a4 De Padul a Mondújar

p2230002Plaza de la Iglesia en Padul

  • Introducción histórica:
    • DESCRIPCIÓN FÍSICA DE BOABDIL:
      • “Era rubio, de mediana estatura, más bien alto y esbelto, de ojos claros de luz, tez pálida y semblante tranquilo, su porte era majestuoso, y en los momentos más difíciles, demostró siempre su valeroso corazón y su arrogancia de raza”. “30 años, esbelto, rostro ovalado, ojos grandes y lánguidos, pómulos algo sumidos, labios gruesos, boca pequeña, barbilla barbada, vello tirando a rubio, ojos claros, piel ligeramente atezada por el sol”.
      • “Su rostro, grave y digno, era de singular blancura, aunque algo pálido; el cuerpo, de regulares proporciones, ni flaco ni grueso; elevada su estatura”. (Alonso de Palencia, “Guerra de Granada”).
      • “Aún no había cumplido sus 30 años,  y gozaba por lo tanto del vigor y lozanía de la edad viril; era de esbelta y gentil apostura, pues el epíteto de “Chico”, le fue aplicado por su edad, y no por su mezquina corpulencia; tenía recia y poblada barba, color pálido y bellos ojos negros”. (Francisco Fernández de Córdoba, Abad de Rute, “Historia y descripción de la antigüedad y descendencia de la Casa de Córdoba”).
      • “Fue, en realidad, el último califa granadino, un pobre hombre sin ventura, víctima de la habilidad de su enemigo, que hubo de vencerlo tanto por la intriga como por las armas, aislándolo a fuerza de conjuras, de las que no se supo defender”. (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • Un mes antes de su partida hacia el exilio, desentierra a sus antepasados en la Ráuda Real de La Alhambra, y los traslada, en fardos (sudarios cosidos por los pies y la cabeza y atados por cinchos al pecho y las rodillas), de noche, con el mayor sigilo, cuando todos duermen en la ciudad y con los cascos de las caballerías entrapados, hasta el lugar donde ha mandado construir su nueva morada eterna: en Móndújar, a los pies de su rocosa e inexpugnable fortaleza.
      • Cuando Boabdil, parte hacia su exilio, hace una parada obligada en Mondújar, para cumplimentar a sus antepasados…  Nota: Con el tiempo, se ha perdido el conocimiento del lugar donde se ubicó la nueva Ráuda Real Nazarí de Mondújar… se cree que se puede encontrar bajo los restos del antiguo cementerio cristiano de Mondújar (a unos 50 metros del edificio de la Iglesia, antigua mezquita)… también se dice que puede estar en las escarpadas laderas del castillo… pero hasta el día de hoy, no ha sido encontrada…
      • Boabdil, volverá, por última vez, a Mondújar, entre Julio y Agosto, del año siguiente, 1493, para dar enterramiento a los restos de su esposa, Moraima, la última Reina de Granada, y la única mujer de su vida… fallecida en su residencia de Laujar de Andarax.
    • TESTIMONIO:
      • “Boabdil, sabe que es el último, que con él acaba su Dinastía, y por eso, desentierra a sus antepasados, para llevárselos con él, al exilio, al destierro, para que no sean profanados, ni turben su descanso”. (Antonio Enrique, “Boabdil, el príncipe del día y de la noche”).
      • “¡Aciaga estrella la de aquel hombre, efectivamente desventurado! ¡En el momento de partir para un destierro perpetuo, perdía a la dulce compañera de su vida, al único ser que hubiera podido hacerle soportable la expatriación! El ánimo se detiene contristado a considerar al mísero proscrito, sobre todo en el horrible trance de esconder el cadáver de su esposa en aquella amada y esquiva tierra que él iba a abandonar para siempre… ¡Acaso cavó por sí solo la negra sepultura, en su amante recelo de que llegase a ser descubierta y profanada algún día!… – Ello es que nadie ha sabido jamás dónde fue enterrada Moraima, ni ya es de temer que den con ella los anticuarios. ¡Triste Boabdil! ¡Cómo envidiaría unas veces a la que había compartido con él el trono de Granada, al ver que ella se quedaba al fin en el suelo patrio, refugiada en el seguro asilo del eterno sueño! ¡Cómo la increparía otras, acusándola de egoísmo, ingratitud y abandono!  -«¡No has querido seguirme!» -le diría-. «¡Has desertado de la batalla, dejándome solo, enfrente de mi destino!» Y, a la verdad, la desaparición de Moraima en tal instante, más que un inevitable eclipse decretado por la muerte, más que aquella melancólica ausencia de los finados que van a aguardarnos a otro mundo, parecía una cruenta separación en vida; algo tan desesperado y tremendo como las despedidas al pie del cadalso, o como un divorcio no deseado por una de las partes”. (Pedro Antonio de Alarcón, “La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas por seis de diligencia”).
