a10 De Ugíjar a Alcolea

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  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • Consejos a Boabdil de su madre: “El Alcaide Mayor de la Alhambra (Aliatar) es un hombre que empezó de la nada; menos que de la nada: vendía especias en el zoco de Loja. Es valiente, fuerte, leal y viejo; uno de los dos brazos de tu padre. Mi intención no sólo es que deje de apoyarlo, sino que te apoye a tí. Los granadinos lo veneran; forma parte de los escasos indiscutibles de este Reino. Tiene una hija muy guapa. Se llama Moraima. La he tratado estos días. Puede darte hijos con rapidez y sin melindres. No tiene sangre real, pero tiene sangre en las venas, y de eso no andamos muy sobrados. A Aliatar le complacerá entroncar con la estirpe de los beni nazar, y se pondrá de parte de quien pueda otorgarle un nieto sultán”. (Antonio Gala, ·El manuscrito carmesí”).
      • “Boabdil entró en la batalla para ayudar a su amigo el general (Aliatar), demostrando gran valor y arrojo, situándose en primera línea al frente de los soldados y sin miedo de penetrar en lo más sangriento del combate cuerpo a cuerpo. Aliatar había intentado evitar que su príncipe se batiera, rogándole que ocupara la línea de retaguardia donde le ayudaría a organizar la estrategia de los ataques, pero Boabdil se había negado. Se había lanzado a la refriega como si en ello hubiera comprendido una forma fácil de solucionar sus problemas, como si buscara la muerte, la muerte definitiva de una lanza certera y compañera, que le pudiese librar de toda la vida inevitable que se le venía encima. Pero su bravura apasionada, su coraje al frente de los soldados, su entrega en tierra abierta buscando la muerte, resultaron ser el acicate infalible de las tropas para conseguir la victoria: Boabdil llamaba a la muerte pero él estaba llamado a vivir, y por más que hubiera deseado que aquel fuera el último de sus días, el que le hurtara la condena de su destino, había sido en realidad el primero de esa vida que lo elegía como guerrero a su pesar, arengador de las tropas en silencio, con la sola muestra de su obediencia a lo que decidiese el albur”. (Magdalena Lasala, “Boabdil: tragedia del último rey de Granada”).
      • 1483. Parte II. “Boabdil empezó a caminar por la almena, en dirección al torreón principal y le hizo un gesto a Gonzalo para que le acompañase: -Detrás de aquellos montes que ya apenas se ven y que ahora parece que se los come la noche está mi casa. Mis hijos. He rozado la felicidad. Sé que ese tiempo ha desaparecido para siempre. Pero no es de eso de lo que quiero hablar. Me pregunto si esa vieja historia, la leyenda de una Granada en paz, llena de hombres sabios que trabajaban en armonía, poetas escribiendo versos llenos de delicadeza, matemáticos y filósofos meditando sobre el universo, existió alguna vez o es el reflejo de un viejo sueño, una aspiración que nunca se cumplió y de la que precisamente se habló tanto por lo anhelada que era, porque la continua sangría en la que hemos vivido hacía suspirar por ella. … Hace años, mi padre, desconfiando ya de mi madre y de mí, me mantuvo encerrado en la torre de Comares durante varios meses. … Ahora estoy en guerra contra él y su hermano, y si intenta negociar con vuestros reyes y desea canjearme por cientos de prisioneros y no sé que suma de dinero, es para cortar mi cabeza. … Gonzalo correspondió a aquel soplo de sinceridad que Boabdil espontáneamente le transmitía: -Os agradezco vuestra confianza y desde luego contad con que todas vuestras palabras quedarán para siempre dentro de mí, como si nunca las hubiese oído. Yo también estuve preso. fue mi familia, una parte de ella, la que me tuvo prisionero. Pasé dos años encerrado en el castillo de Baena. Sí, el mismo en el que pasasteis vuestros primeros días de preso. Tal vez en el mismo torreón. … Boabdil le comunicó a Gonzalo que estaba dispuesto a aceptar la propuesta del rey Fernando. -Es una noticia que llenará de alegría a nuestros reyes. Y también a vos os debe alegrar. -No, no puede llenarme de alegría algo que no es más que una pérdida. Pero ya lo he aceptado. … Hay otra condición a la que no renunciaré y que debéis comunicar a vuestros reyes. entregaré a mi hijo Ahmed a cambio de mi libertad sólo si reside en vuestra casa hasta el momento que deba regresar a la mía y vos os comprometéis a ser su tutor. -Os agradezco de corazón vuestra confianza, señor. Creo que ésa será la condición que más fácil me resultará conseguir. Y la que más me honra”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
      • Boabdil.: “Siempre, en mis mayores desgracias, te he visto junto a mí, Gonzalo, y siempre te has portado noble y generosamente: cuando estuve prisionero en Córdoba; cuando me ví obligado a pediros hospitalidad, huyendo de mi tío el rey Zagal; cuando, estando herido, tuve que rendiros la ciudad de Loja; cuando viniste al frente de aquellas lanzas a sostener aquí mi autoridad. Siempre te he visto noble y grande y generoso. Dios te lo pagará, porque yo no te lo puedo pagar. ¡Un rey Alah-mar de Granada tiene ya menos poder que un capitán del ejército de Castilla!”. Gonzalo.: “Yo os aseguro que tendréis más poder que yo y que todos los capitanes de Castilla, porque conozco la magnanimidad de mis reyes y sé lo bien dispuestos que están en vuestro favor; y aunque todo ello sea muy pequeña compensación para quien ha sido rey de Granada y dueño de la Alhambra, tened en cuenta que las grandes desventuras también hacen grandes a los hombres, procediendo en ellas con valor y fortaleza”. (Julio Hispano, “El drama de Granada·).

