa vegetación propia del bosque mediterráneo, que ya , en mayor o menor abundancia, no nos abandonará en todo el recorrido.

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        Vista de Sierra Nevada y los Llanos de Láujar de Andarax

      • Cantan los jilgueros alegrando el entorno, revolotean raudas una pareja de perdices y casi sin darnos cuenta, termina la subida, por un sendero en el que el carril se había convertido. Láujar se extiende a nuestra espalda y gracias a la altura a la que nos encontramos, y nada más volver la vista atrás, disfrutamos de hermosas panorámicas de Sierra Nevada, de blanca y limpia nieve, recién caída, en ángulos desconocidos por nosotros. Los pueblos alpujarreños salpican sus laderas algo más abajo. Líneas perfectas de blancos caseríos que, de izquierda a derecha, recorren el horizonte coronado por el blanco de la sierra y el celeste puro del cielo. El alma se pacifica, y nos hace sentir privilegiados.
      • Recorremos, ahora llaneando y a la vez bordeando la Sierra de Gádor, los parajes de El Araque, Los Vaciaderos y las Minas de plomo de la Tolva.
      • En el pago de El Araque, a unos 100 m. por encima del camino que une La Tolva con el Llano de Laujar, dejamos a la izquierda y no llegamos a ver la Fuente El Vicario.
      • Los Vaciaderos son las escombreras de las minas de la zona.
      • Las Minas de plomo de la Tolva, hoy abandonadas, fueron en la antigüedad un gran complejo minero, con pozos alineados por la falda del cerro, varios “Malacates” (primitivo sistema de extracción de mineral a través de pozos verticales y que sacaban el mineral con la ayuda de tornos manuales), explotaciones a cielo abierto (una de ellas enorme) y escombreras. Los minerales que se extraían de éstas minas eran fluorita blanca con bandas negras y galena. En ocasiones, la fluorita estaba impregnada de malaquita y azurita, además de bonitas flores de hemimorfita.
      • Durante el siglo XVIII y parte del XIX, el Estado tuvo el monopolio de la administración del estanco y renta del plomo en la Sierra de Gádor. El plomo extraído se presentaba en forma de sulfuro, galena, que recibía el nombre de “alcohol”. En Presidio de Andarax, hoy Fuente Victoria, hubo una fundición real, para beneficiar la galena y abastecer al ejército de balas y perdigones. Cerca de las minas había “boliches”: pequeños talleres de fundición con hornos construidos con materiales de la zona (adobes y launas) y que utilizaban combustible vegetal: arbustos de monte bajo, sobre todo el esparto. Para fabricar 10 kgm de plomo se necesitaban 14 kgm de esparto…
      • Desde tiempo inmemorial, el trabajo en las minas era muy duro: delante, abriendo camino, los picadores (barreneros: dos personas con el marro y la barrena); éstos también llenaban las espuertas de esparto en la zona de arranque; después estaban “las gabillas” (cuadrillas de niños, de 8 a 12 años, que por su escasa estatura podían cruzarse en las galerías) que sacaban el material hasta la bocamina; y en la parte final, el capataz, los “torneros” (en el caso de pozos, al mando de los tornos) y demás trabajadores para el vaciado, transporte y lavado de mineral.
      • Llegamos junto al cortijo de los Alamillos, bien protegido por mastines cancerberos que ladran, alegres y nada agresivos, por ver gente que se acerca a sus dominios. Saludamos a los perros y continuamos nuestro caminar por un amplio carril, muchas veces enmarcado de altísimos cipreses.

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        Perros mastines del Cortijo de los Alamillos

      • Poco a poco el llano se convierte en una contínua bajada que caracolea para sortear un barranco tras otro, con perfectos pontones de piedra, preciosas obras de ingeniería hidráulica de las que antes se hacían en el monte por el ya desaparecido Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA).

