b5 De Mondújar a Ízbor

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Entrada a Mondújar

  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO: “Cuando aún estaba acalorada mi mente con el tema del infortunado Boabdil, me puse a buscar los recuerdos de él que aún existen en este escenario de su soberanía y de sus infortunios. … Busqué luego la puerta por donde Boabdil salió por última vez de la Alhambra, cuando iba a entregar su capital y su reino. Con el melancólico capricho de un espíritu abatido, o quizá por algún sentimiento supersticioso, pidió a los Reyes Católicos que a nadie, en adelante, se le permitiera pasar por ella. Su ruego, según las antiguas crónicas, fue atendido, gracias a la compasión de Isabel, y la puerta fue tapiada. En vano pregunté durante algún tiempo por tal puerta; al fin mi humilde servidor Mateo Jiménez me dijo que debía de ser una cerrada con piedras que, según lo que había oído decir a su padre y abuelo, era la puerta por donde salió el Rey Chico de la fortaleza. Había un misterio en torno a ella y los más viejos habitantes no recordaban que se hubiese abierto jamás. Me condujo a aquel lugar. La puerta se halla en el centro de lo que fue en otro tiempo una inmensa mole, llamada la “Torre de los Siete Suelos”. Es famosa en aquellos lugares como escenario de extrañas apariciones y encantamientos moriscos. Según Swinburne el viajero, era originariamente la gran puerta de entrada. Los anticuarios de Granada dicen que era la entrada a aquella parte de la real residencia, donde se situaba la escolta del rey. Por lo tanto bien pudiera constituir una entrada y salida inmediata al palacio; mientras que la gran puerta de la Justicia servía de entrada oficial a la fortaleza. Cuando Boabdil salió por ésta puerta para descender hasta la vega, donde iba a entregar las llaves de la ciudad a los soberanos españoles, dejó a su visir, Aben Comixa, en la puerta de la Justicia, para que recibiese al destacamento del ejército cristiano y a los oficiales a los que se les iba a entregar la fortaleza. La que en otro tiempo fuera temible “Torre de los Siete Suelos” es ahora una pura ruina, ya que fue volada con pólvora por los franceses cuando abandonaron la fortaleza. Grandes bloques de murallas yacen esparcidos, enterrados en las exuberantes hierbas u ocultos por cepas e higueras. Aún se conserva el arco de la puerta, aunque agrietado por la conmoción; pero el último deseo del pobre Boabdil se ha cumplido, aunque involuntariamente, una vez más, ya que la puerta se ha cerrado con piedras sueltas procedentes de las ruinas, que impiden el paso”. (Washington Irving, “Cuentos de la Alhambra”).
    • RECORDANDO EL PASADO: “Hoy ha nacido mi hijo, Ahmad será su nombre. Para que tenga la voz fuerte y clara, su madre, que alardea de no ser supersticiosa, le ha restregado la boquita con un antiguo florín de oro; para que tenga gracia -como yo, dice- le ha puesto un grano de sal entre los labios. Sus nodrizas, para que el pelo le crezca recio, han traído, antes de que el sol terminara de salir, agua de la fuente del camino que se desvía al pie de la Sabica, y le han frotado con ella la cabeza, ante la alarma de la madre, temerosa de que con el masaje no se le cierre bien la fontanela. Para que sea fuerte, yo le he puesto sobre los puñitos la espada de Al Hamar, el Fundador de nuestra Dinastía. Y he mandado venir al imán de la Gran Mezquita y al de la Alhambra -que, por cierto, se odian- para que recen sobre la cuna a fin de que las fuerzas del alma se unan a las del cuerpo, si es que no son las dos la misma cosa” (Antonio Gala, “El manuscrito carmesí”).
    • TRES SOBERANOS Y UN REINO: “Entre 1482 y 1489, en un intervalo de sólo siete años, tres hombres lucharon, de modo encarnizado, disputándose la posesión de un trono y de un reino que ninguno pudo lograr plenamente, excepto en momentos esporádicos, de escasa duración.  Cada combatiente tuvo que conformarse con poseer el dominio y la soberanía de algunas partes del reino, con Granada como objetivo más ansiado, pero ninguno, salvo Muley Hacén, lo consiguió de modo completo. Cada victoria lograda por uno sobre otro suponía desgaste, pérdida de hombres, de tierras y de dinero, y dolor sin fín. Los verdaderos vencedores de cada batalla eran los cristianos que apretaban el cerco más y más. Aquellos tres hombres se conocían bien entre sí, llevaban la misma sangre. Eran dos hermanos y el hijo de uno de ellos. Hermano contra hermano, hijo contra padre, sobrino contra tío. Se llamaban Abu l-Hasan Alí, más conocido como Muley Hacén. Muhammad ben Sad, su hermano, famoso con el nombre de El Zagal, y Abu Abd Allah Muhammad, Boabdil, hijo de Muley Hacén y sobrino de El Zagal”. (Camilo Álvarez de Morales y Ruiz-Matas, “Muley Hacén, El Zagal y Boabdil”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Mondújar-Talará-Chite-Béznar-Los Peloteos-Presa embalse de Béznar-Ízbor.
    • Descripción:
      • Mondújar es una localidad española perteneciente al municipio de Lecrín, en la provincia de Granada, comunidad autónoma de Andalucía. Cerca de esta localidad se encuentran los otros núcleos urbanos de Lecrín: Talará, Acequias, Murchas, Chite y Beznar (con su pedanía de Los Peloteos). Mondújar está situada junto a la autovía de Sierra Nevada-Costa Tropical, en la ladera suroccidental de Sierra Nevada. Era famosa ya en el reino nazarí por su castillo, donde se detuvo el rey Boabdil en su salida hacia Las Alpujarras después de entregar Granada a los Reyes Católicos. La localidad tiene 676 habitantes (354 varones y 322 féminas), repartidos entre el barrio de la iglesia, más antiguo, y el barrio nuevo. Está enclavada a 738 m de altitud. Mondújar dista 30 km de la ciudad de Granada. Entre sus cultivos, destacan los olivos, los almendros y los agrios.
      • Iniciamos el recorrido desde la explanada-aparcamiento que hay junto a la Iglesia de Mondújar. Antes de comenzar nuestro caminar, echamos la vista atrás, para divisar, por última vez: los cipreses del antiguo cementerio (donde posiblemente se encuentren sepultados los restos mortales de Moraima, la esposa de Boabdil), el barrio del Cerrillo (donde se ubicaba un antiguo macáber musulmán, descubierto en el año 2.000, durante las obras de construcción de la autovía) y el cerro del Castillejo (sobre el que se conservan los restos del Castillo de Mondújar, construido por el rey Muley Hacen, como regalo de bodas para su segunda esposa, la cautiva cristiana Dª Isabel de Solís, conocida como Zoraya = “Lucero de la mañana”). Descendemos por la Avenida Europa (antigua Colada del camino de Granada). Dejamos a la derecha, la calle Feche, donde en 1983, al efectuar unas obras de desmonte para la construcción de una casa, se encontraron unas termas romanas del siglo I d.C. (las obras de arte y arqueológicas encontradas en su excavación, así como una maqueta de las termas, se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico de Granada).
      • Pasamos de Mondújar a Talará, cuyas poblaciones prácticamente están unidas. Al llegar al cruce de la calle Granada, dejamos a la derecha, la antigua venta de la Guapa ó de la Dolores, hoy, Venta Natalio (un clásico, de parada obligada, camino de la playa, cuando la carretera nacional 323 era la principal vía de comunicación entre Granada y la Costa). Junto a la venta, unos altos cipreses nos indican la ubicación del antiguo Molino del Marqués de Mondújar. Seguimos por la calle Granada, pasando junto al edificio del Ayuntamiento del municipio de Lecrín (edificio construido en 1973, tras la formación por fusión del municipio de Lecrín) y la Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción (obra del siglo XVI, reformada en el siglo XVIII), punto en el que nos desviamos a la derecha, por el camino de Chite. Dejamos el casco urbano de Talará, quedando a la derecha las instalaciones del Colegio Público “Flor de Azahar”.
      • El antiguo camino de Chite, antes empedrado, está hoy asfaltado. Nos acompañan en suave descenso, el colorido y la fragancia, de naranjos, limoneros, higueras, granadas, chumberas y perales, y el agradable sonido del canto de los pájaros y el rumor del agua en las acequias. Llegamos al barrio bajo de Chite, divisando en la distancia la blancura de la Ermita del Santo Cristo del Zapato (ocupando la cumbre del cerro Chinchirina) y el blanco caserío de Pinos del Valle. Pasamos junto a la Iglesia Parroquial (antes de la Santa Cruz y hoy de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora), cuya torre octogonal fue reconstruida tras el trágico terremoto del día de Navidad del año 1.884, con amargo recuerdo en toda la comarca del Valle de Lecrín y de Alhama y la zona del pantano de los Bermejales.
      • Tomamos el antiguo camino que conducía hacia Pinos del Valle, conocido también como camino del Moginal. Las aguas del embalse de Béznar hicieron desaparecer el tramo en que, antiguamente, este camino vadeaba el curso del río Grande, por ello, entre frondosos naranjos y limoneros cargados de abundantes frutos y con el azahar emanando denso y atractivo olor,  debemos llegar a las inmediaciones de la orilla del embalse. Pasamos junto a la gran Alberca de los Llanos (de obra morisca, pero su origen posiblemente sea muy anterior) y los restos de un gran y antiguo cortijo, cuyo nombre ha desaparecido con el tiempo…Comenzamos a descender. A la izquierda, vemos que la rambla de Chite se convierte en el abrupto y espectacular Barranco de Arrendate. Llegamos a un cruce, donde seguimos a la izquierda, por llano, en dirección hacia el Cortijo Casa Moginar. Una antigua acequia se abre paso a través de una mina excavada en la ladera. Cuando ya divisamos las aguas del pantano de Beznar, el Cortijo Casa Moginar y cerro amesetado donde se ubican los restos del Castillo de Chite, conocido también como El Castillejo, nos desviamos a la izquierda, pasando por una trinchera. El sendero, en descenso, se hace camino y nos lleva a vadear el curso del arroyo de la rambla de Chite en el Barranco de Arrendate. El camino bordea el pantano de Beznar, siguiendo la sinuosidad de su contorno. El Barranco de la Calavera, al llegar a la orilla del pantano, se convierte en un acantilado impresionante. Dejamos la visión del pantano para dirigirnos hacia el casco urbano de Béznar.
      • El pueblo de Béznar edificó sus casas siguiendo la línea de la antigua carretera nacional N-323 que  bajaba desde Granada a Motril y hoy en día apenas tiene tráfico, ya que es la cercana autovía la que cumple ahora esa función. Caminamos por sus tranquilas calles, acercándonos a su Iglesia gótico mudéjar de Santa María la Mayor hoy de San Antonio Abad (siglo XVI), un muy bien conservado Lavadero situado en el Barrio del Fuerte y conocido como “El Chorreón” y luego junto a la pequeña ermita de San Antón contemplar asombrados el gran monumento elevado al típico y tradicional Mosquetero, un personaje que remonta su origen a las luchas habidas cuando el levantamiento de los moriscos, y que aún hoy en dia tienen un papel muy arraigado al folklore y tradición de este pueblo. Nota: la Hermandad de Mosqueteros y Arcabuceros del Santísimo, rememora cada año, los días  8 y 9 de septiembre, la acción militar acaecida en la Lagunilla del Barranco de Tablate en 1.566, durante la Rebelíón de los Moriscos.
      • Abandonamos Béznar por la mencionada antigua carretera N-323, cruzando el profundo Barranco de Quete por el puente de Isabel II y pasando junto a las antiguas ventas del Grau y de Galicia. Nos acercamos ahora a la pedanía de reciente construcción de Los Peloteos, procediendo sus habitantes de una pequeña aldea (conocida como Barrio Bajo o Barrichuelo) que quedó cubierta por las aguas del embalse y que después de la expropiación recibieron sus casas enclavadas en este nuevo sitio. Una vez atravesado Los Peloteos, y siempre por el lado izquierdo, superamos ahora campo a través, una suave ladera hasta llegar a la carretera que va hacia la presa de Béznar y a Pinos del Valle. 

