a2 De Santa Fé a Alhendín

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Puerta de salida de Santa Fe

  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO
      • “Boabdil no llegaba del mismo Granada, sino del que había sido campamento de los cristianos; del Real de Santafé, situado en medio de la Vega. Allí había permanecido desde la memorable mañana del 2 de Enero, en que entregó humildemente a los Reyes Católicos, a las puertas de aquella capital que abandonaba para que la ocupasen ellos, las llaves de la codiciada Alhambra y el anillo real de los Alhamares… Durante los diez o doce días transcurridos desde entonces, el infortunado descendiente de cien monarcas, tolerado huésped en las ya desiertas tiendas de sus triunfantes enemigos, había ido enviando de noche a la Alpujarra (a aquel irrisorio Señorío que le dejaban como una limosna) todas sus riquezas y equipajes, con muchos súbditos fieles, resueltos a seguir su destino…- ¡Entre tanto, D. Fernando Y Dª Isabel, príncipes venturosos, habitaban el palacio árabe de la Alhambra, donde el Gran Capitán y otros veteranos de la Conquista traducían a las damas de la corte las inscripciones poéticas de sus afiligranados patios y camarines! Era, pues, una mañana de mediados de Enero. La hora debía de ser entre las siete y las ocho, puesto que Boabdil, según todos los historiadores, había salido de Santa Fé mucho antes de apuntar el alba, a fin de sustraer su ignominiosa partida a la humillante curiosidad de los pueblos de la Vega… Iban con él su adusta madre, su dulce y bella esposa Moraima, su tierno hijo (que había estado como rehén en el campo castellano, y a quien Isabel La Católica llamaba el Infantico y quería mucho), una hermana, cuya figura no determinan las historias, y algunos visires, palaciegos y criados. Zoraya, la otra viuda de Muley Hacem, no pensó ni por un momento en acompañar a los proscritos, sino que ya se proporcionaba, para ella y para sus hijos Cad y Nazar un porvenir mucho más cómodo en la corte de los cristianos, cuya Religión fue la primera y había de ser la última de aquella aprovechada beldad, tan conocida luego con el nombre de Dª Isabel de Solís”. (Pedro Antonio de Alarcón, “La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas por seis de diligencia”).
    • RECORDANDO EL PASADO
      • Mayo 1486: Fernando el Católico sale con un ejército de 12.000 jinetes y 40.000 peones para sitiar Loja, llave de la Vega de Granada. Salió Boabdil con decisión y valentía a la cabeza de los Gomérez y de los Abencerrajes, y llegado a Loja, atacó con denuedo, metiéndose en la plaza por los arrabales y dando ánimo a los sitiados. Después de múltiples encuentros y asaltado la villa, herido por dos veces, Boabdil se retiró al castillo. Allí fue a conferenciar con él, Gonzalo Fernández de Córdoba, que le propuso la Capitulación: “Señoría, ¿ porqué no se somete a la razón y a la ventura de ser amigo de mi Señor y Rey ?”. A lo que Boabdil, le respondió: “Ya que Alá lo manda y el Hado de mi estrella lo quiere, hágase la voluntad del Destino. Tomad éste alcázar, joya de mis Reinos, lo único que os pido es compasión para sus moradores”. Entre Boabdil y Gonzalo se entabló una verdadera amistad, que se vería afianzada en el futuro.
      • 15 Julio 1490: Boabdil sitia la plaza de Alhendín (al-Hamdan) defendida por el Alcaide, don Mendo de Quijada. Las fuerzas castellanas habían sido avisadas del ataque por el traidor Comixa. Lucha sangrienta y encarnizada, seguida por la escala de los muros del castillo, y con ayuda de pólvora es volada la torre y tomada la plaza. En respuesta, Fernando el Católico ordena la tala de las plantaciones de la Vega de Granada.
      • “Mientras tanto, y en 6 de Ramadán del año 895 (23 de julio de 1490), el Emir Abu Abdallah (Boabdil) ponía sitio a la alquería de Alhendín, defendida por un fuerte castillo y abastecida de muchas municiones, hombres y máquinas de guerra. Había hecho el rey de Castilla en torno a la torre principal y en ella misma tales obras de defensa, que a todos los que miraban su solidez, elevación y fortaleza, les parecían inexpugnables. Así lo creía también la gente de Granada. Sin embargo, después de batir sus muros, abrir brecha en ellos con la artillería y dar varios asaltos, en que muchos musulmanes sufrieron el martirio, lograron los sitiadores apoderarse de los tres primeros recintos y demoler las torres que los defendían, obligando a los defensores a retraerse a una muy grande, que era la ciudadela; pero habiendo sido también horadada y desportillada hasta el punto de amenazar desplomarse y sepultar a la guarnición en sus ruinas, se entregó a discreción en número de 180 hombres entre cristianos y mortadíes, cayendo en manos de los granadinos todos sus víveres y máquinas de guerra. Dueño del castillo, regresó el Emir Abu Abdallah con su ejército a la capital el 11 de Ramadán (28 de Julio)”. (Leopoldo de Aguilaz Yanguas, “Reseña histórica de la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos según los cronistas árabes”).