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  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Ugíjar – Iglesia de Ntra. Sra. del Matirio (s.XVI) – Confitería Pastelería Pedro Valverde – Ermita de San Antón – Rambla de Ugíjar – Rambla de Mairena – Cherín – Iglesia de San Bartolomé – Puente de Hierro (s. XIX) – Conexión con el sendero GR-142 – Barranco de Inizar – Rambla de Alcolea – Alcolea.
    • Recorrido: Lineal, 16,98 kms.
    • Dificultad: Media, no presenta graves dificultades en el terreno, ni grandes desniveles, por lo que es necesaria una preparación física media. Ver datos de dificultad IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 5 horas 33 minutos.
    • Acumulado: 614 m subiendo; 431 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,2 kms.
    • Descripción:
      • Cuando realizamos esta etapa, nos encontrábamos a finales de un otoño extremadamente seco, aunque hacía apenas unos días, menos mal, había estado lloviendo copiosamente. Se nos había metido un frio polar por sorpresa, de manera que nos encontramos casi de cabeza en las puertas de un invierno sin apenas haber pasado por el otoño. Cosas raras de lo que se nos va viniendo encima a causa del cambio climático.
      • Extenderse en estas consideraciones meteorológicas previas viene bien para comprender mejor cual ha sido el estado del terreno que nos encontramos. La mañana en Ugíjar, muy fria, helada, con al menos dos grados bajo cero. La Sierra de Lújar y la Contraviesa, tapadas de espesas masas de nubes que contrastan con las altas cumbres del sur de Sierra Nevada, brillantes de sol y de límpida y reciente nieve. Un bello espectáculo sin lugar a dudas, acentuado de densos girones de humo, pegado al suelo de los valles, anunciando la presencia humana.
      • Callejeamos por Ugíjar, iniciando nuestros pasos junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Martirio (siglo XVI), situada en el centro de la ciudad,   y que, aunque muy restaurada, conserva elementos mudéjares: ladrillos, hornacinas, arcos peraltados, atauriques… Su interior es de origen gótico y sus medidas: “de 36 varas de longitud, 12 y media de latitud y 18 de elevación”. Cuenta a ambos lados con 11 capillas, y en la mayor, se da culto al santo Obispo y patrón de Granada, San Cecilio Mártir y a la Virgen del Martirio, patrona de la Alpujarra, talla del siglo XV y las reliquias de Gonzalico, el niño mártir, de 10 años de edad, hijo de Gonzalo de Valcazer, vecino de Mayrena: el 24 de diciembre de 1.568 se inició la Rebelión de los Moriscos, una guerra de gran dureza que duró 3 años y puso en jaque al emperador Felipe II. La iglesia primitiva fue incendiada y fueron martirizados entre 240 y 300 cristianos. En su origen la iglesia fue erigida como Colegiata en 1501 por bula del papa Inocencio VIII a petición de los Reyes Católicos. Su cabildo se componía de un Abad y seis beneficiados, dos acólitos y seis sacristanes, hasta que en 1842 la figura de Colegiata fue suprimida y quedó convertida en Parroquia.
      • Disfrutando del pausado caminar y del encuentro con un grupo de ugijareños o pajizos, que, con las manos en los bolsillos ó con los brazos cruzados sobre el pecho, esperan pacientemente, en animada charla, el turno en el kiosco de churros de Lorenzo, que dejan un apetitoso  aroma en el ambiente. Después del saludo protocolario, iniciamos la búsqueda del desconocido queso de almendras, un queso dulce del que nos habían hablado como algo típico y que parece como la “búsqueda de la quimera”.
      • Pasamos junto a la “Casa abogado Don Pepe” (Don José Jiménez Martínez, 1899-1982, fue abogado de honor, diputado por la Alpujarra y alcalde de Ugíjar), también conocida como Casa del Francés:  fue la sede de la Compañía francesa “Sociedad Agrícola Minera La Alpujarra”, que en 1926 adquirió derechos de agua para lavar las arenas auríferas de Ugíjar, así como los derechos mineros de cuatro zonas de explotación, bajo los nombres de Muley Hacen, Zoraya, Cypango y Boabdil, llegando a construir canales en la zona del Realengo y utilizando como sistema de explotación, el método de “Ruina Montium”: desmoronar los cerros auríferos inyectándoles agua, lo que provocaba grandes desprendimientos facilitando la obtención de dicho metal precioso. La Guerra Civil provocó el cese en la actividad de esta sociedad.
      • Buscando el queso, nos encontramos de lleno metidos en la Pastelería-Panadería de Pedro Valverde. La imagen de la tienda es todo un espectáculo para la vista y el olfato, y no digamos nada del sabor de esos excelentes dulces moriscos que gracias al esfuerzo de Pedro y de su familia nos llega hasta nuestros días.

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        Pedro Valverde, artesano

      • Con el rosco de anís literalmente en la boca, caminamos sin prisa hasta la salida Este de Ugíjar, que poco a poco va despertando…, llegando  junto a la ermita de San Antón: construcción de pequeñas dimensiones de estilo mudéjar, edificada a instancia de los fieles devotos y que, a mediados del siglo XIX, estuvo dedicada a San Sebastián: constaba de una nave regular, torre y sacristía y una casa cómoda para el ermitaño. La fachada principal está construida con ladrillo macizo y presenta una puerta de acceso, rematada con un arco ligeramente rebajado y enmarcado con dos pequeñas semi-columnas de ladrillo, tiene un óculo circular que permite la iluminación interior. La espadaña es moderna y muy posterior a la construcción del edificio y sobre ella se aposentan las palomas. El interior posee una sola nave cubierta por bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos, y al fondo se abre la capilla mayor, cubierta por una cúpula sobre pechinas.