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        Presa de Béznar con Pinos del Valle al fondo.

      • Pronto llegamos a la presa de Beznar. Construída entre 1.977 y 1.985 en la zona del Salto del Lobo (un estrechamiento del terreno en el que podía saltar un lobo de una ladera a otra), recoge las aguas del río de La Laguna, río Dúrcal, río de las Albuñuelas, río Torrente y rambla de Chite. Tiene una cuenca de 352 km2 de superficie, una capacidad de 53,3 Hm3 y una superficie de 170 Ha. La presa está construída con una bóveda de doble curvatura con estribos de gravedad y tiene una altura sobre el cauce de 110 metros. Desde el pretil de la presa se pueden contemplar hermosas vistas del Valle de Lecrín por un lado y la espectacular caída del desagüe al fondo y que va aportando caudal el río Ízbor que vemos al fondo siguiendo su curso.
      • Una vez superada la corona de la presa, tomamos dirección Pinos del Valle, para junto al aparcamiento que hay junto a la presa, abandonar el asfalto y desviándonos a la izquierda, tomar un carril de tierra dirección sur bordeando una gran y antigua cantera, ya abandonada.
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Valle del rio Beznar dirección Ízbor.

      • Atravesamos espesos naranjales y limoneros que se encuentran protegidos del frío por elevados olivos centenarios. Enlazamos con el “sendero de Almaa”, antiguo camino de herradura que enlaza los núcleos de población de Pinos del Valle, Izbor y Los Acebuches. Junto al sendero, nos acompaña una acequia. Iniciamos una larga y serpenteante bajada, en la que vamos cambiando de paisaje conforme avanza el descenso, pasando de la zona superior, cubierta de matorrales y azotada por el viento, a la inferior, en la que se nota la mano ancestral del hombre agricultor y vamos al abrigo de una espesa vegetación de olivos, naranjos, limoneros, aguacates y algarrobos.
      • Finalizamos la bajada al llegar junto al cauce de cristalinas aguas del Barranco de Zaza. Lo vadeamos y comenzamos a subir, dejando a la izquierda una pequeña huerta donde se cultivan todo tipo de hortalizas y árboles frutales, y a la derecha los restos de un antiguo cortijo. El sendero está empedrado y escalonado. Tras pasar junto al antiguo molino de sangre de Miguel Hernández, en el que se molturaba aceite y que hoy ha sido rehabilitado como vivienda familiar, ya vemos al otro lado de un barranquillo el casco urbano de Izbor. Bajamos, vadeamos el barranco, pasando junto a un grandioso ejemplar de aguacate, y subimos un corto sendero en zig-zag que nos lleva hasta la calle Algarrobillo de Izbor.
      • Las estrechas calles de profundo sabor morisco del pueblo de Ízbor, nos reciben finalmente. Un pueblo de gente acogedora, tranquila, por la que parece que no ha pasado el tiempo, que toma el sol en los poyos de sus casas, con vistas al campo, siempre prestas a ayudar y a obsequiar con un saludo y una palabra amable al foráneo viajero que se aviene a caminar por sus sorprendentes calles y plazas. Terminamos nuestro recorrido en la misma puerta de la Iglesia de San José, cuyo interior podemos visitar gracias a la gentileza de Eugenia, una izboreña que no duda en abrirnos sus puertas.
    • Recorrido: Lineal, 13,4 kms.
    • Dificultad: Requiere una preparación física Media, aunque el trazado de la ruta es Fácil.  Índice de dificultad IBP 43. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 4 horas.
    • Acumulado: 204 m subiendo; 580 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,5 kms/h
  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

Captura de pantalla completa 23032017 111906.bmp

  • Descargar track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: En Ízbor no existe ningún establecimiento que permita quedarnos a pernoctar.
    • Gastronomía: No hay establecimientos en los que podamos avituallarnos, aunque siempre podremos echar mano de alguna exquisita naranja.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: Iglesia de San José.
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Entrando a Ízbor.


<< De Padul a Mondújar

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a5 De Mondújar a Lanjarón

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Iglesia Parroquial de Mondújar