      • “No se engañaba ciertamente el corazón de Zoraya. El grito de rebelión se dejaba oir por las calles de la ciudad, y dando por pretexto la desgraciada expedición de Muley, la pérdida de la ciudad de Alhama, y las correrías del rey Fernando, hizo que los abencerrajes, acaudillados secretamente por Aixa, se apoderasen de Boabdil, a quien su madre descolgó por la torre de Comares, y poniéndose frente a frente del rey y de sus parciales, les declaró formal batalla, que duró toda la noche del 13 de mayo de 1482, siendo adversa a los derechos de Muley, que impotente por el amor de Zoraya, permanecía con ella impasible en el palacio de los Alijares, esperando el desenlace de la fatal contienda que se libraba en las plazas y en las calles. La guardia negra al mando de Abul Cacim Venegas, y los amigos que no habían perecido, notificaron al amanecer al rey, el triste desenlace de la acción, y el estruendo del populacho en su contra, y sirviéndole de escolta le acompañaron de nuevo al Castillo de Mondújar, de donde no hacía mucho había salido con el corazón lleno de ilusiones. -Solo en este sitio y en tu compañía, es como disfruto de verdadera tranquilidad, dijo Isabel al afligido rey; quedémonos aquí mi querido Muley, y deja a Boabdil y los suyos que medren en sus deseos”. (Francisco de Paula Villa-Real Valdivia, “El libro de las tradiciones de Granada”.

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Padul-El Aguadero-Marchena-DúrcalMondújar. En Mondújar, la Gran Ruta, siguiendo los pasos de Boabdil hacia su penoso exilio, se divide, se bifurca: Unos Cronistas, dicen que tras enterrar a su esposa, Moraima, en Mondújar, Boabdil, partíó hacia sus dominios en Láujar de Andarax, y desde allí, hacia Berja y Adra, donde embarcó hacia su exilio final en el Norte de Africa; otros Cronistas, indican, que desde Mondújar, partió hacia la Costa Granadina, embarcando en Almuñécar.
    • Descripción:
      • Iniciamos el recorrido desde las puertas del Ayuntamiento de Padul, junto a la gran figura de la mamá mamut y su simpática cría, que se han convertido en los últimos tiempos en símbolos de esta localidad.
      • Toca pasear por las calles paduleñas: desde la Avenida Andalucía, donde se encuentra la sede el Ayuntamiento y las instalaciones del antiguo tranvía (Estación y Subestación eléctrica, hoy centro musical y cultural de El Padul), nos dirigimos por la calle Teatro hacia la calle San Isidro (antiguo camino de Jayena), pasando junto a interesantes enclaves locales como la Casa Grande (castillo-palacio del siglo XVI, propiedad de la familia de D. Martín Pérez de Aróstegui),  y la Iglesia parroquial de Santa María la Mayor (siglos XVI-XVIII, de estilo mudéjar, muy reformada). Bajamos por la calle Alcárceles, hasta  la calle Abenhamar (en reconocimiento al antiguo maestro de Boabdil, que era vecino de ésta localidad cuando era conocida como Al-Badul) y llegamos junto a la Fuente de los 5 caños y el Lavadero (siglos XVI-XIX). Por último pasamos junto a las tres cruces  del Calvario (obra del año 1700). Poco a poco vamos dejando la población, por el antiguo camino del tranvía, hoy Avenida Fuente de la Salud, en  dirección a la carretera N-323 que seguiremos por su arcén derecho dirección sur adoptando las debidas precauciones, ya que el tráfico es considerable.
      • A nuestra derecha, vemos la Laguna del Padul, pasando junto a la transparente alberca y fuente de Palmones de generosas, frescas y cristalinas aguas. Atravesamos fértiles vegas, huertos cuidados con mimo, con técnicas heredadas de los vasallos de Boabdil y que nos permiten ambientarnos sin dificultad en aquella época que pretendemos rememorar.