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        Caminando por la Sierra de Gádor

      • Paramos a recuperar fuerzas en una de estas solitarias curvas del camino, custodiados por impresionantes cipreses, celosos y naturales guardianes que nos dan cobijo y escolta, para después pasar por Los Pradillos y la Loma de la Puerca y ya en la cara sur comenzar a vislumbrar los mares de plástico que se confunden con el Mediterráneo.
      • En la misma y zigzagueante tónica, pasamos junto una zona de escalada, situada en el Tajo de la Fuente: en 2005, Eloy Atajos Cortos, Antonio 4×4, Maribel y Eme (miembros del Club Almería de Montaña), abrieron la Vía “Calambres” y hoy en día ya hay 10 vías de escalada (9 equipadas en deportivo y 1 en clásica), con longitudes que oscilan entre 14 y 50 metros.
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        Vista de la comarca Virgitana desde el camino de la Sierra de Gádor

      • Seguimos bajando y a 1 km de la zona de escalada, llegamos, poco a poco y en aérea vista, hasta el Parque Periurbano de Castala, una zona de descanso muy amplia y bien provista de instalaciones para el ocio: mesas, bancos, barbacoas, zonas de juegos, etc.
      • Este monte es de titularidad de la Comunidad Autónoma de Andalucía. El Parque era un antiguo vivero del Patrimonio Forestal del Estado, que fue transformado por el ICONA (1977) en Área Recreativa. Tiene una extensión de 13,84 ha. y fue declarado Parque Periurbano el 2 de julio de 2000. La mayor parte de la finca se encuentra repoblada desde 1941 con pino carrasco, en tanto que la vegetación arbustiva está compuesta por especies basófilas propias del piso termomediterráneo, destacando la presencia de aulagas, bolinas, atochas, romeros y durillos. En la actualidad es gestionado por la Consejería de Medio Ambiente.
      • Es muy llamativo y gratificante recorrer este parque hasta llegar al pequeño núcleo de población de Castala.
      • Castala, es un semiperdido y pequeño pueblo que tuvo sus orígenes en la minería de la zona. Hoy permanece anclado más en el pasado que en el presente, la mayoría de sus casas cerradas y deterioradas, aunque también hay otras que se ven utilizadas como fincas de recreo. Hermosos naranjos y limoneros salpican su única calle principal que en suave pendiente nos conduce hasta la Ermita de San Tesifón, muy venerado por estos lares, ya que cristianizó a sus gentes, allá por el primer siglo de nuestra era. Junto a la Ermita, se encuentran la Fuente/Pilar del Santo y una gran alberca.

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        Ermita de San Tesifón en la aldea de Castala

      • Regresamos nuestros pasos para salir de Castala por la carretera comarcal ALP-685, no sin antes contemplar asombrados un grandioso ejemplar de algarrobo, muy recortado y mutilado, pero aún así soberanamente consciente de su frondosidad perdida por la abusiva acción del hombre.

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        Algarrobo en la aldea de Castala

      • Toca caminar unos kilómetros por una muy poca transitada carretera, paralelos a la Rambla de Castala primero y a la de Julbina después. A la izquierda, sobre la ladera inclinada del cerro, vemos el circuito de motocros de Castala.
      • A la izquierda, al otro de la Rambla de Julbina, y bajo el emblemático Peñón de la Rata ó de Castala, se encuentran los restos de la Fundición de plomo de Castala.
      • El Peñón, tiene una imagen inconfundible y muy peculiar, pues la cumbre caliza es muy diferente del resto del cerro: parece “colocada” encima de las paredes piramidales y pizarrosas. A vista de satélite, la cumbre caliza asemeja la silueta de una rata…
      • La Fundición está compuesta por los llamados hornos del país o reverbero español, de gran innovación tecnológica en la metalurgia de la Sierra de Gádor. Fue una de las fundiciones más complejas: al tener todas sus dependencias agrupadas en 2.500 metros cuadrados de superficie. Data de la segunda mitad del siglo XIX y tenía tres hornos, de los que actualmente sólo queda uno. Muy cerca está la escombrera. Los humos que salían de la cámara de combustión de los hornos eran tóxicos, pues llevaban algo de plomo. Para evitar sus efectos nocivos, los humos se llevaban a través de una compleja red de galerías de condensación hasta la chimenea (hoy desaparecida y que estuvo situada junto a la cumbre del Peñón de la Rata ó de Castala). Las galerías de condensación eran de tamaño suficiente para que cupiera dentro una persona. De esta forma luego podía recogerse el plomo que quedaba condensado, en forma de partículas, sobre las paredes de las galerías. Salvo una tolva de obra, que se encuentra prácticamente intacta, tan sólo unos pocos muros se tienen hoy en día en pie.
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        Paseo de Cervantes o Paseo del Siglo (1900)