  • Introducción histórica:
    • RECUERDOS DE BOABDIL:
      • “Morayma era un ser superior, que jamás le reprochó nada, que tampoco le reprendió ninguna acción. Siempre lo alentaba en sus decisiones y le disculpaba los fallos. Ella lo consoló cuando hubo de entregar sus dos hijos al cristiano y cuando ajustició a los alfaquíes partidarios de Ben Saad. A veces le observaba gestos melancólicos, como si le doliera o le molestara algo, o tal vez se sintiera enferma o quizás deprimida por los trances que atravesaban. Sufría en silencio, según su costumbre, y a veces dudaba si su mal aspecto se debía o no a la añoranza de sus retoños, a los que, sin pedir su consentimiento, los alfaquíes cristianos adoctrinaban en su religión. Y eso tenía que dolerle a una musulmana tan devota y sensible como Morayma… Llevaba mucho tiempo sin ver a sus hijos y se temía que el de Aragón se negara a devolvérselos cuando hubieran de marchar fuera de Granada, a su exilio alpujarreño, donde habrían de ser devueltos a la Fé del Profeta” (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • Cuando Boabdil iba a cumplir 10 años de edad, su madre organizó una fastuosa celebración en los jardines de La Alhambra, adornados con doseles y alfombras, con gasas y cortinajes, … La celebración se enmarcaba dentro de los actos de exaltación de Boabdil como heredero al trono de Granada. … La corte en pleno asistiría a la gran fiesta, multitud de invitados célebres, los gobernadores de las plazas sometidas a Muley Hacén, los emisarios del sultanato de Túnez, …En la medianoche de la Fiesta Real, el astrólogo miraría los planetas del cielo, leería el mensaje de las estrellas recogido en la fecha del nacimiento del príncipe heredero y descifraría los secretos desvelados en las palmas de sus manos primero y en el poso de las hierbas maceradas en su vaso después, …para testificar…que Boabdil era el elegido por el destino para hacer inmortal a Granada, como iniciador de la estirpe más pura, la que reunificaba la sangre nazarí, el linaje glorioso de su dinastía para el largo futuro que anunciaban los astros… “De pronto el viejo sabio se echó al suelo a la luz de los velones preparados en círculo, desenrrolló el pliego en el que se dibujaba el plano astral de todos los futuros del ser y, febrilmente, fue señalando con su tizón las líneas predeterminadas con los datos del nacimiento de Boabdil, formando el relato de su futuro en figuras cuyos secretos sólo él estaba comprendiendo, viendo, con los ojos desorbitados, cómo la absoluta verdad llegaba implacable a manifestarse a través de él, sintiendo, con la respiración agolpada a su garganta, que era más fuerte que su voluntad, que él no podía hacer nada para callarla. … ¡Alá es grande! -exclamó con un grito el turbado astrólogo-¡ Sólo él conoce los designios de los hombres y el destino de los imperios! ¡Boabdil vivirá largo tiempo, Boabdil será longevo porque es su sino la pena y el infortunio!…¡Dos príncipes  se acercan en las estrellas! ¡Un hombre y una mujer unidos como fueron Aixa y Muley Hacén entrarán en Granada, veo sus manos tendidas, convertirán en cruz la media luna!… ¡El reino de Granada se perderá en el abismo de los designios de Alá! ¡Granada será la perla más hermosa de una corona de oro cristiano! ¡El infortunado Zogoibi será rey para ver morir a Granada!” (Magdalena Lasala, “Boabdil: tragedia del último rey de Granada”)
    • TESTIMONIO:
      • “La Alpujarra, la región más accidentada de España, la que ofrece mayor variedad de climas y cultivos, se ubica a los piés de Sierra Nevada, que la domina y es su totem, con las cimas más señeras de la Península Ibérica, el Mulhacén (3.481 m) y el Veleta (3.392 m). Desde estas alturas hasta la costa vecina e inmediata, la Sierra ingente, con sus ahijadas la Contraviesa y Sierra de Gádor, de laderas alborotadas, lomas altivas, barrancas rápidas, ramblas umbrías, tajos espeluznantes y perspectivas maravillosas, se encrespa y despeña sobre la mar y entre los repliegues de sus abullonadas faldas abre apenas junto a las desembocaduras de las ramblas una calita recatada, un borde de arena, que los hombres han festoneado de pequeños huertos increibles, de paraisos perdidos al sol”. (José Ángel Tapia Garrido – “Historia de la Baja Alpujarra”).
    • SOBRE LANJARÓN: “Desde la antigüedad más remota cruzaron el paraje -Lanjarón-, a marcha irregular, caravanas sucesivas de pueblos diferentes: fenicios, cartagineses, romanos, vándalos, judíos, árabes,… Al abrigo de la excelsa montaña que, siglos más tardes, bautizarían los musulmanes con el nombre de Bordaila, acampaban sosegados. Y todos, a punto de despegue, musitaban la endecha, resuelta tantas veces en sollozo delator: “Péguese mi lengua al paladar, si de tí me olvidare”. … Sostenía el tío Jeromo -y no cabía en su testa ni medio pelo de lerdo- que el pueblo se remontaba a la Alta Edad Media. El bloque inicial integrado por gentes arrancadas del litoral mediterráneo. De la entonces remota Sexi (Almuñécar) y la risueña Salambina (Salobreña). Pastores que, orillando rebaños por la anfractuosidad de los ríos, remontaban la altura hasta alcanzar la anchurosa greca verde de las faldas serreñas. La bonanza del clima, la copia de pasturas y el subyugante clamor de sus aguas desencadenaron el embrujo. Y removieron la tierra, esparcieron la simiente y, a la espera del fruto, se hicieron sedentarios. Y quedaron, de por vida, plantados sobre el milagro telúrico. Durante el siglo X y en el desbordamiento del furor sarraceno por la Península, llegaban a Lanjarón dos tribus mahometanas, acaudilladas por sendos moros notables: Joraidan y Gil el Barbarí. Tan repentino crecimiento demográfico impuso sensibles mejores en sus rudimentarias estructuras. Multiplicación del caserío; impulso renovado al pastoreo y agricultura; nuevo sistema de riego, tan acabado y perfecto que ha llegado hasta nosotros sin retoque ni enmienda. Surgieron molinos harineros, hornos panaderos, de cal y yesería, fraguas, carpinterías, alfares, industrias esparteras, el cultivo del sirgo o industria sedera, telares de brocados y lencería, de primorosas mantas y jarapas que aún se confeccionan en la comarca alpujarreña. El pueblo distribuido en tres barrios: Aceituno, Cenete y Azocaque. El primero arrancaba de Los Cuatro Chorros hacia la Cuesta de Salinas. Cenete, dentro del pago que todavía conserva su nombre. Barrio del Azocaque, derramado por el confín SO del pago de La Loceta, amparado en la peña gigante que, poco después, serviría de recio pedestal al recinto castrense: el Castillo, dentro de su perímetro amurallado. Perímetro o compás conocido con el nombre de Presidio. A cada barrio su nombre. Uno sólo para los tres: Lanjarón , de Al-Lancharón, aumentativo de Al-Lanchar, que viene a significar “Campo de las Fuentes Saludables”. Fuentes que rebasaron el número de treinta y dos el pasado siglo”. … Su calle principal, desde la ermita de San Roque hasta las casillas del Cañuelo, comprende seiscientos setenta y seis metros. Cuenta con otras muchas calles, más cortas y empinadas por imperativo de su topografía. … Su escabrosidad topográfica encierra el regalo de latitudes diferentes y temperaturas múltiples, entorno adecuado para el cultivo de variadísimas especies tropicales y