      • La Laguna se va quedando atrás y aprovechamos para refrescarnos en la fuente que hay junto al Aula de la Naturaleza del Aguadero, un estupendo centro de interpretación, que nos ofrece información medioambiental de esta zona y de la conocida como Ruta del Mamut. Vale la pena detenerse un rato para aprovechar la ocasión.
      • Llegamos ahora a Marchena, barriada de Durcal, entre grandiosos olivos, frondosos almendros y la constante variedad de productos de la fértil vega. Se nota la abundancia del agua y además las estribaciones de Sierra Nevada, majestuosamente blanca, ponen un bello telón de fondo. El canto de multitud de pájaros, hacen el resto.
      • Seguimos por la Vereda de Marchena. Dejamos a la izquierda las instalaciones de Vale (Asociación de Granada a favor de las personas con discapacidad intelectual, fundada en 1982 y declarada Entidad de Utilidad Pública). Caminamos junto a la acequia y los restos de lo que fue una frondosa zona de eucaliptos. Cruzamos la carretera GR-3208 (que lleva hacia el municipio de Villamena: Cozvíjar y Cónchar) y tras pasar junto a las Casas del Pasarín (con la chimenea de ladrillo de la antigua Fábrica de San Antonio), toca ahora descender hacia el río Durcal, por un empinado carril, que poco después se hace sendero (la Vereda de Cozvíjar) y que nos pone a las puertas de la Granja Escuela “El Molino de Lecrín” (Centro de Educación Ambiental).
      • Salvamos por un puentecillo las aguas del caudaloso río Durcal y llegamos junto al Puente Medieval, ya fuera de uso y apartado del cauce del río. Esta maciza y bien conservada construcción de piedra y argamasa, con un sólo vano y escasa luz, estuvo en servicio hasta mediado el siglo XIX, cuando se construyó el nuevo puente de piedra de la antigua carretera nacional 323. Tras atravesar el Puente Medieval, subimos por el camino de Las Fuentes, en fuerte pendiente, que nos lleva hasta el casco urbano de Durcal.
      • Pasamos por el Barrio Bajo, junto al Parque de la Estación, lugar donde se ubicaba la Estación del Tranvía, punto final de la línea y comienzo del cable aéreo con vagonetas, que partiendo desde Durcal, pasaba por Mondújar, Tablate, Rules, Vélez Benaudalla, La Gorgoracha y llegaba hasta el puerto de Motril (y que prestó servicios durante 20 años, entre 1927 y 1947).
      • Al llegar a la Plaza de España, vemos la Iglesia parroquial de la Inmaculada Concepción (obra del siglo XVI,  de estilo mudéjar, que fue construida sobre un antiguo cementerio y muy reformada en el siglo XVIII), el edificio del Ayuntamiento, el Pilar de Isabel II (siglo XIX) y la estatua en bronce de la cantante Rocío Durcal, hija adoptiva de la localidad (la “reina de las rancheras”, la “Señora de la Canción”)(Maria de los Ángeles de las Heras Ortiz, Madrid, 1944/Torrelodones, 2006) (obra de la escultora madrileña Alicia Huertas inaugurada el 14 de febrero de 2009, en presencia de su viudo, el cantante Antonio Morales “Junior”).
      • Esta importante población de más de 7.000 habitantes, se nota rica y próspera. Sus gentes viven de la agricultura y son afables y muy corteses con los visitantes, algo que pudimos comprobar sobradamente en la Panadería San Blas, sitio en el que pudimos saborear exquisitos dulces típicos, elaborados siguiendo recetas y tradiciones heredadas de los moriscos de antaño.
      • Salimos de Durcal,  pasando junto a la Ermita de San Blas (siglo XVIII)(patrón de  la localidad), situada junto al antiguo camino real que llevaba desde Granada hacia las Alpujarras, volviendo a cruzar la N-323, subiendo por el pago de la Melitona y teniendo al frente a la localidad de Nigüelas (donde según D. Germán Tejerizo Linares, se ubicó Natiuola, la Primera Granada, la Garnata al Yahud de los judíos).
      • Continuamos llaneando, siguiendo las señales del sendero GR-7 (Sendero Europeo: Tarifa-Peloponeso). Cruzamos la carretera GR-400 que se dirige hacia Nigüelas. Poco después divisamos al frente, al otro lado de la depresión del río Torrente, la población de Acequias a la falda de la montaña. Comenzamos la bajada hacia el río.
