a10 De Ugíjar a Alcolea

  • Introducción histórica:
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • Consejos a Boabdil de su madre: “El Alcaide Mayor de la Alhambra (Aliatar) es un hombre que empezó de la nada; menos que de la nada: vendía especias en el zoco de Loja. Es valiente, fuerte, leal y viejo; uno de los dos brazos de tu padre. Mi intención no sólo es que deje de apoyarlo, sino que te apoye a tí. Los granadinos lo veneran; forma parte de los escasos indiscutibles de este Reino. Tiene una hija muy guapa. Se llama Moraima. La he tratado estos días. Puede darte hijos con rapidez y sin melindres. No tiene sangre real, pero tiene sangre en las venas, y de eso no andamos muy sobrados. A Aliatar le complacerá entroncar con la estirpe de los beni nazar, y se pondrá de parte de quien pueda otorgarle un nieto sultán”. (Antonio Gala, ·El manuscrito carmesí”).
      • “Boabdil entró en la batalla para ayudar a su amigo el general (Aliatar), demostrando gran valor y arrojo, situándose en primera línea al frente de los soldados y sin miedo de penetrar en lo más sangriento del combate cuerpo a cuerpo. Aliatar había intentado evitar que su príncipe se batiera, rogándole que ocupara la línea de retaguardia donde le ayudaría a organizar la estrategia de los ataques, pero Boabdil se había negado. Se había lanzado a la refriega como si en ello hubiera comprendido una forma fácil de solucionar sus problemas, como si buscara la muerte, la muerte definitiva de una lanza certera y compañera, que le pudiese librar de toda la vida inevitable que se le venía encima. Pero su bravura apasionada, su coraje al frente de los soldados, su entrega en tierra abierta buscando la muerte, resultaron ser el acicate infalible de las tropas para conseguir la victoria: Boabdil llamaba a la muerte pero él estaba llamado a vivir, y por más que hubiera deseado que aquel fuera el último de sus días, el que le hurtara la condena de su destino, había sido en realidad el primero de esa vida que lo elegía como guerrero a su pesar, arengador de las tropas en silencio, con la sola muestra de su obediencia a lo que decidiese el albur”. (Magdalena Lasala, “Boabdil: tragedia del último rey de Granada”).
      • 1483. Parte II. “Boabdil empezó a caminar por la almena, en dirección al torreón principal y le hizo un gesto a Gonzalo para que le acompañase: -Detrás de aquellos montes que ya apenas se ven y que ahora parece que se los come la noche está mi casa. Mis hijos. He rozado la felicidad. Sé que ese tiempo ha desaparecido para siempre. Pero no es de eso de lo que quiero hablar. Mi pregunto si esa vieja historia, la leyenda de una Granada en paz, llena de hombres sabios que trabajaban en armonía, poetas escribiendo versos llenos de delicadeza, matemáticos y filósofos meditando sobre el