alpinas. Desde el plátano y chirimoyo, seguidos de la pita, la chumbera, el cidro, el naranjo y limonero, el olivo, el almendro, la palmera y el granado, la cepa vinatera, el níspero, el membrillo y acerolo, el serbal, el azufaifo… Multiplicada variedad de peras, ciruelas, albérchigos, higueras, melocotones, cerezas, uvas de mesa, peros navideños… Castaños, nogueras, pinos, eucaliptos, cipreses, abetos, liquen, torvisco, helecho, culantro, felpudos esmeralda de musgo e incontables especies propias de regiones glaciares. Todo al amparo de su particular circunstancia: dentro de cada especie, incluidas las hortícolas, los frutos maduran gradualmente, prolongando su dádiva por tiempo más dilatado de lo normal dentro de la planicie, donde cada fruto alcanza su madurez simultáneamente”. (Juan Gutiérrez Padial – “LANJARÓN-Historia y Tradición”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Mondújar – Talará – Barranco de la Fuentezuela – Camino de servicio de la Acequia – Barranco Tablate – Puente Nazarí – Venta de las Angustias – Aldea abandonada de Tablate – Fuente del cortijo Tablate – El Higuerón -Barranco de Aguilar – Barranco del Albercón – Barranco Salado – Museo de la Miel -Lanjarón.
    • Recorrido: Lineal, 17,3 kms.
    • Descripción de la etapa:
      • Iniciamos nuestro caminar en Mondújar, desde el aparcamiento que hay junto a la iglesia parroquial de la Encarnación, antigua mezquita: construcción del siglo XVI, construida con piedra caliza de Cónchar, de una sola nave, planta rectangular y cabecera plana; su cubierta tiene una armadura mudéjar de madera de pino de las Albuñuelas ( con limas mahomares y almizate estrellado); su torre tiene tres cuerpos con cubierta a cuatro aguas y vanos dobles sobre alfiz.
      • Es temprano, hace poco que amaneció y las pocas personas que se cruzan con nosotros nos saludan amistosamente, dando muestra del agradable carácter de la gente que habita por estas tierras. Una placentera sensación nos invade augurando una bonita jornada de senderismo.
      • Bordeando la iglesia empezamos a callejear. Bajamos. Un cúmulo alegre de golondrinas, amontonadas en los cables, bajo los aleros de los tejados, nos saludan alegrándonos el día, poniendo paz en el espíritu y animando el caminar.
      • Casi sin darnos cuenta estamos en la plaza en la que se encuentra la Iglesia Parroquial de Talará. Y es que los núcleos urbanos de Mondújar y Talará, con el tiempo, se han ido acercando y ya, hoy, están juntitos no existiendo una frontera definida. Junto a la Iglesia de la Inmaculada Concepción (construida en el siglo XVI y renovada en el siglo XVIII), se encuentra la casa familiar de uno de sus Hijos Ilustres: Francisco de Paula Villa-Real y Valdivia (historiador, literato y catedrático de la Universidad de Granada) y ya junto a la antigua carretera Nacional, el molino de aceite de la familia Alejandro Tapia, recientemente rehabilitado.
      • Andamos dirección sur-este, atravesando el puente sobre el barranco de Gudey o del Arrendate (más abajo, de Chite). Al otro lado del puente, a la derecha, se encuentra la estatua de Zoraya (“Lucero de la mañana”) / Isabel de Solís, obra de la escultora Pilar Soto Solier, inaugurada en 2007 y que simboliza la dos Culturas, cristiana y musulmana: Zoraya dá su cuerpo al rey Muley Hacén (padre de Boabdil), por lo que éste fluye en dirección hacia el Castillo de Mondújar…., pero su espíritu, quiso permanecer en el cristianismo…, por lo que se “retuerce”… en dirección hacia la Ermita del Cristo del Zapato del Cerro de Chinchirina, en Pinos del Valle…
      • Seguimos caminando por el Barrio de la Purísima, o de las Eras, en el antiguo pago agrícola del Burguil (Burgo), donde en 2002, realizando tareas de movimiento del terreno, con motivo de las obras de construcción de la autovía, se encontró un antiguo macáber (cementerio musulmán): una vez excavado arqueológicamente, los restos humanos encontrados fueron trasladados al cementerio árabe de la Alhambra.
      • Pasamos a continuación por el túnel que permite cruzar bajo el trazado de la autovía Sierra Nevada-Costa Tropical, y caminando junto al Cementerio de Talará, que dejamos a la derecha,  acometemos las primeras empinadas rampas del día. Este antiguo camino que sube hacia la Sierra, se encuentra hoy asfaltado. En la primera curva a la izquierda, dejamos el camino y seguimos subiendo por un bonito sendero, entre pinos y plantas aromáticas, como el tomillo y el romero.
      • Rodeamos la loma, siempre a la sombra de los pinos, descendiendo, hasta finalizar el trazado de este antiguo sendero, junto a una acequia y un camino de servicio (construidos a principios de la década de 1980, como contraprestación y ayuda al Valle de Lecrín, por las pérdidas de terrenos agrícolas, ocasionadas por la construcción de la presa de Beznar).  A partir de ahora, esta encauzada acequia será nuestro hilo conductor, primero entre pinos y luego entre frondosos olivos, naranjos y limoneros, llegando casi sin darnos cuenta hasta las inmediaciones  del Barranco de Tablate. Esta zona es rica en zarzas, que generosamente nos entregan su fruto,  suculentas y dulces moras que comemos con notable infantil fruición.
      • Dejamos el curso de la acequia y comenzamos a descender hasta llegar a las inmediaciones de la carretera N-323a, que tomamos a la izquierda y por la que caminamos por el arcén, con toda la debida precaución, hasta desviarnos a la derecha por la antigua carretera que nos llevará consecutivamente a “Las Ballenas” (curiosa formación geológica situada a la derecha de la carretera), el antiguo Puente Nazarí, la Ermita de la Virgen de las Angustias y de San Antonio y la Venta de las Angustias (de Tablate o de Luís Padilla). Esta zona, encrucijada de caminos, fue un cruce de enorme valor estratégico en el pasado, ya que era de paso obligado entre aquellos que se dirigían a la Costa o a la Alpujarra.
      • Pedro Antonio de Alarcón, en su “Viaje a las Alpujarras”, nos dice de la zona: “El terreno se angostó al poco rato, formando una profunda garganta y minutos después pasamos el imponente y sombrío Puente de Tablate, cuyo único, brevísimo ojo, tiene nada menos que 150 pies de profundidad. … El Tablate más que río, es un impetuoso torrente que se precipita de la Sierra en el río Grande, abriendo un hondísimo tajo vertical, tan pintoresco como horrible. … Aquella cortadura del único camino medio transitable que conduce a la Alpujarra es una de las principales defensas de éste país, su llave estratégica, el foso de aquel ingente castillo de montañas. … Ha habido pues, muchos Puentes de Tablate, quemados unos, volados otros, y todos cubiertos de sangre, de fenicios, cartagineses, romanos, godos, árabes, moriscos, austríacos o franceses y, por supuesto, de españoles de todos los siglos”.
      • El 10 de Enero de 1569: 17 días después de la elección en Beznar de Aben Humeya como Caudillo de la Rebelión de los Moriscos, se encontraron aquí las tropas del marqués de Mondéjar y las banderas blancas y rojas de los rebeldes al mando de Girón de Archidona, Anacoz y el Rendati… destruído el puente de Tablate… el fraile franciscano Cristóbal Molina, con un crucifijo en la mano izquierda, una espada en la derecha, los hábitos cogidos en la cinta y una rodela a la espalda, saltó sobre los restos del destruído puente, hacia el lado ocupado por los rebeldes… el resto es Historia…  Tablate, fue el comienzo de su final… que acabó en una masacre… y la expulsión final de los Moriscos.