    • RECORDANDO EL PASADO.
      • Martes, 14 de julio de 1491: “Las sombras de la noche se condesaban sobre el extenso campamento de Santa Fe, y en medio de la nocturna oscuridad veíase a las estrellas brillar claras y serenas, reverberando sobre las blancas tiendas, que parecían montones de nieve. En ésto, incendióse una cortina en el pabellón donde velaba la Reina, y el viento, propagó con su aliento la destructora llama, comunicándola a las demás tiendas con la celeridad del relámpago. Resultaba verdaderamente desgarrador el cuadro que ofrecía aquella aglomeración de lonas, convertidas, en un vivo simulacro del infierno. De vez en cuando fuertes detonaciones estremecían la tierra, y los depósitos de pólvora aumentaban el incendio, causando docenas de víctimas. El Rey, asistido de los capitanes que se agrupaban alrededor de él, afanábase en vano por imponer el orden entre sus soldados, que a la luz de las llamas más parecían fantasmas del averno que verdaderas criaturas humanas.  A la fantástica luz de aquella inmensa hoguera, parecían verse más cerca las torres y edificios de Granada. Por parte de los cristianos, era de temer que el enemigo aprovechase aquellos momentos para lograr, a poca costa, su completo exterminio. Los asombrados granadinos habían acudido a la muralla por si el fuego era la señal de alguna estratagema. El fuego continuó rápido y devorador, mientras tuvo materiales que alimentaran sus destructoras llamas, y aquella misma noche, la oscuridad que había cobijado una ciudad alegre y populosa, volvió a condensarse sobre un montón de cenizas, que el viento esparció por todo el campo de la vega. Apenas el crepúsculo matutino empezó a descender de las nevadas cumbres de la sierra, el ejército cristiano abandonaba en masa su destruido campamento y se dirigía, con aire retador, hacia Granada. Boabdil reunió a sus principales jefes militares y poco después los clarines sonaban en todas las plazas de Granada llamando urgentemente a los soldados.  Boabdil, al frente de su ejército, soltó la rienda de su caballo, y atravesando rápidamente el sombrío arco, fué el primero que salió al campo, en aquel día memorable, último en que iba a defender con las armas el reino y la corona”.  (Fidel Fernández Martínez, “Boabdil”).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Santa Fe, Belicena, El Ventorrillo, Gabia la Grande, Gabia la Chica, Alhendín.
    • Descripción:
      • Iniciamos el recorrido desde el corazón de Santa Fe, en la Plaza de España o de la Hispanidad, lugar en el que se encuentran enclavados los edificios históricos y más importantes de esta localidad, destacando la  Iglesia de la Encarnación y el Ayuntamiento. Después de disfrutar de tan espaciosa plaza, nos dirigimos hacia la Puerta del Sur, la que busca la costa dirección Motril, por la que salió Boabdil con su comitiva hacia el destierro. Entramos curioseando en el Mercado Municipal de Abastos para empezar a andar por el Camino de Santa Teresa, dirección Belicena.
      • A partir de ahora, nos adentramos en la ya cada vez más extinguida Vega Granadina, pudiendo contemplar pequeñas huertas y secaderos de tabaco, testigos mudos de un cultivo que poco a poco ha ido perdiendo trascendencia económica, estando prácticamente desaparecido. La línea de la última autovía cruza in misericorde la vega, una nueva herida que hiere la fértil tierra.
      • Bordeamos Belicena, y pasamos ante El Ventorrillo, con la misma tónica anteriormente mencionada: la vega que desaparece y se rinde ante urbanizaciones, mastodónticas columnas de alta tensión, polígonos industriales…
      • A los 8 kms aproximadamente, vemos aparecer las primeras casas de Gabia la Grande, y a la izquierda las ruinas del Criptopórtico o Baptisterio romano que recomendamos visitar.