universo, existió alguna vez o es el reflejo de un viejo sueño, una aspiración que nunca se cumplió y de la que precisamente se habló tanto por lo anhelada que era, porque la continua sangría en la que hemos vivido hacía suspirar por ella. … Hace años, mi padre, desconfiando ya de mi madre y de mí, me mantuvo encerrado en la torre de Comares durante varios meses. … Ahora estoy en guerra contra él y su hermano, y si intenta negociar con vuestros reyes y desea canjearme por cientos de prisioneros y no sé que suma de dinero, es para cortar mi cabeza. … Gonzalo correspondió a aquel soplo de sinceridad que Boabdil espontáneamente le transmitía: -Os agradezco vuestra confianza y desde luego contad con que todas vuestras palabras quedarán para siempre dentro de mí, como si nunca las hubiese oído. Yo también estuve preso. fue mi familia, una parte de ella, la que me tuvo prisionero. Pasé dos años encerrado en el castillo de Baena. Sí, el mismo en el que pasasteis vuestros primeros días de preso. Tal vez en el mismo torreón. … Boabdil le comunicó a Gonzalo que estaba dispuesto a aceptar la propuesta del rey Fernando. -Es una noticia que llenará de alegría a nuestros reyes. Y también a vos os debe alegrar. -No, no puede llenarme de alegría algo que no es más que una pérdida. Pero ya lo he aceptado. … Hay otra condición a la que no renunciaré y que debéis comunicar a vuestros reyes. entregaré a mi hijo Ahmed a cambio de mi libertad sólo si reside en vuestra casa hasta el momento que deba regresar a la mía y vos os comprometéis a ser su tutor. -Os agradezco de corazón vuestra confianza, señor. Creo que ésa será la condición que más fácil me resultará conseguir. Y la que más me honra”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino”).
      • Boabdil.: “Siempre, en mis mayores desgracias, te he visto junto a mí, Gonzalo, y siempre te has portado noble y generosamente: cuando estuve prisionero en Córdoba; cuando me ví obligado a pediros hospitalidad, huyendo de mi tío el rey Zagal; cuando, estando herido, tuve que rendiros la ciudad de Loja; cuando viniste al frente de aquellas lanzas a sostener aquí mi autoridad. Siempre te he visto noble y grande y generoso. Dios te lo pagará, porque yo no te lo puedo pagar. ¡Un rey Alah-mar de Granada tiene ya menos poder que un capitán del ejército de Castilla!”. Gonzalo.: “Yo os aseguro que tendréis más poder que yo y que todos los capitanes de Castilla, porque conozco la magnanimidad de mis reyes y sé lo bien dispuestos que están en vuestro favor; y aunque todo ello sea muy pequeña compensación para quien ha sido rey de Granada y dueño de la Alhambra, tened en cuenta que las grandes desventuras también hacen grandes a los hombres, procediendo en ellas con valor y fortaleza”. (Julio Hispano, “El drama de Granada·).