      • Ya con las piernas castigadas por la dureza del asfalto, pasamos junto al Cortijo de Juan Pedro, y la Cruz de Arévalo, llegando a Berja a la que accedemos perdiéndonos por sus calles y plazas de gigantescos castaños de indias, por desgracia también mutilados y encarcelados al suelo. A uno le da por pensar que tan hermosos y bellos ejemplares arbóreos, seres vivos en definitiva, no se merecen estar aprisionados de forma tan agobiante. ¡Cosas de los humanos!
      • Al final, llegamos a la Plaza de la Constitución, en la que se encuentra la iglesia parroquial de la Anunciación con sus dos esbeltas y altas torres. Una obra excepcional dentro del neoclasicismo almeriense por su estructura basilical de tres naves separadas por columnas. Construida en los inicios del siglo XVI, fue reconstruida tras el terremoto de 1804.
      • Junto a la iglesia, se encuentra el Ayuntamiento. Un edificio historicista, obra del arquitecto Quintillán y Lois  (final siglo XVIII). Su fachada fue modificada en 1.839, tiene casi veintinueve metros y está compuesta por una galería de soportales, separados por pilastras, y coronado por un frontón. A ambos lados tiene dos torres almenadas, “símbolo del poder municipal”.
      • En la Plaza, frente a la Iglesia y al Ayuntamiento, la Fuente de los Dieciseis Caños (siglo XIX), nos saluda, intermitentemente, y nos invita al descanso, señalando el final de esta larga, pero espectacular etapa.

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        Plaza de la Constitución de Berja


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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: Berja es una localidad dedicada fundamentalmente al cultivo intensivo de la tierra, con abundancia de invernaderos, lo que supone un elevado nivel económico y de trasiego de gente, por ello no es difícil encontrar lugares para pernoctar y alojarse. Ver posibles alojamientos aquí>>>
    • Gastronomía: El viajero tampoco pasará hambre en Berja, ya que la oferta gastronómica es rica y variada.
      • Sus comidas típicas son: las migas con tropezones, el choto al ajillo, las gachas “colorás”, las talvinas y la sopa de ajo.
      • Como postres: la uva de mesa, naranjas, dulces caseros (pan de higo, merengues al horno, pestiños, leche frita, buñuelos y magdalenas).
      • Otros platos son: El asao, la sopa de verano, la piñata, cocina de hinojos, judías y cardos, el ajillo y el ajo blanco, los buñuelos y el Pan de Aceite.
    • Transporte: Podemos llegar a Berja por Laujar de Andarax o desde la autovía del Mediterráneo usando la salida de Adra. El autobús nos puede acercar fácilmente hasta Berja. Más información aquí>>>
    • Lugares a visitar:
      • Es preciso detenerse a recorrer las calles y plazas de Berja, pero sobre todo la Plaza Mayor, la torre de los Enciso y la Plaza Porticada, con sus curiosas fuentes del Macho y de la Hembra; también es recomendable visitar la Iglesia de la Anunciación y acercarnos a la Ermita de Nuestra Señora de Gádor.
      • Hay una ruta muy curiosa que nos permitirá callejear distraída y divertídamente por Berja y sus anejos: la Ruta de las Fuentes.
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a11 De Alcolea a Laujar de Andarax