      • Vadeamos el río Torrente por un puentecito y seguimos su curso, río abajo, por la Colada de la Sierra, pasando por el antiguo tejar que hay junto a la base del impresionante viaducto de la autovía de la costa, construido para superar la depresión del río Torrente y el Barranco del Pleito.
      • Disfrutando de unas hermosas vistas panorámicas del pintoresco Valle de Lecrín, llegamos hasta la población de Mondújar, pasamos junto al Parque de la Memoria Histórica y junto a su Iglesia parroquial de la Encarnación, antigua mezquita, damos por terminada esta etapa.
      • De nuevo, Francisco de Paula Villa-Real Valdivia (1848-1908), nos habla de su pueblo: “Sobre las naturales excelencias de estos pueblos, álzase orgulloso el de Mondújar, con su vetusto castillo y su vegetación riquísima, sus históricos recuerdos, que parecen hermanados con su posición topográfica, en el Valle de Lecrín, al pié de Sierra Nevada y al abrigo de otro cerro elevadísimo, como para guardar con sigiloso respeto uno de los más preciados tesoros de la civilización y el arte Mahometanos. En la falda de ese cerro, descollaba majestuoso el castillo, la morada regia de Muley Hacem y su perjura favorita: sólo nos queda hoy del mismo los fragmentos que atestiguan su grandeza, como solo nos resta de aquella civilización y aquel poder, el recuerdo más o menos brillante de sus pasadas glorias”.

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  • Recorrido: Lineal, 16,3 kms
  • Dificultad: Requiere una preparación física Media y la ruta es de trazado Fácil. Tiene un grado 50 IBP. Ver más datos IBP aquí>>>
  • Tiempo en movimiento: 4h y 4 min.
  • Acumulado: 272 m subiendo; 297 m bajando.
  • Media en movimiento: 4,1 kms/h
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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento en Mondújar.
    • Gastronomía: Destacamos los exquisitos dulces elaborados según ancestral tradición morisca de la Panadería San Blas de Dúrcal. Los platos más típicos de las localidades de Acequías, Béznar y Mondújar son: el puchero de hinojos y el remojón de naranjas. Para comer los platos del Valle de Lecrín recomendamos el Bar-Restaurante Garvi en Mondújar.
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: Centro Visitantes El Aguadero, Lagunas de El Padul.

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a3 De Alhendín a Padul

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Plaza de la Iglesia y del Ayuntamiento en Alhendín

  • Introducción histórica:
    • REFLEXIÓN DE BOABDIL: “La perdición ha sido por nosotros mismos, por el empecinamiento en la lucha de nuestros propios linajes, el pabellón rojo de nuestra Dinastía se ha teñido con nuestra propia sangre”.
    • TESTIMONIO:
      • “Cuando pasamos por la Venta del Suspiro del Moro eran las diez menos algunos minutos. Estábamos a dos leguas y media de Granada. Desde allí se distinguía, como desde un mirador, no sólo la ciudad, sino toda su comarca, toda su campiña, todo su cielo esplendoroso: panorama inmenso, deslumbrador, matizado de mil colores e inundado de una luz de paraíso, siquier velado en algunos puntos por tenues girones de transparente niebla, entre cuyas rotas gasas relucían las acequias y los ríos, como cintas de cristal, o salían, del seno de pardos olivares y de los pliegues de graciosas colinas, modestos campanarios y azuladas columnas de humo, marcando la situación de numerosos lugares, aldeas y caseríos… Granada, se veía blanquear a lo lejos, tendida en los cerros umbrosos de la Alhambra y del Albaicin, como una odalisca envuelta en cándido alquicel, echada sobre oscuros almohadones… Ya no se percibían sus pormenores y detalles… Sólo se divisaba una elegante ráfaga de blancura, intensamente alumbrada por el sol, bajo el risueño azul del purísimo firmamento. Aquel crítico punto era, por consiguiente, el lugar en que Boabdil dio el supremo adiós a la ciudad en que había nacido, que había sido suya, y que no debía de volver a ver en toda su vida” (Pedro Antonio de Alarcón, “La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas por seis de diligencia”).