  • Datos de la etapa:
    • Itinerario:
    • Recorrido:
    • Dificultad:
    • Tiempo en movimiento:
    • Acumulado:

  • Ver Track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento:
    • Gastronomía:
    • Transporte:
    • Lugares a visitar:
Anuncios

a9 De Cádiar a Ugíjar

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Cádiar

  • Introducción histórica:
    • CAMINO HACIA EL EXILIO:
      • El anciano le dijo a Boabdil : “Alteza, el pueblo os reprocha vuestra falta de inteligencia para convencer y ganaros al Zagal, porque no le hicisteis que combatiera a vuestro favor y en contra del cristiano. Os faltó hombría y vigor, picardía y sagacidad y, en lugar de aliaros con el Águila contra él, derramasteis la sangre musulmana… No os conformasteis con eso sino que decapitasteis a los alfaquíes que os criticaron la acción… Os vengasteis de la fatwa… Dos al menos, los zegríes, que pertenecían a mi tribu, eran de sangre real, como vos. El resultado es que habéis perdido un reino, que habéis perdido un pueblo, que se está disolviendo por las rutas polvorientas de Berbería, y que habéis perdido la honra y el decoro de un rey”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
      • “¿ Conoces a mi maestro, el alfaquí Abenamar Al Baduli? – preguntó Boabdil, que creyó oportuno rebatir públicamente sus palabras. A lo que el anciano respondió: Fue compañero mío en la Madrasa cuando vuestro abuelo Ciriza no gobernaba todavía, cuando vuestro padre ni siquiera ceñía su alfanje de acero oriental… Era un gran hombre y el mayor sabio del reino. Se merece todos mis respetos y mi mayor aprecio y me honraría eternamente si le volviera a besar la mano…    Boabdil: Cuando, por segunda vez, vio caer degollados, defendiendo la fortaleza de su pueblo y el camino de Granada, a los mejores soldados de mi guardia; cuando vio a los niños, mujeres, ancianos que se morían de hambre por las calles de la ciudad, cuando contempló el alarde de tropas que hacían los cristianos en todas sus acciones, me aconsejó que negociara una rendición digna, una entrega decorosa del reino porque, de otra forma, si resistía, sólo conseguiría profundizar las penas y las miserias de mis súbditos. Y mis mejores vasallos habéis sido y sois vosotros. Y tú, Sidi Mehmet Aldulaya, a pesar de tus palabras, ocupas la cúspide. Te lo digo porque reconozco que quien habla por tu boca no es el odio contra mí sino la pena y el sentimiento por todo cuanto hemos otorgado y transferido. Pero nos queda todavía una esperanza: que el rey cristiano, tan cumplidor siempre de su palabra y de sus pactos, nos respete la vida en estas tierras en las condiciones en que firmamos: “Por juro de heredad y para siempre jamás”. Si así fuera, solamente habríamos perdido una parte del reino porque nos restaría mi feudo, donde podríamos vivir en libertad y donde mantendríamos nuestra fe, nuestra vida y nuestras costumbres más ancestrales. Así lo firmamos”. (Leonardo V. Villena, “El último suspiro del rey Boabdil”).
    • RECORDANDO EL PASADO:
      • 1483.  Parte I. “El rey Fernando había hecho llamar a su primo Gonzalo (Fernández de Córdoba) para que se reuniese con él en Córdoba. … Ahora sabía el papel que éste debía representar en la compleja y tal vez larga negociación que quería llevar a cabo. … Quería entrevistarse con Boabdil, el joven monarca nazarí, nada mas llegar a esa ciudad. … Su primo Gonzalo era la persona idónea para ayudarlo en aquel delicado momento. Toda la estrategia del rey estaría basada en la confianza que lograse infundirle a Boabdil. Gonzalo tenía un elevado conocimiento de la frontera y del mundo árabe, conocía el idioma, los problemas y los sentimientos de los nobles nazaríes y también los de la gente sencilla. … Y luego estaba aquella especie de nobleza natural de Gonzalo, una dignidad que probablemente era el resultado de saber combinar en los momentos adecuados la firmeza y la mesura. Ofrecer a su interlocutor la cara más férrea o la más suave pero sin acabar nunca de desligar la una de la otra. Fernando marcaría la línea maestra de la negociación, pero luego sería Gonzalo quien iría trenzando y asegurando todos los hilos hasta convencer a Boabdil de la firmeza de los propósitos cristianos. … Boabdil advirtió la presencia, algo más apartada, de un hombre joven, sin duda militar, que lo observaba discretamente y que fue el último en serle presentado. Gonzalo se inclinó levemente ante el rey nazarí, sin la afectación exagerada de unos, ni la sequedad que le habían mostrado otros. Gonzalo lo saludó con sencillez, en árabe, mirándolo a los ojos: Soy un soldado y siempre defenderé a mi señor el rey Fernando, así será hasta el final, pero también soy un hombre de honor y nunca haré esa defensa con artimañas que ensucien el nombre de mis reyes ni tampoco el mío propio”. (Antonio Soler, “Boabdil, un hombre contra el destino).
20170917_130358