      • Seguimos por un carril de tierra que sale a la izquierda de la Ermita, descendiendo hasta el cauce del río Ugíjar, en la zona conocida como rambla de Don Durón: perteneciente al curso del río Adra, y por la que penetraron los antiguos griegos en su búsqueda de arenas auríferas: el geógrafo Estrabón, en el siglo I a. C., mencionaba a una ciudad llamada Ulyssea que ciertos historiadores identifican con Ugíjar. Entre la historia y la leyenda, se cree que en el solar donde se asienta la Ermita de San Antón, se encuentran los restos del antiguo templo griego de Atenea, en cuyos muros Ulises, en uno de sus viajes, habría dejado como ex votos sus escudos y los espolones de sus naves.
      • Seguimos a la izquierda, pasando bajo el puente de hierro de la carretera de Almería, adentrándonos de lleno en la Rambla de Ugíjar, que tomamos un tiempo dirección ascendente, escoltados de densos cañaverales, cargados olivos y salteados caquis, de los que aún cuelgan sus coloridos frutos.
      • A la derecha, entre el cauce de la rambla y la carretera, se encuentra el Cortijo Fray Leopoldo: 30 hectáreas de terreno de almendros, olivos, frutales y viñedos, que incluye un complejo dedicado al turismo rural que goza de inmejorables vistas y de cinco apartamentos dotados de una veintena de plazas de alojamiento. En el año 2011, cuando el hijo del propietario, José Antonio  Álvarez Martín, hacía tareas de limpieza en un balate, se encontró oculto, un polvorín subterráneo utilizado durante la Guerra Civil.
      • A algo más de un kilómetro, dejamos la rambla, para desviarnos a la derecha, subiendo, entre olivos, por un serpenteante carril que nos lleva junto a la antigua carretera A-348. Seguimos por un camino, paralelo a la carretera, algo más de 500 metros, para, tras cruzar el barranco de Juan Diego, volver a desviarnos a la izquierda por un carril que, también con fuertes curvas, dirección norte, nos baja hasta la Rambla de Mairena, que usaremos ahora para llegar hasta Cherín, anejo de Ugijar. Este tramo se nos antoja un vergel y nos recuerda el lejano Valle de Lecrín, ya que los cítricos y otros frutales se entremezclan con las protectoras hojas de los olivos. Su mar de olivos verdes y plateados produce la flor dorada de La Alpujarra, el aceite, cargado de sabor y tradición centenaria.
      • Un burriquillo, se asusta a nuestro inesperado pasar, pero pronto animoso de acerca a acariciarnos.  Dejamos la rambla de Mairena y seguimos a la izquierda por el camino Quitasueños. Sin apenas darnos cuenta, entramos por el Noreste en Cherín, que calmado y apacible nos recibe.
      • Probamos el agua de sus fuentes, callejeamos por sus calles adornadas de multitud de macetas, esa constante que vamos siempre encontrando por los pueblos de La Alpujarra que vamos conociendo, evidencia del gusto  por el cuidado de las plantas que muestran sobre todo las envejecidas mujeres.
      •  Contemplando la fachada principal de la Iglesia de San Bartolomé, se acerca la amable Encarna, que se ofrece abrirnos el templo para que podemos disfrutar de sus tesoros. Ella, orgullosa de poder ser cuidadora de la llave, siente especial placer en poder mostrarlo a los visitantes que por allí se acercan. Ya mayor, confiesa no saber su edad, sólo sabe que es muy vieja, algo que fácilmente podemos constatar a la vez que su exquisita amabilidad y gran bondad. Gracias, Encarna. PC020044.JPG
      • La Iglesia de San Bartolomé, es un bello ejemplo de arquitectura mudéjar. Su única nave está cubierta por un armazón de artesonado. La torre tiene cubierta a cuatro aguas, cuerpo de campanas y veleta. Los muros están construidos con la técnica de ladrillo y cajón de mampostería, rematados con una cornisa de dados de ladrillo. Según el profesor Manuel Gómez-Moreno Calera se trata de una antigua mezquita adaptada a templo cristiano. Fue saqueada y destrozada durante la rebelión de los moriscos. Su aspecto actual obedece a la reconstrucción de finales del siglo XVI y una ampliación del siglo XVIII.
      • Después de tan interesante y cordial visita, continuamos nuestro paseo, bajando, pasando junto a los antiguos lavaderos y llegando junto al curso del cauce del río Cherín y la carretera. A la derecha, está el kiosco de Felipe López: famoso dentro y fuera de la comarca gracias a sus célebres “palomitas”, elaboradas con anís fuerte extra seco, anís normal y agua muy fría. Aunque algunos paisanos prefieren tomarla sin agua y de un “tirón”. Su nombre viene del color blanquecino opalescente que tiene la mezcla. La “palomita”, gracias al anís que lleva, tiene buenas propiedades digestivas y, pese a su elevado contenido en alcohol, tomada con agua muy fría es una exquisita bebida refrescante.