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  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “La luz de las primeras estrellas empezaba a esmaltar el oscuro y sereno azul de los cielos, cuando Boabdil, que había caminado a matacaballo, sin descanso, desde el amanecer, llegó al valle de Andarax, cuya boca, cubierta por cerradas malezas, como una bestia belluda, era el fin de sus pasos aquel día, y la entrada del señorío feudal que le habián asignado los cristianos.  La vasta llanura que se extendía al otro lado de la entrada, y sobre la que empezaba a descender lentamente la estrellada oscuridad de la noche, vióse invadida de repente por el tropel de los jinetes, a cuyo ruido cesó el canto de la lechuza sobre las torres y atalayas de los diminutos pueblecitos, que iban a ser residencia y señorío de Boabdil y de sus cortesanos”. (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
      • “Le pareció un vergel la villa de Laujar. Sus huertos arrancaban en las últimas tapias del pueblo, donde la vega se escalonaba en bancales y poyatos de diferente superficie que orlaban olivos y algarrobos gigantescos. Bajo ellos, protegiéndolos del lujurioso sol canicular o de los escasos fríos invernales, plantados en promiscuidad, naranjos y limoneros se preñaban de apetitosos frutos. En las zubias (tierra a donde no llega el riego) marginales, en los terrenos donde no alcanzaba el agua de las acequias que se amamantaban en el río, otros frutales de semisecano o de secano se perdían en el horizonte. En la tierra de hierba jugosa aunque escasa, abundaban los pastores de cabras y ovejas, familias que sobrevivían vendiendo la leche o criando asnos y caballos, animales que alcanzaban los mayores precios en los mercados porque eran tan duros y frugales como los dueños…”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • “El castillo de Laujar, construido con tapial endurecido, se veía elegante y señorial, airoso e inexpugnable y sus almenas cuadradas dominaban casi toda la extensión del valle.  Cuando pudiera pasear por los adarves, en los días invernales o de primavera, captaría todas las esencias de las flores de sus árboles frutales, de los innumerables jazmines, de los rosales, de los orgullosos magnolios, de los árboles del paraiso, de efímera aunque delicada floración, y del embriagador azahar de los naranjos. A lado y lado, Sulayr y la sierra de Gádor se observaban atentas, como si gozaran al reflejarse sus mutuas bellezas: la virginidad de las nieves de la sierra mayor contrastaba con el libidinoso verdor del matorral bajo y exuberante de la estribación subsidiaria. No obstante el dolor de la pérdida, Boabdil le agradecía al cristiano que los hubiera confinado en unas tierras tan semejantes a las cedidas porque su cielo era el mismo cielo, su mar era la misma mar y porque sus nieves eran las mismas nieves, aunque entre unos y otros mediaran dos jornadas y media, casi tres, de un camino difícil y tortuoso”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • 1483. Parte III. “Boabdil inclinó levemente la cabeza, dando la señal de partida. Enmudecieron los tambores y el rey nazarí tiró con suavidad de las riendas para hacer girar a su caballo. La columna se ponía en marcha en dirección a Granada. Boabdil iba a medirse, cara a cara, contra su padre. Concluía su tiempo de cautiverio. Atrás quedaban los días oscuros pasados en la torre de la Calahorra, las largas conversaciones con Gonzalo en el castillo de Porcuna y la vida entre unos enemigos a los que había venido a combatir hacía algo menos de medio año y que ahora eran sus aliados. Boabdil y sus hombre se alejaban. En medio de aquella tierra arcillosa y desgastada por el verano, la columna de nazaríes semejaba una pequeña estela roja, sangrienta, avanzando por la llanura. Al otro lado del río Guadalquivir, también el ejército del rey Fernando, más numeroso y pesado, se ponía en movimiento. El pacto entre los reyes iniciaba su camino. Y eran muchos quienes, tal vez de un modo inocente, creían que un tiempo nuevo comenzaba para aquella tierra convulsa”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
    • TESTIMONIO:
      • La villa de Laujar era un núcleo de población pequeño y bonito, como todos los alpujarreños, cuyas casas se apiñaban constriñendo los espacios inmediatos al castillo y sus tejados de launa formaban terrazas que les servían a los nativos para secar sus frutos al sol: almendras, pimientos, higos, uvas… También los usaban a veces como medio para comunicarse con el vecino sin necesidad de bajar a la calle. Sus moradores se visitaban atravesando las terrazas y las mujeres salían a ellas para cuidarse el pelo, para alheñarse unas a otras, como amigas, o para charlar mientras tomaban el sol del invierno o el fresco de las tardes y de las noches veraniegas. Todo lo hacían relajadamente, en tertulias casi eternas; entre tanto, extraían las judías o los garbanzos de las gárgolas secas. Pequeños clavos sujetaban a la intemperie largas ristras de ajos o de pimientos rojos porque la escasa humedad ambiental y el bravío sol impedían que se entallecieran. Eran los condimentos que empleaban en casi todas las comidas”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
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Puerto del Collado del Conejo o del Concejo