Panorámica de Yégen desde la Cañada Real del Camino de Yégen


  • Datos de la etapa:
    • Itinerario: Cádiar – Mirador del Barranco de Pedro Conde – Alcantarilla bajo A-348 – Barranco de las Rueas – Rambla de Yátor – Yátor – Mirador de la Cruz – Montenegro – Corral de la Cruz – Sendero SL-A206 – Barranco del Prado – Cañada Real del Camino de Yégen – Cañada Real de la Umbría del Cerrón a la Loma del Pintor – Rambla de Carlonca – SL-A206 – Río de Válor – Ugíjar.
    • Recorrido: Lineal, 19,7 kms.
    • Dificultad: Esta ruta necesita de una preparación física Media/alta; por las características y dificultad del terreno es Dura, por lo que en su conjunto la podemos catalogar de Difícil. El índice IBP es 77. Ver más datos IBP aquí>>>
    • Tiempo en movimiento: 5 h 42 min
    • Acumulado: 601 m subiendo; 869 m bajando.
    • Media en movimiento: 3,6 kms/h
    • Descripción:
      • El reloj de la torre de la Iglesia de Santa Ana, daba sus campanadas a modo de saludo cuando tomábamos la Calle Real que nos condujo hasta la Plaza de España, lugar donde se encuentra el Ayuntamiento del Municipio de Cádiar. Una fuente, de agua fresca y cantarina, nos avisa de su presencia y nos puso el primer trago en la garganta, animándonos a rellenar de renovada agua nuestras cantimploras. Las golondrinas revoloteaban saludando el nuevo día y unos solitarios y adormecidos cadienses, cadiarenses, cadiereños o pavicos, nos saludan desde la puerta del bar, punto de encuentro para arrancar la jornada.
      • Salimos de la plaza, desembocando en la calle Pedro Antonio de Alarcón, pasando junto al Centro de Salud, el Parque de Cádiar (con su gran monumento a la uva) y la parada del autobús. Unos 50 metros más adelante, dejamos la Avenida de Andalucía, para desviarnos a la izquierda por la calle Los Martínez, donde tras pasar junto a una casa con piedras de molino en su entrada, dejamos su casco urbano y tomamos un carril, primero cementado y luego de tierra que sube, serpenteando, hasta el Mirador del Barranco de Pedro Conde. Se trata de una antigua era, ahora reconvertida en mirador, que cuenta con barandilla de madera y bancos para disfrutar del paisaje. También hay un conjunto de antenas de telefonía, signo de los tiempos: a los que no se puede renunciar. Mirando al frente, Cádiar nos ofrece sus mejores galas, a modo de despedida. A la derecha, asentados en la ladera de los Cerros del Peñón (2.754 metros) y del Gallo (2.919 metros), vemos los blancos caseríos de Alcútar y de Los Bérchules.
      • Continuamos subiendo por carril de tierra que en ocasiones se queda semiperdido o convertido en sendero por medio de un olivar, luego baja bruscamente dirección sureste, para dejar de ser sendero y convertirse en antiguo carril abandonado que va paralelo a la carretera, hasta llegar primero a la carretera A-4127, que conecta con Alcútar y los Bérchules. Giramos a la derecha para volver a cruzar con la debida precaución la nueva carretera comarcal A-348 (de Lanjarón a Almería, por Ugíjar), quedándonos a su derecha dirección a Ugijar.
      • Nos disponemos ahora a superar la zona de camino más complicada de la etapa, descendiendo por un tramo de la carretera antigua hasta llegar a un Pontón y después Sumidero que nos sirve para atravesar bajo la nueva carretera, por donde pasaba la antigua Vereda de Cádiar. Toca andar con toda la tranquilidad y precaución posible unos 500 metros de recorrido en pronunciado descenso, entre bloques desprendidos, grandes rocas y vegetación espesa de matorral, que pondrán a prueba nuestra pericia como caminantes. Hay gran cantidad de objetos que no tienen explicación de su existencia aquí, a no ser que provengan de un antiguo vertedero (hoy, por suerte, ya desaparecido con las obras de la nueva carretera): un contenedor de vidrio, filtros metálicos de motores y ruedas, muchas ruedas de tamaños y dimensiones variadas, motivo por lo que no hemos dudado en bautizar a este tramo como Barranco de las Rueas.
      •  ¡¡¡Atención!!!: Es nuestro propósito volver a explorar la zona, para encontrar una mejor alternativa a esta Vereda de Cádiar que nos lleve hasta la Rambla de Yátor en mejores condiciones. Cuando así sea, y si es factible la alternativa, lo comunicaremos en este blog en la sección Novedades.