      • “Espoleé a mi caballo hasta llegar a lo alto de una roca, donde Boabdil lanzó su última exclamación de dolor al volver los ojos después de dirigir su mirada de despedida: aún se le llama El último suspiro del moro. ¿A quién puede extrañar su angustia al verse arrojado de semejante reino y semejante morada? Con la Alhambra, le parecía abandonar todos los honores de su linaje y todas las glorias y delicias de la vida”. (Washington Irving, “Cuentos de la Alhambra”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • “En llegando a un viso que está cerca del lugar del Padul, que es de donde últimamente se descubre la ciudad, volvió a mirarla, y poniendo los ojos en aquellos alcázares que dexaba perdidos, comenzó a sospirar reciamente y dixo “Alabaquivar” (Allah Akbar = Dios es Grande), que es como si dixéramos “Dominus deus sabaoth”, poderoso Señor Dios de las Batallas… …Después llamaron los moros aquel viso el Fex de Alabaquibar en memoria de éste suceso”. (Luis del Mármol Carvajal, “Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada”).
      • El camino militar de Granada tenía dos ramales: uno que venía desde Alhendín y otro por La Zubia y Dílar. Ambos se juntaban en las cercanías del Barranco de la Cueva de la Teta, para subir por las Hoyas Bajas al Puerto de las Calaveras (1.127 metros de altitud), cercano a las Minas del Viento en el Cerro del Manar, desde allí bajaba por el Barranco de las Rajas hasta el Puntal, donde estaba el campamento militar.
      • El lugar desde donde Boabdil, contempló por última vez la vista de Granada, situado junto al Puerto de las Calaveras, es conocido en Otura como Cerro de las Lágrimas, y en el Padul, como Loma del Viento.
      • La leyenda del llanto de Boabdil, al divisar por última vez Granada desde el “Suspiro del Moro”, fue una invención, en 1526, de Antonio de Guevara, Obispo de Guadix y de Mondoñedo,  que copió en una de sus “Epístolas familiares” (dirigidas a don García de la Vega) y después contó a la emperatriz doña Isabel de Portugal, durante su estancia en Granada, de viaje de luna de miel.
    • LEYENDA:
      • “Detente, Boabdil, y mira por última vez a tu perdida Granada, porque cuando hayas bajado la vertiente opuesta de esa colina, ya, aunque vuelvas atrás los tristes ojos, no volverás a ver a tu ciudad. … El rey había llegado a una colina a dos leguas de Granada. En la cima de la colina se veía una estrecha quebradura, desde la cual se divisaba por última vez a Granada. El rey, al llegar a aquella quebradura, se detuvo, echó pie a tierra, extendió los brazos hacia su querida Granada, y cayó de rodillas. Y cayó de rostro contra el suelo, rompiendo en amargo llanto. … Montó a caballo, se volvió al oriente, y partió. Al partir, la yegua, dicen que dejó señaladas las herraduras en la roca, y aún se muestran hoy al viajero aquellas señales. Los moros, en  memoria de aquella tristísima despedida, llamaron al alto del Padul, a la quebradura donde se prosternó el rey, “Ojo de Lágrimas”, y los castellanos le señalan todavía con el nombre de “Suspiro del Moro”. (Manuel Fernández González, “La Alhambra: leyendas árabes”).
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Panorámica de Granada desde el Puerto de las Calaveras


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Alhendín, Otura, Campo Santa Clara Golf, Cerro de las Lágrimas, Puerto de las Calaveras, El Puntal, Padul.
    • Descripción:
      • Iniciamos este recorrido desde la Plaza España de Alhendín, junto al Ayuntamiento y la Iglesia Parroquial. Por la calle Aurora, llegamos hasta el Parque de la Estación, donde antiguamente se ubicó la Estación del Tranvía (en servicio durante casi 53 años, entre 1921 y 1974) y cuyo edificio rehabilitado en 2012, alberga el Bar Restaurante “El Tranvía”. Subimos por la Avenida Andalucia hasta las Eras Altas, donde se encuentra el Calvario de “Las tres cruces” (1877). Dejamos el casco urbano de Alhendín, y por el Camino de la fuente, tomamos dirección hacia la Autovia de Sierra Nevada (a-44), que atravesamos por una alcantarilla/paso peatonal que en primera instancia nos sitúa en la vía de servicio del lado izquierdo dirección Motril. A unos 200 metros, nos desviamos a la izquierda, por el Camino de la Pontanilla, que en suave subida nos lleva directamente hasta la población de Otura.