      • Seguimos a la izquierda, atravesando el cauce del río Cherín, por el “Puente de Hierro”, obra de la escuela de Alexandre Gustave Eiffel, realizada en 1893 en los talleres de la Sociedad Material para Ferrocarriles y Construcciones S.A. (Empresa sita en el Pueblo Nuevo de Barcelona y que fue constituida en 1881 por los hermanos Girona y Agrafel, conocida popularmente como Can Girona o Forjas de Can Girona, especialmente dedicada a la construcción de material ferroviario y con sede en la calle Ancha 2, de Barcelona. El capital de constitución fue de 10 millones de pesetas (20.000 acciones, totalmente desembolsadas) y en la que la familia Girona tenía una participación del 37,5%).
      • Tras cruzar el puente nos desviamos a la izquierda y a unos pocos metros más adelante lo hacemos a la derecha. Toca subir de nuevo, para llegar hasta una zona de invernaderos y una gran balsa que hemos de rodear, dejando el carril que traíamos y girando a la derecha por una empinada y hormigonada cuesta que finalmente se hace tierra.
      • Varios corrales documentan la importancia de la ganadería transhumante en la Comarca. Sencillas construcciones de tapial, abandonadas en su inmensa mayoría o desfiguradas por reformas que han desfigurado sus características.
      • Río arriba, en su margen derecha, se encuentran los restos del Castillejo de Cherín (Sant Afliy), del que apenas quedan vestigios: como en un altar natural inaccesible, ha quedado por los siglos cubierto por el manto corrosivo del olvido. Al- Udri (siglo XI) lo menciona como uno de los lugares que estuvo bajo el dominio de Zugayba, cabecilla de la sublevación contra el emir califal Husam I. Se trató de un recinto fortificado al que en época nazarí pertenecían las alquerías de Laroles y Picena. Su emplazamiento controlaba el estratégico paso natural entre la costa de Almería y la zona del Marquesado de Cenete (Granada) y Jaén, así como la confluencia de varias rutas de explotación de los yacimientos de la zona (hierro y plomo, de la vecina sierra de Gádor).
      • Poco a poco vamos dejando de ver a Cherín a nuestra espalda, para descender hasta el asfalto de la carretera A-348, por la que debemos caminar un centenar de metros y llegar hasta un poste indicador de senderos.
      • Cruzamos la raya, “Invisible y Artificial”, que separa las provincias de Granada y Almería, siendo como son, una misma tierra…
      • A partir de ahora nuestras pisadas irán por el sendero GR-142, muy bien señalizado, hasta Alcolea y que consecutivamente nos hará caminar por el Barranco del Muerto (teniendo a la derecha el curso del río Alcolea y las instalaciones del Área Recreativa “Las Hortichuelas”: con Bar-Restaurante, cuatro alojamientos rurales, parque infantil, barbacoas, aparcamientos y un manantial de agua cristalina), para luego desviarnos a la izquierda por el Barranco y Rambla de Inizar.
      • Inizar fue una pequeña alquería (Iniça) situada al Suroeste de Paterna del Río, que tuvo dos barrios, alto y bajo, con dos rábitas (Açequia y Alcaria), y mezquita que constaba de planta rectangular con muros de sillería irregular enlucidos y alisados en el interior y decorados con motivos esgrafiados típicos del arte mudéjar: quedó despoblada parcialmente tras la sublevación morisca del año 1500 y fue definitivamente abandonada tras la Rebelión de los moriscos de 1568. En 1592 el carpintero Antonio Velázquez desmotó los elementos de la armadura del techo de la mezquita para reparar la Iglesia de Bayárcal, que había sido dañada durante la Rebelión.
      • Inizar también da nombre a un título nobiliario: el marquesado de Iniza, título concedido por Real Decreto de 17 de junio de 1730 a favor de Francisco Rodríguez-Chacón González de Arévalo y Zuazo (Paterna del Río, 31 de mayo de 1687 – Berja, 23 de noviembre de 1746) Capitán de la milicia, Alcalde Mayor de la Alpujarra y regidor perpetuo preeminente de Paterna, así como de Presidio de Andarax y Ugíjar. Este personaje construyó un palacio en Berja y poseía panteón de enterramiento en el convento de San Pascual Bailón de Laujar de Andarax, además de altar privilegiado en la ermita de Nuestra Señora del Mar en Alcolea. Los Rodríguez-Chacón eran una familia oligárquica alpujarreña, cuyo origen primigenio está en Presidio de Andarax (actual Fuente Victoria) en la figura de Cristóbal Rodríguez-Chacón, repoblador aventajado, natural de la Comarca extremeña de La Serena, que participó en la guerra contra los moriscos. Su descendencia acaparó gran número de propiedades en las localidades colindantes, así como varias regidurías perpetuas.
      • Dejamos la rambla de Inizar girando a la derecha, por un empinado carril que, zigzagueante y entre fértiles tierras, nos lleva a una zona de pinares en Las Lomas, desde donde divisamos por vez primera vez el blanco caserío de Alcolea, “Oasis de Almería – Rincón de la Alpujarra”.
      • Descendemos hacia el estrecho valle del río Alcolea por el pago del Cascajal, teniendo a la izquierda las estribaciones del cerro de la Cueva, hasta llegar al camino de la Cuesta del Río, donde giramos a la derecha, en una larga subida que nos pone de lleno en la Plaza de la Iglesia de Alcolea, junto a la Iglesia Parroquial de San Sebastián y el monumento a los Aceituneros, quienes silenciosamente, nos dan la bienvenida a su pueblo. PC020095.JPG

 


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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: La oferta de alojamiento es algo deficiente, aunque es fácil encontrar alojamientos rurales por la zona. En nuestro caminar por la localidad de Ugijar, vimos un establecimiento de hostelería que ofertaba camas, pero que no se encuentra presente en internet, por lo que es un tema que habría que afrontar directamente. En Alcolea, tampoco hemos podido constatar la existencia de oferta hotelera.