        P1090286

        Objetos inesperados e inexplicables se encuentran en la Rambla de las Rueas.

      • Terminado el Barranco de las Rueas, el piso mejora, los grandes y dificultosos bloques de piedra, paulatinamente van desapareciendo, abriéndose en un amplio espacio, la Rambla de Yátor, por la que ahora es una gozada caminar. Pasamos junto a las ruinas del antiguo Cortijo de Parriche (que queda a la izquierda). Aumentamos el ritmo para recuperar el tiempo perdido en el dificultoso tramo anterior y despertar las piernas.
      • A unos 2 kms, aproximadamente, dejamos el cauce arenoso de la rambla de Yátor, desviándonos a la izquierda y dirigiéndonos hacia el trazado de la carretera comarcal A-348. Cruzamos bajo su asfalto, por un ancho tubo de desagüe que nos lleva hasta la otra cuneta de la carretera. Caminamos un corto trecho, por ella y, poco después, nos incorporamos al camino asfaltado que cómodamente nos conduce hasta el casco urbano de la localidad de Yátor.
      • Poco a poco nos vamos sumergiendo en él: primero pasamos casas nuevas, todas ellas, con sus porches cargados de macetas, higueras y las omnipresentes parras; una gran alberca que acumula agua para el riego; un puente que supera el río de Yátor, pasando por un corredor verde de higueras y otros árboles que ponen un marco perfecto al entorno en el que se encuentra el viejo cementerio abandonado. Unos metros más adelante, nos encontramos con su amplia plaza, donde se encuentran: la iglesia de San Sebastián, en el centro, una cooperativa de aceite a un lado y unos  plataneros gigantes, casas de antiguo trazado, un tinao, gatos adormecidos y una gran fuente de tres caños, adornada de mosaico andalusí y presidida por un bonito azulejo de la Inmaculada (que nos da la Bienvenida a Yátor). Es un buen lugar para tomarse un respiro y disfrutar de un ambiente relajado de auténtica Alpujarra.
      • Sentados en el poyo de la fuente vemos una señal que indica Arco Romano, construcción hacia la que nos dirigimos. Se trata de un arco-acueducto con una acequia en su parte superior, que creemos más de origen medieval y morisco. A partir de este punto, iniciamos un callejeo por el corazón de Yátor, disfrutando de calles estrechas, tinaos, plazas diminutas, macetas en las fachadas, parras que crecen desde el suelo y suben hasta alturas insospechadas, pilistras inmensas, llamativas buganvillas, etc…, y sobre todo, podemos sentir el calor y el afecto de sus gentes, esos yateros y yateras, que no dudan en abrirnos sus casas para enseñarnos esos primorosos y arcaicos detalles que guardan como auténticos tesoros. Vamos saliendo del pueblo dirección oeste y hacia el cementerio nuevo, para tomar un callejón serpenteante que sube en dura pendiente hasta el Mirador de la Cruz, un lugar perfecto para contemplar,  en conjunto, la blancura resplandeciente de las casas de Yátor.
      • Un antiguo vecino, del cercano pueblo de Yégen (Gerald Brenan) nos dejó, hace casi un siglo, sus impresiones sobre éste lugar: “La aldea de Yátor, es un lugar pequeño y miserable, situado a la orilla de un ancho río arenoso. Es una aldea minera cuyos hombres pasan once meses del año en las minas de plomo de Linares, mientras sus mujeres e hijos, se quedan para cultivar las parcelas de tierra. Estas mujeres son famosas por su belleza y por su libertad, y un chiste de los alrededores decía que el cura más feliz de la Alpujarra era el cura párroco de Yátor, que tantas mujeres hermosas tenía a su disposición”. Mientras que nuestro incansable viajero, Pedro Antonio de Alarcón (hace como dos siglos), nos dice: “Alegre y pintoresco pueblecillo, todavía perteneciente al valle más que a la montaña. Lugar de 717 almas, situado a orillas de su impetuoso río”.
      • Enlazamos con el antiguo camino de Yátor a Yégen, ahora con piso de hormigón rallado. Poco después, dejamos el término municipal de Cádiar y entramos en el de Alpujarra de la Sierra.