      • A escasos metros de la Venta de las Angustias, dirección la Alpujarra, en la primera curva a la izquierda, aparece un semiperdido y abandonado sendero que en muy mal estado, nos adentra poco a poco, casi sin quererlo, en otro mundo, caminando irremediables hacia un tiempo anterior que se nos antoja no muy lejano, haciéndonos sentir que algo que había sido, ya no es. Poco a poco, encontramos las primeras derruidas tapias, tejados caídos, puertas desaparecidas, casas de ventanas y puertas que nos miran boquiabiertas, restos silenciosos de un mejor pasado ya, por desgracia, desaparecido. Nos encontramos en la abandonada población de Tablate.
      • Hace ya que su último habitante, un pastor, dejó de vivir aquí. Silencio, abandono, dejadez, ruina… Una mezcla de pena y tristeza invade nuestro ánimo. Sentir cerca algo que fué y que ya no es, produce silenciosas sensaciones e internas reflexiones.
      • Vemos la iglesia abandonada, con su puerta tapiada de bloques y posteriormente, abierta forzada irreverentemente; cascotes y tejado semihundido, proclamando una segura, pronta y total desaparición, restos de pinturas murales. La Iglesia parroquial de Santiago, fue construída entre 1561 y 1563 por el maestro albañil Luís de Morales, el maestro carpintero Francisco Hernández y las tejas vidriadas las hizo el maestro alfarero Alonso Hernández… Fue incendiada durante la Rebelión de los Moriscos. Reconstruída en 1603, con muros de ladrillo y cajón tapial y el alero de ladrillo en esquinilla.
      • Damos unos pasos subiendo a una elevación para dar un vistazo del entorno, imaginando la gran alberca (destruída en parte, durante la construcción del trazado de la nueva carretera hacia Lanjarón) y el caudaloso sistema de acequias que repartían el agua por el terreno de la aldea. Nos asomamos en asombrado silencio, a la gran construcción de rica ornamentación, signo de mejor época, que abre sus espaciosas habitaciones al intrépido visitante, una amplísima estancia con dos enormes piedras como fantasmas preparados, por si de pronto hubiera algo que moler, anunciando que estamos en lo que queda de un otrora floreciente molino de aceite. Restos y ruinas nos contemplan, en un todo pasa todo queda. Caminamos despacio, sin volver la vista atrás, asomándonos con el pensamiento a lo que seguro fué una mejor y próspera época que ya irremediablemente terminó. Sin apenas abrir la boca y dando la espalda a la ruina de Tablate, bajamos ahora el abandonado carril, cruzando la carretera hacia la Fuente del Cortijo de Tablate, que seca ni nos saluda.
      • Empieza ahora el ascenso de verdad, paso a paso, sin prisa y sin pausa, por un carril en regular estado que mezcla tramos cimentados con piso de tierra, que va haciéndonos coger, casi sin darnos cuenta, altura constante y permitiéndonos contemplar el paisaje a vista de pájaro, cada vez más altos en un cielo que parece podemos tocar y que de vez en cuando imaginamos compartir con el vuelo parsimonioso de alguna rapaz.
      • El carril sigue zigzagueando y cogiendo cada vez más altura. Tenemos al espectacular barranco de Tablate a nuestra izquierda y vamos cruzando y dejando atrás los barrancos del Higuerón y de Aguilar, llegando hasta la cota más alta de la ruta a 1022 metros.
      • Una vez arriba, es un buen momento para hacer una reconfortante parada, recuperar el resuello y disfrutar de las hermosas panorámicas del Valle, con los pantanos de Béznar y Rules como puntos de extremo y que ya dejaremos de ver, puesto que nos adentramos ahora en el barranco Salado en el que se encuentra encajado Lanjarón, nuestro punto de destino (Al-Lancharon = Lugar de manantiales) y al que nos diriginos ahora usando el Sendero Local Forestal-Peñuela.
      • Atravesamos ahora una zona rica en mineral de hierro que en el pasado fue explotado comercialmente. Bocas de minas, restos de materiales de las excavaciones y grandes construcciones y arquitecturas para el tratamiento del mineral se encuentran ahora por todas partes. Nosotros seguimos por el sendero y carril que entra de lleno en el barranco Salado y por el que vertiginosamente descendemos. Un carril que en un corto tramo tiene dos cuartas de polvo y que deja paso a tramos cementados y asfaltados consecutivamente. La vegetación del monte mediterráneo deja sitio a los cultivos tropicales y típicamente alpujarreños. Grandes y majestuosos pinos escoltados de regueros de agua ferruginosa nos saludan ya a la puertas de Lanjarón, pasando por las puertas del Museo de la Miel (Centro de Interpretación de la Apicultura para la conservación de la Biodiversidad con 4 áreas didácticas: Lagar de Cera – Itinerario Didáctico Apícola – Colección de Colmenares – Museo de la Miel) y accediendo a la población “cañonera” junto a la Venta de El Frenazo y a las instalaciones del hermoso Balneario de Lanjarón.
      • Conocidas las aguas minero medicinales de Lanjarón, desde la más remota antigüedad, con sus manantiales Capuchina, Capilla, San Vicente, Salud, El Salado, Hoya del Grillo, Cenete, Adelfas, San Antonio, Gayombar … así hasta 35… no fue hasta principios del siglo XIX cuando comenzaron a explotarse como Balneario… pasando su explotación de titularidad municipal, a Doña María del Carmen Hernández Espinosa de los Monteros, duquesa de Santoña, a Sor Matilde Carrillo Noguera, de la Congregación de las Hijas de la Caridad, … por sus instalaciones pasaron Manuel de Falla y su hermana María del Carmen (que se hospedaban en el Hotel Andalucía Palas, a sólo unos metros del Balneario) y Federico García Lorca (que se hospedaba en el Hotel España, emplazado en lo altero de la Avenida…).
      • Toca ahora pasear, distendidamente, por la calle principal de Lanjarón, un pueblo como tantos que ha crecido a lo largo de la carretera nacional. Pasamos junto a la Oficina de Turismo (a la derecha) y al edificio construido en 1928 en estilo Neomudéjar, con doble torre, del antiguo Balneario (a la izquierda).
      • Acometemos el reto, como no podía ser menos, de saborear las exquisitas y frescas aguas de cada uno de los muy bien cuidados Pilares que jalonan el camino hasta llegar a la Plaza del Ayuntamiento de Lanjarón, punto en el que damos por terminada esta etapa. ¡Qué refrescante recompensa!
      • Como epílogo de la jornada, nos encontramos que en estos días de agosto, Lanjarón celebra su Fiesta Medieval, lo que nos hace encontrárnoslo revestido con sus mejores y llamativas galas, dando un toque muy adecuado a esta ruta de Boabdil. ¡Qué suerte hemos tenido!
    • Dificultad: Media-Difícil. Presenta duras rampas en subida desde Tablate, así como fuertes descensos hasta Lanjarón por el Barranco Salado. IBP la cataloga como una ruta que necesita una preparación física Media y por la dificultad de la ruta como Media. El índice de dificultad IBP es 68. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 5 horas 25 minutos.
    • Acumulado: 567 m subiendo; 641 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,4 kms/h
    • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>