      • Paseamos ahora por el centro de Gabia la Grande pasando junto a la Plaza del Ayuntamiento que tiene antiguas casas muy bien conservadas, para acercarnos después hasta la Plaza del Torreón o del Fuerte, una construcción árabe del siglo XIV y luego pasar junto a la facha neogótica de la principal iglesia gabirra que guarda en su interior a su patrona, la Virgen de las Nieves.
      • Abandonamos Gabia la Grande, para finalmente cruzando las casas de Gabia la Chica, llegar a la Plaza del Ayuntamiento e iglesia de Alhendín, lugar en el que damos por concluida esta etapa.
    • Indice dificultad IBP: Fácil, 39. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Recorrido: Lineal, 14,213 kms
    • Dificultad: Fácil
    • Tiempo en movimiento: 3 h 19 min
    • Acumulado: Prácticamente llano, 145 m subiendo; 12 m bajando.
    • Media: 4,28 kms/h
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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento en Alhendín.
    • Gastronomía: Piononos de Santa Fe. Pescaíto en Alhendín (Restaurante Nuevo Pescaíto).
    • Transporte: ALSA
    • Lugares a visitar: En Santa Fe, la Plaza de España o de la Hispanidad, Iglesia de la Encarnación y las Puertas de acceso a la localidad; en Gabia la Grande el Criptopórtico romano, el Torreón del Fuerte; y en Alhendín, la plaza del Ayuntamiento.

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Plaza del Ayuntamiento en Alhendín

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a1 De Granada a Santa Fé

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Rendición de Granada. Boabdil entrega las llaves a los Reyes Católicos.

  • Introducción histórica:
    • TESTIMONIO.: “Se me ha injuriado como perdedor del Reino; sin embargo, nadie se ha ocupado de averiguar cómo fui de veras ni si luché con todas mis fuerzas… A nadie se le ha ocurrido que acaso fuese yo -y no por rey- la mejor personificación de un pueblo condenado a abandonar el Paraíso… He sido más tiempo súbdito que rey, exiliado más que coronado. Este manuscrito acaso contenga lo que jamás un hijo debe saber de un padre, pero he ejercido tan poco tiempo de ello… el mayor de vosotros aún no tenía dos años cuando fue empleado como rescate mío. Apenas hemos vivido juntos. Mis antepasados hicieron Granada, y la deshice yo. Lo que temí perder ya lo he perdido, lo que esperé ganar ya no lo espero. Mi esperanza se ha muerto antes que yo; la que me queda es muy humilde: que este legado no testifique contra mí: No te levantes tú, corazón, en mi contra también. Una vez muerto, no te levantes, corazón: descansa”. (Antonio Gala, “El manuscrito carmesí”).
    • CAMINO HACIA EL EXILIO.: Febrero de 1492 – Las instrucciones para la salida de Granada, son claras:“Saldréis con los luceros al campo, por puertas que no sean la Real y la de Taubín, para evitar el centro de la medina y habéis de procurar el silencio en todo instante”. Un soldado a caballo, va a la cabeza, portando el guión de la Casa de Nazar: el pabellón rojo alhamar con una cartela verde en el centro y el lema de la Dinastía, “la galib illi Allah”. Tras él, Boabdil, su esposa Moraima, su madre Aixa Fátima la Horra, su hermana Aisha, su cuñado Izan Aliatar y le siguen Sidi Mohammed Moratil, el Alcaide Bexir, Abul Casim el Maleh, Aben Comixa, Omar Reduán, su trujimán Abrahám el Qaysi, su escribiente el Okailí y el resto de la comitiva que les acompaña. Parten de la ciudad de Granada, para no volver nunca más, hacia su exilio en el feudo cedido por los Reyes Católicos, que abarca las tahas de Berja, Dalías, Boloduy, Andarax, Marchena, Juviles, Lúchar y Ugíjar. Cruzan el río Genil y se dirigen, por las feraces tierras de la Vega de Granada, hacia Santa Fe, donde han de recoger al príncipe Ahmed, “el infantico”, tras casi 9 años como rehén de los Reyes Católicos.
    • “Apesadumbrado y meditabundo camina Boabdil en derechura a la Alpujarra. Todos eran mortales recuerdos de su pasada grandeza. Hasta la magnanimidad de los vencedores y sus continuos ofrecimientos, eran amargos acicates que destrozaban su alma. Su imaginación volaba, como volaba febril, su brioso corcel. Parecía como que el animal huía también avergonzado de Granada” (Francisco de Paula Villa-Real Valdivia, “El libro de las tradiciones de Granada”).