      • Toca ahora subir sin descanso por las pronunciadas y empinadas rampas que tiene el camino que se dirige hasta el pequeño conjunto de casas que forma el núcleo de Montenegro, un lugar sorprendente, que tiene una ermita y entorno construido comunitariamente por los pocos vecinos que allí habitan. La ermita dispone de una fuente de agua fresca que bien agradecen los seguidores de las huellas de Boabdil. En el lateral izquierdo de la ermita, hay una placa de cerámica que habla del pasado de Montenegro, lugar en el que habitó el último rey de la Alpujarra, Aben Aboo. OLYMPUS DIGITAL CAMERA
      • Salimos de Montenegro escoltados por una pareja de gatitos que se han encariñado con nosotros y se resisten a abandonarnos. Seguimos ahora un carril dirección noreste, en bastante buen estado y que sube sin parar, con cuestas en algún momento bastante considerables.
      • La Alpujarra es tierra de Leyendas… : se cuenta, que algunos pastores de la Sierra han visto, al caer la tarde, sobre los altos riscos de la montaña, la figura de un jinete a caballo vestido de manera extraña y, otras veces, galopando por la Sierra más rápido que el viento… también se cuenta, que poco más abajo de la aldea de Yégen, en el sendero de mulas que llevaba a Yátor, había un manantial que alimentaba un diminuto estanque de agua tibia, conocido como el Baño de las Mujeres… la tradición decía que había sido utilizado para ése propósito durante la época mora,..
      • Tras vadear el manantial del Arroyo del Judío, seguimos subiendo hasta llegar a las inmediaciones del cementerio de Yegen. Frente a la parada (de obra) del cementerio, encontramos el indicador del sendero local SL-A 206 que seguiremos, a partir de ahora, hasta Ugíjar.
      • La Acequia Quintanilla, nos acompaña, unas veces a la vista, otras soterrada. Bajamos, continuamente: por el Barranco del Prado, por la Cañada Real del Camino de Yégen y también por la Cañada Real de la Umbría del Cerrón a la Loma del Pintor.
      • El paisaje es asombroso, en el que los pueblos de la Alpujarra Alta como Válor, Mecina Alfahar, Mairena y Laroles, aparecen como telón de fondo al norte, mientras que a nuestros pies un paisaje árido, muy erosionado y de formas caprichosas, nos parece trasladar a otro mundo. Es un tramo que precisa de detenerse, volver la mirada hacia atrás y pararse a respirar para disfrutar del aéreo espectáculo que se muestra ante nuestros ojos.
      • Gerald Brenan nos dice sobre la formación geológica del lugar: “Al parecer, durante el Cuaternario, la gran oquedad situada entre Sierra Nevada y la cordillera costera estuvo ocupada por un lago. Las lluvias arrastraron las calizas triásicas y las margas rojas que cubrían las primeras estribaciones de estas montañas, hasta depositarlas en el fondo del lago, a una profundidad de más de cien metros. Posteriormente, el caudal del lago se abrió camino hacia el mar, y la fuerza de los torrentes originó profundas cárcavas en su lecho seco. Pero el suelo de este lecho -una fina arena arcillosa- tenía la particularidad de que, a pesar de que se desintegra fácilmente con el agua, sus granos eran tan cohesivos que permitían la formación de farallones perpendiculares e incluso arqueados, que alcanzaban una altura de algún centenar de metros. De manera que las cárcavas excavadas en el que ahora era un terreno ondulado y profundo, tenían paredes escarpadas, frecuentemente esculpidas y acanaladas por el agua en formas muy curiosas”.
      • La bajada contínua, pone a prueba nuestros músculos y articulaciones, llegando finalmente hasta la Rambla de Carlonca, junto a las ruinas del Cortijo de Santa Engracia, donde hacemos un corto receso, para partir y probar un par de almendras, y catalogar sus higueras… con higos de calabacilla, muy buenos…
      • La Rambla de Carlonca está hoy bordeada de grandes invernaderos. Cruzamos la rambla y toca subir de nuevo, por la Cuesta del Molino, hasta dar vista a Ugíjar, que cada vez tenemos más cerca.
      • Llegados a un cruce, giramos a la derecha sin dejar el SL-A206 que, en sendero encajonado, nos llevará hasta el cauce del río de Válor, que habremos de vadear, entre espesos cañaverales, para finalmente acceder hasta la Plaza de la Iglesia en la que se encuentra también un bonito parque y lo que es mejor: la Fuente de la Estrella, la mayor recompensa para quitar el polvo a la reseca garganta del caminante. Aquí damos por terminada la etapa, ya que estamos en Ugijar, la capital de la Alpujarra.
IMG_20170917_151020