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Alcolea – GR A-142 – Rambla Honda – Collado del Conejo o del Concejo – Las Lomas – Rambla de la Tinajuela – Rambla de Benaya – Laujar de Andarax.
    • Recorrido: Lineal, 9 kms.
    • Dificultad: Fácil, el terreno no presenta graves inconvenientes. El índice de dificultad IBP es 32. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 1 h 55 min
    • Acumulado: 261 m subiendo; 91 m bajando.
    • Velocidad Media: 3,4 kms/h
    • Descripción:
      • De nuevo amanece, en este raro otoño, seco por excelencia, una mañana clara y helaera. Un cielo azul, limpio en todos su frentes, con un aire que corta el cutis y pone las yemas de los dedos a punto de congelación.
      • El punto de inicio de la etapa es la plaza de la Iglesia de Alcolea, junto a la Iglesia y el Monumento a los Olivareros.
      • La Iglesia Parroquial de San Sebastián fue edificada a mediados del siglo XVI, por la ruina de la vieja mezquita o el deseo de un nuevo templo por parte de los cristianos viejos. Tenía una nave, muros levantados con cajones de mampostería entre cintas e hiladas de ladrillos, y sillares de cantería en los ángulos como refuerzo. Fue quemada por los moriscos en la rebelión de 1568. La carpintería fue rehecha, en la última década del siglo XVI, por Cristóbal de Espinosa. A lo largo del siglo XVII se llevaron a cabo más obras y reparos. Entre 1994 y 1995, con aportaciones económicas de todos los alcoleanos, se han llevado a cabo obras de reparación y rehabilitación en general, rehaciendo los tejados y la torre (una de las más airosas de la Alpujarra). Tiene planta de cajón, de tres naves separadas por arcos de medio punto, crucero cuyos brazos no resaltan en planta y cabecera plana. La nave central está cubierta mediante bóvedas de cañón con lunetos y las laterales con bóvedas de arista, mientras que el crucero tiene una cúpula sobre pechinas Al exterior, destaca la torre. Se divide en tres cuerpos: cuadrangulares los dos primeros y octogonal el segundo, rematado con cúpula. P1100308
      • El Monumento a los Olivareros de Alcolea es obra de la artista virgitana Mar Indalo, nombre artístico de María Pilar Díaz Moya, inaugurado el 28 de octubre de 2007: El conjunto escultórico está formado por un hombre vareando un olivo y una mujer, en cuclillas, recogiendo aceituna y echándola a una espuerta típica de la zona. En la placa de azulejos, se lee: “HOMENAJE/AL VAREADOR Y LA/ACEITUNERA DE/ALCOLEA/AYUNTAMIENTO DE/ALCOLEA”. En palabras de Fernando Utrilla, Alcalde de Alcolea: “ Es un monumento que tan merecido lo tienen quienes trabajan o han trabajado en este sector, pues esta actividad que arrastramos desde varios siglos ha sido y sigue siendo el motor de la economía de todos los alcoleanos, sintiéndonos orgullosos de nuestros centenarios olivos y de la gran calidad del aceite que de su fruto se obtiene”. Las figuras humanas están realizadas en tamaño natural y fundidas en bronce. P1100301
      • Con buen ánimo, ya que hoy llegamos a la Tierra de Boabdil, emprendemos la marcha con un pausado callejeo por Alcolea, que se nos antoja desierta y como desesperezándose del sueño, con esporádicos y solitarios alcoleanos que caminan calmosos, tomando el sol, sin prisa, con las manos en los bolsillos acompañados de nerviosos y curiosos perrillos que saltan alegres a nuestro alrededor buscando la caricia desentumecedora. No faltan sonoros buenos dias acompañados de una franca sonrisa, algo a lo que estos tiempos de vorágine nos tiene poco acostumbrados. Son lujosos premios que atesoramos para el recuerdo de nuestro paso por La Alpujarra.
