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Una idea, un proyecto, una ilusión que deseamos se haga realidad, sin prisa pero sin pausa.

Boabdil (Granada, 1459 / Fez, 1533) fue el último Emir del Reino Nazarí de Granada. También conocido como el Rey Chiquito y Al-Zugabi (el desdichado). Su nombre era Abu Abd Allah Muhammad y oficialmente, Muhammad XII de Granada (1482 / 1491).

Fue un gran hombre, maltratado por la Historia: visto como un cobarde ó hasta como un traidor y famoso por una anécdota que es falsa (la de que su madre le reprendió cuando se marchaban hacia el exilio diciéndole, “llora como una mujer, por lo que no has podido defender como un hombre”).

El 2 de Enero de 1492, cumpliendo los términos firmados en las Capitulaciones, Boabdil entrega a Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, las llaves de Granada, salvando a la ciudad y todo su pueblo de un largo asedio y de su destrucción, colofón de una larga y sangrienta guerra que durante diez años fue minando sus recursos humanos y materiales y disminuyendo progresivamente su territorio.

Boabdil a Fernando: “Eres poderoso, tuyos somos. Estas son las llaves de este paraiso. Tal es la voluntad de Alá”.

Fernando a Boabdil: “En la adversidad no dudes de nuestras promesas: lo que te quitó la suerte adversa será resarcido por nuestra voluntad y nuestra amistad”.

Boabdil a D. Iñigo de Mendoza, Conde de Tendilla, al hacerle entrega de una sortija tumbaga de oro con piedra preciosa y sello: “Con éste sello se ha gobernado tres siglos Granada. Tomadla, Conde Señor, gobernad con bien a mi pueblo y que Alá os haga más venturoso que a mí”.

Este protocolario acto supuso un principio y un final. El principio de una España reunificada por obra de sus Majestades los Reyes Católicos. El final del Emirato Nazarí de Granada, el último reino del Al-Andalus musulmán, que perduró durante 781 años.

A finales de Febrero de 1492, Boabdil, su familia y su séquito, inician su largo camino hacia el exilio, primero al Señorío de Laujar, y después, en Octubre de 1493, hacia el Sultanato de Fez.

“Tributemos a su memoria los homenajes que merecen los hombres célebres afligidos durante su vida con altos infortunios y expuestos después de su muerte a la censura y al vituperio de los historiadores, porque si Boabdil, es cierto, pereció en defensa de reino ajeno, ni fue cobarde, ni escusó peligros en la del suyo propio, como han asegurado con más agudeza que exactitud escritores de ingenio y fama”. (Miguel Lafuente Alcántara, “Historia de Granada”).

Nos planteamos pues, el reto de seguir los pasos de Boabdil, a veces poco claros, de imaginarlos hacia el forzado exilio desde Granada, siguiendo su penoso destino. 

Ruta de Boabdil hacia el exilio desde Granada:

Hay dos teorías, dos versiones diferentes sobre el camino que siguió “El Rey Chico” hasta Fez, ciudad imperial de Marruecos.

  • Embarque desde Adra (Almería): Una de ellas, cuenta que con su comitiva marchó hasta Laujar de Andarax, donde murió su esposa Morayma, regresando hasta Mondújar para darle entierro en el cementerio familiar, y volviendo él a Laujar de Andarax continuó su viaje a Adra, donde embarcaría hasta Fez.
  • Embarque desde Almuñécar (Granada): Otra teoría, dice que una vez en Mondújar, en lugar de regresar a Laujar siguió el viaje hasta Almuñécar, donde embarcaría hasta Fez.

A continuación se exponen los dos itinerarios seguidos, que diseñamos como rutas a realizar a pie, intentando seguir fielmente los pasos de Boabdil, dentro de lo que la realidad del terreno en el siglo XXI nos permite.

Hechas las necesarias salvedades anteriores, cogemos nuestra mochila y con el pensamiento puesto en el sentir del Rey Chico, nos lanzamos a caminar.