Iglesia parroquial de Ugíjar, siglo XVI


  • Ver todas las fotos de la etapa aquí>>>

Captura de pantalla 2017-09-19 19.28.35.png

  • Ver Track y perfil de la etapa aquí>>>

  • Datos de Interés:
    • Alojamiento: El alojamiento en la Alpujarra está casi en su totalidad basado en alojamientos rurales, una buena alternativa que se debe tener en cuenta.
    • Gastronomía: La propia de todos los pueblos de la Alpujarra, en la que están presentes como productos estrella, excelentes hortalizas y magníficos árboles frutales, gracias a las especiales condiciones climáticas y a su fértil vega. Hay algunos platos que se pueden degustar especialmente en Ugíjar y que son:
      • Liberal, plato que se atribuye a los cazadores, ya que se elabora con carne de caza; perdiz, liebre, palomas… En su preparación se utilizan almendras fritas, ajos fritos y crudos, pimienta, todo ello triturado y añadido a la carne previamente frita; se deja cocer con mucho caldo y se le añade un poco de arroz cuando ya está prácticamente terminado.
      • Las migas en Ugíjar se hacen con ajos, sémola de trigo y aceite de oliva. Acompañadas con pimientos secos fritos, tomates secos fritos, rábanos, un buen gazpacho y unas sardinas asadas, o bien con chorizo, morcilla y tocino.
      • El Molío, ya que tradicionalmente, la gente de Ugíjar ha preparado aceitunas para su propio consumo. Las aceitunas verdes o negras, una vez partidas, se introducen en agua con sal. Esta agua se va cambiando prácticamente a diario hasta que deja de ponerse oscura, momento en que se añade a las aceitunas hinojo, ajos, laurel, etc… La base del molío son aceitunas negras partidas que se condimentan con una salsa elaborada con pimientos secos fritos, ajos crudos y vinagre. Se asa bacalao y se añade troceado a las aceitunas junto con tomates secos fritos también troceados y cebolla cortada muy fina.
      • En la cocina tradicional todavía se preparan comidas como las pencas con hinojos o los habillones con hinojos, platos muy difíciles de encontrar fuera de las cocinas familiares.
      • Capítulo aparte merecen los Dulces de claro origen morisco. En Ugíjar, se continúan elaborando de manera artesanal dulces, como los Soplillos de almendra, calabaza confitada, Turrón de almendra o la Meloja, que nos trasladan sin duda al reino de Abèn Humeya.
    • Transporte: La empresa ALSA se encarga de comunicar Ugíjar con Granada, pasando por todos los pueblos de la comarca.
    • Lugares a visitar: Aparte de sentir el sabor de la Alpujarra paseando por las calles antiguas del centro del pueblo, podemos detenernos para visitar el Museo Franciscano y la Iglesia Parroquial de origen morisco.

P9170231.JPG