    • “Boabdil había defendido su reino, espada en mano en cien combates, hasta que las discordias intestinas de su familia y de sus súbditos, atizadas precisamente por la misma rencorosa Aixa, así como el alternado auxilio que cada bando moro prestaba al ejército cristiano, le hicieron desesperar de la victoria y sacrificarse para terminar la guerra. -Suum cuique. De todos modos, al perder nosotros de vista aquella mañana el cielo granadino, y considerar la infinita angustia con que el infeliz agareno le daría el postrer adiós, sólo tuvimos entrañas para compadecer su desdicha, fuesen cualesquiera sus delitos y los de su raza, que diría a este propósito un escritor transcendental, y prescindiendo también (momentáneamente) del derecho histórico, del interés patrio y de la conveniencia particular que asistían a sus vencedores… Porque en aquel trance fatal (lo repito en prosa) el destronado y proscrito Rey se nos representaba como el condenado a muerte que, lleno de vida y juventud, hace un alto en las gradas del patíbulo y se despide para siempre de la luz del día y de todas las esperanzas que acarició en el mundo… Boabdil tenía entonces treinta años”. (Pedro Antonio de Alarcón, “La Alpujarra: sesenta leguas a caballo precedidas de seis de diligencia”).
    • RECORDANDO EL PASADO.: 21 de Abril de 1483 (roto de Lucena).- A uña de caballo, tras haber logrado salvar la vida, Cidi Caleb, sobrino del alfaquí mayor del Albayzin de Granada, lleva la nueva hasta la fortificada ciudad de Loja, y con ella, la consternación a los musulmanes: en las lomas que llevan hasta las orillas del arroyo Martín González, que vuelca sus aguas en el río Anzar y éste en el Genil, al Sur de la Sierra de Aras, las tropas nazaríes de Granada, han sufrido una cruel y sangrienta derrota. Boabdil ha sido capturado y hecho prisionero, al quedar empantanado en una ciénaga, su caballo Hermatán, y su suegro, el famoso general Aliatar, Alcaide de Loja, Señor de Xagra, Primer Mayordomo de la Alhambra y Alguacil Mayor del Reino de Granada, ha muerto luchando bravamente en el combate.
    • “Herido, atado a la silla de un caballo que no era el suyo, todavía sin ser reconocido como el rey de los granadinos, Boabdil fue conducido ante Diego de Córdoba, conde de Cabra. Los soldados que lo habían capturado, guiados por el lujo de su ropa y armadura, tomaron a Boabdil por un noble nazarí. … Habían ayudado a Boabdil a descender del caballo. Su pierna herida era un fardo que le costaba manejar y apenas lo sostenía. Cojeaba. … Tres o cuatro bereberes encadenados que eran conducidos para ser agrupados con el resto de la tropa cautiva reconocieron a Boabdil y se arrodillaron ante él, en señal de respeto, dolidos por verlo en esa situación. No necesitó ninguna palabra ni ningún otro gesto el conde de Cabra para saber quién era aquel prisionero que, a pesar de su juventud y sus heridas, se movía con una dignidad especial, una apariencia que oscilaba extrañamente entre la fragilidad y la rocosa voluntad de no ser frágil. Un rey. Su cautivo. … Se iniciaba un camino tortuoso que iba a durar casi nueve años y que se sustentaría sobre aquel momento. Sobre aquella jornada embarrada y turbia en la que definitivamente Boabdil y Granada trenzaban su destino”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
    • Octubre de 1483.- Boabdil es liberado y obligado a cumplir unas penosas condiciones: reconocerse como vasallo de los Reyes Católicos y obligado al pago anual de unas parias estipuladas en 12.000 doblas de oro, hacer entrega de 400 prisioneros en el momento y de otros 60 cada año, además de servir con 700 lanzas en todas las guerras que Castilla hiciese contra cristianos y musulmanes y especialmente contra su padre (Abul-Hasan Alí / Muley Hazén) y su tío (Mohammed ibn Saad al-Zagal), a los que tuvo que jurar como enemigos eternos. Y la condición más dolorosa para Boabdil, entregar como rehén a su hijo mayor, Ahmed, de unos 5 años de edad, que quedará bajo la custodia de Martín de Alarcón, en la villa de Porcuna y después en la de Moclín.
  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Plaza de las Aljibes en la Alhambra, monumento a Boabdil junto al Alcázar del Genil, Paseo del Violón en GranadaErmita de San Sebastián – Ribera del Genil – Desembocadura rio Beiro – Vegas del Genil (Purchil)Belicena – Plaza de la Constitución en Santa Fe.