      • Salimos del pueblo de Alcolea por la carretera antigua comarcal A-348a (hoy A-1181, que en un tramo de 4,17 km, lleva desde el casco urbano de Alcolea hasta la A-348), entre olivos, para a unos 150 metros aproximadamente desviarnos a la derecha, previa señalización del GR A-142,  por un carril cementado que sube sin grandes pendientes, entre viejísimos y cargados olivos. Acequias de las de antes, cítricos, caquis y otros variados frutales nos van dando escolta, mientras vamos cogiendo altura, evitando así las grandes curvas que hace la carretera. El paisaje, a medida que ascendemos, se va ampliando en todas direcciones, dándonos la oportunidad de disfrutar de envidiables y lejanas panorámicas de la nevada sierra y del conjunto pintoresco que forma La Alpujarra a sus pies.
      • El carril-sendero atraviesa la nueva carretera A-347 (Adra – Alcolea) y hace un zigzagueo, que sirve para seguir cogiendo altura y obsequiarnos con más paisajes a vista de pájaro. Vamos subiendo por la ladera del Cerro del Conejo (1148 metros altura): una estribación de la Sierra de Gádor sobre la que se asienta el casco urbano de Alcolea.
      • Sin apenas darnos cuenta y tras pasar por el Pago de la Fuente de la Adelfa, hemos cogido la cota del Puerto del Collado del Conejo y transitando por el cauce de la Rambla Honda (que desciende desde la Venta Mincharra hasta el curso del río Alcolea).
      • Cruzamos, con mucha precaución, la carretera A-348 (de Lanjarón a Almería por Ugíjar: Tiene 134,26 km) cambiando al lado izquierdo dirección Láujar y así adentrarnos de lleno en el paraje de Las Lomas. A la izquierda tenemos el Barranco de Las Lomas. Caminamos por un carril asfaltado, primero hacia el norte, luego hacia el oeste, encontrándonos poco a poco en el centro de la amplia llanura cargada de vides y cortijos lagares. Al fondo aparecen las primeras motas blancas de las casas de Láujar, aparentando estar encajadas en la mole, también nevada, de la Sierra de Gádor, la que a partir de ahora será nuestro referente al caminar. Ya nos vamos acercando, como el que no quiere la cosa. ¡Qué lejos nos parece nuestro punto de partida, la Plaza de la Algibes, en la Alhambra granadina!
      • Esta llanura es un compendio de fértiles viñedos, con las cepas perfectamente alineadas y se nota que trabajadas con empeño y primor. Son unos 3 kms parejos en su apariencia de llanura, perfectamente alineada de vides: atravesamos consecutivamente los barrancos ramblas Honda, Mesa, de la Tinajuela, y de la Zahuralla, pasando por las inmediaciones de las Bodegas Valle de Laujar S.C.A. (fundada en el año 1991 e inaugurada en 1992; tiene sus modernas instalaciones en el mismo corazón donde se encuentran las plantaciones de viñedos (unas 600 hectareas), con una capacidad de elaboración de un millón quinientos mil litros), y de Alpuoliva S.A.L. (Aceite de oliva virgen).
      • Pronto se llega a las puertas de Láujar, por el espacioso arcén izquierdo de la carretera AL-5402 (de la A-348 en Laujar de Andarax a la A-337 por Paterna del Río y Bayarcal. Tiene 30,05 km), por la que tras pasar junto al Hotel Almirez, el cartel de Bienvenida a Laújar de Andarax. la rambla de Bonaya y el Centro de Visitantes del Parque Natural Sierra Nevada… entramos en la localidad que nos acoge con sus brazos bien abiertos.P1100382
      • Es día de mercadillo, bulliciosa gente y sonoros pregones de los vendedores nos dan la bienvenida poniendo un alegre punto en el ambiente y en nuestro ánimo: ¡ya estamos en la casa de Boabdil, en la que fue su tierra de destierro!.
      • Dejamos a la derecha la Plaza de Toros (es de 3ª categoría y con un aforo de 2.500 espectadores; fue construida en 1.923 por una Sociedad constituida al efecto, presidida por D. Federico Yanguas: las acciones eran de 25 pts. Su obra es de mampostería, con recientes reparaciones; portada con arco de medio punto, las gradas formadas por grandes escalones antiguos y los espacios dedicados a corrales están adosados. Fue inaugurada por el matador Gitanillo de Triana, con gran éxito de público).