      • Callejeamos por Otura, pasando junto a la Ermita del Señor de la Calle, para dirigirnos hasta la Plaza de España en la que se encuentra el Ayuntamiento y la Iglesia de Ntra Señora de la Paz, del siglo XVI, antigua mezquita. Por la Calle Real seguimos hasta encontrar la carretera que va a Dílar, para en dirección sur, por la Calle  Juan Carlos I ,y en constante subida, adentrarnos de lleno en las urbanizaciones que han proliferado junto al campo Santa Clara Golf, que se constituye en una impenetrable alambrada barrera que hemos de ir bordeando irremediablemente, teniendo como referencia el barranco de Los Lobos que no abandonaremos a partir de ahora.
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Últimas urbanizaciones de Otura

  • Nos vamos retirando subiendo, de las urbanizaciones y del campo de golf dirección sur, teniendo el barranco de Los Lobos a la izquierda y accediendo a territorio protegido y señalizado como Parque Natural. La vegetación cambia a pinos, olorosas aulagas, romero y tomillo. Estamos de lleno en zona de típico bosque mediterráneo. En frente nuestra, dirección sur, estribaciones de la Sierra del Manar, que vamos a superar subiendo por el Puerto de las Calaveras, pasando de los 820 m de altura a la que se encontraba el Campo de Golf, hasta los 1140 m a los que se encuentra el mencionado puerto. Este punto es el último lugar desde el que se puede contemplar, en la lejanía, la ciudad de Granada, que vemos envuelta en un oscuro velo propio de una elevada contaminación.
  • En dirección Sur, ya divisamos la plataforma superior del Valle de Lecrín. Traigo aquí a colación unas palabras de Francisco de Paula Villa-Real Valdivia (1848-1908), Catedrático y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada y natural de Mondújar: “Existe en la provincia de Granada un espacio feraz y delicioso, verdadero paraiso de Andalucía, comarca dispuesta siempre por naturaleza a la fiesta y al placer, y que ya desde la dominación de los árabes, fue apellidada con razón VALLE DE LECRÍN, el recinto de la alegría.   Serpenteando su camino por hermosísimos huertos y productivos caseríos, ofrece la perspectiva más agradable que imaginarse puede, y lleva al alma ideas de alegría espontánea, que allí la naturaleza inspira. Los recuerdos históricos agradablemente se suceden, y en delicioso armónico concierto, van hermanándose con el pintoresco paisaje y la feracidad del suelo”.
  • Toca ahora acometer un fuerte y continuado descenso por un sendero que va bordeando el barranco de La Raja, con abundante piedra suelta que debe acometerse con toda la precaución y usando bastones a ser posible.
  • A nuestros pies encontramos la urbanización de El Puntal, a la que debemos acceder girando a la derecha para superar el barranco de La Raja que hemos venido descendiendo y tomando un sendero que poco a poco nos mete en las primeras construcciones de la urbanización.
  • Callejeamos por la Urbanización El Puntal. Seguimos en claro descenso por inclinadas y fuertes rampas y escalinatas hasta llegar a la carretera N-323 Granada-Motril, que superamos por un gran paso elevado. Caminamos a continuación por el lado derecho de la carretera, hasta llegar a las primeras naves del polígono industrial del Padul, donde giramos a la derecha, por la Avenida Constitución. Continuamos por el Camino Viejo de Motril. Atravesamos el Camino del Tranvía (ya hoy asfaltado) y al llegar junto a la Cruz de Santa Elena,  nos desviamos a la izquierda, para poco a poco, acceder a la población del Padul, exactamente a la puerta de su ayuntamiento, en la que las figuras de una gran mamut y su cria, símbolos de esta villa, nos reciben amistosamente, dando en este punto por finalizada esta etapa.
    • Índice dificultad IBP: Media, 60. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Recorrido: 16,6 kms
    • Dificultad: Media. Se recomienda el uso de calzado adecuado y de bastones, sobre todo en el descenso del Puerto de las Calaveras a la urbanización de El Puntal.
    • Tiempo en movimiento: 4 h 4 min
    • Acumulado: 505 m subiendo; 497 m bajando
    • Media en movimiento: 4,07 kms/h
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Mamut y su cria junto a la puerta del ayuntamiento del Padul