    • Gastronomía: Tanto en platos como en dulces, la oferta gastronómica es la misma que en toda esta zona alpujarreña, toda ella con recia raigambre morisca. Sus platos típicos más importantes son las migas, gachas, choto al ajillo y en repostería hemos de destacar las famosas hojuelas.
    • Transporte: La empresa ALSA es la que ofrece sus servicios, por lo que recomendamos la visita a su web.
    • Lugares a visitar:
      • Sus fiestas patronales son el 4 de septiembre en honor a Santa Rosa de Viterbo, patrona de la población; en las citadas fechas se celebra la fiesta mayor de la población. Y el 20 de enero, San Sebastián, patrono de la población.
      • Monumentos civiles:
        • Restos arqueológicos: En la localidad de Alcolea se encuentran diversos restos arqueológicos de la Edad Media como los del Castillo Viejo, una antigua fortificación de origen emiral y los restos de un castillo conocido como la Fortaleza de Escarientes.
        • También en la localidad de Darrícal se encuentran los restos de La Torrecilla, una antigua fortificación musulmana.
      • Monumentos religiosos:
        • En la localidad de Alcolea destaca la Iglesia de San Sebastián, un edificio de estilo mudéjar construido en el siglo XVI aunque debido a los daños que sufrió durante la Rebelión de los Moriscos tuvo que ser reformada entre los siglos XVII y XVIII. También en las inmediaciones de esta localidad se encuentra la Ermita de San Sebastián y San Ildelfonso de estilo mudéjar de principios del siglo XVII donde destacan los frescos en los que se representan los doce apóstoles. La advocación es a Santa Rosa de Viterbo, patrona de Alcolea aunque antiguamente fue a la Virgen del Mar.
        • En el resto de localidades del municipio, destaca la iglesia de Darrícal, del siglo VII y la de Lucainena, del siglo VIII.

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a9 De Cádiar a Ugíjar

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Cádiar

  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • El anciano le dijo a Boabdil : “Alteza, el pueblo os reprocha vuestra falta de inteligencia para convencer y ganaros al Zagal, porque no le hicisteis que combatiera a vuestro favor y en contra del cristiano. Os faltó hombría y vigor, picardía y sagacidad y, en lugar de aliaros con el Águila contra él, derramasteis la sangre musulmana… No os conformasteis con eso sino que decapitasteis a los alfaquíes que os criticaron la acción… Os vengasteis de la fatwa… Dos al menos, los zegríes, que pertenecían a mi tribu, eran de sangre real, como vos. El resultado es que habéis perdido un reino, que habéis perdido un pueblo, que se está disolviendo por las rutas polvorientas de Berbería, y que habéis perdido la honra y el decoro de un rey”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • “¿ Conoces a mi maestro, el alfaquí Abenamar Al Baduli? – preguntó Boabdil, que creyó oportuno rebatir públicamente sus palabras. A lo que el anciano respondió: Fue compañero mío en la Madrasa cuando vuestro abuelo Ciriza no gobernaba todavía, cuando vuestro padre ni siquiera ceñía su alfanje de acero oriental… Era un gran hombre y el mayor sabio del reino. Se merece todos mis respetos y mi mayor aprecio y me honraría eternamente si le volviera a besar la mano…    Boabdil: Cuando, por segunda vez, vio caer degollados, defendiendo la fortaleza de su pueblo y el camino de Granada, a los mejores soldados de mi guardia; cuando vio a los niños, mujeres, ancianos que se morían de hambre por las calles de la ciudad, cuando contempló el alarde de tropas que hacían los cristianos en todas sus acciones, me aconsejó que negociara una rendición digna, una entrega decorosa del reino porque, de otra forma, si resistía, sólo conseguiría profundizar las penas y las miserias de mis súbditos. Y mis mejores vasallos habéis sido y sois vosotros. Y tú, Sidi Mehmet Aldulaya, a pesar de tus palabras, ocupas la cúspide. Te lo digo porque reconozco que quien habla por tu boca no es el odio contra mí sino la pena y el sentimiento por todo cuanto hemos otorgado y transferido. Pero nos queda todavía una esperanza: que el rey cristiano, tan cumplidor siempre de su palabra y de sus pactos, nos respete la vida en estas tierras en las condiciones en que firmamos: “Por juro de heredad y para siempre jamás”. Si así fuera, solamente habríamos perdido una parte del reino porque nos restaría mi feudo, donde podríamos vivir en libertad y donde mantendríamos nuestra fe, nuestra vida y nuestras costumbres más ancestrales. Así lo firmamos”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • 1483.  Parte I. “El rey Fernando había hecho llamar a su primo Gonzalo (Fernández de Córdoba) para que se reuniese con él en Córdoba. … Ahora sabía el papel que éste debía representar en la compleja y tal vez larga negociación que quería llevar a cabo. … Quería entrevistarse con Boabdil, el joven monarca nazarí, nada mas llegar a esa ciudad. … Su primo Gonzalo era la persona idónea para ayudarlo en aquel delicado momento. Toda la estrategia del rey estaría basada en la confianza que lograse infundirle a Boabdil. Gonzalo tenía un elevado conocimiento de la frontera y del mundo árabe, conocía el idioma, los problemas y los sentimientos de los nobles nazaríes y también los de la gente sencilla. … Y luego estaba aquella especie de nobleza natural de Gonzalo, una dignidad que probablemente era el resultado de saber combinar en los momentos adecuados la firmeza y la mesura. Ofrecer a su interlocutor la cara más férrea o la más suave pero sin acabar nunca de desligar la una de la otra. Fernando marcaría la línea maestra de la negociación, pero luego sería Gonzalo quien iría trenzando y asegurando todos los hilos hasta convencer a Boabdil de la firmeza de los propósitos cristianos. … Boabdil advirtió la presencia, algo más apartada, de un hombre joven, sin duda militar, que lo observaba discretamente y que fue el último en serle presentado. Gonzalo se inclinó levemente ante el rey nazarí, sin la afectación exagerada de unos, ni la sequedad que le habían mostrado otros. Gonzalo lo saludó con sencillez, en árabe, mirándolo a los ojos: Soy un soldado y siempre defenderé a mi señor el rey Fernando, así será hasta el final, pero también soy un hombre de honor y nunca haré esa defensa con artimañas que ensucien el nombre de mis reyes ni tampoco el mío propio”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino).