Track ruta


  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: Lanjarón es famoso por sus aguas medicinales y balneario. Es un punto de la geografía granadina de gran atracción turística por ese motivo, así como por ser la Puerta de la Comarca de la Alpujarra. La oferta de alojamientos es amplia y variada, por lo que no encontraremos ningun inconveniente para ello. Ver alojamientos en Lanjarón aquí>>>
    • Gastronomía: Tal y como hemos comentado anteriormente y es lógico suponer, al ser Lanjarón un punto de gran interés turístico y a la vez puerta de la Alpujarra, concentra una gran variedad de sitios en los que es fácil degustar la amplia y rica cocina alpujarreña.  Ver una más completa información sobre La Gastronomía de la Alpujarra aquí>>>
    • Transporte: Para viajar desde Lanjarón podemos usar ALSA>>>
    • Lugares a visitar:
      • En relación con el agua, elemento esencial en Lanjarón, recomendamos la visita al Balneario, en donde podremos degustar sus aguas medicinales. Y por supuesto, pasear relajadamente por sus calles y plazas para ir contemplando sus innumerables fuentes. Lanjarón es un pueblo que vive en torno al agua, diríamos que lo adora, y por ello dispone de un enorme surtido de altares-fuentes, decoradas con azulejos y poemas, que rinden culto al agua, líquido elemento que siempre mana sabroso y fresco haciendo las delicias de los visitantes.
      • En Lanjarón, puede visitarse su Iglesia Parroquial de la Virgen de la Encarnación, siglos XVI y XVII y la Ermita de San Roque. También podemos caminar para llegar hasta el castillo árabe, bastante bien conservado y por supuesto pasear por sus estrechas y populosas calles que muy bien guardan sabores de épocas pasadas, algo que cada vez sentiremos con más frecuencia e intensidad, ya que poco a poco nos estamos adentrando en el último reducto de los moros, refugio de Boabdil y de sus vasallos, que en esta tierra encontraron refugio y acomodo, algo que se nota perfectamente en la actualidad.
      • Una población tan importante en todos los sentidos, como Lanjarón, bien vale la pena conocer y visitar, sobre todo el Barrio Hondillo, el que acumula mayor concentración de estrechas callejuelas y fuentes adornadas de coloridas flores y macetas. Más información sobre Lanjarón aquí>>>

a4 De Padul a Mondújar

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Plaza de la Iglesia en Padul y Cruz de los Burbujones.