      • Disfrutando del momento, nos acercamos hasta la Ermita de Nuestra Señora de la Salud, de claro toque mudéjar para refrescarnos en el pilarillo que hay en su fachada principal. Mientras tomamos el trago y contemplamos el azulejo de la Virgen, un sorpresivo repique de campanas de la ermita, se nos antoja que nos la bienvenida.
      • En 1691 y con permiso del arzobispo fray Bernardo Alonso de los Ríos, dos ermitaños se instalaron en la vieja ermita de San Sebastián y Santa Bárbara con la intención de levantar un nuevo edificio donde rendir culto a la imagen de la Virgen de la Salud (que según la tradición se apareció en la primera mitad del S. XVII). En 1696 el cabildo de Laujar de Andarax hizo donación a los ermitaños de tierras y un caño de agua (como contribución a la edificación y mantenimiento de la ermita, que estaba prácticamente acabada en 1703). Para culminar la obra, el cabildo fundó en 1703 una capellanía a la Virgen de la Salud. Con este apoyo, la conclusión de las obras se aceleró y en 1710, tras una solemne procesión, la imagen de la Virgen se colocó en el camarín de la ermita.
      • Después de tan sonoro encuentro nos vamos sumergiendo en un mar de callejuelas, placetas y rincones adornados de multicolores y llamativas macetas. Multitud de pilares, viejos, de piedras gastadas y frescos caños de metal, nos val escoltando el camino hasta llegar a la bulliciosa Plaza Mayor de las Alpujarras.
      • P1110099Como curiosidad: junto al Pilar de las Barandillas, la tradición indica que se encontraba la casa-palacio en que Aben Humeya, líder de la rebelión morisca de 1568, asesinado por su primo Aben Aboo.
      • La Plaza Mayor es un espacio triangular en el que destaca el espléndido edificio del Ayuntamiento: construido en 1792, bajo el reinado de Carlos IV, en estilo neoclasico; tiene una fachada con una composición clasicista y simétrica con tres niveles de galerías abiertas con arcos de medio punto, separados por seis grandes pilastras. Nota: sirvió como modelo para la fachada del ayuntamiento de Berja. El reloj y la espadaña metálica con la campana son de 1902.
      • Junto al edificio del Ayuntamiento, se encuentra la Fuente de la Plaza Mayor (Siglo XVII. Estilo Barroco): construida en 1684, muestra un especial interés al ofrecer un relieve de piedra con la representación más antigua de la heráldica municipal: un barco de vela con un cuervo, considerado como un atributo de San Vicente, patrón de Laujar, así como la puerta de una fortaleza, que se relaciona con la antigua alcazaba de la población. Tiene una gran cartela y dos mascarones antropomorfos laterales de donde salen los caños.
      • Un bullicioso ambiente, de gentes venidas a visitar Láujar, nos hace comprender que estamos en la mismísima capital de la Alpujarra almeriense.
      • Seguimos calmadamente nuestro curioso peregrinar para subir a la iglesia de la Encarnación del siglo XVII, conocida como la Catedral de la Alpujarra que alberga ricos tesoros en su interior, como es un bello y espectacular retablo barroco e imágenes de gran belleza como una hermosa Inmaculada del taller de Alonso Cano.
      • Terminamos nuestro deambular en el Mirador de la Vega, espléndido balcón natural que se asoma a la rica vega laujareña y que ya irremediablemente tiene como telón de fondo, moteada de blanco, la mole de la Sierra de Gádor. Buscamos con la vista, el paso por el que pronto caminaremos hacia Berja, imaginando ya lo que la próxima ruta nos deparará.
      • Salimos de Laujar, pensando en la belleza del lugar, pero sobre todo en la exquisita amabilidad de sus gentes, ricas en una cortesía y amabilidad a las que, por desgracia, no estamos acostumbrados en estos trepidantes tiempos que nos ha tocado vivir. Muestra palpable en personas tan especiales, en su normalidad, como han sido Rafael, el panadero y Mari Carmen, la del lagar. Por ellos, por haber podido conocer gente de su talla y valía, bien vale la pena todo esfuerzo y sudor. ¡Gracias, buena gente!