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Panorámica de Yégen desde la Cañada Real del Camino de Yégen


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Cádiar – Mirador del Barranco de Pedro Conde – Alcantarilla bajo A-348 – Barranco de las Rueas – Rambla de Yátor – Yátor – Mirador de la Cruz – Montenegro – Corral de la Cruz – Sendero SL-A206 – Barranco del Prado – Cañada Real del Camino de Yégen – Cañada Real de la Umbría del Cerrón a la Loma del Pintor – Rambla de Carlonca – SL-A206 – Río de Válor – Ugíjar.
    • Recorrido: Lineal, 19,7 kms.
    • Dificultad: Esta ruta necesita de una preparación física Media/alta; por las características y dificultad del terreno es Dura, por lo que en su conjunto la podemos catalogar de Difícil. El índice IBP es 77. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 5 h 42 min
    • Acumulado: 601 m subiendo; 869 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,6 kms/h
    • Descripción:
      • El reloj de la torre de la Iglesia de Santa Ana, daba sus campanadas a modo de saludo cuando tomábamos la Calle Real que nos condujo hasta la Plaza de España, lugar donde se encuentra el Ayuntamiento del Municipio de Cádiar. Una fuente, de agua fresca y cantarina, nos avisa de su presencia y nos puso el primer trago en la garganta, animándonos a rellenar de renovada agua nuestras cantimploras. Las golondrinas revoloteaban saludando el nuevo día y unos solitarios y adormecidos cadienses, cadiarenses, cadiereños o pavicos, nos saludan desde la puerta del bar, punto de encuentro para arrancar la jornada.
      • Salimos de la plaza, desembocando en la calle Pedro Antonio de Alarcón, pasando junto al Centro de Salud, el Parque de Cádiar (con su gran monumento a la uva) y la parada del autobús. Unos 50 metros más adelante, dejamos la Avenida de Andalucía, para desviarnos a la izquierda por la calle Los Martínez, donde tras pasar junto a una casa con piedras de molino en su entrada, dejamos su casco urbano y tomamos un carril, primero cementado y luego de tierra que sube, serpenteando, hasta el Mirador del Barranco de Pedro Conde. Se trata de una antigua era, ahora reconvertida en mirador, que cuenta con barandilla de madera y bancos para disfrutar del paisaje. También hay un conjunto de antenas de telefonía, signo de los tiempos: a los que no se puede renunciar. Mirando al frente, Cádiar nos ofrece sus mejores galas, a modo de despedida. A la derecha, asentados en la ladera de los Cerros del Peñón (2.754 metros) y del Gallo (2.919 metros), vemos los blancos caseríos de Alcútar y de Los Bérchules.
      • Continuamos subiendo por carril de tierra que en ocasiones se queda semiperdido o convertido en sendero por medio de un olivar, luego baja bruscamente dirección sureste, para dejar de ser sendero y convertirse en antiguo carril abandonado que va paralelo a la carretera, hasta llegar primero a la carretera A-4127, que conecta con Alcútar y los Bérchules. Giramos a la derecha para volver a cruzar con la debida precaución la nueva carretera comarcal A-348 (de Lanjarón a Almería, por Ugíjar), quedándonos a su derecha dirección a Ugijar.
      • Nos disponemos ahora a superar la zona de camino más complicada de la etapa, descendiendo por un tramo de la carretera antigua hasta llegar a un Pontón y después Sumidero que nos sirve para atravesar bajo la nueva carretera, por donde pasaba la antigua Vereda de Cádiar. Toca andar con toda la tranquilidad y precaución posible unos 500 metros de recorrido en pronunciado descenso, entre bloques desprendidos, grandes rocas y vegetación espesa de matorral, que pondrán a prueba nuestra pericia como caminantes. Hay gran cantidad de objetos que no tienen explicación de su existencia aquí, a no ser que provengan de un antiguo vertedero (hoy, por suerte, ya desaparecido con las obras de la nueva carretera): un contenedor de vidrio, filtros metálicos de motores y ruedas, muchas ruedas de tamaños y dimensiones variadas, motivo por lo que no hemos dudado en bautizar a este tramo como Barranco de las Rueas.
      •  ¡¡¡Atención!!!: Es nuestro propósito volver a explorar la zona, para encontrar una mejor alternativa a esta Vereda de Cádiar que nos lleve hasta la Rambla de Yátor en mejores condiciones. Cuando así sea, y si es factible la alternativa, lo comunicaremos en este blog en la sección Novedades.

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        Objetos inesperados e inexplicables se encuentran en la Rambla de las Rueas.