  • Introducción histórica:
    • DESCRIPCIÓN FÍSICA DE BOABDIL:
      • “Era rubio, de mediana estatura, más bien alto y esbelto, de ojos claros de luz, tez pálida y semblante tranquilo, su porte era majestuoso, y en los momentos más difíciles, demostró siempre su valeroso corazón y su arrogancia de raza”. “30 años, esbelto, rostro ovalado, ojos grandes y lánguidos, pómulos algo sumidos, labios gruesos, boca pequeña, barbilla barbada, vello tirando a rubio, ojos claros, piel ligeramente atezada por el sol”.
      • “Su rostro, grave y digno, era de singular blancura, aunque algo pálido; el cuerpo, de regulares proporciones, ni flaco ni grueso; elevada su estatura”. (Alonso de Palencia, “Guerra de Granada”).
      • “Aún no había cumplido sus 30 años,  y gozaba por lo tanto del vigor y lozanía de la edad viril; era de esbelta y gentil apostura, pues el epíteto de “Chico”, le fue aplicado por su edad, y no por su mezquina corpulencia; tenía recia y poblada barba, color pálido y bellos ojos negros”. (Francisco Fernández de Córdoba, Abad de Rute, “Historia y descripción de la antigüedad y descendencia de la Casa de Córdoba”).
      • “Fue, en realidad, el último califa granadino, un pobre hombre sin ventura, víctima de la habilidad de su enemigo, que hubo de vencerlo tanto por la intriga como por las armas, aislándolo a fuerza de conjuras, de las que no se supo defender”. (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • Un mes antes de su partida hacia el exilio, desentierra a sus antepasados en la Ráuda Real de La Alhambra, y los traslada, en fardos (sudarios cosidos por los pies y la cabeza y atados por cinchos al pecho y las rodillas), de noche, con el mayor sigilo, cuando todos duermen en la ciudad y con los cascos de las caballerías entrapados, hasta el lugar donde ha mandado construir su nueva morada eterna: en Móndújar, a los pies de su rocosa e inexpugnable fortaleza.
      • Cuando Boabdil, parte hacia su exilio, hace una parada obligada en Mondújar, para cumplimentar a sus antepasados…  Nota: Con el tiempo, se ha perdido el conocimiento del lugar donde se ubicó la nueva Ráuda Real Nazarí de Mondújar… se cree que se puede encontrar bajo los restos del antiguo cementerio cristiano de Mondújar (a unos 50 metros del edificio de la Iglesia, antigua mezquita)… también se dice que puede estar en las escarpadas laderas del castillo… pero hasta el día de hoy, no ha sido encontrada…
      • Boabdil, volverá, por última vez, a Mondújar, entre Julio y Agosto, del año siguiente, 1493, para dar enterramiento a los restos de su esposa, Moraima, la última Reina de Granada, y la única mujer de su vida… fallecida en su residencia de Laujar de Andarax.
    • TESTIMONIO:
      • “Boabdil, sabe que es el último, que con él acaba su Dinastía, y por eso, desentierra a sus antepasados, para llevárselos con él, al exilio, al destierro, para que no sean profanados, ni turben su descanso”. (Antonio Enrique, “Boabdil, el príncipe del día y de la noche”).
      • “¡Aciaga estrella la de aquel hombre, efectivamente desventurado! ¡En el momento de partir para un destierro perpetuo, perdía a la dulce compañera de su vida, al único ser que hubiera podido hacerle soportable la expatriación! El ánimo se detiene contristado a considerar al mísero proscrito, sobre todo en el horrible trance de esconder el cadáver de su esposa en aquella amada y esquiva tierra que él iba a abandonar para siempre… ¡Acaso cavó por sí solo la negra sepultura, en su amante recelo de que llegase a ser descubierta y profanada algún día!… – Ello es que nadie ha sabido jamás dónde fue enterrada Moraima, ni ya es de temer que den con ella los anticuarios. ¡Triste Boabdil! ¡Cómo envidiaría unas veces a la que había compartido con él el trono de Granada, al ver que ella se quedaba al fin en el suelo patrio, refugiada en el seguro asilo del eterno sueño! ¡Cómo la increparía otras, acusándola de egoísmo, ingratitud y abandono!  -«¡No has querido seguirme!» -le diría-. «¡Has desertado de la batalla, dejándome solo, enfrente de mi destino!» Y, a la verdad, la desaparición de Moraima en tal instante, más que un inevitable eclipse decretado por la muerte, más que aquella melancólica ausencia de los finados que van a aguardarnos a otro mundo, parecía una cruenta separación en vida; algo tan desesperado y tremendo como las despedidas al pie del cadalso, o como un divorcio no deseado por una de las partes”. (Pedro Antonio de Alarcón, “La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas por seis de diligencia”).
      • “No se engañaba ciertamente el corazón de Zoraya. El grito de rebelión se dejaba oir por las calles de la ciudad, y dando por pretexto la desgraciada expedición de Muley, la pérdida de la ciudad de Alhama, y las correrías del rey Fernando, hizo que los abencerrajes, acaudillados secretamente por Aixa, se apoderasen de Boabdil, a quien su madre descolgó por la torre de Comares, y poniéndose frente a frente del rey y de sus parciales, les declaró formal batalla, que duró toda la noche del 13 de mayo de 1482, siendo adversa a los derechos de Muley, que impotente por el amor de Zoraya, permanecía con ella impasible en el palacio de los Alijares, esperando el desenlace de la fatal contienda que se libraba en las plazas y en las calles. La guardia negra al mando de Abul Cacim Venegas, y los amigos que no habían perecido, notificaron al amanecer al rey, el triste desenlace de la acción, y el estruendo del populacho en su contra, y sirviéndole de escolta le acompañaron de nuevo al Castillo de Mondújar, de donde no hacía mucho había salido con el corazón lleno de ilusiones. -Solo en este sitio y en tu compañía, es como disfruto de verdadera tranquilidad, dijo Isabel al afligido rey; quedémonos aquí mi querido Muley, y deja a Boabdil y los suyos que medren en sus deseos”. (Francisco de Paula Villa-Real Valdivia, “El libro de las tradiciones de Granada”.