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Recuerdos imborrables de Rafael el Panadero y Mary Carmen la del Lagar. Gracias por vuestra generosidad y cortesía.

  • Laujar de Andarax a los “Ojos de Boabdil”:


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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: En Laujar de Andarax y en sus inmediaciones no es difícil encontrar donde hospedarse, existiendo una amplia e interesante oferta hotelera al gusto del viajero. Ver aquí>>>
    • Gastronomía: Paseando por el centro del Laujar, podemos encontrar escrita en las pizarras de los restaurantes y bares una amplia y deliciosa oferta de la rica comida del lugar, en la que, entre otros platos, destacamos los que se mencionan en un interesante azulejo que está detrás del Pilar Seco y que resumimos en: buen vino, sabrosos embutidos, choto al ajillo cabañil, migas, gachas, tarbinas, guisao de nabos, puchero de hinojos y de postre los mantecados, roscos de vino, roscos de sartén, buñuelos, pobetes de calabaza, la torta de chicharrones, etc… Seguro que los más exigentes gustos y paladares acabarán más que contentos. PC030159.JPG
    • Transporte: El acceso por carretera desde Almería o Granada se hace por Berja o Puerto de la Ragua respectivamente. También se puede acceder por la carretera que pasa por Torvizcón, Cádiar y Ugíjar. El autobús nos puede acercar fácilmente hasta el Laujar. Más información aquí>>>
    • Lugares a visitar:
      • El patrimonio histórico y cultural de Laujar es sumamente rico e interesante. Destacan multitud de monumentos como la ya mencionada Catedral de la Alpujarra la iglesia de la Encarnación, el acueducto Puente de los Moros, el convento de San Pascual Bailón, por desgracia en estado ruinoso, la antiquísima Alcazaba (s.XIII y XIV), el neoclásico Ayuntamiento, la ermita de la Virgen de la Salud, la Casa Señorial de los Moya, la Casa del Vicario, etc…
      • Es muy interesante conocer la extensa colección de pilares y fuentes que podemos disfrutar por las calles del Laujar, signos visibles de que esta tierra es bien rica en agua. Destacamos de entre todos ellos el Pilar de San Antonio, el Pilar Seco, el Pilar de la Plaza, el Pilar de la Barandilla, el Pilar de San Blás, el Pilar del Nacimiento, etc.
      • También podemos contemplar multitud de casas señoriales todas ellas encabezadas por hermosos escudos señoriales, que nos hablan del rancio abolengo del pasado del Laujar, sin olvidarnos de la Plaza de Toros más antigua de Almería y de la Casa de las Ánimas. En definitiva, solamente el que recorre las antiguas calles del Laujar podrá hacerse una idea de su antiguo esplendor y de la rica historia que encierra.