      • Terminado el Barranco de las Rueas, el piso mejora, los grandes y dificultosos bloques de piedra, paulatinamente van desapareciendo, abriéndose en un amplio espacio, la Rambla de Yátor, por la que ahora es una gozada caminar. Pasamos junto a las ruinas del antiguo Cortijo de Parriche (que queda a la izquierda). Aumentamos el ritmo para recuperar el tiempo perdido en el dificultoso tramo anterior y despertar las piernas.
      • A unos 2 kms, aproximadamente, dejamos el cauce arenoso de la rambla de Yátor, desviándonos a la izquierda y dirigiéndonos hacia el trazado de la carretera comarcal A-348. Cruzamos bajo su asfalto, por un ancho tubo de desagüe que nos lleva hasta la otra cuneta de la carretera. Caminamos un corto trecho, por ella y, poco después, nos incorporamos al camino asfaltado que cómodamente nos conduce hasta el casco urbano de la localidad de Yátor.
      • Poco a poco nos vamos sumergiendo en él: primero pasamos casas nuevas, todas ellas, con sus porches cargados de macetas, higueras y las omnipresentes parras; una gran alberca que acumula agua para el riego; un puente que supera el río de Yátor, pasando por un corredor verde de higueras y otros árboles que ponen un marco perfecto al entorno en el que se encuentra el viejo cementerio abandonado. Unos metros más adelante, nos encontramos con su amplia plaza, donde se encuentran: la iglesia de San Sebastián, en el centro, una cooperativa de aceite a un lado y unos  plataneros gigantes, casas de antiguo trazado, un tinao, gatos adormecidos y una gran fuente de tres caños, adornada de mosaico andalusí y presidida por un bonito azulejo de la Inmaculada (que nos da la Bienvenida a Yátor). Es un buen lugar para tomarse un respiro y disfrutar de un ambiente relajado de auténtica Alpujarra.
      • Sentados en el poyo de la fuente vemos una señal que indica Arco Romano, construcción hacia la que nos dirigimos. Se trata de un arco-acueducto con una acequia en su parte superior, que creemos más de origen medieval y morisco. A partir de este punto, iniciamos un callejeo por el corazón de Yátor, disfrutando de calles estrechas, tinaos, plazas diminutas, macetas en las fachadas, parras que crecen desde el suelo y suben hasta alturas insospechadas, pilistras inmensas, llamativas buganvillas, etc…, y sobre todo, podemos sentir el calor y el afecto de sus gentes, esos yateros y yateras, que no dudan en abrirnos sus casas para enseñarnos esos primorosos y arcaicos detalles que guardan como auténticos tesoros. Vamos saliendo del pueblo dirección oeste y hacia el cementerio nuevo, para tomar un callejón serpenteante que sube en dura pendiente hasta el Mirador de la Cruz, un lugar perfecto para contemplar,  en conjunto, la blancura resplandeciente de las casas de Yátor.
      • Un antiguo vecino, del cercano pueblo de Yégen (Gerald Brenan) nos dejó, hace casi un siglo, sus impresiones sobre éste lugar: “La aldea de Yátor, es un lugar pequeño y miserable, situado a la orilla de un ancho río arenoso. Es una aldea minera cuyos hombres pasan once meses del año en las minas de plomo de Linares, mientras sus mujeres e hijos, se quedan para cultivar las parcelas de tierra. Estas mujeres son famosas por su belleza y por su libertad, y un chiste de los alrededores decía que el cura más feliz de la Alpujarra era el cura párroco de Yátor, que tantas mujeres hermosas tenía a su disposición”. Mientras que nuestro incansable viajero, Pedro Antonio de Alarcón (hace como dos siglos), nos dice: “Alegre y pintoresco pueblecillo, todavía perteneciente al valle más que a la montaña. Lugar de 717 almas, situado a orillas de su impetuoso río”.
      • Enlazamos con el antiguo camino de Yátor a Yégen, ahora con piso de hormigón rallado. Poco después, dejamos el término municipal de Cádiar y entramos en el de Alpujarra de la Sierra.
      • Toca ahora subir sin descanso por las pronunciadas y empinadas rampas que tiene el camino que se dirige hasta el pequeño conjunto de casas que forma el núcleo de Montenegro, un lugar sorprendente, que tiene una ermita y entorno construido comunitariamente por los pocos vecinos que allí habitan. La ermita dispone de una fuente de agua fresca que bien agradecen los seguidores de las huellas de Boabdil. En el lateral izquierdo de la ermita, hay una placa de cerámica que habla del pasado de Montenegro, lugar en el que habitó el último rey de la Alpujarra, Aben Aboo. OLYMPUS DIGITAL CAMERA
      • Salimos de Montenegro escoltados por una pareja de gatitos que se han encariñado con nosotros y se resisten a abandonarnos. Seguimos ahora un carril dirección noreste, en bastante buen estado y que sube sin parar, con cuestas en algún momento bastante considerables.
      • La Alpujarra es tierra de Leyendas… : se cuenta, que algunos pastores de la Sierra han visto, al caer la tarde, sobre los altos riscos de la montaña, la figura de un jinete a caballo vestido de manera extraña y, otras veces, galopando por la Sierra más rápido que el viento… también se cuenta, que poco más abajo de la aldea de Yégen, en el sendero de mulas que llevaba a Yátor, había un manantial que alimentaba un diminuto estanque de agua tibia, conocido como el Baño de las Mujeres… la tradición decía que había sido utilizado para ése propósito durante la época mora,..
      • Tras vadear el manantial del Arroyo del Judío, seguimos subiendo hasta llegar a las inmediaciones del cementerio de Yegen. Frente a la parada (de obra) del cementerio, encontramos el indicador del sendero local SL-A 206 que seguiremos, a partir de ahora, hasta Ugíjar.