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Padul-El Aguadero-Marchena-DúrcalMondújar. En Mondújar, la Gran Ruta, siguiendo los pasos de Boabdil hacia su penoso exilio, se divide, se bifurca: Unos Cronistas, dicen que tras enterrar a su esposa, Moraima, en Mondújar, Boabdil, partíó hacia sus dominios en Láujar de Andarax, y desde allí, hacia Berja y Adra, donde embarcó hacia su exilio final en el Norte de Africa; otros Cronistas, indican, que desde Mondújar, partió hacia la Costa Granadina, embarcando en Almuñécar.
    • Descripción:
      • Iniciamos el recorrido desde las puertas del Ayuntamiento de Padul, junto a la gran figura de la mamá mamut y su simpática cría, que se han convertido en los últimos tiempos en símbolos de esta localidad.
      • Toca pasear por las calles paduleñas: desde la Avenida Andalucía, donde se encuentra la sede el Ayuntamiento y las instalaciones del antiguo tranvía (Estación y Subestación eléctrica, hoy centro musical y cultural de El Padul), nos dirigimos por la calle Teatro hacia la calle San Isidro (antiguo camino de Jayena), pasando junto a interesantes enclaves locales como la Casa Grande (castillo-palacio del siglo XVI, propiedad de la familia de D. Martín Pérez de Aróstegui),  y la Iglesia parroquial de Santa María la Mayor (siglos XVI-XVIII, de estilo mudéjar, muy reformada). Bajamos por la calle Alcárceles, hasta  la calle Abenhamar (en reconocimiento al antiguo maestro de Boabdil, que era vecino de ésta localidad cuando era conocida como Al-Badul) y llegamos junto a la Fuente de los 5 caños y el Lavadero (siglos XVI-XIX). Por último pasamos junto a las tres cruces  del Calvario (obra del año 1700). Poco a poco vamos dejando la población, por el antiguo camino del tranvía, hoy Avenida Fuente de la Salud, en  dirección a la carretera N-323 que seguiremos por su arcén derecho dirección sur adoptando las debidas precauciones, ya que el tráfico es considerable.
      • A nuestra derecha, vemos la Laguna del Padul, pasando junto a la transparente alberca y fuente de Palmones de generosas, frescas y cristalinas aguas. Atravesamos fértiles vegas, huertos cuidados con mimo, con técnicas heredadas de los vasallos de Boabdil y que nos permiten ambientarnos sin dificultad en aquella época que pretendemos rememorar.
      • La Laguna se va quedando atrás y aprovechamos para refrescarnos en la fuente que hay junto al Aula de la Naturaleza del Aguadero, un estupendo centro de interpretación, que nos ofrece información medioambiental de esta zona y de la conocida como Ruta del Mamut. Vale la pena detenerse un rato para aprovechar la ocasión.
      • Llegamos ahora a Marchena, barriada de Durcal, entre grandiosos olivos, frondosos almendros y la constante variedad de productos de la fértil vega. Se nota la abundancia del agua y además las estribaciones de Sierra Nevada, majestuosamente blanca, ponen un bello telón de fondo. El canto de multitud de pájaros, hacen el resto.
      • Seguimos por la Vereda de Marchena. Dejamos a la izquierda las instalaciones de Vale (Asociación de Granada a favor de las personas con discapacidad intelectual, fundada en 1982 y declarada Entidad de Utilidad Pública). Caminamos junto a la acequia y los restos de lo que fue una frondosa zona de eucaliptos. Cruzamos la carretera GR-3208 (que lleva hacia el municipio de Villamena: Cozvíjar y Cónchar) y tras pasar junto a las Casas del Pasarín (con la chimenea de ladrillo de la antigua Fábrica de San Antonio), toca ahora descender hacia el río Durcal, por un empinado carril, que poco después se hace sendero (la Vereda de Cozvíjar) y que nos pone a las puertas de la Granja Escuela “El Molino de Lecrín” (Centro de Educación Ambiental).
      • Salvamos por un puentecillo las aguas del caudaloso río Durcal y llegamos junto al Puente Medieval, ya fuera de uso y apartado del cauce del río. Esta maciza y bien conservada construcción de piedra y argamasa, con un sólo vano y escasa luz, estuvo en servicio hasta mediado el siglo XIX, cuando se construyó el nuevo puente de piedra de la antigua carretera nacional 323. Tras atravesar el Puente Medieval, subimos por el camino de Las Fuentes, en fuerte pendiente, que nos lleva hasta el casco urbano de Durcal.
      • Pasamos por el Barrio Bajo, junto al Parque de la Estación, lugar donde se ubicaba la Estación del Tranvía, punto final de la línea y comienzo del cable aéreo con vagonetas, que partiendo desde Durcal, pasaba por Mondújar, Tablate, Rules, Vélez Benaudalla, La Gorgoracha y llegaba hasta el puerto de Motril (y que prestó servicios durante 20 años, entre 1927 y 1947).
      • Al llegar a la Plaza de España, vemos la Iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción (obra del siglo XVI,  de estilo mudéjar, que fue construida sobre un antiguo cementerio y muy reformada en el siglo XVIII), el edificio del Ayuntamiento, el Pilar de Isabel II (siglo XIX) y la estatua en bronce de la cantante Rocío Durcal, hija adoptiva de la localidad (la “reina de las rancheras”, la “Señora de la Canción”)(Maria de los Ángeles de las Heras Ortiz, Madrid, 1944/Torrelodones, 2006) (obra de la escultora madrileña Alicia Huertas inaugurada el 14 de febrero de 2009, en presencia de su viudo, el cantante Antonio Morales “Junior”).
      • Esta importante población de más de 7.000 habitantes, se nota rica y próspera. Sus gentes viven de la agricultura y son afables y muy corteses con los visitantes, algo que pudimos comprobar sobradamente en la Panadería San Blas, sitio en el que pudimos saborear exquisitos dulces típicos, elaborados siguiendo recetas y tradiciones heredadas de los moriscos de antaño.
      • Salimos de Durcal,  pasando junto a la Ermita de San Blas (siglo XVIII)(patrón de  la localidad), situada junto al antiguo camino real que llevaba desde Granada hacia las Alpujarras, volviendo a cruzar la N-323, subiendo por el pago de la Melitona y teniendo al frente a la localidad de Nigüelas (donde según D. Germán Tejerizo Linares, se ubicó Natiuola, la Primera Granada, la Garnata al Yahud de los judíos).
      • Continuamos llaneando, siguiendo las señales del sendero GR-7 (Sendero Europeo: Tarifa-Peloponeso). Cruzamos la carretera GR-400 que se dirige hacia Nigüelas. Poco después divisamos al frente, al otro lado de la depresión del río Torrente, la población de Acequias a la falda de la montaña. Comenzamos la bajada hacia el río.
      • Vadeamos el río Torrente por un puentecito y seguimos su curso, río abajo, por la Colada de la Sierra, pasando por el antiguo tejar que hay junto a la base del impresionante viaducto de la autovía de la costa, construido para superar la depresión del río Torrente y el Barranco del Pleito.
      • Disfrutando de unas hermosas vistas panorámicas del pintoresco Valle de Lecrín, llegamos hasta la población de Mondújar, pasamos junto al Parque de la Memoria Histórica y junto a su Iglesia parroquial de la Encarnación, antigua mezquita, damos por terminada esta etapa.
      • De nuevo, Francisco de Paula Villa-Real Valdivia (1848-1908), nos habla de su pueblo: “Sobre las naturales excelencias de estos pueblos, álzase orgulloso el de Mondújar, con su vetusto castillo y su vegetación riquísima, sus históricos recuerdos, que parecen hermanados con su posición topográfica, en el Valle de Lecrín, al pié de Sierra Nevada y al abrigo de otro cerro elevadísimo, como para guardar con sigiloso respeto uno de los más preciados tesoros de la civilización y el arte Mahometanos. En la falda de ese cerro, descollaba majestuoso el castillo, la morada regia de Muley Hacem y su perjura favorita: sólo nos queda hoy del mismo los fragmentos que atestiguan su grandeza, como solo nos resta de aquella civilización y aquel poder, el recuerdo más o menos brillante de sus pasadas glorias”.

Panorámica de Acequias. Al pie, el valle del rio Nigüelas.

  • Recorrido: Lineal, 16,3 kms
  • Dificultad: Requiere una preparación física Media y la ruta es de trazado Fácil. Tiene un grado 50 IBP. Ver más datos IBP aquí>>>
  • Tiempo en movimiento: 4h y 4 min.
  • Acumulado: 272 m subiendo; 297 m bajando.
  • Media en movimiento: 4,1 kms/h
  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

Captura de pantalla completa 23032017 112647.bmp

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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento en Mondújar.
    • Gastronomía: Destacamos los exquisitos dulces elaborados según ancestral tradición morisca de la Panadería San Blas de Dúrcal. Los platos más típicos de las localidades de Acequías, Béznar y Mondújar son: el puchero de hinojos y el remojón de naranjas. Para comer los platos del Valle de Lecrín recomendamos el Bar-Restaurante Garvi en Mondújar.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: Centro Visitantes El Aguadero, Lagunas de El Padul.
P3150081-PANO

Valle del rio Nigüelas, accediendo a Mondújar.


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