Itinerario de Granada a Adra (Almería):


Etapas de la opción de Granada a Adra:

  1. a1 De Granada a Santa Fe.
  2. a2 De Santa Fe a Alhendín.
  3. a3 De Alhendín a Padul.
  4. a4 De Padul a Mondújar.
  5. a5 De Mondújar a Lanjarón.
  6. a6 De Lanjaron a Orgiva.
  7. a7 De Orgiva a Almegijar.
  8. a8 De Almegíjar a Cádiar.
  9. a9 De Cádiar a Ugíjar.
  10. a10 De Ugíjar a Alcolea.
  11. a11 De Alcolea a Laujar de Andarax.
  12. a12 De Laujar de Andarax a Berja.
  13. a13 De Berja a Adra

Itinerario de Granada a Almuñécar:


Etapas de la opción de Granada a Almuñécar:

  1. a1 De Granada a Santa Fe.
  2. a2 De Santa Fe a Alhendín.
  3. a3 De Alhendín a Padul.
  4. a4 De Padul a Mondújar.
  5. b5 De Mondújar a Izbor.
  6. b6 De Izbor a Vélez Benaudalla.
  7. b7 De Vélez Benaudalla a Salobreña.
  8. b8 De Salobreña a Almuñécar.


COLOFÓN.-

“La caída final de la Granada nazarí, aparece estrechamente vinculada a las mismas causas que debilitaron al emirato a lo largo de toda su historia: las luchas internas y el poder militar de Castilla. En cuanto a la primera, siguiendo la tradición de los monarcas castellanos, los Reyes Católicos supieron aprovechar y fomentar las querellas políticas nazaríes y la guerra civil entre los dos bandos, que se disputaban el poder, agrupados en torno a Boabdil y al-Zagal. Con ello la causa común de la fe que utilizaron los Reyes Católicos y sus predecesores para aglutinar a todos los súbditos cristianos, en el lado nazarí no se podía ya enarbolar por el enfrentamiento entre musulmanes que el emirato padecía, y, además, fue argumento utilizado contra Boabdil por sus enemigos, que le reprochaban su sometimiento a los cristianos. Estos últimos apoyaron a Boabdil, más débil y menos apreciado por los musulmanes, frente a al-Zagal, militar enérgico y defensor del Islam. 

Así, Castilla, mientras favorecía las divisiones internas en el ámbito político, en el campo militar aumentaba su superioridad tanto numérica como táctica y en armamento mediante el uso y desarrollo de una gran artillería. Al mismo tiempo, saboteaba la economía y la moral del enemigo devastando sus tierras y fuentes de suministro. Frente a ello y a pesar de la gran superioridad militar y numérica de los cristianos, se puso de manifiesto la elevada capacidad de resistencia de Granada y su conquista se reveló como una empresa mucho más difícil y costosa de realizar de lo que, a primera vista, las fuerzas de ambos bandos hacían presuponer. Ello fue debido, entre otras razones, a que no podía ser una guerra de grandes batallas campales, sino de asedio y desgaste, de conquista lenta y progresiva de las numerosas ciudades y plazas fortificadas que cubrían todo el territorio.

Pese a todo, Granada no fue tomada por la fuerza de las armas y consiguió resistir mucho más tiempo del que se esperaba. Los cristianos sólo pudieron alcanzar su objetivo mediante la negociación y el pacto. Pacto mediante el que concedieron unas solemnes y respetuosas capitulaciones, cuyas cláusulas, a pesar de las promesas y juramentos, no tardaron en infringir, pues, tal y como lamentan amargamente las fuentes árabes, “empezaron a violar las condiciones estipuladas al principio y no cesaron de violarlas una tras otra e incumplirlas artículo por artículo hasta violarlas todas”.

Fue el final del emirato nazarí y, con él, al-Andalus desaparecía como entidad política y pasaba a ser un brillante y nostálgico recuerdo de un pasado glorioso, pasado que ya solo habitaba en las numerosas obras que durante su existencia se crearon y en los libros que sobre su historia y cultura después se han escrito. O, como han dicho algunos, pervive en los muros de la Alhambra, cubiertos de versos y poesía”.

Francisco Vidal Castro – “Historia Política – Historia de España Menéndez Pidal – Tomo VIII – *** – Parte Segunda”.

“Siempre ocurre lo mismo cuando una gran civilización se derrumba: un hombre mantiene la dignidad ante lo que el viento se llevó”.

José Enrique Ruiz-Doménec – “El Gran Capitán. Retrato de una época”.

“Ni todas las aguas del mundo, … , alcanzarían a desprender la última mirada que el rey Boabdil dejó dormida en los ángulos de la Alhambra: esa joya cuyo brillo tiembla en el filo de las fuentes, en el vientre lóbrego de los aljibes y en el seno de las acequias”.

Miguel Ángel Moleón Viana / Luis Arance Moreno – “Cuadernos secretos de Washington Irving”.


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