      • La Acequia Quintanilla, nos acompaña, unas veces a la vista, otras soterrada. Bajamos, continuamente: por el Barranco del Prado, por la Cañada Real del Camino de Yégen y también por la Cañada Real de la Umbría del Cerrón a la Loma del Pintor.
      • El paisaje es asombroso, en el que los pueblos de la Alpujarra Alta como Válor, Mecina Alfahar, Mairena y Laroles, aparecen como telón de fondo al norte, mientras que a nuestros pies un paisaje árido, muy erosionado y de formas caprichosas, nos parece trasladar a otro mundo. Es un tramo que precisa de detenerse, volver la mirada hacia atrás y pararse a respirar para disfrutar del aéreo espectáculo que se muestra ante nuestros ojos.
      • Gerald Brenan nos dice sobre la formación geológica del lugar: “Al parecer, durante el Cuaternario, la gran oquedad situada entre Sierra Nevada y la cordillera costera estuvo ocupada por un lago. Las lluvias arrastraron las calizas triásicas y las margas rojas que cubrían las primeras estribaciones de estas montañas, hasta depositarlas en el fondo del lago, a una profundidad de más de cien metros. Posteriormente, el caudal del lago se abrió camino hacia el mar, y la fuerza de los torrentes originó profundas cárcavas en su lecho seco. Pero el suelo de este lecho -una fina arena arcillosa- tenía la particularidad de que, a pesar de que se desintegra fácilmente con el agua, sus granos eran tan cohesivos que permitían la formación de farallones perpendiculares e incluso arqueados, que alcanzaban una altura de algún centenar de metros. De manera que las cárcavas excavadas en el que ahora era un terreno ondulado y profundo, tenían paredes escarpadas, frecuentemente esculpidas y acanaladas por el agua en formas muy curiosas”.
      • La bajada contínua, pone a prueba nuestros músculos y articulaciones, llegando finalmente hasta la Rambla de Carlonca, junto a las ruinas del Cortijo de Santa Engracia, donde hacemos un corto receso, para partir y probar un par de almendras, y catalogar sus higueras… con higos de calabacilla, muy buenos…
      • La Rambla de Carlonca está hoy bordeada de grandes invernaderos. Cruzamos la rambla y toca subir de nuevo, por la Cuesta del Molino, hasta dar vista a Ugíjar, que cada vez tenemos más cerca.
      • Llegados a un cruce, giramos a la derecha sin dejar el SL-A206 que, en sendero encajonado, nos llevará hasta el cauce del río de Válor, que habremos de vadear, entre espesos cañaverales, para finalmente acceder hasta la Plaza de la Iglesia en la que se encuentra también un bonito parque y lo que es mejor: la Fuente de la Estrella, la mayor recompensa para quitar el polvo a la reseca garganta del caminante. Aquí damos por terminada la etapa, ya que estamos en Ugijar, la capital de la Alpujarra.
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Iglesia parroquial de Ugíjar, siglo XVI


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  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: El alojamiento en la Alpujarra está casi en su totalidad basado en alojamientos rurales, una buena alternativa que se debe tener en cuenta.
    • Gastronomía: La propia de todos los pueblos de la Alpujarra, en la que están presentes como productos estrella, excelentes hortalizas y magníficos árboles frutales, gracias a las especiales condiciones climáticas y a su fértil vega. Hay algunos platos que se pueden degustar especialmente en Ugíjar y que son:
      • Liberal, plato que se atribuye a los cazadores, ya que se elabora con carne de caza; perdiz, liebre, palomas… En su preparación se utilizan almendras fritas, ajos fritos y crudos, pimienta, todo ello triturado y añadido a la carne previamente frita; se deja cocer con mucho caldo y se le añade un poco de arroz cuando ya está prácticamente terminado.
      • Las migas en Ugíjar se hacen con ajos, sémola de trigo y aceite de oliva. Acompañadas con pimientos secos fritos, tomates secos fritos, rábanos, un buen gazpacho y unas sardinas asadas, o bien con chorizo, morcilla y tocino.
      • El Molío, ya que tradicionalmente, la gente de Ugíjar ha preparado aceitunas para su propio consumo. Las aceitunas verdes o negras, una vez partidas, se introducen en agua con sal. Esta agua se va cambiando prácticamente a diario hasta que deja de ponerse oscura, momento en que se añade a las aceitunas hinojo, ajos, laurel, etc… La base del molío son aceitunas negras partidas que se condimentan con una salsa elaborada con pimientos secos fritos, ajos crudos y vinagre. Se asa bacalao y se añade troceado a las aceitunas junto con tomates secos fritos también troceados y cebolla cortada muy fina.
      • En la cocina tradicional todavía se preparan comidas como las pencas con hinojos o los habillones con hinojos, platos muy difíciles de encontrar fuera de las cocinas familiares.
      • Capítulo aparte merecen los Dulces de claro origen morisco. En Ugíjar, se continúan elaborando de manera artesanal dulces, como los Soplillos de almendra, calabaza confitada, Turrón de almendra o la Meloja, que nos trasladan sin duda al reino de Abèn Humeya.
    • Transporte: La empresa ALSA se encarga de comunicar Ugíjar con Granada, pasando por todos los pueblos de la comarca.
    • Lugares a visitar: Aparte de sentir el sabor de la Alpujarra paseando por las calles antiguas del centro del pueblo, podemos detenernos para visitar el Museo Franciscano y la Iglesia Parroquial de origen morisco.

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