    • Descripción:
      • Iniciamos esta etapa 1 en el corazón de la Alhambra, la Plaza de las Algibes, ese maravilloso lugar que mira hacia el Albaicín y que en sus entrañas guarda el agua que en otros tiempos se repartia por los aguadores en las calles granadinas. Salimos pasando junto a la preciosa Puerta del Vino y nos encaminamos a la imponente Puerta de la Justicia, lugar llamado así por ser el sitio elegido para impartir justicia en nombre del sultán en los tiempos pasados. Vamos atravesando el bosque hasta llegar a la salida de la Alhambra por la Cuesta del Caidero, junto a sitios tan emblemáticos como son el Hotel Alhambra Palace, la Casa de Manuel de Falla y el Carmen de Conchita Barrecheguren. Al final tomamos la calle Cuesta de los Molinos junto a la Casa de Angel Ganivet y ya estamos en el Paseo de la Bomba. A partir de ahora nos pegamos al rio Genil, nuestro hilo conductor y que nos servirá de referencia. Al llegar junto al Kiosko de “Las Titas”, cruzamos por el puente de las Brujas abandonando el Paseo de la Bomba hasta llegar al Paseo del Violón, lugar donde se produjo la rendición y entrega de las llaves de Granada por parte de Boabdil a los Reyes Católicos. Al final de este paseo y junto al Alcázar del Genil, se encuentra el Monumento a Boabdil, el Rey Chico, obra en bronce del escultor Juan Moreno Aguado, inaugurada el 2 de Enero de 1997, con dos esculturas: el rey Boabdil, sentado sobre una peana, y frente a él, de pié y con la cabeza inclinada, una figura femenina, que le obsequia con jazmines y que representa la admiración y el agradecimiento de la ciudad de Granada hacia Boabdil: “En memoria de siglos de cultura, civilización y tolerancia”.
      • Seguimos nuestra ruta acercándonos a la primera ermita cristiana que se construyó en Granada después de su reconquista, la ermita de San Sebastián, para volver a la ribera del Genil, cruzando por una pasarela a su orilla derecha. A partir de ahora aprovechamos el magnífico paseo que junto al rio se ha construido para el uso y disfrute de los granadinos. El Genil se adentra en la vega y apenas superado el rio Beiro, pasamos sobre el rio Genil, tomando una pasarela que vadea rio y carretera, llegando justo al rio Dílar que superamos por otra pasarela. Estamos en la otra orilla y apenas a unos metros giramos a la derecha para, por un carril asfaltado y entre antiguos secaderos que nos recuerdan la importancia del tabaco en tiempos anteriores, acceder a la localidad de Purchil que atravesamos caminando junto a su iglesia.
      • Casi sin darnos cuenta empezamos a continuación a encontrarnos con las primeras viviendas de Belicena, ya que estas localidades prácticamente están juntas formando parte del conglomerado de localidades que constituyen las Vegas del Genil. En Belicena, hacemos una breve parada en el Cafe Bar El Duque, donde recuperamos fuerzas gracias a un café calentito y unos deliciosos churros, recomendando pues esta reconfortante parada.
      • Salimos de Belicena y nos dirigimos ahora hacia Santa Fe, que vemos en el horizonte. La Vega y Sierra Nevada de telón de fondo, hacen que este tramo sea fácil y cómodo de superar. Nos encontramos de golpe con esa terrorífica linea de la nueva autovía que hiere la vega y la degrada. Una vez más la actuación humana en pro de la modernidad, hace que esa riqueza que es la Vega de Granada cada vez vaya perdiendo más espacio y por ende riqueza no solo económica sino también como fuente de cultura y de herencia de nuestros antepasados.
      • Pronto estamos en Santa Fe, a la que accedemos por la puerta de Sevilla, una de sus cuatro históricas puertas, muy bien conservadas y que junto a la de Granada, Jaén y de Jerez daban acceso al centro de la amurallada ciudad construido por los Reyes Católicos a los pies de Granada. En la Plaza de España o de la Hispanidad, damos por terminada esta primera etapa. de nuestro caminar siguiendo las huellas del Rey Chico.
    • Índice IBP dificultad: 37. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Recorrido: Lineal, 15,8 kms
    • Dificultad: Fácil
    • Tiempo en movimiento: 2h 24 min
    • Acumulado: Etapa llana. Subiendo: 0,62 m – bajando: 155 m.
    • Media en movimiento: 6,67 kms/h
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Plaza de la Hispanidad en Santa Fé. Plaza de la Hispanidad, Santa Fe